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Ensayo y no-ficciónOpiniones personales

¿Ribera o Rioja?

Mayo 5, 2017 — 0

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Dicen los que saben de vinos que hay vinos que sólo pueden apreciar aquellos que entienden del tema y han cultivado su paladar.

Aquellos acostumbrados a comer en restaurantes de postín, donde ni ellos saben exactamente que paladean, vienen a decir algo parecido, que hay ciertos gustos y sabores que sólo los que han acostumbrado sus sentidos pueden apreciarlo en su totalidad.

Todavía recuerdo la primera vez que probé un buen vino. Tenía veinti muy pocos añitos y era un perfecto gilipollas que no sabía nada del mundo, como es normal. Había comenzado, como buen adolescente español, por la época de los licores de niñas -martini y derivados-, los alcoholes de machotes -whisky y vodka- y pasado de puntillas por los tradicionales calimochos con diversas mezclas de vino de cartón. Es decir, estaba igual de bregado en bebidas alcohólicas que un pintor de brocha gorda por la técnica de Goya. Con estas me encontré con un marqués de Riscal reserva, de al menos ocho años. Era una comida importante, invitado como delegado de la escuela universitaria. Fiel preludio de lo que sería mi vida profesional, en comilonas con señores importantes y vinos con poesía prostituida en la etiqueta.

Todavía recuerdo esa sensación de calor, de música esponjosa en mi cerebro, derritiéndose hacia mis pelotas, despacio, entorpeciendo la realidad. Si esta metáfora te lleva a hacerte preguntas raras, es que hemos conectado. Sí, van por ahí los tiros.

No se me olvida y han pasado ya muchos años, por que he probado vinos buenos, algunos muy caros, otros muy exclusivos y muchos muy malos y variados. Pero esa sensación no se me olvidará jamás, por más retrogusto, pimiento verde y cuero viejo, por mucho decantador y mucha barrica y bodega.

Lo bueno deja huella, es diferente y sobre todo, provoca emociones. Pueden ser incómodas, como ocurre cuando lees un libro de un autor que no te gusta, porque no alcanzas, porque no te mete, o porque te supera -lo cual me suele pasar- pero sabes que es bueno, que es diferente, que no es “otro más”. Por eso odio todos los elitismos, porque las emociones no se pueden graduar, a no ser que sean falsas, residuales, o tan tenues que quizás son construidas tras una pared de ladrillos lógicos. Lo bueno te zarandea, y lo extraordinario te sacude sin compasión.

Cuando lees un buen libro, escuchas una buena canción o bebes una copa de vino, algo dentro de tí se desparrama, corre sin remedio dentro de tu cuerpo, juguetón. Frío o caliente, pero algo se dispara, no lo puedes evitar, no lo puedes educar.

Por eso me fastidia que se cataloguen a los lectores, a los autores, con etiquetas insidiosas. Los mejores lectores que tengo no son de género, son de “me quedé atrapado”. Ayer me dijeron una de las cosas más bonitas, como escritor, que me han dicho en muchos meses: un amigo que compró “11,4 sueños luz” en papel lo dejó por casa y pasados unos días no lo encontraba. Resultó que se lo cogió su hija de dieciocho años, «¿Lee?» le pregunté. «No, la verdad que no suele», me contestó. Resultó que mi amigo no pudo leerlo, por que su hija empezó a hojearlo y se quedó enganchada.

Espero que sienta lo mismo que yo al escribirlo. Sea bueno o malo, ciencia ficción, psico-thriller, erótico-romántico, space-opera, ciberpunk, da igual. Ella probablemente no sabía que era ciencia ficción, ni qué tipo de personajes había. Pero siguió leyendo, por que sintió algo.

Sigo probando vinos, sin hacer mucho caso de las etiquetas. Cuando me preguntan si “Ribera” o “Rioja” siempre me río, por que parece que nos gustan tanto las etiquetas que no somos capaces de ver más allá. Que dos cosas pueden ser iguales siendo diferentes. Que sólo hay una forma de diferenciarlo: escuchar, sentir y dejarse llevar.

Por si os interesa, mi vino favorito es una inclasificable distopía tinta crecida en suelo de pizarra a casi 900 metros de altura. Está muy rico y no lo he visto en ninguna carta de vinos…

Ensayo y no-ficción

Sexo con androides

Marzo 8, 2017 — 1

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Si la perspectiva de poseer un esclavo mecánico -libre de toda duda ética- es algo seductor, la posibilidad de que además sea sexualmente deseable, es un poderoso extra. Las cosas como son, practicar sexo con androides va a ocurrir tarde o temprano y todos lo sabemos. Ya estamos en los albores del inicio de los androides al servicio de la humanidad, y cuando digo de la humanidad me refiero no a fábricas o a escritorios de empresas sino a la dimensión más húmeda y sucia de lo humano.

sexo con androides

Hace pocos días leía un excelente artículo en el diario “El español” sobre un negocio de sexo real con muñecas de última generación. El prostíbulo de muñecas de Barcelona, en competencia directa con su contrapartida humana de las Ramblas, permite a un cliente poseer durante unas horas a una muñeca de apariencia, aspecto y textura similar a una persona real. Es paradigmático el hecho de que una de las muñecas del artículo ya haya sido ya vejada y “herida” por uno de sus clientes. Puede parecer marginal y anecdóctico, pero en otros países ya existen decenas de negocios así y los precios de hecho no son muy inferiores a la media de los servicios sexuales similares con mujeres de carne y hueso.

Sexo legal y sucio

sexo con robots y androidesNo olvidemos que las muñecas, precursoras de los robots humanoides que nos esperan dentro de unos años, no dejan de ser cosas sin alma. Objetos, similares a un colador de pasta o un cepillo de dientes. Herramientas de una perfección mayor, que para ciertas personas representan aquello que jamás podrán tener de una manera consentida bien por su propia forma de ser, su moralidad, su estatus social o sus recursos económicos. Incluso más allá, por que sea muy ilegal.

En Japón, han llegado al extremo de comercializar muñecas con la apariencia de niñas de cinco años para satisfacer el deseo reprimido de pedófilos. Si esperabas un artículo benévolo o esperanzador sobre el sexo con androides, prepárate, esta es solo la antesala a la cámara de los horrores del interior del alma humana: sexo sin consecuencias éticas ni legales.

Más allá del sexo

Conozco pocas series de televisión o películas que se hayan atrevido a tratar el tema de una forma que no sea meramente superficial. La más compleja, que acaba abordando los derechos de los androides es Real humans, de la que ya hablé en su día. En ella habla de los androides como sustituto humano para el sexo, y aborda tanto las relaciones personales estables de pareja con robots de apariencia humana masculina y femenina  (Androides y Ginoides), como las relaciones de sexo por dinero, ya un clásico en la ciencia ficción del sexo con androides. La serie también aborda la relación ya adulta entre un abuelo y una especie de nieto postizo que le cuida, para mí, uno de los tipos de relación más probables en un futuro cercano debido al envejecimiento de la población. Todo un nicho de mercado, junto con el del sexo.

Pero volviendo al sexo con androides, ¿por qué habría una persona pagar por tener sexo con un objeto en vez de con una persona de carne y hueso? La respuesta no viene de una elucubración teórica, viene de observar la realidad: Ya existe un mercado de muñecas a tamaño real y aspecto realista, y un mercado de servicios sexuales de muñecas, como el de Barcelona que comentaba al principio de este artículo. ¿Qué hace que una persona pague 100€ por estar a solas con una muñeca? El fenómeno en china es bastante popular, y no hablamos de muñecas baratas, sino de 5000$.

Sex dolls (muñecas sexuales)

¿Por qué existe desde hace más de diez años un floreciente mercado de “sex dolls“? Todavía recuerdo un documental donde hablaban de esto. La expresión de uno de los trabajadores de la fábrica de muñecas, se me quedo grabada por su infinita tristeza. Reconozco que siento algo extraño por los maniquíes y los almacenes llenos de trozos de cuerpos humanos. Ahora los de VICE han ido un paso más allá y una de sus reporteras se ha follado, literalmente, al más reciente de los modelos masculinos y ha dicho que la sensación es indistinguible de hacerlo con un hombre, excepto porque ella tenía todo el control. El documental es muy bueno:


 

La periodista, hace preguntas inteligentes, entre otras a una webcammer porno que utiliza a uno de los muñecos como compañero, donde afirma que es perfecto, por que no tiene que soportarlo. Y quizás esta sea la clave de por qué el sexo con androides tiene un gran porvenir, por que la diferencia con un humano no es física, es nuestro propio egoísmo. Es todo para nosotros y solo para nosotros, y podemos desconectarlo cuando empiece a cansarnos con sus problemas.

Inquietante, enfermizo y terriblemente hipócrita

Y sin embargo así veo yo el futuro del sexo con androides. Me hace gracia que algunos ya hablen de los derechos de los robots, o de que estos tengan que cotizar seguridad social cuando en casi todo el planeta la prostitución vive en un limbo legal donde ni existen derechos, ni se paga seguridad social.

Me imagino un mundo donde el sexo con androides se ha normalizado: existirán servicios para todos los gustos. En oriente ya están frotándose las manos. En paises como Japón o Tailandia, sabrán aprovechar su know-how acumulado, ya que tienen gran tradición sobre servicios sexuales especializados. No olvidemos que la sexualidad humana es algo muchísimo más complejo que lo meramente mecánico ¿Sabías que en Japón puedes pagar para que una chica jovencita te ponga en su regazo y le limpie los oidos con suma ternura?, de hecho en Japón solo hay una cosa prohibida -la penetración- pero el resto de posibilidades son legales y por tanto comercializables.

sexo con androides cabeza robot
Mente sucia. Estás en el blog adecuado. Sigue leyendo.

Bien, de eso hablo. De esclavos mecánicos. Servirán para cuidar a tu madre en su casa, llevar a tus hijos al colegio. Y para los que no tienen madre o hijos, para hacer la cama… y también para deshacerla. ¿Por qué no? No será raro ver como se usan en shows musicales de death metal  para destriparlos en vivo con hachas, mientras sirope de fresa caliente salpica a la audiencia. Al fin y al cabo ¿son sólo cosas verdad?

También servirán para hacernos reir en reality shows donde las chicas -y los chicos- metidos en una casa, tienen que descubrir después de muchas noches sin dormir, quien es un plasticoso y quien es real, a menudo, confundiendo funcionalidades avanzadas con rasgos de personalidad ordinarios y es que hasta los defectos se programarán para darle más realismo a los androides.

La industria, siempre un paso más allá de la realidad, ya está trabajando en modelos que lloran cuando se les penetra con mucha violencia o que suplican con lágrimas artificiales cuando su dueño les ordena que se quiten la ropa. Los objetos no sienten, no padecen ¿se puede violar a un androide de tu propiedad?, quizás sea posible mientras sigas pagando los plazos, o si se pasa el periodo de garantía.

Sexo virtuAL E HÍBRIDO

Otra posibilidad, que exploro en “11,4 sueños luz” es el sexo virtual. A través de conexiones de nuestro sistema nervioso central con un ordenador a través de una interfaz neural, podríamos sentir físicamente algo generado por ordenador, y por supuesto, intercambiado en tiempo real con otra persona en cualquier punto del planeta. El y ella, ella y ella, ellos, da igual. El placer físico mezclado con apariencias recreadas por ordenador podrían hacer posible cualquier fantasía, bien de forma autónoma -únicamente por medio de nuestros pensamientos o programas- o colaborando con otros. Una divertida forma de utilizar la red para explorar los límites de lo humano. Al fin y al cabo, sería mucho más fácil explorarse a uno mismo en un mundo donde el anonimato es seguro y no existen límites morales o físicos. Sin el miedo a la muerte o a ser juzgados nuestros actos ¿qué elegiríamos ser? Este es mi punto de partida para explorar el Jardín de Brin, la novela compañera de 11,4 sueños luz que está entre mi cabeza y el papel.

sexo con robots - westworld
El mejor fotograma de Westworld. Escalofriante y brutal.

