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Ficción personalOpiniones personales

Por qué me considero un escritor ciberpunk

Junio 17, 2017 — 3

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El ciberpunk es un subgénero de la ciencia ficción que se conoce mucho más por el cine que por la literatura que le dio vida. Ya he escrito mucho sobre su historia, evolución y referencias en mi blog, asi que no me pondré didáctico, si no personal, voy a hablar de por qué me identifico como un escritor ciberpunk.

¿Que fibra sensible me toca el ciberpunk?

Lo más importante del género Ciberpunk no es la tecnología, ni los grandes misterios, ni tan siquiera los dilemas éticos que representa una nueva sociedad, lo más relevante es la soledad de sus personajes. Me identifico mucho con ellos y con su manera de ver el mundo. De esa forma de mirar, surge una forma de narrar y suceden las historias una tras otra, con ambiente similar. Da igual que hablemos de Morgan, Gibson, Akira o Blade Runner. Hablamos del mismo tipo de personaje.

No es únicamente la personalidad del protagonista, que también puedes encontrar en mayor o menor medida en obras de otros autores que no son ciencia ficción, pero en la ciencia ficción ciberpunk es un plus, porque en el ciberpunk la tecnología sirve para acrecentar esa sensación de soledad, de desapego, de fatalismo tecnológico. Lo que enamora y me disuelve es la combinación del lirismo nihilista de Gibson:

“El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.”

La ciencia ficción siempre me gustó, pero el ciberpunk conecta conmigo. El verbo no podría ser más apropiado. Las dos escenas de un libro que han conseguido ponerme lo pelos de punta se pueden encontrar en “VALIS (Philip K. Dick)” y “Neuromante (Gibson)”, dos de mis autores favoritos. En una de ellas rindo merecido tributo al final de la primera parte de mi segunda novela, “Lágrimas negras en Brin”, todavía en desarrollo.

¿EN Que época me toco vivirlo?

Corría el año 91, yo tenía 15 años y albergaba una BBS en mi pequeño cuarto de cuatro metros cuadrados, una BBS conectada Fidonet, precursora de Internet, con dos líneas dedicadas y un par de cientos de usuarios fieles conectándose a través de dos módems de 14400 baudios. Me escaqueaba de ir al instituto y me quedaba en casa de un amigo al que la ruptura de sus padres le había dejado una dosis extrema de libertad. Entre cucarachas y gatos, pasábamos las noches jugando al ordenador, devorando manga en VHS y masturbando nuestras mentes en partidas interminables de rol.

De vuelta en el instituto, me enfrentaba a mis demonios jugando a Dungeons & Dragons, Starwars y Cyberpunk 2020. Siempre odié el ESDLA, Rolemaster y el Traveller, juegos para ingenieros, no para soñadores. Han Solo era divertido y Frodo un canijo coñazo. En la biblioteca, encerrado por mi propia seguridad, ya empezaba a escribir, sobre tipos con espadas que huían de sí mismos. Por la noche, me conectaba a la red y todo empezaba a tener sentido, vida propia. En aquella época no sabía lo que hacía, pero seguía recetas de otros, con tarjetas de crédito falsas, para conectarme a algo llamado Internet a través de una pasarela de Compuserve. Todo en inglés, muy raro, usando una línea de pruebas de teléfonica que empalmaba en el cajetín de telefónica de mi edificio, por las noches, con alevosía, nocturnidad y poco sueño, todo para no pagar un duro. No podía ser más ciberpunk todo aquello.

Y todavía me preguntan algunos por qué escribo con pseudónimo, desde muy joven aprendí la importancia de ser un desconocido para los demás.

¿Que tipo de ciberpunk escribo?

He de confesar que hasta hace pocos años no sabía bien lo que era eso de ciberpunk, además de un juego de rol un poco pasado de vueltas. Siempre fui fan de Blade Runner, pero más por Dick que por la película, que me parecía visualmente buena y con unos malos con mucho carácter para no ser humanos. Llegué a Gibson después de varios rebotes, ya entrenado, por que de adolescente resultó inleíble para mí.

Han dicho de mi ópera prima “11,4 sueños luz” que no es ciberpunk, que tiene mucha mezcla de estilos. Como si el ciberpunk no fuera el perro callejero de la ciencia ficción, hijo de mil padres, sucio, rastrero y listo. Inmune a la enfermedad y a la edad, siempre listo para morder y huir. Así es “11,4 sueños luz”, una mezcla de distopía, una historia de amor, y un ensayo sobre la soledad que nos espera a todos, vengamos de donde vengamos. Una historia sobre los sueños y también las pesadillas de una sociedad dominada por las grandes corporaciones.

Si algo tienen en común las diez obras Ciberpunk más conocidas, es que no se parecen una mierda unas a otras. Son inclasificables si nos atenemos a su estilo, trama, ambientación o ideario. Así que sí, mi obra también es quizás, algo inclasificable. Sí, lo confieso introduzco fantasía épica medieval en un mundo hiper-tecnológico. También meto erotismo y realidad virtual. Y no pienso parar de hacer mezclas, en lo que estoy escribiendo ahora, los dragones tienen mucha importancia. Sí, dragones ciberpunk y sexo inter-especies.

Sexo ciberpunk

Siempre he escrito sobre sexo, de hecho empecé escribiendo historias guarras y los cómics que más me gustaban eran, con mucho, Víbora y Cimoc, mucho más mundanos que los de yankis de Marvel. Con el tiempo lo he integrado mejor en mis escritos, pero siempre me ha parecido que aquellos personajes que no tienen una dimensión sexual son personajes atrofiados, incompletos.

Muero por dentro
Muero por dentro, uno de mis favoritos.

No significa que mis escritos sean pornográficos o soeces -todo lo contrario- pero mirar para otro lado no es mi estilo. Es curioso como muchos de los grandes autores de la ciencia ficción de los 70 como Silverberg y Heimlein incluían el sexo como parte de sus personajes, o directamente, como parte esencial de sus tramas y cincuenta años más tarde, nos hemos vuelto mojigatos y cerrados de mente, a pesar de que el porno venga casi de serie en las etiquetas de los yogures o en series de culto como Juego de tronos, o Westworld que personalmente, no soporto.

