Corregir, esa labor ingrata

Escribir una novela tiene un trabajo que me sigue pareciendo infinito. La parte mas entretenida es la que transcurre en tu cabeza incluso antes de escribir. La parte final, corregir, es la más tediosa  porque se trata de atar todos los cabos sueltos, de pulir las pequeñas esquinas que quedan aquí y allá. Una labor de chinos que además hay que dejarla para el final, cuando el cadáver está ya bien frío.

En mi caso me ha tomado un año esperar a que el muerto no se levantara más. Ya estoy con las revisiones finales de «Un reino feliz». Espero terminar a principios de 2021 y dedicar algo de tiempo y energía a buscar editorial pues esta vez quiero publicar en una editorial tradicional.

Sabéis que en mi blog no suelo hablar de las cosas propias del oficio de escribir, pero quiero que los que me seguís sepáis como van las cosas en mi trastienda literaria. Este año está siendo un poco delicado, qué os voy a contar que no sepáis, es el año que menos he leído de mi vida, probablemente. Qué irónico, ¿verdad?.

Aunque estoy corrigiendo esta novela no he abandonado la tercera parte de Brin y esta sí que la autopublicaré, asi que no sería raro que saliera a la luz incluso antes, ya que la maquetación y la publicación dependerán sólo de mí. Los tiempos de las editoriales son mucho mas lentos que los de la autopublicación. En 2021 deberían estar publicadas las dos, pero veremos lo que pasa. Mis otros planes literarios de momento están aparcados, tengo que centrarme.

¿Cómo corrijo mis textos?

Esta es la mesa donde escribo mas o menos la mitad de todo. Bueno, esta mesa sólo tiene dos años, pero siempre he tenido una mesa como esta, sencilla y llena de libros en las esquinas. En vacaciones, que es cuando más escribo, lo hago desde la costa o desde mi escondite secreto en La Rioja, entre las pequeñas montañas de la Sierra de la Demanda. Esta mesa de Madrid se come todo el trabajo ingrato de las correcciones. Aquí me tenéis haciendo anotaciones a mano sobre un manuscrito en papel (265 folios) para hacer los últimas cambios.

Las primeras fases de correción las hago a medida que voy escribiendo. Antes de empezar un capítulo nuevo siempre releo el anterior (a no ser que esté «on fire» y escriba del tirón varios capítulos, cosa que no suelo hacer). En esas primeras correcciones nunca me fijo en el estilo (ni en las comas) y procuro fijarme sobre todo en el ritmo, la coherencia de los personajes y la fluidez de la historia.

Mientras escribo llevo un registro de cada capítulo, con los personajes que aparecen, el rimo, las tramas secundarias que toca y realizo un cronograma completo desde el inicio de la novela, de manera que haya coherencia temporal entre cada suceso. También tengo un cronograma de los hechos que han sucedido antes de la historia y que son importantes, como cuando nació tal o cualquier personaje u ocurrió algo. Es parte de la «documentación» necesaria para armar la historia.

La segunda fase de corrección viene cuando he terminado ya una parte completa de la novela. Casi siempre divido mis obras en tres partes. Manías que tengo. Cuando he terminado una parte y me quedo atascado o necesito ver que cosas había contado ya, echo mano de una corrección rápida, es decir, una lectura ligera, donde siempre toco y anoto algo. Poco a poco, a base de lecturas, va quedando la cosa un poco más pulida. Esto es como la carpintería. Escribir es algo así como cortar la madera, luego hacer la estructura, después labrar una decoración. Al terminar, sí, aguanta el peso de una persona. Tenemos una silla,  pero es tan basta que nadie la querría como está.

La corrección como tal empieza cuando uno ya tiene la etiqueta de «Fin» escrita en la última página. Yo suelo esperar unos meses antes de atreverme a leérmela de nuevo, ahi ya empiezo a lijar y pulir todo lo que veo. No solo corrijo cosas, también pongo comentarios de lo que me gusta y lo que no, supongo que para darme ánimos. Hay gente que dice que elimina capítulos enteros en esta fase, yo lo he hecho antes. A veces, directamente he tirado todo lo que tenia escrito y he empezado otra vez, a veces me ha tocado reescribir la voz del narrador de todo lo que llevaba escrito, o en un caso, incluso cambiar el protagonista o la importancia de los personajes.

Después de una primera corrección, empiezo a trabajar todo lo que he visto mal, hasta dar una nueva vuelta a todo, capítulo por capítulo. Sí, otra vez. A estas alturas ya no quedan giros de guión, ni sorpresas en ningún personaje, es como una morgue llena de cadáveres que vas moviendo de un lado a otro para buscar un lunar que crees que tenían, pero no estás seguro. Es muy poco emocionante. Hay escritores que dicen que esta es su parte favorita, pero bueno, lo de trabajar con cadáveres también es un oficio, como otro cualquiera. Como dice mi hija, a mí lo que me gusta es imaginar.