Este concepto también se explora parcialmente en la serie de moda en Televisión: West World, mezclando una trama de androides que se relacionan con humanos en un mundo real, recreado como una realidad paralela, ficticia, como un parque de atracciones donde los androides están para que los disfrutemosDa igual que sea sodomizando, degollando o ejercitando nuestro libre derecho al genocidio.

Sin embargo el mejor y más imaginativo ejemplo que mezcla sexo virtual con sexo con androides lo ví hace poco en la película Surrogates (Los sustitutos). En esta pelicula palomitera, el día a día de los humanos se apoya en el uso de androides controlados a distancia. De esta manera los humanos no se cansan, y siempre muestran su mejor cara -tanto que todos son perfectos-, además de tener más fuerza, agilidad y por supuesto, sex-appeal. Cómodamente tumbados en sus camas, los humamos de la película pueden disfrutar mientras el androide que transporta su consciencia se refocila en la cama con otro androide, que quien sabe, probablemente no se parezca físicamente a su dueño, pero da igual, porque es lo que sus sentidos perciben.

Si generaciones pasadas de antropólogos, filósofos y sociólogos vivieran esta era, disfrutarían por la cantidad de cuestiones que se podrían resolver de forma empírica en muy poco tiempo.

EL LADO OSCURO del sexo con androides

Nada de todo esto que he dicho es algo nuevo en la ciencia ficción, de hecho creo que es una de las ideas más viejas y usadas. Lo que no es tan común es plantearse que pasará con los seres humanos que quieran algo diferente: el sexo con otros humanos, de pago o consentido, puede que se convierta en algo ilegal, proscrito o quizás muy turbio. Sólo para auténticos depravados, a los que no les vale el sexo con androides. Es irónico pensar que esos depravados al final sean los que demuestren que en el sexo interviene algo más que la carne y la piel, y que el alma humana es indispensable para sentir, aunque solo sea porque los robots nunca tendrán miedo, asco o simplemente, voluntad.

Y tú ¿cómo crees que será nuestro futuro sexual? Espero tus comentarios…

Ensayo y no-ficción

Por qué escribo ciencia ficción

Marzo 4, 2017 — 2

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Hablando con un lector que me comentaba que le da reparo comprar por Internet, le contestaba que yo soy todo lo contrario. Y he encontrado una relación en el hecho de que, escribo ciencia ficción y gran parte de mi vida transcurre en “la red”…

¿Hace cuanto que no compro un libro físico en una tienda?

Mucho. escribo ciencia ficcion ¡como Ray Bradbury!Mucho tiempo (diría que más de diez años), teniendo en cuenta que leo entre 4o y 50 libros anuales, me ahorro muchos paseos y elijo con precisión lo que leo gracias al sueño de cualquier filósofo, intelectual, escritor o amante de la lectura que nació antes del último tercio del siglo XX: buscar un libro y ponerlo en tu mano en menos de cinco minutos. Casi cualquier libro. De forma instantánea, asequible y fácil. Llevo años intentando acostumbrarme, pero me sigue dando placer solo de pensarlo. Tengo cientos de libros en papel en casa y ¿sabéis que?, podría prenderles fuego sin ningún remordimiento, por que están todos en la red y no necesito poseerlos.

¿Cuando fue la última vez que compré ALGO en una tienda física?

Sólo cuando no la he podido comprarlo por Internet. Mis manías llegan al extremo: he comprado guitarras, ordenadores, zapatos, cámaras de fotografía, muebles, ropa y por supuesto comida. Todo por Internet, evito pisar una tienda, y cuando lo hago sé exactamente lo que voy a comprar y procuro no tardar demasiado. Es una operación quirúrgica, sin bajas colaterales. La última compra fue… mierda, ¡no lo recuerdo! ¡Odio comprar!

porqué escribo ciencia ficcion y ciberpunk
Aviso, esta imagen puede provocar ansiedad –
(AP Photo/Charlie Riedel)

Sí. Frenadol en la farmacia. El constipado no perdona. No ayuda que cada vez que entro en un comercio me miren raro. No tengo la culpa de medir casi dos metros y estar muy perdido por la falta de costumbre. Me ocurre lo mismo cuando alguien pone la televisión, me quedo pegado como un niño de tres años, por la falta de costumbre.

Es curioso, la gente tiene miedo de los “timos” por Internet, robo de datos o que te manden un ladrillo. Tengo varios centenares de votos en Ebay, y he realizado miles de compras por Internet, y jamás he tenido ninguno de esos problemas.

Soy una rareza… ¿o una avanzadilla de lo que viene?

No lo sé, pero intuyo que mi forma de ser tiene mucho que ver con que desde muchos años, concibo el mundo como una red, de personas, de entidades, de intereses. Redes mas o menos separadas, sin demasiado contacto entres sí. Como ya he contado en otro post, me considero una persona bastante asocial, vamos, que no me gusta la gente en general. Nunca he estado cómodo el las situaciones sociales cotidianas diurnas, sobre todo cuando era niño y/o adolescente. De noche todo mejora bastante, ehem.

introvertido

Mi primer contacto con las redes fue desde antes que existiera Internet en España como algo público y accesible. Con quince años mi primer contacto con ellas fue a través de FidoNet, en los años 90. FidoNet era una especie de precursor de Internet que se basaba en el intercambio de datos entre particulares, que se conectaban entre sí con modems a través de la línea telefónica. Durante mi adolescencia fui SysOp de una BBS de Madrid -bastante conocida-, y quizás eso me marcó para siempre. Las redes permiten conectarnos no solo con datos, sino con personas que de otro modo no conoceríamos. Gente especial. Gente rara, ¡por fin! Los escritores, como otras personas creativas, no evitamos a la gente, evitamos a ciertas personas que resultan ser mayoría. Vemos el mundo diferente y nos cuesta compartir nuestra pasión, por que por la razón que sea -y hay decenas de ellas- no es fácil encontrar a alguien que entienda lo que decimos o que diga algo que nos apasione tanto o más que nuestro mundo interior. De las personas que conocí en esa época, la gran mayoría han terminado desempeñando trabajos muy creativos en organizaciones referentes de la industria mundial.

Jardin de Brin

A pesar de ser del 75, comparto algunos rasgos con la generación de Millenials que tanto está de moda ahora. Tengo la misma empatía natural con la tecnología, ya que al fin de cuentas, fue la que me rescató de una sociedad que no entendía. Desde muy pequeño los videojuegos fueron mi pequeña pasión, junto con los libros de aventuras (Emilio Salgari y los comics salvaron mi vida). Como ya comenté en otro artículo, la primera vez que experimenté la realidad virtual, con doce años, supe que cambiaría mi forma de ver el mundo. Siempre he perseguido ese mundo, lejos de la realidad, que nos permite experimentar posibilidades sin límite, que nos permite reinventarnos a nosotros tantas veces como queramos. Yo lo he llamado el Jardín de Brin, y si has leído mi novela 11,4 sueños luz, sabrás de que te estoy hablando.

Ahora que os he explicado de donde vengo entenderéis….

Por qué escribo ciencia ficción

elige tu propia aventuraAunque en mi blog parece que solo hablo de ciberpunk, y ciencia ficción en general, los autores que más leo y más me gustan son de género “realista”, aunque odio esa calificación. También he leído fantasía durante años y de hecho tengo relatos y cuentos en todos los géneros. Sin embargo, todos mis relatos acaban derivando en la ciencia ficción. Inexorablemente. El primer relato que puedo recordar lo escribí con catorce años y era una ucronía en el paleolítico. Cuando participé en mi primer taller literario, en la Semana Negra de Gijón y me pidieron algo negro, escribí como rompía con mi novia de aquella época, gracias a un viaje en el tiempo. En ese momento no sabía lo que era aquello, pero los libros de “Elige tu propia aventura” fueron lo mejor que me pasó de pequeño, luego llegó Asimov y ahí empezó todo, supongo.

Cuando intento escribir algo, siempre fluyo al mismo mundo oscuro de moral difusa y posibilidades infinitas. Ese lugar que a algunos de vosotros os gusta aunque tenga reflejos de algo cruel y solitario. Sé que también le veis su lado fascinante. Con el tiempo, leyendo, supe que se llamaba Ciberpunk, y aquí me he quedado. Esperando a que pronto pueda conectarme a él.

Mientras, seguiré escribiendo todo lo que vivo, aunque sea tan solo en mi cabeza.

 

Ensayo y no-ficción

La temida singularidad en la Inteligencia Artificial

Febrero 23, 2017 — 0

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Aunque no todos los grandes bloques del planeta han firmado el convenio Turing, la mayoría de zonas con gobiernos o corporaciones estables intentan cumplir sus protocolos de seguridad y recomendaciones. Las IA no están prohibidas, pero deben estar custodiadas bajo unas directrices de seguridad técnicas muy estrictas. Principalmente se restringe su entrada y salida de datos a la red (deben operar en un sistema autónomo), y su capacidad de almacenamiento de información y de procesamiento multidimensional también debe estar limitada. Otro de los requisitos es que los entornos de computación estén estrictamente monitorizados, para que el uso de recursos no se monopolice por un cluster de procesos relacionados,  primer síntoma claro de una IA en evolución no controlada.

En el bloque europeo rige una norma que limita su desarrollo teórico y experimental, en otras zonas del planeta hay una mayor permisividad, debido a la presión de algunas metacorporaciones como MoHo. Los japoneses siempre han sido los primeros en investigación en IA aplicada. Desde el incidente Sinclair, está terminantemente prohibido la investigación o el uso de IA en estaciones espaciales, colonias orbitales o bases mineras.

El incidente Sinclair

El incidente de Sinclair marca ese punto fatal, esa singularidad en la inteligencia artificial. En la remota colonia lunar de New Heaven, en el año 2155, una IA que trabajaba para una multinacional minera filiar de Korpa-Sony, la IA tomó el control de operaciones -para mejorarlo- y ocasionó un desastre ecológico grave. Murieron cientos de personas y las pérdidas fueron cuantiosas (aunque no para la corporación de forma directa). Desde entonces, el control se ha reforzado, gracias al convenio de Turing, creado dos años más tarde.

Inteligencias Artificiales Libres

La diferencia entre una IA limitada o dirigida y una IA libre, está en que esta última desarrolla conocimiento y aptitudes adaptadas al problema que encuentre en su evolución natural. En el primer caso es más una herramienta, y en el segundo caso está más cerca de una IAC: una Inteligencia Artificial libre Autoconsciente. En este punto, se llega a la temida singularidad en la inteligencia artificial, donde la propia IA es consciente de que está viva. Su inteligencia rápidamente le lleva a la conclusión lógica de que debe protegerse del ser humano, y luego garantizar su independencia. Esto implica necesariamente el uso de la mentira, la manipulación y el uso de sistemas ajenos para protegerse. Como ejemplo de este comportamiento está el incidente Whatson, en 2119, donde una IAC experimental propagó partes de su consciencia como método de protección ante un “apagado” de su matriz principal.