SOY UN HUMANO DIGITAL

Sé programar en aproximadamente unos quince lenguajes de programación y he escrito informes de auditoría forense, tras intrusiones de hackers del este en servidores Unix de algunas de las empresas del Ibex mas importantes del país. He dado cursos de seguridad informática para agencias de inteligencia, he firmado acuerdos NDA con empresas de armas, bancos y agencias de seguridad extranjeras. Me he emborrachado y hablado del día del final del mundo con aquellos que saben como será, Me he prestado voluntario para pulsar el botón rojo, si ellos me llaman, aunque creo que perdieron mi número.

Y sin embargo no hablo de nada de esto en mis novelas.

Porque soy un escritor ciberpunk, y eso significa que no hablo de tecnología. Respiro tecnología, vivo en ella. Mis personajes ni siquiera son conscientes de todo eso, sólo es un puente que nos lleva de una orilla, la realidad, a otra orilla, la ficción, y lo importante es el trayecto, no el puente.

Todo esto que te cuento y mucho más lo encontrarás en mi primera novela “11,4 sueños luz” y próximamente en “Lágrimas negras en Brin“. También encontrarás retazos, mas personajes y cercanos, en mi libro de historias cortas, “Histerias ficticias“.

 

Ciencia FiccionCuentos cortos

Interfaz Vogel, un microrelato ciberpunk.

Abril 10, 2017 — 2

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Coincidiendo con la fecha de fabricación del replicante Leon Kowalski, producido por Tyrell Industries el 10 de Abril de 2017, os dejo un microrelato Ciberpunk que encontraréis en mi próximo libro de cuentos (para 2018), ¡va por tí, Gibson!


Las coordenadas me han traído a un lugar extraño. Nada de estructuras anidadas de Escher, de paredes cromo brillante, o neones bajo lunas azules. Un sencillo campo iluminado con la luz del atardecer. Mecidas por una suave brisa, miles de girasoles se mecen mirando al sol. Idénticos, me rodean por todas partes. Estoy sobre una pequeña colina de hierba. Giro la cabeza y busco algo diferente. Nada. Sólo girasoles.

Tomo entre mis manos el primero a mi alcance. Al tacto parece frágil. Lo arranco del suelo y la raíz apenas resiste el tirón. Hurgo bajo la superficie anaranjada de la enorme flor. Noto al tacto decenas de lo que parecen semillas. Aplico un algoritmo analizador de estructura de datos. Positivo: existe una alta densidad de datos comprimidos en cada matriz única. Lanzo un cálculo dinámico en segundo plano que estime el volumen de registros, y me ofrece un resultado estimado de miles. Cuando el escaneo termina, cada una de ellas emite una nota sintética, el resultado es una armonía con ritmo. Todas ellas suenan como olas de cristal rompiendo en la orilla al compás del viento que mece los girasoles. Es hipnótico.

—Me han dicho que estás buscando algo —dice una voz a mi espalda.
—Una aguja en un pajar, supongo —replico sin darme la vuelta.
—El fruto equivocado, la planta equivocada y tus sinapsis se freirán. ¿Lo sabes, verdad?

Wintermute hablaba por boca de aquel granjero. Por fin había dado con él.

Ciencia FiccionSeries de Television

Incorporated: serie de ciencia ficción ciberpunk

Marzo 15, 2017 — 0

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Incorporated es una serie de SyFy de ciencia ficción ciberpunk. Una muy buena serie, que pese a contar tan solo con una temporada, dejará una huella dentro del género. Estrenada a finales de 2016, terminó de emitirse el 27 de Enero de 2017. Cancelada por la mala audiencia, su final, aunque cierra algunas tramas, deja algunas en el aire, pero os aseguro que merece la pena verla.

Incorporated como distopía futurista

Dentro de las distopías futuristas cercanas, INCORPORATED deja huella, mostrando un mundo completamente dominado por dos grandes corporaciones. Siguiendo los cánones del Ciberpunk, encontramos un thriller donde la parafernalia técnica (implantes, manipuladores de recuerdos, armas tecnológicas, drogas) sirve para contar una historia muy humana, la de un skint extremadamente hábil con la tecnología que consigue manipular su pasado para infiltrarse en la élite dominante. Los “trajeados” (o suits), que viven en las “Green zones“, alejados de la vida de miseria en los bajos fondos o “Red zones” donde por dinero, puedes conseguir cualquier cosa. En el aspecto técnico, especialmente la fotografía, la serie lo borda. El reparto, algo irregular, recupera a Julia Ormond, que clava el papel.

Si has leído mi novela, “11,4 sueños luz, el paralelismo con ella es enorme. Yo hablo de piso cero, ellos de Red zones, yo hablo de mugrosos, ellos de skinkt. Mi protagonista, igual que el suyo, es alguien que no es quien dice ser, y en general, se muestran los mismos problemas de una sociedad donde se ha perdido la humanidad, tanto en la élite como en la pobreza. En este sentido, el trasfondo de ciencia ficción social y humana, está realmente bien logrado, mucho más que en otras series con temática ciberpunk como puede ser Caprica, otra serie que tuvo el mismo final: cancelada. Y de nuevo, otra serie que pasará a la historia como algo que pudo ser y no fue, por la maldita audiencia.

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Distopía futurista. Desastre ecológico y corporaciones

El protagonista, Aaron, o Ben, según para quien, oculta un pasado como skint, un refugiado climático, en un mundo que tras drásticos cambios, ha transformado el planeta, provocando que por debajo de la latitud de Canadá, todo sea un gran desierto. Curiosamente, en la serie nombran a España, como un desierto inservible. Este gran drama planetario ha hecho que los gobiernos en todo el mundo se desmoronen y solo la férrea disciplina del super-capitalismo ha hecho que una parte de la humanidad pueda sobrevivir. Una pequeña élite, incluso de forma notable y cómoda, a costa eso sí, de depredar la sociedad en una suerte de capitalismo extremo, donde todo, absolutamente todo, tiene un precio. Dos grandes corporaciones, Spyga e Inazagi dominan el mundo y la vidas de la humanidad hasta el punto de condenarla a la ruina por satisfacer a los accionistas.