Después de tener un primer borrador mínimamente corregido, es cuando tiro de lectores cero. No tengo muchos y de hecho, es mejor así, porque la opinión de cada uno de ellos suele ser contradictoria. Me ha pasado más veces y me ha vuelto a pasar que dos lectores cero digan exactamente lo opuesto sobre una parte en concreto. Hay lectores cero, como es el caso de R. que tienen una maravillosa memoria y son capaces de ir casi capítulo por capítulo, diseccionando fallos y haciendo preguntas. Por supuesto todo el mundo opina, que es de lo que se trata, no se trata de encontrar comas fuera de lugar, si no de algo mucho más difícil, ayudarme a pulir lo que ya está escrito. Claro que cada uno tiene sus gustos, a M. por ejemplo, mi lectora cero más antigua no le gustan mis metáforas elaboradas y odia cuando me pongo intenso. Qué se le va a hacer, pero respeto mucho su opinión en otros aspectos. J. por ejemplo pasa de estilos, va al grano y puede hacer reflexiones de algunos personajes al que otros lectores ni se aproximan porque no les llama la atención. En resumen, de todos saco una bonita «lista de tareas» y me pongo manos a la obra en la última corrección, donde voy, como si fuera con un andamio, dando los últimos retoques y desmontando el andamio.

Aquí es donde hago mi última corrección, que es leer el texto en voz alta, para detectar rimas internas, palabras repetidas en exceso y cadencias de ritmo incómodas. Aquí os dejo la grabación de hoy cuando repasaba el capítulo 4. Se puede oir cómo rasca el boli y cómo paso las hojas (y a mis hijos de fondo jugando).

La fase final ya depende de los correctores externos y en otros tiempos, del editor. Cuando llegamos ahí, ya poco queda por hacer por mi parte, porque hay fallos que necesitan de ojos ajenos, al menos en mi caso.

En resumen, es un camino largo, pero escribir una novela no es solo darle a la tecla. Tiene una labor detrás que no se ve y que es la que en muchos casos marca la diferencia entre algo bueno y algo único y especial. Ten paciencia, porque llegará el momento en que puedas leer lo que escrito para tí, y quiero que esté lo más perfecta posible.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (5 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando...

Comments

  • Jimmy Olano

    12 meses agoReply

    Una muy bonita analogía:

    «Esto es como la carpintería. Escribir es algo así como cortar la madera, luego hacer la estructura, después labrar una decoración. Al terminar, sí, aguanta el peso de una persona. Tenemos una silla, pero es tan basta que nadie la querría como está.»

    Alguna vez me tocó vivir en una «casa» de madera y tuve que ser un carpintero improvisado; acá en el trópico desdeñamos de esos buenos materiales aislantes por ser débiles ante los elementos: preferimos el duro concreto y la fría piedra ya que nuestro clima es más o menos estable a lo largo del año. La escritura poética se me da difícil pero ahora que leo esto pienso que puedo conseguir algún consuelo en la carpintería, pero esta vez tomarla como un bonito -y muy útil- pasatiempo.

    Lo importante es ser feliz.

  • Valerie

    12 meses agoReply

    Esperamos noticias nuevas con impaciencia desde hace tiempo…

    • 12 meses agoReply

      Revisión cerrada y en fase de mover manuscrito. Ya estoy centrado en la última parte de Brin. Estas navidades serán literariamente hablando, intensas, si me dejan. No desistas, yo no lo haré ;)

  • Raylex

    11 meses agoReply

    Well, no lo he leído, ni oído todo, pero desde ya ¡Gracias!
    Siempre es interesante acercarse a la cocina, al taller, al laboratorio del Alquimista y ver cómo se produce la magia.

  • José de Cádiz

    11 meses agoReply

    Your Comment Interesante tu experiencia. Creo que corregir es la parte más tediosa y necesaria. Yo tengo la manía de corregir cada capítulo. Voy lento ´pero un poco más seguro. Me aterra pensar que todos necesitamos un corrector de estilo. Me gustaría pertenecer a un grupo de escritores donde nos corrigiéramos y apoyáramos. Que
    mejor para detectar fallas que otros autores. No lo he encontrado pero espero en Dios esa ayuda..
    Me encantó tu texto.
    Saludos y buena suerte.
    José de Cádiz

    • 11 meses agoReply

      Cada uno escribe como puede. No he visto dos escritores con el mismo método. Yo con el tiempo he encontrado escritores cuya crítica es útil, aunque curiosamente nuestros criterios literarios son muy diferentes. Es difícil encontrarlos y sospecho que el ego tiene mucho que ver. Suerte!

Leave a Reply

 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Featured

kubrick

Apúntate a mi lista de correo

Mi lista de correo sirve para enviarte por email una recopilación de mis últimos artículos cada tres semanas. Así no se te pasará nada de lo que escriba. Te prometo que no le daré tu email a nadie ni te venderé descuentos en viajes a Marte, esto queda entre tú y yo. Bueno, y cualquier visitante del futuro que conozca nuestro destino.

¡Ya te tengo fichado! ¡Gracias!