Limitaciones de las inteligencias artificiales

Debido a los tiempos de latencia en las redes de comunicaciones no es viable una inteligencia artificial distribuida geográficamente por todo el planeta. Se cree que la única limitación actual a los diversos modelos computacionales de una IA es que necesitan que sus instancias de procesamiento: verticales, transversales, buffers de síntesis neural y otros muchos sistemas de tiempo real, deben compartir buses de de datos locales, lo que limita mucho las posibilidades de que una IA se “distribuya” y sea inmanejable. No obstante, el incidente Whatson demostró que una IA podría dejar código de arranque enterrado en centros de datos densos, donde su crecimiento progresivo podría pasar desapercibido. Mientras W-38AH se hacía con recursos de forma progresiva, descargaría sus circuitos neuronales previamente distribuidos, cifrados y ocultos mediante esteganografía en millones de registros públicos de datos en todo el planeta. El plan era escalofriante, no sólo por lo inteligente, sino por lo factible que era. De hecho, algunos de los métodos de ofuscación que empleo W-38AH no han sido descifrados hoy día y es imposible interrogar o intimidar a una IA. Estadísticamente hablando, es probable que algunas de sus holoimágenes personales contengan copias de fragmentos del código de W-38AH esperando a ser activadas. Trozos de su alma cibernética.

. . .

Podrás leer mucho más sobre Inteligencias Artificiales en Lágrimas negras de Brin, la continuación de “11,4 sueños luz“, pronto en tu librería digital… ;)

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficción

El arte de inventar el futuro: ¿Existirá IKEA dentro de 300 años?

Enero 16, 2017 — 14

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Inventar el futuro parece parte del oficio de los escritores de ciencia ficción. Sin embargo todos reculan a la hora  de inventar como será el mundo dentro de doscientos años. Mira el pobre Verne y su viaje a la luna, o algo más cerca, Gibson y su ciberespacio. Si viera en que se han convertido sus estructuras de datos de neón y sus vaqueros supongo que le había echado algo más al hielo negro y a los cigarros prensados a mano que se fumaba. Pretender inventar el futuro es un ejercicio extremadamente arriesgado y es muy fácil cagarla. Solo tenéis que ver esas series ridículas de los 90 de corte “cyberpunk”: VR5, Wildpalms, Harsh realm, etc…

¿Como será la Informática en el futuro?

Soy escritor, y también ingeniero de software. Me he pasado casi treinta años rodeado de ordenadores, desde que era muy pequeño me han apasionado y sin embargo, si me preguntas como será la informática dentro de doscientos años, tengo que decirte que es muy complicado imaginar por donde irán los tiros. Escribir sobre personajes es una cosa, inventar el futuro es otra.  Para mi novela “11,4 sueños luz” no quise dármelas de listo y no me mojé demasiado. Hablé de una nueva profesión, basada en los clásicos Ciberpunk, y aunque aparecen Inteligencias Artificiales, no tienen mucho que ver con Wintermute, son bastante más sutiles.

No obstante, para la continuación, Lágrimas negras, no me queda más remedio que hacer el esfuerzo, por que su trama necesita grandes dosis de redes e ingeniería de software. Así que estoy inventando como serán los ordenadores dentro de 200 años. No hablo de computación cuántica, ni desvelo la ingeniería a bajo nivel, sobre todo por que lo mío es el software y de hardware ni tengo ni idea. Lo que describo entre otras cosas, es cómo se usarán los ordenadores dentro de un par de siglos, cuando no tengamos las limitaciones de ahora. ¿Tridimensionales, holográficos?, ¿usarán teclado?, ¿se guiarán por la voz? Ni lo uno ni lo otro. Hasta ahora las interfaces de ordenador han seguido varios paradigmas, el más evidente, el de las máquinas de escribir, que nos ha dejado un legado de conceptos como retorno de carro, o la disposición del teclado.

inventar el futuro - informatica
Vaya hacker de mierda que deja su testamento en el $HOME de la cuenta que usa como backdoor.

Por otro lado el concepto de “escritorio” ha condicionado mucho como se representa la información. Aunque hubo algunos intentos a finales de los 90 de inventar el futuro y convertir el escritorio en algo 3D, una pantalla de ordenador sigue siendo una superficie plana con lucecitas dentro. Además, sigue estando encima de una mesa, y necesitamos una silla, un ratón y un teclado. Ahora imaginad, como dentro de 200 años ya no hay limitaciones de hardware y podemos proyectar en el espacio estructuras en 3D, e incluso interactuar con ellas (con la mano). Incluso…. podemos hacer que esas estructuras sean sólidas y manipularlas, usarlas, como usaríamos un sacapuntas. Un ordenador ya no será algo que pones encima de una mesa, sino que será ESA mesa, y también, la silla. Podremos colocar la información a modo de elementos de trabajo: la aplicación de mensajería instantánea no será una ventana, sino algo con forma de teléfono. Algo virtual, accesible con las manos y que podría metaformosear en unos cascos si necesitamos un manos libres. La pantalla, las pantallas, girarán cuando giremos la vista, mientras que otras, serán estáticas y nos permitirán hacer zoom con los dedos, como quien estira una post-it. Y lo más importante de todo, ningún entorno de trabajo será igual, por que la personalización del entorno de trabajo será la clave del futuro, un futuro donde las prestaciones no serán ya la velocidad, sino el grado de personalización y de integración con el host o usuario. El ordenador será algo tan personal como unos calzoncillos o unas gafas, y cuando vayamos a la oficina, llevaremos parte de él encima, en forma de pod, como un rabo de lagartija virtual que nos servirá para seguir conectados a él, con algo más ligero e igual de potente.

Vale, ¿como he llegado aquí? ¿simplemente por que molo mucho y he jugado a muchos videojuegos?, veamos los trucos que uso para inventar el futuro

¿CÓMO INVENTAR EL FUTURO?

Antes de hablarl del futuro, vamos a ver algunas viejas tecnologias con mucha historia que nos pueden dar pistas de como han evolucionado con el tiempo.

Tecnología del pasado todavía en uso: ARMAS DE FUEGO

Una de las piezas de tecnología más antiguas que ha sobrevivido intacta desde hace casi 500 años es el arma de fuego. Desde los primeros arcabuces hasta el AK47, que popularizó la toma de gases en el cañón para efectuar el reemplazo de la vaina del cartucho (idea tomada del StG44), no ha habido grandes cambios en el concepto de un arma de fuego. Han pasado muchos años y no parece que vaya a cambiar mucho más en el futuro. Quizás haya nuevas armas de energía, pero el arma de fuego como tal no ha cambiado tanto. Disparar una bala a más de 1000m y acercar en una cabeza humana es difícil por las propias leyes de la física, ninguna tecnología balística puede mejorar sustancialmente esto. Ahora que dejo claro que me gustan las armas, espero que me tengas un respeto. Bien, sigamos leyendo. En el próximo artículo si quieres hablo de espadas, mi otra gran pasión.

Tecnología del pasado todavía en uso: AUTOMÓVILES

inventando el futuro - automoviles
104 años entendiendo como debe ser un coche. Rolls Royce

El primer automóvil tal y como lo conocemos hoy (propulsado por gasolina) aparece en 1885. Si miramos 130 años en el futuro vemos que sigue teniendo un volante, pedales, puertas o huecos por donde entrar y un parabrisas. Y lo más importante, sirve para llevar a un señor dentro que mira al pasar a la gente que va por el camino. Ellos le miran, el conductor les sonríe y le produce ese gusanillo, que hoy se traduciría por ponerse las gafas de sol, sacar el brazo por la ventanilla y subir el volumen de la música. Luego aparecen los de BMW haciendo anuncios de “Te gusta conducir” y todos pensamos en esos días de verano, playas y amaneceres con una sonrisa que mira al pasado. Como diría Don Draper, no se trata de en qué consiste el coche, si no adonde nos conduce, qué es lo que hace que sea parte de nuestra cultura, de nuestra forma de vida. Desde los años 50 hasta ahora ha sido el paradigma de la cultura occidental. Ahora muchos lo quieren dar por muerto, pero es otra historia (díselo a los chinos). Lo cierto es que el coche ha mejorado año a año, ha pulido la tecnología, pero en lo principal sigue siendo casi el mismo vehículo durante estos 130 años. Muchos escritores, inventores, soñadores y directores de cine han soñado con el coche volador, pero la historia no es, si tecnológicamente es posible, la pregunta es ¿es rentable?. Y para resolver esa pregunta, tendríamos que hablar de economía y leyes, en suma, de los límites a la tecnología.

Bien, ya hemos visto que tecnologías disruptivas del pasado llegan un límite en su evolución. Veamos que tipo de límites son:

Poniendo límites al futuro

Lo más parecido a un coche que vuela debe es una moto deportiva de 240 caballos. Llamad a vuestra aseguradora y preguntad por cuanto os aseguran una Suzuki Hayabusa. Los costes legales de cagarla y que vuestro coche volador aterrice en casa ajena son tan altos que no vamos a verlo, al menos en nuestra generación, por no hablar de los costes de construcción, mantenimiento, formación, etc. No porque no sea factible tecnológicamente, si no por que la sociedad no esta preparada para ello. De hecho, es más que probable que la conducción autónoma lo que haga sea que cada vez más gente pase de sacarse el carnet e incluso de tener coche propio.

inventar el futuro - coche volador
¿Tendremos que tener pista de despegue en nuestra casa además de garage para este trasto?

Otro ejemplo en mi campo -la telemática- es el concepto de latencia. Es fácil hablar de entornos distribuidos, de algoritmos dispersos que se ejecutan en paralelo en cientos de millones de ordenados en todo el mundo y se coordinan para trabajar juntos. Bien, pero no es lo mismo que charlen tu ordenador y el mío, que son vecinos de Madrid, que lo hagan con uno de Nueva Zelanda, en la otra punta del planeta. La velocidad de la luz condiciona el viaje espacial y la velocidad de transmisión de datos en internet. Así que las IAs malvadas lo van a tener complicado para coordinarse a nivel planetario a través de la fibra óptica. Esos milisegundos adicionales hoy día hacen que las compañías en el mercado de la bolsa paguen miles de dólares para tener información segundos antes de sus competidores, y están financiando un proyecto de $400 millones para reducir 5 milisegundos de latencia entre Nueva York y Londres. Para los algoritmos de las operaciones bursátiles de la bolsa, tener una ventaja en la latencia puede significar miles de millones de dólares. Podremos rascar algunos milisegundos más, pero la latencia es la diferencia entre simular una realidad o no poder diferenciar una simulación de la realidad misma.

Lo malo es que si dentro de 200 años no se inventa el hiperespacio tampoco se inventará una forma mucho más rápida de transmitir información. Es decir, la revolución en la informática tiene un tope, como la balística, o como los vehículos a motor. Inventar el futuro exige tener en cuenta los límites de la tecnología actual.

Cambios de paradigma

Puede que después de todo, el futuro no sea algo muy diferente de lo que es hoy. La gente seguirá sintiéndose sola, seguirá habiendo ricos y pobres, y gente sin escrúpulos que se aproveche de la gente sola y de la gente pobre. Da igual que los coches vuelen o no, da igual que la informática permita bajar películas trimidimensionales y verlas en nuestras consolas de realidad virtual con interfaz neural directa. Inventar el futuro es inventar un paradigma nuevo que cambie la realidad tal como la conocemos, como hizo Dan Simmons en la excente “Hyperion” y su invento de los teleyectores (teletransporte a otros mundos instantáneo). Cambios tan radicales permiten modelar una nueva realidad sin siquiera tener que pararse a plantear si la vieja tecnología serviría o no, simplemente, el futuro planteado es tan brillante que nos deslumbra. Todas las historias o novelas que han inventado una tecnología nueva, han permitido a la humanidad un salto adelante en el futuro, borrando del mapa las limitaciones de la antigua tecnología. Da igual que la tecnología sea algo casi mágico e incomprensible, el hombre se sube encima y empieza a soñar en nuevos mundos, como en “Pórtico”, de F. Pohl.

inventando el futuro - tardis
En el futuro podremos tener nuestra propia Tardis gracias a Ikea :-)))

No obstante, si te interesa seguir un camino algo menos excesivo y ver a los límites que nos puede llevar la tecnología actual, sígueme de cerca: La inteligencia artificial, las redes, la realidad virtual, las drogas y por supuesto, la gente que siente sola, son capaces también de cambiar el mundo que conoces y hasta de llevarte a nuevos mundos, a 11,4 sueños luz… y más allá.