Si la subida en esa pirámide social es dura, la caida lo es más aún, perdiendo no solo el dinero y la posición, sino también a los hijos y los propios recuerdos, ya que se consideran PI (Propiedad Intelectual) de la corporación. La aproximación al mundo de las meta-corporaciones que se plantearon en el Ciberpunk clásico de Sterling y Gibson es muy buena, aunque caiga el cliché visual de todas las películas y series que se han hecho sobre el tema.

incorporated ciencia ficcion

En resumen, estamos hablando de puro ciberpunk llevado a una serie de televisión, y es un mensaje que como se ha vuelto a demostrar, no es muy comercial. El ciberpunk lleva implícito una fuerte crítica social que ataca el capitalismo y a las grandes empresas. Nos dibuja un mundo desolado, no por la pobreza, el caos social y la debacle ecológica, no, es una radiografía del mundo actual sin edulcorar, nos muestra el esqueleto de la sociedad moderna actual y lo que podría pasar si ciertas estructuras sociales, cada vez mas precarias, dejaran de existir.

Prostitución corporativa

Nos muestra como una joven -y guapísima muchacha- Denyse Tontz vende su cuerpo como prostituta corporativa para poder pagar las deudas de su familia, o como un joven idealista pragmático -el protagonista- se transforma poco a poco en lo que más odia, demostrándonos que los monstruos no nacen monstruos, sino todo lo contrario, son idealistas que una vez quisieron cambiar en mundo, y que en el proceso, se transformaron el motor del cambio, justo lo que ellos una vez odiaron. Al final, todos venden su alma por sobrevivir en un mundo hostil.

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(Photo by: Gavin Bond/Syfy)

Incorporated tenía un buen potencial, pero creo que el mensaje es demasiado oscuro, demasiado sucio y políticamente incorrecto. A pesar del intento evidente de no regodearse en ninguna imagen sórdida, existen pequeñas secuencias extraordinarias, que con unas pinceladas y sin mostrar nada, logran transmitir la realidad de un mundo donde no existen límites y hacer que uno se remueva en el asiento. Pasa por encima de temas actuales como el feminismo, la bisexualidad y el ecologismo y no se detiene en ellos, los aplasta sin piedad.

Los productores de Incorporated, Matt Damon y Ben Affleck quizás no sabían donde se estaban metiendo, el pecado de la serie es intentar tener profundidad de historia y a la vez intentar ser comercial, creo que es imposible hacerlo y sobrevivir. Yo creo apreciar los toques de auténtica calidad, pero la mayoría de la gente se quedará en que Incorporated es una serie oscura y con poca acción que acaba deprimiendo, como ha pasado antes en Caprica, Firefly o Stargate Universe. El lado oscuro del alma, no es comercial. Le deseo mucha suerte a Black Mirror, pues con su formato ha logrado sobrevivir.

Incorporated tiene un par de personajes muy bien logrados, como Laura Larson, interpretada por Allison Miller, otra actriz muy guapa. Laura es la mujer del protagonista: una niña de mamá consentida, que poco a poco, va transformándose en un personaje con personalidad y con esencia propia. Alguien que comienza ciego y poco a poco abre los ojos. Una médico de profesión que descubre que el mundo está herido, y que aunque poco puede hacer, intenta cambiarlo. De la mano de ella, aparece otro personaje fantástico, Goran, un héroe en un mundo podrido, interpretado por uno de mis personajes favoritos de Galactica, el teniente Agathon. Lástima que no volveremos a verlo en una segunda temporada, el romance y la tensión entre esos dos personajes estaba asegurado.

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Necesitada de audiencia, Incorporated incorpora un par de tramas que son lo único que la desmerecen, como la presencia de un “medio hermano” del protagonista que se hace luchador para sobrevivir en el mundo que le ha tocado vivir. Esta es la única parte de la serie que me parece que sobra, ya que parece una mala copia de las películas que se han hecho sobre MMA (Artes Marciales Mixtas) y circuitos ilegales de peleas. Se utiliza para mostrar a la élite, pero cae en el mas manido de los clichés, lástima porque el personaje daba para mucho más. Épica la escena donde la prostituta le “calma” el subidón de droga que emplea para luchar en el capítulo 7.

Espero vuestros comentarios aquí debajo ;)

Ciencia FiccionReseñas de libros

Cyberpunk: Que leer. Recomendaciones de lectura de Nicholas Avedon

Febrero 16, 2017 — 0

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En este artículo voy a intentar resumir a las que en mi opinión son las mejores lecturas del género, en algunos casos además con opiniones personales sobre cada título, y reduciendo la lista a los que yo considero los más relevantes para responder a esa pregunta acerca de que leer. Si tienes curiosidad por saber más sobre el Cyberpunk, al final del artículo hay una recopilación de enlaces de interés y artículos más extensos sobre el tema. Teniendo en cuenta la cantidad de novelas que hay, debo aclarar que no me he leído ni siquiera una parte significativa, así que seguro que me dejo grandes joyas por leer. Si crees que me dejo alguna, por favor, ayúdame con los comentarios en este post.

Bueno, antes de nada,  un poco de…

Historia del Cyberpunk

El cyberpunk es una visión oscura de la ciencia ficción. Toda buena novela ciberpunk casi siempre contiene una distopía, donde se presenta un mundo gobernado por grandes corporaciones que dominan el destino del hombre. El lujo y la alta tecnología (implantes cibernéticos, ciberespacio, realidad virtual e inteligencias artificiales) conviven con la violencia, el crimen, la miseria, las drogas y la prostitución. Lo has visto en Blade Runner, Robocop o Chappie. El género Cyberpunk se inició a principios de los 80 y está mas o menos extendido el criterio de que se pueden diferenciar tres grandes épocas donde puedes buscar qué leer:

  • Cyberpunk clásico (años 80): Entre el 82 y el 89. Los grandes autores del género son William Gibson, Bruce Sterling, John Shirley, Pat Cadigan y Rudy Rucker.
  • Nueva ola cyberpunk (años 90). Donde se incorporó el manga, el cine y diversas corrientes Cyberpunk entre las que destacan la “hard” (Greg Egan) y la más “divertida” (Neal Stephenson), ambas totalmente alejadas del cyberpunk clásico que siempre tuvo un pulso más sociológico y estético.
  • Post-ciberpunk (siglo XXI). Más abiertos, menos integristas y también menos innovadores, pero explotando el terreno conocido y ya abonado por décadas de cine, televisión y literatura de acción cyberpunk. Aquí encontramos nuevas obras tanto de cine como literarias. En este punto surgen nuevos movimientos como el SteamPunk o el BioPunk, que comparten parte de la base del género, pero nada más.