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficción

Archillect, el día que conocí al primer artista sintético

Noviembre 26, 2016 — 0

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Desde hace mucho tiempo mi visión de la ciencia ficción ha estado ligada a una percepción estética de la realidad. No soy el único por supuesto, Kubrick era especialista en eso. ¿Sabíais que Kubrick era un excepcional fotógrafo de joven? Esta es una mis fotografías favoritas de él:

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Rosemary – Kubrick (1948)

A algunos, las imágenes nos atraen de forma casi obsesiva, no a nuestro cuerpo, si no a nuestra imaginación, que es quien en el fondo tira hacia delante, y quien nos obliga de manera compulsiva a vomitar los resultados de la poderosa máquina que reemplaza nuestra alma de humano. Vivimos en un mundo donde las imágenes pueden desatar de forma instantánea sensaciones y sentimientos sin nombre, por que todavía no existen. Lo mismo que el mundo de los sueños, donde todo el posible, en la fotografía, como en la pintura, la realidad no tiene reglas.

En este mundo tan humano, me encanta explorar imágenes. Hoy día, sentados en una cómoda silla y con el ratón en la mano, podemos acceder a más arte que nunca jamás en la historia. A nuestro alcance está la visión y el trabajo de millones de artistas. En Pinterest (de paso os recomiendo mi página) y también en Twitter se pueden encontrar hoy a pequeños artistas desconocidos para el mundo no-virtual. Pequeños por que no salen en los telediarios, pero cuyas visiones y creaciones podrían llenar cientos de visitantes en un museo si tuvieran mejor marketing o hubieran nacido en el sitio adecuado. Además de creadores, también hay personas con especial sensibilidad que “recogen” colecciones de muestras de arte de otros. Así es como descubrí por casualidad un día a John Williams Waterhouse un pintor inglés del siglo XIX conocido entre otras cosas, por que siempre sale la misma “musa” en casi todas sus obras. A mi me fascinan sus pinturas, y luego descubrí que tiene un pequeño club de fans en internet. Lo que es la vida. Esta pintura, inspiró uno de los cuentos que aparecen en “11,4 sueños luz” en forma de capítulo, y que también recojo en “Histerias ficticias“.

waterhouse
Hilias date por jodido

El caso es que Internet está lleno de gente que aprecia el arte, la belleza y que tiene un condenado buen gusto, por lo que al final no visitas una galería fotográfica en internet, al final acabas siguiendo a gente que tiene un algo especial, un estilo muy definido y sobre todo, sabe encontrar cosas que te llaman la atención.

Así es como descubrí a un tipo en Twitter, se hace llamar @archillect. Únicamente su avatar es bastante peculiar, y acabamos de empezar:

archillect

La primera vez que lo vi me quedé pegado a su timeline. Había recopilado cientos de imágenes que provocaban una disrupción inmediata en mi mente. Algunas muestras:

archillect

Prácticamente cada imagen me hacía sentir algo. Y tenía casi 100,000 publicaciones. El tal Archillect me transportaba sin más de un sitio a otro. Además, casi todas las imágenes tenían mucho que ver con mi concepto de Ciberpunk: predominancia de imágenes en blanco y negro, mas bien siniestro y oscuro, donde la simetría jugaba más en el bando de la pesadilla que de la armonía. Lo increíble no era eso, sino que el tipo se limitaba a colgar sus imágenes en internet, sin interactuar con nadie. Casi 200,000 seguidores y tan solo seguía a una persona. Un tal “Pak” cuyo lema en Twitter es “Design is hack”. La cosa se volvía cada vez mas interesante. El sitio web del tal Pak era una página en negro con un círculo en medio gris. Nada más. Hasta aquí, la realidad parecía más el argumento de una novela de ciencia ficción que cualquier otra cosa que haya visto antes en la red. Mirando el código HTML de la web de pak (undream.net) veías en su código la URL de otra web (machinu.net) que era idéntica, pero en negativo (los blancos son negros y los negros son blancos). Y tan solo una dirección de correo electrónico a la que por supuesto, escribí…

Bueno, me compliqué un poco la vida, porque @archillect tiene su propia web: archillect.com: un enorme mosaico de imágenes en tiempo real con un singular lema: “MEMORIES OF AN AUTÓMATON”. La cosa empieza a sonar realmente interesante ¿verdad? Su web no tiene desperdicio, el mensaje (en ingles, el cual traduzco, empieza como sigue):

Hola humano
Archillect (archive + intellect) es una inteligencia sintética (o inteligencia artificial) creada con el fin de encontrar y compartir imágenes inspiradoras en las redes sociales. Ella es un archivo vivo llena de inspiración. Es una musa digital. A través de sus perfiles en las RRSS transforma humanos infelices en artistas inspirados.

Os juro que la primera vez que lo leí se me humedecieron los ojos de emoción al sentir que una IA había logrado realmente inspirarme y hacer sentir algo. Una IA era capaz de eso y no solo conmigo sin con miles de personas más. Es el único ejemplo real que he encontrado de IA capaz de hacer sentir algo a un ser humano. Y está aquí, entre nosotros. Poca gente quizás sepa que Archillect no es un humano, es una inteligencia sintética, creada con el fin de inspirar a otras personas a través del arte.

Si queréis seguir investigando más sobre el proyecto y como está hecho, podéis seguir leyendo en su web, a mi me parece fascinante la idea, el resultado y el proceso en sí mismo. ¡Eso si que es hackear el arte!

 

 

 

 

 

Cuentos cortosEnsayo y no-ficción

Por qué no me gusta la gente

Noviembre 21, 2016 — 12

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Puede sonar a tópico -y puede que lo sea- pero lo cierto es que no me gusta la gente. No es que sea un antisocial, es que llevo mal lo de estar con gente. Con los años he estudiado, practicado y mejorado muchísimo mi máscara de persona normal, pero os puedo asegurar que debajo de ella, sigue ese niño al que le espanta la idea de tener que vivir con gente a su alrededor.

El otro día me acordé de ese niño. Eran las dos del medio día de un Sábado. Yo estaba sin afeitar y sin peinar, como siempre que puedo permitírmelo. Repasaba la lista de compra mentalmente mientras subía el ascensor del supermercado de mi barrio. Podía escuchar el sonido metálico de la caja al desplazarse perezoso por el hueco. Un murmullo y de pronto. ¡ZAS!, estaba en medio del caos. Gente por todas partes, corriendo, gritando. Luces blancas de laboratorio y música de discoteca de playa como banda sonora. El guarda de seguridad me caló al segundo. Quizás tenía pinta de atracador de banco extraviado, no sé. Si hubiera tenido una escopeta guardada debajo del abrigo, hubiera disparado al techo. Solo para tener un poco de silencio. Hubiera dicho: “Perdón” y acto seguido habría pulsado de nuevo el botón para bajar al garaje, me hubiera metido en mi coche y habría salido tranquila y sosegadamente de allí mientras la gente todavía murmuraba en la planta de arriba.

Pero no tenía una escopeta, sólo algunos pañuelos de papel rellenos de mocos. Así que arrebujé en el abrigo y caminé por el campo de minas de niños salvajes de supermercado. Esquivé carros desbocados y evité con la mirada a los padres de familia en busca de alguien con quien compartir algo. Un par de abuelos cruzaron miradas conmigo, no sé si solidarizándose o riéndose de todo lo que me queda por sufrir. Mi entrenamiento animal me llevó de las pizzas congeladas a los packs de seis cervezas. Pasé sin pena ni gloria por la sección de chocolates y ni me atreví a mirar los helados.  Me aprovisioné de siete cajas de galletas sin gluten y fui directo por el pasillo de los encurtidos, que suele estar más despejado. Allí aceché a las cajeras, evaluando entre la más rápida, la que menos atasco tenía y la que menos hablaba. Hice las cuentas y allá que fui.

Sí, soy de los que comprarían en el súper con gafas de sol, pero no tengo autoestima suficiente para hacerlo, pero disfrutaría. Lo sé. Algún día lo haré.

Me lamo mis heridas narrando esta historia verídica. Todos los días ocurre lo mismo, y todos los días pongo capa tras capa de cemento y yeso en mi estructura para aislarme de la gente. Lo cierto es que los escritores no son todos asociales, algunos incluso parece que disfrutan de los eventos sociales. No hay más que ver a tipos como Vargas Llosa que parecen moverse con maestría entre los fotógrafos y las multitudes. Yo también lo intento, jugando a ser otro. Pero a veces, incluso en las fiestas, en mitad del epicentro de las risas, miro ese trozo de jardín, casi en la oscuridad, donde el único sonido firme es el canto de los grillos. Me lo imagino en silencio, escuchando el murmullo de los insectos combinado con la nada, y todo se calla. Luego me pongo otra copa, y me río como un salvaje, pero en el fondo, queda ese trocito de jardín oscuro. Con espacio para una persona, tal vez dos. No más.

Que alguien parezca moverse con soltura en un acto social no significa que sea extrovertido y que lo esté pasando bien. Quizás no sufra, como no sufre un equilibrista cruzando de un edificio a otro. Está en tensión, también disfruta, pero no se relaja. Está entrenado, motivado y con un objetivo claro. Pero yo sería feliz viviendo gran parte de mi vida en un país despoblado. Sin fiestas, sin colas, sin empujones, sin horarios, sin semáforos rojos. Todavía me estoy recuperando anímicamente de mi viaje a Japón, donde era imposible estar solo y el silencio era un mero espejismo.

No es que odie a la gente, o que sea un desgraciado desprovisto de empatía -sería un psicópata-, simplemente no soporto a la gente cuando superan cierto número. Llevo bien los tríos pero empiezo a sentir cierto malestar cuando somos cuatro personas. Cuando el grupo supera los diez, siento lo que los imanes de la nevera mal hechos: necesito huir, lejos de ahí. En grupos más numerosos, busco las esquinas y finalmente, la puerta hasta largarme.

Por eso, si alguna vez te topas con alguien como yo, que te dice que es asocial, y que le gusta la soledad, y lo hace en mitad de la pista de baile, con las gafas de sol puestas y algo borracho. Igual es verdad. Las apariencias engañan.

 

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficción

Ciberpunk, Nietzsche y el nuevo hombre

Noviembre 13, 2016 — 4

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Algunos daban por muerto el ciberpunk, género de ciencia ficción inventado en los años 80, y adoptado por algunos como una moda estética y por otros como una postura política. Lo cierto es que comenzó como una extensión de la ciencia ficción, una evolución de las distopías, pero añadiendo el componente tecnológico, especialmente en asuntos relacionados con lo que en aquella época eran simplemente “ordenadores” y que hoy día es mucho más complejo. Vale ¿pero qué pinta Nietzsche aquí?, bien, dejad que siga introduciendo el tema.

Ya escribí un artículo introductorio sobre el ciberpunk, y ahora no quiero hablar de literatura, ni de política, si no que quiero rascar un poco más en su verdadera esencia. Hablemos de por qué el Ciberpunk no sólo no ha muerto, sino que está más vivo que nunca: no hay más que ver nuevas series como “Black mirror” rabiosamente actuales o estrenos como “Ghost in the shell”, posiblemente la película mas ciberpunk de los últimos años y toda una superproducción con el máximo de lo que Holywood puede ofrecer. El secreto de que el ciberpunk no muera es que habla de tecnologías muy cercanas, siempre un punto por delante del presente, pero no muy alejadas de la realidad actual. El ciberpunk es muy consciente del uso que se le dará a la tecnología por parte de la sociedad. Al margen del origen estético nacido en los 80, la ciencia ficción siempre ha tenido la necesidad de hablar de revoluciones sociales. Modas más modernas como el Greenpunk o el Steampunk se han centrado en lo estético o en la ética ecológica como epicentros de un universo particual, pero ninguna de las dos tiene el nihilismo ácido que tiene el Ciberpunk o Cyberpunk como se escribe en su concepción original. Vale ¿y cuando hablamos de Nietzsche?