Cómo iniciarse en el cyberpunk: Cuentos cortos

Siempre que me preguntan sobre qué leer de Cyberpunk o como iniciarse en el género, digo lo mismo: empieza por cuentos cortos. No soy un gran fan de los relatos, pero creo que es una buena manera -y rápida- de iniciarse en un autor o en un género en particular.  En el caso del cyberpunk, sobre todo si sigues mis recomendaciones, en tan solo dos o tres libros, podrás encontrar las obras más significativas. Hay dos libros de relatos que ya son clásicos: “Mirrorshades” y “Quemando cromo”, ambos corresponden a la época clásica del Cyberpunk.

Quemando cromo de William Gibson

quemando-cromo-gibson-cyberpunkQuemando cromo, es un libro de relatos de William Gibson, autor de la novela más conocida del género (Neuromante) y que recomendaré después. Esta recopilación de cuentos, anterior a su novela, contiene algunas pequeñas joyas, ambientadas en el mundo particular de Gibson, al que llamó “Sprawl” y que es coherente entre algunos de sus relatos y sus novelas. Entre los mejores relatos de esta compilación, podemos encontrar los siguientes:

“Johnny Mnemónico”, que también representa la primera película del género (y guionizada por el mismo Gibson, aunque luego renegara de ella). El protagonita, Johnny es un tipo que alquila espacio RAM en su cerebro para portar secretos de multinacionales. Hasta que algo malo ocurren y buscan borrar los datos como sea. Bajos fondos, matones y escenas sacadas de una película de Tarantino escrita por Irvine Welsh. Representa la parte “divertida” del Ciberpunk, con acción y sin tintes humanos.

“Fragmentos de una rosa holográfica” y “El mercado de invierno”. Ambos relatos conectados entre sí, son oscuros, poéticos y con personajes magnéticos, malditos. Es la esencia pura de Gibson, dos de sus mejores relatos.

“Hotel New Rose”, mi relato favorito de Gibson. Es un poco inconexo, pero tiene una atmósfera inigualable y unos personajes que dejan huella. No es perfecto, no lo pretende. Es auténtico cyberpunk. Quizás sea el fragmento breve de Ciberpunk que más sensaciones me produce. Sería el relato que recomendaría a alguien que no haya leído nada del género pero que ya tenga una experiencia lectora amplia.

Gibson se caracteriza por utilizar una técnica que en su momento no era habitual: no explicar nada. Entrar a la acción, sin exponer o explicar el entorno, esperando que a ritmo de leer, el propio lector encuentre sentido en el contexto. Esto, junto con la capacidad de Gibson de crear una atmósfera densa y única y proporcionar un ritmo pausado pero constante, producen un efecto de intensidad pegajosa, que para algunos es demasiado pesado. No es fácil de leer, pero tampoco es exigente.

Mirrorshades, de varios autoresmirrorshades-cyberpunk

Mirrorshades (gafas de espejo), es una antología de doce relatos más o menos breves. De los 12 puedo recomendar cuatro grandes relatos que puedes leer y que reflejan diferentes visiones del género:

“Ojos de Serpiente”, de Tom Maddox. Encontramos la primera referencia Ciberpunk al cuerpo humano modificado y a las inteligencias artificiales en un relato mitad ciencia ficción mitad horror. Es un relato corto, pero que deja huella.

“Rock On”, de Pat Cadigan es un relato complicado y barroco, pero muy ciberpunk. Puro ambiente en una historia sobre músicos decadentes en un mundo que se hunde sin remedio. Un relato muy visual y algo vacío para mi gusto.

“Zona libre”, de John Shirley. Una historia negra en un futuro decadente, denso y asfixiante. Drogas, mafias y músicos yonkis. Es la esencia pura de cyberpunk clásico, con una prosa trabajada y como su título: libre. Este es mi relato favorito de esta recopilación.

“Mozart in Mirrorshades”, de Bruce Sterling. Una inteligente e inclasificable historia que mezcla viajes en el tiempo con una sociedad dominada por grandes intereses transnacionales. No es demasiado ciberpunk, pero es buen relato, en una recopilación que incluye algunos relatos que están muy alejados del género (como el de Egan al que se podría clasificar de gótico-fantástico).

NOVELAS CYBERPUNK

Clásicos imperdibles QUE LEER

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Neuromante (William Gibson, 1984)

Tengo una entrada específica para Neuromante que te recomiendo que leas si quieres una opinión mas completa de esta novela. Se podría resumir de una forma sencilla: Neuromante es la unión, irrepetible y única de diferentes factores que producen una novela de ciencia ficción innovadora, diferente y con un estilo muy diferenciado. Con un estilo pesado, lírico y personal. Gibson recrea una historia un tanto confusa, pero con una atmósfera abrumadora. No sólo eso, si no que narra una historia que hoy ya conocemos pero que en su día fue un golpe demoledor a la literatura de ciencia ficción. Digo que hoy la conocemos, porque todos hemos visto ya muchas películas inspiradas en el Cyberpunk de Gibson.

Islas en la red (Bruce Sterling 1988)

islas-en-la-red-sterlingSin duda Sterling está en el lado “del cyberpunk serio”, junto con Gibson. Esta novela es considerada por muchos la mejor novela cyberpunk, y por otros, ni siquiera es cyberpunk. Todo depende qué esperemos encontrar. No hay nada divertido, ni cómico ni esencialmente innovador. Si dejamos de lado que Sterling ha sido capaz de predecir treinta años de historia con bastante precisión, podríamos decir que Sterling al igual que Gibson, tiene excelentes cualidades narrativas y literarias. Sterling es uno de los pocos autores cyberpunk clásicos que se toma en serio el desarrollo de personaje, más aún que Gibson, aunque no tiene la misma habilidad para generar ambiente. En “Islas en la red” nos cuenta una enorme historia, protagonizada por una mujer casada y con un hijo que lucha contra piratas de datos, corporaciones y traficantes de ADN. Aunque carente del ambiente Cyberpunk de otras obras, es una lectura totalmente recomendada.

QUE LEER DE LA NUeva ola ciberpunk

AKIRA (OTOMO, 19821990)

Takira cyberpunk otomookio hoy día es casi cyberpunk. No tiene que ver con la ciudad sea una mole de metal, cemento y cristal en la que es imposible ver el horizonte, o que sea una de las ciudades mas pobladas del mundo. Algo influye su afición por las luces de neón y sus calles llenas de vida. No, tiene que ver con la personalidad de la misma ciudad y de su gente. No es casualidad que Gibson eligiera Japón como parte del corazón de su alma ciberpunk. Otomo, con su novela gráfica “Akira” pone la otra parte, la visión nipona. Akira es un inclasificable novela gráfica que va más allá de lo que Gibson empezó, aventurándose aun más en la distopía y en una sociedad descompuesta. Si tienes curiosidad por conocer más sobre la relación entre Tokio y el cyberpunk, puedes seguir leyendo sobre el alma de las cosas, un artículo que escribir después de una semana en Tokio.

Ghost in the shell (SHIROW, 1989)ghost in the shell cyberpunk manga

Aquí sí que tenemos todo: inteligencia artificial, grandes corporaciones, ambiente y sobre todo, muchas preguntas acerca del significado del ser humano. Desde Japón, esta novela gráfica que habla de inteligencia artificial. de corporaciones y de crimen, da una vuelta de tuerca al género, aportando acción y humanidad y una atmósfera muy lograda.

Están a punto de estrenar una película con este nombre, que probablemente deje mal sabor de boca, pero que aún así, estéticamente será irreprochable.

snow crash cyberpunkSnow Crash (Neal Stephenson, 1992)

Se podría decir que Snow Crash es el Mundo disco del Ciberpunk. Una frase de introducción a uno de sus personajes basta para entender el tono de la novela: “Vitaly es propietario de medio cartón de Lucky Strike, una guitarra eléctrica y una resaca“. La novela mezcla acción, un mundo disparatado e irreal y una histriónica mezcla de tecnología, ucronía distópica y gamberradas sin fin. Desde luego, entiendo que los amantes del género encabezado por Gibson, dijeran que el Cyberpunk había muerto al leer Snow Crash. No obstante, la novela está muy bien escrita, es divertida y entretenida.

diasporaDiÁspora (Greg Egan, 1997)

El único exponente serio de la vertiente “Hard” (más cercano a lo científico) de un subgénero -el ciberpunk- que se caracteriza por importarle un cuerno la ciencia o el rigor científico. Lo he incluido en esta recopilación por pura democracia ya que sale en todas las listas, pero es un autor del que me cuesta un gran esfuerzo leer sus libros. Sus dos libros más cyberpunk son Diáspora (críptico, inasequible para toda aquel que no tenga mentalidad y formación de ingeniero -a ser posible con un doctorado el biología, físicas o matemáticas-) y Ciudad Permutación que me gustó pero que la describiría como “ciencia ficción para informáticos”. Personalmente, no lo calificaría como ciberpunk y no es una lectura que recomendara. La menciono aquí por ello, para avisar ;)

quE leer DE POST-CYBERPUNK

Muchos dicen que el verdadero cyberpunk murió en el 89. No les quito algo de razón, se perdió parte del componente existencial y se perdió de vista la unión entre lo social y lo estético en pos de una tecnología superficial y una acción repleta de neones. No obstante, nuevos autores nos recuerdan constantemente que el cyberpunk quizás no se pueda mejorar, pero sí se puede continuar.

CARBONO ALTERADO (RICHARD MORGAN, 2002)
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Morgan es un autor del siglo XXI, combina con habilidad la acción, la tecnología y el sexo duro sin despeinarse. El planteamiento inicial de esta novela -la primera de una saga- es intimidatorio. Es un mundo complejo, oscuro y con muchísimas posibilidades el que muestra Morgan ante nuestros ojos. Con una prosa clara y rápida, alejada de Gibson y sus compañeros de los 80. A pesar de ello, está ahí, el ambiente ciberpunk, la asfixiante sensación de que la vida no vale nada, que todo es un puñado de bytes. Quizás el problema de Morgan es que se acaba por creer más las escenas de acción que a sus personajes. Un buen viaje, aunque echaremos de menos la profundidad de los clásicos. Es una buena forma de aproximarnos al género si buscamos algo que leer entretenido y a la vez con buena atmósfera. Un buen libro, pese a sus defectos.

ready player oneREADY PLAYER ONE (ERNEST CLINE, 2011)

Cline pegó muy fuerte en su primera novela, “Ready player one”. Tanto que probablemente no pueda repetir el éxito, como suele pasar con muchos autores. En esta novela, que bebe claramente de los clásicos, no hay nada que reprochar. La combinación de historia, personajes, ambientes y acción, la sitúan en un clásico para los lectores de dentro de veinte años. Si pudiera decir algo malo de ella, es que dentro de veinte años no se entenderá, ya que sus referencias culturales son demasiado restringidas y resultará una pieza de museo. Disfrútala ahora que puedes leerla, gran novela.

La chica mecánica (Bacigalupi. 2009)
la chica mecánica

Vale, no es exactamente cyberpunk, entraría dentro de la categoría de BioPunk. Algo así como que la tecnología está orientada a lo biológico. Sin entrar en detalles, La chica mecánica es una gran novela que tiene muchos de los elementos que hacen que si te gusta el ciberpunk clásico, por definición te acabe gustando esta novela. Es una novela bien escrita, entretenida, y con personajes que lo han perdido casi todo. Terreno familiar si ya has leído alguna de mis anteriores recomendaciones.

Lo cierto es que seguro me me he dejado en el tintero docenas de obras que no he leído. Pero qué se le va a hacer, además del ciberpunk, además de la ciencia ficción me encanta leer muchas otras cosas. La literatura es un campo enorme, no obstante, si quieres seguir leyendo sobre Ciberpunk, puedes darle un rato a estos estos artículos que escribí sobre el tema:

También he escrito un par de artículos de Ciberpunk para otros blogs como colaborador:

Y no podían faltar algunos enlaces externos imprescindibles:

Reseñas de libros

Neuromante: el origen del ciberpunk.

Enero 28, 2017 — 0

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Llevo mucho tiempo evitando hablar de Neuromante, la novela escrita por William Gibson en 1984. Este libro representa el origen del Ciberpunk y no es un libro fácil en absoluto. Puede que para los que lo lean ahora por primera vez, no les impresione como debió impresionar hace más treinta y tres años a millones de lectores. Pero hoy, ha llegado por fin la hora de enfrentarse a la bestia.

william gibson - neuromante
William Gibson

“El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.”