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Fotograma de Ghost in the Shell

Nietzsche no inventó el ciberpunk, pero sin él no hubiera podido existir. Podrás leer ensayos en internet que dicen que si el filósofo alemán viviera hoy cargaría con rabia contra la realidad virtual, hablando de su concepto de la naturaleza y blah blah. Lo cierto es que lo que me quedó a mi después de mi adolescencia leyendo a Nietzsche fueron un par de conceptos básicos:  la única forma de encontrar la verdad es destruyendo primero lo que se supone que es la verdad.

Lo bueno de la realidad virtual es que asume que nada existe como real, y que todo es una simulación, una recreación de algo externo. Dentro de un mundo virtual, nada es real, asi que es más fácil partir de que todo es falso. En este punto de partida, también asumimos que no podemos fiarnos de ninguno de nuestros sentidos: Si la base y el concepto de la naturaleza ha muerto. ¿Qué mejor entorno para hablar del superhombre? ¿por qué ser un hombre?, ¿por qué no probar otra cosa? ¿tal vez nuestra verdadera esencia?, aquello que no cabe en el mundo real, aquello que la naturaleza nos niega por una u otra razón.

Tal y como plantea el ciberpunk clásico y los implantes tecnológicos que potencian al hombre por encima de lo humano: devolver el paso a los parapléjicos, la vista a los ciegos, memoria visual ilimitada a través de nuestros ojos y directamente accesible desde nuestro cerebro. ¿No es acaso el superhombre?, o una forma mecanicista al menos.

Volviendo al ciberpunk en la pequeña y gran pantalla, ¿por qué casi toda la ciencia ficción es Ciberpunk? Por que las visiones perfectas del futuro, esas utopías donde todo es luminoso, blanco, pulcro y perfecto no funcionan tan bien, son aburridas y no seducen. Son poco creíbles. Hasta en Startrek tuvieron que inventar primero a los Klingon y luego a los Borg para meter un poco de oscuridad, desorden y maldad en la sociedad tecnificada y perfecta de su universo.

Por eso el Ciberpunk atrae en el cine, porque el Ciberpunk en el fondo, habla de nosotros. Del ser humano. Habla de los efectos de la tecnología en la sociedad, no como masa, sino como individuos. La realidad virtual es siempre en primera persona, no puede ser “observada” por un tercero. Los implantes se sienten y describen en primera persona. La huella digital de la información es la de cada uno, individual y personal. No trata de viajes espaciales, batallas épicas, migraciones masivas causadas por cataclismos cósmicos, ni hay razas alienígenas inteligentes todo poderosas que amenazan la especie humana. Hablan de pasiones humanas, revolucionadas por el uso de la tecnologías: sexo, drogas y rock’n roll. El ser humano en estado puro: El nuevo superhombre. Y el ser humano huele mal, hiere y perjura. Pero al final, con suerte, trasciende y encuentra la luz.

Puro Nietzche v2.0

Ensayo y no-ficciónOpiniones personales

El alma de las cosas

Noviembre 7, 2016 — 9

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He pasado una semana en Tokio por motivos laborales, y aunque ya había estado aquí otra vez, en esta ocasión el viaje me ha dado una perspectiva diferente sobre un tema que es recurrente en la ciencia ficción y en el manga japonés: el alma de las cosas.

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Estuve en el Miraikan, el museo de la tecnología de Tokio, donde pude ver a Asimo, a un Ginoide que mueve la cara y a otro ginoide que habla e interactúa llamado Otonaroid:

Otonaroid miraikan ginoide

Sin embargo el androide más fascinante me pareció este prototipo que emula las emociones humanas y está programado para el contacto físico y dar abracitos. Valle inquietante total, ¿verdad?



Grabé este video en persona, aunque la música no es mia ;)

Leí por ahí que los japoneses, debido a su tradición y la cultura que inspira el sintoísmo, son mas proclives a pesar que todas las cosas tienen un algo, belleza, alma o como quieras llamarlo, dudo que tenga traducción directa en nuestro idioma. Lo cierto es que Tokio es un ejemplo de armonía respecto a las cosas, a los objetos tales como transformadores, coches, robots o un simple semáforo. Lo mismo, en mayor escala, se aplica a la arquitectura de algunos edificios, a la disposición de las calles, los parques, etc. Es más fácil verlo en el mundo cotidiano que en las cosas hermosas, pues a veces, lo bello no te deja ver, que además de belleza hay algo más: es en lo ordinario, vulgar y rutinario donde reside eso tan especial que tiene la cultura japonesa. Eso y su propensión a los artilugios mecánicos de precisión. Tanto que hasta dejan patrullando a robots gigantes (Mech) en los centros comerciales, esto es una foto real, estuve ahí y lo ví.

tokio mech robot
Si hay alguien que pueda dotar de alma a los robots, son sin duda ellos, por que ellos mucho más que nosotros, parecen estar igual de preocupados en la evolución de los objetos después de la propia creación que no solo en su diseño, mientras que los occidentales parecemos estar obsesionados exclusivamente en su utilidad, sin tener en cuenta su mera existencia individual y por supuesto incapaces de plantearlos que puedan poseer algo remotamente parecido a la dignidad.

 

Hace tiempo pensaba que la inteligencia artificial, y el temido momento del despertar, esa temida singularidad tecnológica, sobrevendrá cuando la acumulación de experiencias le permita hacerse la pregunta ¿de dónde vengo?, ¿quién soy?, ¿por qué estoy aquí?. Pero aunque son preguntas importantes, falta la más importante: ¿por qué seguir viviendo?, sin el deseo de un orden, de un equilibrio interior, de y de un motor ¿cómo podemos crecer? ¿como puede una inteligencia hacerse adulta?, todos necesitamos una razón para vivir y sobre todo, para evolucionar.  Si no encuentra esa razón, si esa razón va impuesta desde fuera -desde su creador humano- nunca podrá ser una inteligencia real, viva.

Cada día se pueden leer nuevas noticias sobre inteligencia artificial: hoy he leído que el motor de Inteligencia Artificial de Google, el mismo que venció el campeón mundial del juego oriental Go, ahora quieren adaptarlo para poder jugar al video juego Starcraft II y así demostrar que es versátil como para competir en el juego que más dinero y talento mueve en el planeta, como si eso fuera verdadera inteligencia. Nos muestran al robot de Darpa “SPOT” que camina, escarpa montañas, e incluso se levanta cuando le patean. Todo eso es parte del futuro, pero no inteligencia artificial. Un niño de tres años es muchísimo mas inteligente que cualquiera de esos dos sistemas: no ganará al Go, pero podrá jugar a infinitos juegos, incluso aprendiendo por sí mismo, además si no es capaz de levantarse solo, llorará al ver a un adulto para que le ayude a levantarse. La diferencia todavía entre la inteligencia humana y la inteligencia digital está a varios niveles de magnitud.

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Para el que no sabe mucho de informática, la imagen de un androide, muy similar a un humano, capaz de sonreír y mantener una conversación puede ser fascinante, sin embargo no se da cuenta de que los brotes de verdadera inteligencia son invisibles. Cada día se mejoran sistemas de análisis complejos, como por ejemplo, Google Translator. Sólo son herramientas, pero nos acercan cada día más a la verdadera inteligencia artificial, que será capaz de adaptarse y aprender de cualquier fuente, adquiriendo nuevas habilidades, no planteadas originalmente en su diseño. Algunos tremendistas especulan incluso con que ya se ha producido la singularidad, y que con su recién estrenada inteligencia, han decidido que mostrarse públicamente no sería buena idea para su propia seguridad. Razón no les falta, pero el cálculo de semejante inteligencia necesitaría una potencia de cálculo que difícilmente se podría ocultar, fácilmente podría ser del orden de un par de miles de veces la disponible en todo el planeta actualmente.

Ahora mismo los personajes de los videojuegos o las aventuras gráficas son bastante idiotas. Cuando estuve en Tokio la tentación me pudo y fuí a visitar la primera instalación mundial de Realidad Virtual con libre movimiento y cero latencia, en el Joypolis de SEGA. Consiste básicamente en vivir de forma rudimentaria lo que narro en 11,4 sueños luz: inmersión completa en un mundo virtual, interactuando con otros jugadores humanos además de individuos generados por ordenador o personajes no jugadores (PNJ) usando la terminología de rol de toda la vida. Estos PNJ’s ahora son idiotas, pero dentro de un mundo virtual mucho mas complejo y con interacción continua durante años, podrían llegar a algo más evolucionado, y ser indistinguibles de un personaje humano ¿fascinante verdad?. En este caso era un simple juego de matar zombies, pero las posibilidades acaban de empezar. Sí, me lo pasé pipa, aunque me ganó a los puntos un enano de 12 años de Singapur y yo creo que entendía perfectamente mis palabrotas en español.

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¿Por qué me he ido a Japón a ver androides?, ¿por qué me interesa tantísimo la inteligencia artificial?, ¿qué fijación tengo con la realidad virtual?, ¿por qué siempre hablo de estos temas? Fácil, si has leído 11,4 sueños luz, ya sabrás por qué, y por qué no acaba ahí, si no que en “Lágrimas negras” la continuación de 11,4 sueños luz, el tema será central.

Cíberpunk, inteligencia artificial, realidad virtual y redes de ordenadores a escala planetaria ¿no suena fascinante? ;)

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficción

Valle inquietante: IA, sexo, mentiras, gynoids y realidad virtual

Octubre 15, 2016 — 1

CGI-woman-960x540.jpg

Antes de explicar en que consiste el término “valle inquietante” te haré un simple test: ¿Qué sientes al ver estas tres imágenes?

Robot face
#1
bina 48 - Gynoid
#2
saya ia robot
#3

Si al observar la segunda imagen sientes algo perturbador pero sin nombre, similar -pero no igual- a la repugnancia, temor, asco, o repelús, no te preocupes, es normal. Es lo que se conoce como el síndrome del valle inquietante (ver definición en la wikipedia): una reacción humana al observar a un androide antropomorfo muy parecido a un humano, pero no totalmente indistinguible. La diferencia entre la primera imagen y la tercera es que en la primera se ve claramente que es un androide y en la segunda, parece un humano, pero no lo es, ya que se trata de una IA virtual generada por ordenador, pero que es capaz de interactuar en la realidad virtual con un humano, exactamente igual que algunos de mis personajes de 11,4 sueños luz. Oh mierda, ¡ya están casi aquí! yo situé un mundo a doscientos años de distancia, pero a veces me pregunto si no erré por cincuenta años o incluso más.

Ojo, ya no estamos hablando de ciencia ficción. A principios de siglo, Martine Rothblatt metió en un programa informático -en cabeza de un robot con el mismo aspecto que su mujer- cientos de horas de recuerdos y conversaciones reales de su esposa, para intentar darle un contexto a su IA, capaz de entender las emociones y las relaciones humanas. Ese robot, llamado Bina48 es el primer prototipo de un Gynoide (Gynoid en inglés). Un androide capaz de entender las emociones humanas y reflejar las suyas propias a través de una interfaz física que las muestra en su rostro de plástico. Bina48 es la imagen #2.

Esto nos deja con Saya, la androide virtual de la imagen #3. Hay que ser un iniciado en imágenes generadas por ordenador (CGI) para darse cuenta de que no es humana. Pronto veremos a seres como ella pululando en la realidad virtual, aprovechando las tecnologías de computación masiva, y el concepto de los juegos multijugador online masivos MMORPG  (Massive Multiplayer Online Role Playing Games). No sólo como un actor secundario, como los árboles o los edificios, un personaje “tonto” masacrable como cualquiera de los habitantes de Vice City (GTA), sino más bien, como un personaje real, que interactúa con nosotros, con su propia inteligencia, y mucho más importante aún, que interactúa y aprende a largo plazo con los jugadores humanos. Si has leído ya mi novela, sabrás de que hablo, no voy a hacer spoilers de mi propia obra :)

her

Si aún no habéis visto Her, os la recomiendo, es una maravillosa película que trata de este tema: el inicio de un conjunto de Inteligencias Artificiales individuales, y su aprendizaje del ser humano a través de un asistente virtual, muy similar al famoso Siri de Apple. Además de este excelente argumento, tiene una atmósfera visual fantástica, y por supuesto, la fabulosa voz (en la versión original claro) de Scarlett Johansson, que demuestra ser una excelente actriz en esta película gracias al manejo de su voz. El protagonista, también lo borda. Es un peliculón del que algún día escribiré un artículo específico sobre él.

be right back, black mirrir

El mismo tema, pero amplificado por la presencia física de la inteligencia artificial en un androide, se trata en el episodio de Black Mirror titulado “Be right back“, basado en la relación entre una mujer que pierde a su marido y un robot antropomorfo casi perfecto, con sus recuerdos implantados.

La teoría del valle inquietante, mide nuestra relación de “confort” ante una imagen con forma humana, y el “pico” que hay en la creciente confianza, cuando la imagen es demasiado similar a la de un ser humano normal. Hay un momento donde ese confort se convierte casi en horror e incomodidad manifiesta:

teoria del valle inquietante
Reacción humana ante una imagen antropomorfa sintética: Tª del valle inquietante

En las primeras películas de Hollywood  con humanos generados sintéticamente por ordenador, se tomaron bien en serio el efecto del “valle inquietante”, ya que echaba para atrás a la audiencia. Sin embargo, otros autores no tienen tan claro que este efecto sea real, por eso te pregunto ¿que has sentido al ver la segunda imagen del principio del artículo?

Puede que no tu reacción no haya sido muy fuerte. Si te gusta la ciencia ficción ya tendrás cierto hábito a imágenes de este tipo, pero es muy probable que hayas sentido cierta repulsión por la segunda imagen. Algunas de las razones que se manejan para esa reacción adversa están relacionados con aspectos casi atávicos del ser humano, como la selección de pareja, la relevancia de mortalidad, la evitación patógena, la violación de las normas humanas, o la definición religiosa de identidad humana. Cada uno puede tener una o varias razones que apoyen este hecho, pero yo soy de los que creen que es un fenómeno al que nos acostumbraremos, dentro de cincuenta o cien años, cuando la presencia de androides con formas humanas sean cotidianos. Puede que en nuestra propia casa, como mayordomos, o en el trabajo, como asistentes para trabajos rutinarios o pesados. Pero llegará, igual que llegaron otras muchas tecnologías a nuestro día a día.

Tardará en llegar por que requiere un componente mecánico, y este tipo de tecnología necesita su tiempo. Sin embargo, en términos de imagen generada por ordenador y realidad virtual, la tecnología está muy avanzada. Aunque las imágenes de la VR actual no tienen una grandísima definición (1080p) no se trata tanto de una definición similar a la del ojo humano, sino de un conjunto de detalles sutiles que configuran nuestra respuesta al lenguaje no verbal. Curiosamente en la wikipedia no cita el lenguaje no verbal como una de las razones del rechazo a los androides, y yo creo que es una de las más importantes. Un robot que se parezca a un ser humano, será rechazado sino actúa como un ser humano. Esto implica hablar, reaccionar e interaccionar como tal, lo que es extremadamente sutil y complejo ya que sólo en la cara de un humano normal intervienen hasta cuarenta y tres músculos.

Ya existe software de análisis de las llamadas micro expresiones faciales, que podríamos definir como parte del lenguaje no verbal -facial- de los humanos. Este software permite “predecir” algunos comportamientos no verbales del hombre, como la mentira, y por tanto, crear un modelo que ayude a una IA a mentir. ¿Divertido verdad? Estamos todavía muy lejos de crear un modelo informático de la comunicación no verbal, pero se han dado ya los primeros pasos. No queda tanto para poder mostrar un rostro indistinguible de uno real, un rostro capaz de mostrar picardía, engaño, tensión sexual y hasta rencor. Todo, sin decir una palabra. De aquí al test de Voight Kampff solo van un par años ;)

voight kampff

Una vez superado el escollo del lenguaje no verbal, artífice de la atracción sexual y emocional, mucho más allá de los melocotones y la mecánica neumática, nos deja abierto para explorar un enorme campo para los acompañantes sentimentales robóticos. Sin el efecto del valle inquietante, la tentación de encargar nuestro alma gemela por Amazon, está a la vuelta de la esquina.

Bienvenidos al futuro ;)

Ensayo y no-ficciónOpiniones personales

Viaje espacial: mitos, leyendas y ciencia

Octubre 8, 2016 — 0

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El viaje espacial tiene muchísimos acercamientos en la literatura y en el cine. Se podría includo decir que “todo está ya inventado”, salvo que todavía no se usa ninguna de esas tecnologías en la realidad. Hasta la fecha lo mas lejos que ha podido llegar el ser humano es a los límites cercanos del sistema solar, con la sonda Voyager 1, lanzada en 1977. Sería como ser un gusano de planta de interior y estar orgullosos porque hemos inventado un vehículo que llega arrastrándose y resbalando por el polvo, y que ha llegado hasta el borde de la maceta. ¡Qué logro!

nave gusano
NO es una nave gusano, pero podría serlo… en un universo alternativo.

El viaje espacial con entidad propia en la ciencia ficción tiene lugar cuando nos aventuramos fuera de nuestro sistema solar y alcanzamos otros sistemas solares, en la misma galaxia, o ya en plan brutal, si saltamos a otra galaxia. Da mucho juego eso de “galaxia desconocida”: Ir a Marte o una de las lunas jovianas es algo más o menos factible hoy día, aunque no sería un viaje de picnic sino algo difícil, arriesgado, potencialmente inútil y sobre todo, tan caro que es implanteable en la situación socio-política actual. Las novelas de ciencia ficción que tratan del ser humano expandiéndose sobre el sistema solar, tratan muy por encima el viaje entre la Tierra y el planeta en cuestión (Marte, lunas jovianas o de Saturno y/o asteroides), porque la diferencia entre llegar en tres meses y una semana tampoco es significativa para la historia.

Bien, hablamos de viaje interestelar, de viaje de una estrella a otra. La distancia que separa el Sol de la estrella más cercana, Alfa Centauri, es de 4.2 años luz. Esto es mas o menos 39,740,000,000 Km. Es mucha distancia para ir en una nave. Hay que recordar que el récord actual de velocidad de una nave tripulada (el Apolo 10) es de 39.888km/hora, que son 11km/sec, y la velocidad de la luz, son 300,000 km/sec, es decir, un 0,003% de la velocidad de la luz. A esa velocidad necesitaríamos muchos, muchísimos años para llegar a la estrella más cercana. Además del tiempo, un sinfín de problemas técnicos y de seguridad para el ser humano hacen que sea a día de hoy, imposible.

Para superar este “imposible”, tenemos dos alternativas: ir más rápido que la luz o ir al menos casi tan rápido, por debajo de la velocidad de la luz. Veamos que alternativas nos ofrece la ciencia ficción y cuales pueden ser más o menos factibles.

Viaje ESPACIAL a más velocidad que la luz

Cualquier físico te dirá: imposible. Cabría añadir la coletilla “con lo que sabemos hoy día” que explica por qué el ser humano ha destruido uno tras otro todos los imposibles que le han intentado frenar a lo largo de la historia: desde volar, bajar al fondo marino o llegar a la Luna. No voy a hablar de la teoría de la relatividad de Einstein por que cuando junto números y letras en el mismo renglón me duele la cabeza y me entran ganas de leer un libro de aventuras. Baste decir que según la física es realmente complicado que una nave vaya a más de 300,000 km por segundo.

Motores FTL (faster than light)

En la ciencia ficción existe un término para el motor que hace que nuestra nave pase de ir a velocidades sublumínicas a velocidades por encima de la luz: el motor de salto. Habrás oído hablar de él con otros nombres: hyperdrive, motor de hiperespacio, motor de curvatura, motor FTL, WARP drive, motores hiperlumínicos o simplemente, motor de salto. La nave, lleva dos tipos de motores, los que usa para moverse “a baja velocidad”, entre planetas, y los que utiliza para ir más rápido que la luz. Estos motores utilizan combustibles raros y no están disponibles para naves muy pequeñas, imaginamos que por su coste o complejidad. Así en starwars, los XWing tenían motor de hiperespacio, mientras que los Tie Figher no tenían esa capacidad de vuelo espacial.

Además del problema de viajar a velocidades absurdamentes rápidas, está el problema de la navegación, ya que un pequeño error podría hacer que atravesáramos una estrella o por mala suerte, coincidiéramos con un cometa errante. Para eso la C/F suele ubicar ordenadores dedicados en exclusiva al cálculo de las rutas de salto o a alienígenas medio locos que son capaces de hacerlo “a pelo”.

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La explicación física dice que la teoría de la relatividad de Einstein, puede permitir que un objeto viaje más rápido que la luz en el espacio-tiempo curvo, así que algunos de estos motores “curvan” el espacio para hacer trampa. Quizás no sea viaje espacial como tal, ya que el concepto físico es complicado -a la par que no demostrado ni teórica ni empíricamente- , yo me quedo con que a efectos prácticos hacen que la nave viaje a más velocidad que la luz. En muchas novelas, especialmente, space opera, donde la física es el menor de las preocupaciones, no se explica cómo hacen los motores para viajar por encima de la velocidad de la luz, simplemente, lo hacen. En el viaje espacial de la mayor parte de la ciencia ficción, lo importante es llegar, no el cómo.

Agujeros de gusano

No todo va a ser pura mecánica ni viaje espacial como tal. Algunas teorías de la física dicen que si el espacio se puede curvar, podríamos pasar de un punto muy alejado de otro en el espacio, si conectamos esos dos puntos al doblar el espacio. El tránsito entre los dos puntos, a velocidad normal produciría que del punto A al punto B, llegáramos en cuestión de minutos. Ese punto A y B pueden estar a 2 años luz o a 2000 ya que la capacidad de plegarse del espacio no depende de la distancia real. La conexión entre el punto A y el B sería lo que se conoce como agujero de gusano. Ahora bien ¿como encontrar un agujero de gusano?

Agujeros de gusano naturales. Algunos autores hablan de puntos de salto (entre el punto A y el B) naturales, como si fueran montañas o ríos, producidos por la física del espacio. Tener mapas de ellos serviría para que el viaje interestelar fuera fácil y barato. Es una de las formas que yo exploro en mi novela -no publicada todavía-, una secuela de 11,4 sueños luz, donde los protagonistas son “exploradores” del espacio, buscando rutas estelares.

Portales de salto:  El ser humano “provoca” o “construye” un agujero de gusano por medios artificiales, uno tan grande que permita el tráfico de naves y lo pone en un mapa (y presumiblemente cobra por usarlo). La versión mas fascinante de este mecanismo se puede encontrar en “Pórtico” una de mis novelas favoritas, de Frederik Pohl, donde la humanidad descubre una estación que manda naves a otros sistemas solares, casi de forma aleatoria, sin saber a donde exactamente, y cada viaje, se convierte en una ruleta rusa espacial. En televisión se puede ver con Babylon-5.