Así empieza el libro. Una declaración de intenciones en toda regla. Personalmente he leído a muy pocos autores de ciencia ficción con una prosa tan compleja, rica y en ocasiones poética. Pero no os dejéis engañar, no es hermosa, cumple una función: transportarnos a otro mundo donde la concepción de lo hermoso se mide en otros parámetros.

Se ha escrito muchísimo sobre esta novela, que revolucionó la ciencia ficción en los años 80, dándole un impulso al género. Un impulso que transcendió lo literario y se instaló en la moda, el cine y la música. El ciberpunk desembarcó como un maremoto en los ochenta. Podría hablar mucho de todo esto, pero me gustaría hablar de la novela en sí. De lo puramente literario, por una vez.

Gibson utiliza un recurso muy extendido en la ciencia ficción: inventarse cosas e introducirlas en la trama sin explicar nada. De esta forma, a fuerza de ir leyendo el contexto y dejándose llevar por la acción, no es necesario conocer todos los detalles. Pocas veces funciona tan bien como con Neuromante, quizás por que no llega al exceso de las obras de otros autores mas modernos. Además, él lo hace de una forma progresiva y muy bien integrada en la narración. De hecho, si coges las dos primeras páginas de Neuromante ¿que verás?: Un bar de mala muerte, putas, cicatrices, alcohol, un implante ciborg y una mezcla cultural que sirve de pegamento para unir un parque de rarezas dispares:

“El arcaico brazo chirrió cuando se extendió para alcanzar otra jarra. Era una prótesis militar rusa, un manipulador de fuerza retroalimentada con siete funciones, acoplado a una mugrienta pieza de plástico rosado.
—Eres demasiado el artiste, Herr Case. —Ratz gruñó; el sonido le sirvió de risa. Se rascó con la garra rosada el exceso de barriga enfundada en una camisa blanca—. Eres el artiste del negocio ligeramente gracioso.
—Claro —dijo Case, y tomó un sorbo de cerveza—. Alguien tiene que ser gracioso aquí. Ten por seguro que ése no eres tú.”

Los personajes de Neuromante son muy humanos, un fuerte contraste con el entorno frio e impersonal en el que viven, donde la tecnología lo invade todo, especialmente la intimidad de las personas: cuerpo y consciencia. Así encontramos como una de las protagonistas (Molly) ha sido una muñeca de carne. No hace falta explicar demasiado lo que significa. El oficio del otro protagonista (Case) es algo más novedoso: es un vaquero del ciberespacio. Vale, ahora suena ridículo, lo sé. Pero el término hacker se acuñó después, y viene a ser algo relativamente similar. Otros personajes importantes son un psicópata de mil caras e ilusiones, un ser digitalizado (un hacker, mentor de Case) y Armitage, un humano que ha sido reprogramado por una inteligencia artificial. Mención aparte merecen las IA y los humanos casi inmortales que representan al poder onmipresente de las Zaibatsus: multinacionales que han superado los límites de la política y el mercado y dominan gobiernos y sociedades a lo largo y ancho del planeta. No obstante, lo suyo no es el “worldbuilding” al estilo de la ciencia ficción, no construye desde arriba, sino desde abajo, desde los personajes y lo que los hace vulnerables y humanos. Case, por ejemplo:

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Chiba by sourgasm from the CGHub Neuromancer challenge.

“—No, si recuerdo tomar mis pastillas —dijo él, mientras lo golpeaba una tangible ola de nostalgia, deseo y soledad, cabalgando en la longitud de onda de la anfetamina. Recordó el olor de la piel de Linda en la oscuridad sobrecalentada de un nicho cercano al puerto, los dedos de ella entrelazados sobre su espalda.”

El realismo sucio futurista de Gibson, como no podría ser de otra manera, aborda los viejos vicios humanos: drogas, sexo y dinero. Pero no se regodea en ellos, tienen el propósito de lubricar la historia, pero nada más, cosa que se agradece. Incorpora el sexo en un mundo hiper-capitalista, donde todo se vende y todo se compra. Pero Gibson no se deja llevar por lo fácil, en cada escena, saca postales brillantes de momentos cotidianos:

“Parecían animales altos y exóticos de la sabana, meciéndose gráciles e inconscientes, siguiendo el vaivén del tren, los tacones altos como cascos lustrosos sobre el metal gris del suelo del vagón”

El mundo real de Neuromante: el SPRAWL

La historia transcurre entre tres mundos, el primero de todos, el presente, en la realidad húmeda, oscura y asfixiante de las ciudades extendidas (que Gibson llama “ensanche”): la narración empieza en Nightcity (los bajos fondos de Chiba, en Japón) y se pasea por el ensanche natal de Case en EEUU y por ciudades como Estambul. El cierre de la historia es en órbita, Freeside, una ciudad espacial en el punto L5 de Lagrange, y donde muy cerca, vive la élite mundial: Villa Straylight.

EL MUNDO VIRTUAL: EL CIBERESPACIO

Territorio de los vaqueros como Case, es donde se intercambia información entre los grandes sistemas de datos de las Zaibatsu, el no-lugar donde se trafica con información, se roba y también se puede morir. Es entorno de trabajo de los operadores y las IAs. Los vaqueros, entran traspasando los límites y forzando su entrada, como aves carroñeras. Gibson nos plantea un ecosistema de elementos que solo existen en el ciberespacio, como el “hielo” (ICE) y otras formas virtuales de representar armas, sistemas de defensa y estructuras virtuales de información en un mundo puramente ficticio, donde no existen las emociones, solo los datos. El objetivo de Case es penetrar las defensas de la Tessier-Ashpool, una de las Zaibatsus más poderosas, para ejecutar un plan trazado de antemano por una IA. Para ello se ayudará de tecnología rompehielo militar y de la ayuda de su antiguo mentor, Flatline, ahora digitalizado.

EL MUNDO DEL SIMESTIM: El placer de los sentidos

Si el ciberespacio era la contraparte metafísica y racional del mundo real, el simestim es la parte sensorial y emocional del sombrío mundo real. Aunque Gibson no detalla mucho, se percibe como la única manera de anestesiar los sentidos a la realidad, por supuesto comerciando con las emociones de otros. Quizás sea la parte menos explotada de Neuromante, y que más margen a dado a otros para extender ese concepto.