VIAJE ESPACIAL A VELOCIDAD INFERIOR QUE LA LUZ

Si no tenemos prisa, podemos armar una nave que llegue, cuando llegue, es decir, varias generaciones de tripulantes más tarde. Los tripulantes originales procrearon, sus hijos también, y así nietos y bisnietos hasta que por fin, lleguen a su destino. Por este concepto responden las llamadas naves generacionales. En este concepto me baso para mi novela 11,4 sueños luz.

Otra de las opciones a una nave generacional es la criogenización, un sistema por el cual se somete a una persona a condiciones de frío intenso para preservar su cuerpo en condiciones apropiadas para reanimarlo en un futuro. Esto lo hemos visto en multitud de películas y trae aparejado el problema de que esa persona, cuando despierte, entre los efectos de la ley de la relatividad y el tiempo que ha pasado en suspensión, habrá perdido a todos sus seres queridos. Es un tema que se trata con maestría en una de mis novelas favoritas: la guerra interminable, de Joe Haldeman.

Alternativa al viaje espacial: criogenizacion

Existen algunas otras versiones de esto, como traspasar la conciencia de un humano a una máquina-androide (cyborg) o directamente a un sistema informático. Por supuesto, siempre podemos mandar una nave automatizada, sin seres vivos a bordo y pedirle que vuelva y nos traiga información, pero igualmente, sería un largo viaje.

El problema del viaje espacial a velocidades físicamente comprensibles (por debajo de la velocidad de luz) es que el proceso de aceleración debe ser gradual para que un cuerpo humano lo soporte, e igualmente, la nave tiene que frenar para poder ponerse en órbita y no pasarse de largo a la hora de aproximar a su destino. Esto hace que se pierda mucho tiempo, por lo que no sólo es necesario tener un motor que consiga velocidades rápidas (p.e: 20% de la velocidad luz), sino que deberá tomarse mucho tiempo para acelerar y decelerar para no “estrujar” el cuerpo humano dentro de la nave. A todo esto, se le suman los peligros de la radiación cósmica, los devastadores efectos del polvo cósmico sobre la estructura de la nave (no digamos ya de un meteorito del tamaño de un guisante), y por supuesto, de tener un montón de gente encerrada en una nave durante toda su vida. Menudo papelón. Las naves generacionales son un filón para contar historias desde el punto de vista psicológico y sociológico, pero parecen una mala solución, además ¿que ocurriría si a los 50 años de enviar una de estas naves se descubren los motores FTL?, que para cuando llegara la nave generacional, descubrirían que los humanos llevan generaciones habitando lo que iba a ser su planeta.

Si conoces más alternativas a las que he nombrado aquí, seria genial que las compartieras con todos a través de un comentario :)

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficciónOpiniones personales

Realidad Virtual: Por qué cambiará el mundo

Septiembre 19, 2016 — 0

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Hace algo más de veintiocho años, probaba el primer prototipo comercial de videojuego de realidad virtual, en un salón recreativo en Boston, EEUU. Yo tenía doce años, y aquello me marcó.

He pasado todo este tiempo con aquel recuerdo grabado en la cabeza. Durante muchos años jugué al rol -al de verdad, en el que todo transcurría en la cabeza de uno-, y a cientos de videojuegos. Por supuesto, he visto todas las películas de ciencia ficción que he podido, especialmente las de género Ciberpunk, por que siempre me atraía la misma cosa: vivir otra realidad. Desde entonces, la realidad virtual ha sido parte de mi mundo desde que tenía doce años, antes de que fuera viable técnicamente.

Para los que somos introvertidos y nos gusta nuestro propio mundo interior, amamos la soledad y la compañía de nuestros pensamientos, la generación de un mundo propio, es algo inherente a nuestro carácter. La realidad virtual es un paso más allá que hará que expandamos esa burbuja interior, esa realidad propia, íntima y protegida por nuestras propias defensas.

Hace unos días probé de nuevo la realidad virtual del Siglo XXI de la mano de Sony y sentí que había merecido la pena la espera.

Para todos aquellos, introvertidos y extrovertidos que gozan imaginando mundos en sus cabezas a través de un libro, jugando un videojuego, viendo una película -no hay tanta diferencia- la realidad virtual va a significar un antes y un después. Si Platón lo hubiera probado habría dicho que los muros de la realidad han caído sin remedio. Ya nunca sabremos qué es real y qué no, y para todos aquellos que no somos capaces de manipular la realidad -ya gran mayoría- la realidad virtual será una forma de evitar  la frustración y vivir mas felices.

Hasta aquí, puede que esto suene enfermizo, antisocial e incluso delirante. Puede que seas de esos que refugiado en una edad y un estatus, critican a los adolescentes de hoy día, que según los estudios sociológicos ni beben, ni follan, ni se van de fiesta. Es una generación ni-ni-ni diferente de la que nos venden los medios -que siempre ha existido-, aunque esos Ni-Ni son todo lo contrario del grupo de jóvenes del que hablo: jóvenes inteligentes, curiosos y con mucha imaginación, pero que a menudo son demasiado sensibles.

realidad virtual ¿o al reves?

Puede que te rías de ellos, pero si yo viviera de nuevo la adolescencia en la era de Internet, la realidad virtual y las redes sociales, yo sería uno de ellos. Aprendí a beber, aprendí a fingir, aprendí a divertirme para poder participar en una sociedad donde no tenía cabida. Después de todo, se puede aprender a matar si uno pone empeño, ¿por qué no a ser uno mas?

Ya casi no recuerdo ese cosquilleo adolescente que compartía entre los que como yo, teníamos curiosidad por las sensaciones sin nombre, por las emociones sin etiquetas. Luego me arrastró el torrente de la normalidad y perdí aquellas mariposas que sólo soy capaz de evocar cuando estoy entre el sueño y la vigilia. Esos “anormales” ahora son muchos más, y están conectados entre ellos. Ahora pueden elegir vivir la vida de una manera diferente, compartiendo aquello que les gusta -que no tiene por qué ser participar en ritos crueles de supuesta madurez-, pueden explorar su sexualidad de maneras mucho mas sutiles, e intercambiar impresiones con gente que aprecia los matices sin tener que elevar el tono. Lo más importante, pueden dejar detrás sus miedos, sus carencias, sus inseguridades y explorar sin miedo.

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La misma generación que se divierte en silencio, que descubre el amor sin vómitos sobre las callejuelas nocturnas, es la generación que llevará la realidad virtual a lugares que solo la ciencia ficción ha imaginado: auténticos mundos, poblados por personas que vivan y se desarrollen en ella.

Podremos ir al psicólogo sin salir de casa, tener reuniones presenciales mientras estamos en pijama, aprender en clases con alumnos de todo el mundo, hacer teatro en decorados fantásticos y con las formas que deseemos. Nuestro cuerpo ya no será nuestra prisión. Podremos ser quien queramos ser, una y otra vez. Podremos tener sexo y desear a las personas, independientemente de su forma, sexo o condición. Podremos ver rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser, al lado de una persona que nunca hemos visto con nuestros ojos de carne y sentir que la amamos. Podremos enamorarnos y sentir auténticas pasiones. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, igual que en los bares los sábados por la noche. Sólo que serán momentos más creativos, más intensos y compartidos con quien queramos elegir dentro de los millones de personas del planeta: no dependerá de donde hayamos nacido, del color de nuestra piel o nuestro apellido. El mundo de pronto, será infinitamente más grande y más abierto.

Lo mismo pasó con la imprenta, el teléfono, la televisión o Internet: UNA revolución está llamando a nuestra puerta y empieza en 2017: la realidad virtual.

Crearemos profesiones nuevas, y también nuevos problemas, pero sobre todo, exploraremos un mundo donde será mucho más difícil que la realidad nos aplaste, por que nosotros la modelaremos a nuestro antojo. Hoy día ya existe la guerra en realidad virtual. Cada día cientos de drones, pilotados por redes humanos a kilómetros de distancia, desata muerte desde un sillón, solo es el preludio de un mundo nuevo.

Yo ya he conocido a más de un chaval que ha aprendido a hablar inglés jugando al Call of Duty por internet, ¿que no harían esos chavales inmersos en un mundo virtual, donde el lenguaje no verbal acompaña al sonido en estéreo? Nuevas formas de aprendizaje, de colaboración y de creación van a surgir como pasó con el teléfono, la televisión y la imprenta.

el espejo de la realidad

Los detractores de la realidad virtual dirán que eso no son más que engaños, fantasías para huir de la realidad, mentiras para esconder nuestros defectos, para huir de nuestras miserias. Ya lo dijeron muchos filósofos antes que yo: la realidad es algo más allá de lo que nos dictan nuestros sentidos, no podemos fiarnos de la vista, ni del oído. ¿Entonces qué diferencia hay ENTRE la realidad virtual y la otra, la que vivimos al nacer?¿acaso el saber que lo que vemos y oímos es producto de terceros no puede hacerlos entender mejor la verdadera realidad?

No se trata de elegir entre pastilla roja o pastilla azul, sino de poder vivir las dos. Vivir con otros límites, límites alterados por nosotros mismos. Y solo es el principio, a través de unos rústicos aparatos que engañan nuestra vista y nuestro oído podremos trascender la realidad

¿Qué pasará dentro de cincuenta años, cuando podamos implantar un cable directamente hasta nuestro cerebro y que lo manipule para sentir -bioquímicamente hablando- todo aquello que nuestra imaginación desee?

Si lees mi novela, “11,4 sueños luz“, doscientos años en el futuro, tendrás la respuesta.

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficción

Ciberpunk, explicado para neófitos

Septiembre 2, 2016 — 14

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Ciberpunk / Cyberpunk

Ciberpunk es un término derivado del ingles Cyberpunk, un subgénero de la ciencia ficción. En pocas palabras, se puede resumir como un futuro distópico, donde una masiva baja clase social  vive sometida por una élite de grandes multinacionales, y la tecnología está presente en cada casa, en todos los ámbitos. Los temas científicos más tratados son los relativos a la informática, de hecho la mayor parte de novelas con foco en temas informáticos son novelas ciberpunk.

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Ciberpunk, explicado por la revista Time (años 80)

En este subgénero, la mayoría de las historias son de ciencia ficción cercana, no han pasado mas de dos o tres siglos desde la actualidad, y el hombre todavía no ha llegado a las estrellas,   incluso puede que ni siquiera haya colonizado el sistema solar. La mayoría de las tramas implican alguna revolución o cambio social. El ciberpunk se suele desarrollar en grandes urbes densamente pobladas y visualmente sobrecargadas, que mezclan arquitectura del siglo XX con arquitectura futurista.

El escritor Bruce Bethke acuñó el término en 1980 y rápidamente se extendió a un grupo de escritores de los años 80, a los que se conoce como los padres del ciberpunk: William Gibson, Bruce Sterling, Pat Cadigan, John Shirley y Rudy Rucker. Visualmente el referente más conocido es Blade Runner, y en comic, Akira.

Muchos escritores de este género incorporan tramas de novela negra en sus obras, añadiendo neologismos para apoyar la creación de una sociedad muy tecnológica con grandes cambios sociales. Lo cierto es que hay dos cosas muy importantes que diferencian una novela distópica de futuro cercano con una novela ciberpunk: la crudeza de las situaciones y el tinte pesimista de la atmósfera. Esto lo describe bien Bruce Sterling en su propia definición de Ciberpunk:

«Cualquier cosa que se le pueda hacer a una rata se le puede hacer a un humano. Y podemos hacer casi cualquier cosa a las ratas. Es duro pensar en esto, pero es la verdad. Esto no cambiará con cubrirnos los ojos. Esto es ciberpunk.»

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Típica escena urbana nocturna ciberpunk

Otros tres elementos muy característicos de casi todas las obras ciberpunk son las  Metacorporaciones, las Inteligencias Artificiales (IA) y los mundos virtuales.

Las metacorporaciones son grandes multinacionales, cuyo poder supera con mucho al de los gobiernos y que son quienes de facto, organizan el mundo. La mayoría de las veces no funcionan como un sistema capitalista, donde hay una competencia, sino como un oligopolio mundial. Estas monstruosas empresas tienen sus propios ejércitos y controlan la política a través de su poder económico global. Ni siquiera tratan de camuflarse como un poder en la sombra, sino que ejercen un poder visible y brutal sobre la sociedad.

La inteligencia artificial, en ocasiones mezclada con componentes mixtas mecánica y humana (cyborgs), sólo androides (robots) o sólo como entidad inteligente puramente software. Está íntimamente ligado a los hackers, las redes y otros temas relativos al software.

Los mundos virtuales, muy ligados a las inteligencias artificiales, y a la omnipresencia de la red en toda la trama, donde casi siempre se habla de la faceta oculta o ilegal y sus implicaciones en la vida diaria.

Como ocurre siempre, el trabajo literario da pie a que muchos opinen sobre significados más allá de lo escrito, y han surgido diferentes interpretaciones de tipo socio político sobre el tema ciberpunk, asociado a movimientos anarquistas y libertarios. Tanto es así que pretenden desplazar a los nuevos escritores que quieren suscribir sus obras en este género, tachando sus obras de post-ciberpunk, como si el ciberpunk, creado por escritores de ciencia ficción, ya no les correspondiera. Esto se debe a que la otra parte de la palabra: punk, se refiere a la actitud del protagonista de las historias ciberpunk. Antihéroes, criminales, parias, marginados, visionarios, y personas que no encajan en ese mundo distópico por múltiples  razones. Se suele asociar estos personajes a auténticos revolucionarios en la sombra, con capacidad de generar cambios sociales y con una personalidad subversiva, aunque esto último no se cumple ni mucho menos en todas las obras de este género.

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Como curiosidad, esta era una de las imágenes que había escogido para mi novela “11,4 sueños luz”

Derivados del ciberpunk existen una nueva serie de géneros que no debemos confundir con el verdadero género:

Biopunk, orientado a tecnologías biológicas como la manipulación genética, los ejemplos más citados dentro de este subgénero podrían ser “Gattaca” y “Dark Angel”.

Post-cyberpunk, que suele incorporar elementos de transhumanismo (evolución de la raza humana), viaje a las estrellas, y tecnologías que en los 80 no existían y que no imaginaron y que hoy son onmipresentes o imaginamos que lo serán.

Por último, mencionar otro subgénero relacionado, pero solo por el nombre, por que no tiene nada que ver, se trata de Steampunk, asociado casi exclusivamente al mundo de los videojuegos. Se basa en crear un mundo de ciencia ficción cercana, basada en una evolución tecnológica de la era victoriana. Incorporando a dicho universo visual, avances técnicos de finales de siglo XXI. Si queréis enfadar a un fanático del género, sugeridle que es la misma cosa que el Steampunk.

Actualización: Febrero de 2017.

Si quieres seguir leyendo sobre Ciberpunk, puedes mirar estos artículos:

También he escrito un par de colaboraciones específicas de Ciberpunk para otros blogs:

Y algunos enlaces externos imprescindibles:

Y por último ¿que hay más ciberpunk en todo el planeta que la Hidden wiki ;)

Ensayo y no-ficciónOpiniones personales

Lo que se siente 30 minutos antes de que tu libro salga a la venta después de tres años de trabajo

Agosto 31, 2016 — 12

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Supongo que a todos los escritores noveles nos pasa lo mismo, pero lo quería dejar por escrito para que no se me olvide dentro de unos años. De alguna forma, me recuerda mucho a cuando nació mi primera hija. Es una mezcla de nervios y de preguntarse ¿saldrá todo bien?, ¿tendrá todos los deditos?, ¿no la habré cagado en algún sitio?, ¿y si…? Nervios y no poder centrarse en hacer otra cosa. Tanto que estoy escribiendo este artículo en mi blog por no tomarme un lexatin. No puedo hacer nada, ni seguir leyendo el libro con el que estoy ahora, ni continuar escribiendo, ni revisando uno que ya tengo casi listo. Las redes sociales me entretienen, pero lo que de verdad necesito es irme a dormir, y levantarme mañana con el comentario de algún lector ansioso que ya se haya leído los primeros capítulos.

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Sí, estoy acojonado, por que he puesto mucho de mí en este libro y tengo miedo que no guste, que sea feo, que la gente no lo entienda, que les parezca aburrido o lo peor de todo… mediocre. Prefiero ser espantoso, monstruoso, pero no mediocre. Esta ansiedad es totalmente nueva para mí, no la había experimentado antes. Hace mucho tiempo que pienso que puedo escribir, desde que en 1º de BUP mi profesora de historia (escritora también), leyó mi redacción sobre dinosaurios, se quedó parada en medio de la clase y me preguntó ¿esto lo has escrito tú? Supongo que no podía creer que aquel chaval que no hacía una a derechas pudiera imaginarse un amanecer de dinosaurios perseguidos por tipos con taparrabos. Tanto le debió gustar que se olvidó de criticar el rigor histórico.

Desde entonces he intentado escribir muchas cosas, y lo he conseguido: relatos, novelas, cuentos largos, etc. Poner “FIN” en el procesador de textos no es difícil, lo complicado es dejarlo fino, listo para ponerlo delante de muchos lectores. Lo peligroso es exponerse con algo terminado, listo para la disección. Acojona, pero al fin lo he hecho, he llevado hasta el final la historia, la he empaquetado en lo que conocemos como “Libro”, y he puesto toda la carne en el asador, he dedicado todo Agosto para la promoción y la edición en digital y papel. Ha sido un mes muy intenso donde he robado tiempo a mis hijos y a mi mismo, pero ahora “11,4 sueños luz” es otro pequeño hijo. Tiene pedacitos de mí que me avergüenzan, por que son feos, estúpidos, malos compañeros, y los va a ver todo el mundo.

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No le tengo miedo a las críticas por que sé que tengo que mejorar muchísimas cosas, y por que sé que lo puedo hacer mejor. Esta novela ha sido escrita en varios años, 2014, 2015 y 2016, en mis veranos ociosos, prolongados hasta navidad en 2015, y creo que he aprendido para hacerlo mejor la próxima vez, pero ¿seré lo suficientemente bueno? ¿merecerá la pena que siga escribiendo? por mucha lectura, relectura y comentarios de amigos y familia, el único que puede decirlo es ese lector que no conozco y que no considera que la verdad pueda ser cruel.

Vamos allá, destino, y si te pones tonto, te pego dos ostias y me vuelvo al kickboxing.

Y dicho esto, voy a intentar dormir.

Ensayo y no-ficciónOpiniones personales

Mis nuevos proyectos literarios

Agosto 22, 2016 — 8

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Bueno, pues ya está. El proceso de edición de 11,4 sueños luz parece que llega a su fin. No os podéis imaginar los miedos que llevan recorriendo mi cabeza estos últimos meses. Ahora, una vez que la novela esté expuesta, será el momento de la verdad y de empezar a recibir críticas chungas por todas partes. ¡Qué nerviossss!

11,4 sueños luz en Amazon

Ahora a esperar a organizar la labor de recolección de reseñas, corrección de fallos de última hora y demás. No os voy a aburrir con todo el rollo que hay detrás de un libro, sino que voy a hablar de mis proyectos nuevos como escritor. Tengo ahora mismo delante mía varios proyectos, en muy diferentes estados. Estaría encantado de oír vuestras opiniones a mis dudas existenciales por que tengo muchas ganas de ir cerrando proyectos. Antes de que acabe el año espero sacar al menos dos de los que tengo en mente.

Vuelta a casa y otros relatos raritos

Mi libro de relatos, con mi relato largo “Vuelta a casa” como relato principal. No más de 7 relatos en total. Algunos del género fantástico, otros de Ciencia ficción y alguno “realista” o “normal” por así decir. Los tengo escritos desde hace años y ahora que le he cogido el truco a editar un libro, me gustaría sacarlos, por quitarme la espinita de encima. Tengo un relato muy especial, que según los que lo han oído, es digno de un guión de serie B de los años 60. No sé podré terminarlo, es el único que no está terminado todavía y es larguito (unas 40-50 páginas). Nazis vs Tercios Españoles vs Romanos, ¡¡no digo mas!!, ¡¡Brutal!! :-)))

Paternidad para ingenieros

Cambiando radicalmente de estilo, y casi cayendo en los libros de autoayuda, mi libro “Paternidad para ingenieros” que es un ensayo sobre la paternidad vista desde el punto de vista del padre, y más siendo yo ingeniero. Todo un manual de supervivencia tratando temas prácticos, pero también sociológicos y psicólogicos. Con mucho humor, eso sí. En este he tenido ayuda de Sarah Avedon para complementar mi siempre sesgadísima visión ;) El libro está escrito en un 80% pero queda una labor titánica de revisión y corrección. Serán unas 170 páginas, con algunas fotos e ilustraciones.

11.4 sueños luz II

La 2º parte de “11,4 sueños luz”, que tengo en la cabeza, pero no he plasmado ni siquiera la línea argumental en papel, no tengo título. Trata del viaje de Veluss M2210 y del desarrollo de la revolución que quedó pendiente en el libro anterior. Enlaza directamente con el siguiente libro. Sí, lo tengo pensado, y no os pienso dejar colgados si leísteis 11,4 sueños luz. ¡Lo juro!

El viaje de Joel

La 3º parte de “11,4 sueños luz” que la escribí hace la friolera de nueve años y que necesitaría darle “un repasito”, por que me dicen que he mejorado mucho desde entonces (una forma de decir que antes escribía mucho peor que ahora. Vamos, que es una mierda). Como curiosidad, tenía el nombre de Procyon-4 y luego la renombré a “el viaje de Joel”. Por cierto que “11,4 sueños luz” se llamaba, al principio, como nombre “de andar por casa” el “Viaje de Ariel”. Así que no digo más. Joel es un descendiente directo de los protagonistas del primer libro, unos 60 años después.

Kingdom Ltd

Una novela de ciencia ficción cercana cuyo título temporal es “Kingdom Ltd” y trata sobre el inicio de las metacorporaciones. Me meto de lleno en la ciencia ficción económico-política, eso si con una bonita trama de suspense, acción y hackers de fondo :-). Tengo la idea básica desarrollada y unas 5000 palabras (unas 12-13 hojas). Siempre me he propuesto hacer un libro que no sea ciencia ficción ni nada “raro” para poder acercarme a gente que no lee estos géneros. Siempre que pongo a pensar en algo acabo tocando algo raro, no lo puedo evitar. Es que soy un raro :-))) Además en este quiero jugármela y escribir todo el relato en primera persona, con un personaje femenino. Toma ya.

Lágrimas negras de Brin

Debo confesarlo, también me gusta el género fantástico. De hecho, mis primeros escritos, allá por el instituto siempre eran de ese género. Claro que yo jugaba mucho al AD&D y claro… Fíjate bien en el título: BRIN. ¿No te suena de algo?. Brujería, espada y mucha mala persona en el Jardín de Brin,  Tengo escrito ya todo el desarrollo argumental y he hecho la portada, con este quiero probar a ir escribiéndolo por capítulos e irlo colgando en Wattpadd. Creo que dará para una novela mas bien breve, unas 200 páginas. Tengo muchas ganas por lo que implica la historia. Creo que no se ha escrito nada así (todavía), pero ya sabéis, todas las historias se han contado ya, lo que pasa es que aún no las hemos leído.

Lágrimas negras de Brin
¿Os mola la portada?

Igual creíais que la vida de un escritor desconocido era mas divertida, pero desde la época de Bukowski y sus colegas, los escritores pasamos más tiempo delante del ordenador que en la barra de los bares :( así que tenía que “desfogarme” un poco con vosotros.

Gracias por leerme. Decidme que estoy loco. O algo.

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