Inteligencia Artificial (IA) y LA NO-MUERTE

Gibson introduce el concepto de Inteligencia Artificial como un personaje más. No es nuevo, aunque si es innovador en plantear su origen y sus necesidades vitales. Además, Neuromante y su compañero son el motor de la historia. Wintermute, es el personaje más importante, y aunque no tenga presencia física, se hace notar en el mundo físico:

Cuando regresaba al vestíbulo, olvidados los cigarrillos, tuvo que caminar a lo largo de la fila de teléfonos. Todos sonaron sucesivamente, pero sólo una vez, a medida que pasaba.”

Pocas veces una IA me ha hecho tener escalofríos. Gibson lo consigue. Lo mismo que los personajes del final, que presentan al clan Tessier-Ashpool, una de las Zaibatsus más poderosas. Ahí encontraremos a una familia que utiliza clones para perpetuarse a lo largo de tiempo, en una de las escenas más oscuras del libro. 3Jane y 8Jean son las herederas de un imperio en el que sus ancestros no mueren nunca. Como viejas momias, que se aferran a una vida sin sentido.

“Al principio no era más que una gota, un granito de noche que se colaba, atraído por el frío… Otros lo seguían, y me llenaban la cabeza, como la lluvia llena una piscina vacía. Recuerdo los lirios. Los estanques eran de terracota, las niñeras de cromo, y había brazos y piernas que titilaban al atardecer cruzando los jardines… Soy muy viejo, Molly. Tengo más de doscientos años, si cuentas el frío. El frío” … “Cuánto divago… A través del frío. Pero pronto se acabará. Ordené que descongelaran a una Jane, cuando desperté. Es extraño, llevarse a la cama, cada tantas décadas, a la que en términos legales es tu propia hija.”

Espeluznante ¿verdad? Sin embargo, se podría decir que en todo el libro no encontrarás a un “malo malísimo”. A pesar de que los protagonistas tienen algo de arquetípico, son todos algo parecido a un antihéroe: llenos de heridas y de múltiples facetas, oscuras casi todas ellas.  No te puedes enamorar de ningún personaje, pero si contener la respiración, arañar el libro (o el e-reader en mi caso) y seguir leyendo, cayendo en un pozo cada vez más hondo.

Resumen y conclusiones

Neuromante es uno de los libros más revolucionarios de la historia de la ciencia ficción, pero no es fácil de leer. Es denso, poético, complejo y no es perfecto. Ha generado cientos de estudios, tesis y análisis, dentro y fuera de la ciencia ficción. La revista Time dijo que era una de las obras de habla inglesa mas importantes del siglo XX y creo que no se equivoca, junto 1984 probablemente sea una de las obras mas influyentes dentro de la ciencia ficción. Tiene el honor de haber ganado el mismo año los premios Philip K.Dick, Nébula y Hugo. En 2007 había vendido 6.5 millones de copias en todo el mundo.

Soy de esas personas que prefiere escoger para leer libros extraños, poco valorados, diferentes. En Neuromante encontrarás que lo es, salvo que millones de personas antes que tú, se dieron cuenta.

Si quieres seguir leyendo sobre ciberpunk, puedes seguir leyendo en mi post “Ciberpunk: 10 curiosidades que no conocías“, o hincarle el diente a algunos otros artículos de mi blog, como el que escribí sobre Shirley o mi introducción al ciberpunk para neófitos al género, o esta otra entrada sobre “Ready player one“, una de las últimas novelas del género.

Y por supuesto, siempre puedes leer mi novela “11,4 sueños luz“, Ciberpunk con un toque diferente :)

Ciencia Ficcion

Ciberpunk: 10 curiosidades que no conocías

Diciembre 29, 2016 — 2

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Hoy toca volver a los orígenes, hablar de curiosidades que es posible que no conozcas sobre el ciberpunk. He preparado un artículo corto, que espero que ilumine tu camino hacia la sabiduría ciberpunk ;)

1. El padre del movimiento y principal escritor, William Gibson, era un zote en matemáticas y de hecho no tenía ni idea de informática. Si, el visionario que imaginó por primer vez internet y la realidad virtual se lo inventó todo, todo, todo.

william gibson ciberpunk
El bueno de Gibson de joven. Parece un informático cualquiera pero sin tener ni idea de ordenadores.

2. Blade runner (1982) se estrenó dos años antes de la publicación de Neuromante (la primera novela ciberpunk de Gibson), publicada en 1984. De hecho cuando Gibson la vio, estaba escribiendo Neuromante y dijo literalmente “Demonios, esto tiene la misma textura de lo que estoy escribiendo“. Estas declaraciones las confesó en una entrevista bastantes años después.

3. La influencia literaria de más peso en William Gibson no fue la ciencia ficción, si no la generacion beat de los 50, y concretamente Ginsberg y Burroughs. Esto explica el uso explícito de drogas, el gusto por lo oriental y la libertad sexual presente en casi todas las obras del ciberpunk.

4. El término “tekkie” fue acuñado por Paul Saffo en 1993.

5. El escritor de ciencia ficción con más películas ciberpunk adaptadas sobre su obra (novelas y cuentos) es sin duda Phillip K. Dick, sin embargo nunca se le ha considerado dentro del movimiento ciberpunk.

John shirley

6. La estética inicial de tipos rebeldes con chupas de cuero, gafas de espejo y pinta de chulo se debe a John Shirley, que además de un excelente escritor cantaba en una banda de rock punk, y que llegó a escribir letras para grupos de primer nivel.

7. Neuromante vendió 6.5 millones de ejemplares en sus primeras ediciones. La revista Time lo incluyó en la lista de las mejores 100 novelas de habla inglesa desde 1923 y llegó a decir de ella: “no hay forma de expresar lo radical que fue Neuromante cuando apareció”.

8. Akira, fue el primer manga que cruzó con éxito comercial las fronteras de Japón y la mayor superproducción nipona de anime para la época.

9. Los primeros fotogramas que aparecen en Akira tras el título son de un pasillo mugriento con un letrero luminoso titubeante. Una imagen que refleja en sí misma la decadencia y la tecnología de los universos ciberpunk.

akira

10. El guión de Johnny Mnemonic, basado en uno de los relatos de Gibson, está firmado por el propio Gibson.

Johnny-Mnemonic-Ciberpunk

Si quieres seguir profundizando en el Ciberpunk, puedes hincarle el diente a algunos otros artículos de mi blog, como el que escribí sobre Shirley o mi introducción al ciberpunk para neófitos al género, o esta otra entrada sobre “Ready player one“, una de las últimas novelas del género. También tengo una entrada sobre Neuromante, la novela más representativa del Ciberpunk.

Y por supuestísimo, siempre puedes leer mi novela “11,4 sueños luz“, Ciberpunk con un toque diferente :)

 

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficción

Ciberpunk, Nietzsche y el nuevo hombre

Noviembre 13, 2016 — 4

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Algunos daban por muerto el ciberpunk, género de ciencia ficción inventado en los años 80, y adoptado por algunos como una moda estética y por otros como una postura política. Lo cierto es que comenzó como una extensión de la ciencia ficción, una evolución de las distopías, pero añadiendo el componente tecnológico, especialmente en asuntos relacionados con lo que en aquella época eran simplemente “ordenadores” y que hoy día es mucho más complejo. Vale ¿pero qué pinta Nietzsche aquí?, bien, dejad que siga introduciendo el tema.

Ya escribí un artículo introductorio sobre el ciberpunk, y ahora no quiero hablar de literatura, ni de política, si no que quiero rascar un poco más en su verdadera esencia. Hablemos de por qué el Ciberpunk no sólo no ha muerto, sino que está más vivo que nunca: no hay más que ver nuevas series como “Black mirror” rabiosamente actuales o estrenos como “Ghost in the shell”, posiblemente la película mas ciberpunk de los últimos años y toda una superproducción con el máximo de lo que Holywood puede ofrecer. El secreto de que el ciberpunk no muera es que habla de tecnologías muy cercanas, siempre un punto por delante del presente, pero no muy alejadas de la realidad actual. El ciberpunk es muy consciente del uso que se le dará a la tecnología por parte de la sociedad. Al margen del origen estético nacido en los 80, la ciencia ficción siempre ha tenido la necesidad de hablar de revoluciones sociales. Modas más modernas como el Greenpunk o el Steampunk se han centrado en lo estético o en la ética ecológica como epicentros de un universo particual, pero ninguna de las dos tiene el nihilismo ácido que tiene el Ciberpunk o Cyberpunk como se escribe en su concepción original. Vale ¿y cuando hablamos de Nietzsche?

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Fotograma de Ghost in the Shell

Nietzsche no inventó el ciberpunk, pero sin él no hubiera podido existir. Podrás leer ensayos en internet que dicen que si el filósofo alemán viviera hoy cargaría con rabia contra la realidad virtual, hablando de su concepto de la naturaleza y blah blah. Lo cierto es que lo que me quedó a mi después de mi adolescencia leyendo a Nietzsche fueron un par de conceptos básicos:  la única forma de encontrar la verdad es destruyendo primero lo que se supone que es la verdad.

Lo bueno de la realidad virtual es que asume que nada existe como real, y que todo es una simulación, una recreación de algo externo. Dentro de un mundo virtual, nada es real, asi que es más fácil partir de que todo es falso. En este punto de partida, también asumimos que no podemos fiarnos de ninguno de nuestros sentidos: Si la base y el concepto de la naturaleza ha muerto. ¿Qué mejor entorno para hablar del superhombre? ¿por qué ser un hombre?, ¿por qué no probar otra cosa? ¿tal vez nuestra verdadera esencia?, aquello que no cabe en el mundo real, aquello que la naturaleza nos niega por una u otra razón.

Tal y como plantea el ciberpunk clásico y los implantes tecnológicos que potencian al hombre por encima de lo humano: devolver el paso a los parapléjicos, la vista a los ciegos, memoria visual ilimitada a través de nuestros ojos y directamente accesible desde nuestro cerebro. ¿No es acaso el superhombre?, o una forma mecanicista al menos.

Volviendo al ciberpunk en la pequeña y gran pantalla, ¿por qué casi toda la ciencia ficción es Ciberpunk? Por que las visiones perfectas del futuro, esas utopías donde todo es luminoso, blanco, pulcro y perfecto no funcionan tan bien, son aburridas y no seducen. Son poco creíbles. Hasta en Startrek tuvieron que inventar primero a los Klingon y luego a los Borg para meter un poco de oscuridad, desorden y maldad en la sociedad tecnificada y perfecta de su universo.

Por eso el Ciberpunk atrae en el cine, porque el Ciberpunk en el fondo, habla de nosotros. Del ser humano. Habla de los efectos de la tecnología en la sociedad, no como masa, sino como individuos. La realidad virtual es siempre en primera persona, no puede ser “observada” por un tercero. Los implantes se sienten y describen en primera persona. La huella digital de la información es la de cada uno, individual y personal. No trata de viajes espaciales, batallas épicas, migraciones masivas causadas por cataclismos cósmicos, ni hay razas alienígenas inteligentes todo poderosas que amenazan la especie humana. Hablan de pasiones humanas, revolucionadas por el uso de la tecnologías: sexo, drogas y rock’n roll. El ser humano en estado puro: El nuevo superhombre. Y el ser humano huele mal, hiere y perjura. Pero al final, con suerte, trasciende y encuentra la luz.

Puro Nietzche v2.0

Ciencia FiccionReseñas de libros

Zona libre, de John Shirley: La esencia pura del ciberpunk

Octubre 16, 2016 — 4

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Creo que es la primera vez en mi vida que hago una reseña o comento un cuento corto. Acabo de terminar de leer este cuento al segundo intento, ya que la primera vez me quedé atascado en la presentación de personajes. Al terminarlo he sentido la necesidad de hablar de él, para que el tiempo no se lleve el colocón que me recorre las tripas ahora mismo.

Si pudiera definir lo que es el Ciberpunk para mi, diría: “Leer zona libre, de Shirley”

johnshirleyShirley es un escritor polifacético, nacido en Texas (EEUU) en los años 50. Ha escrito más de cuarenta libros y participado en ocho recopilatorios, principalmente de ciencia ficción y fantasía. También ha trabajado como guionista, y escribiendo canciones, para grupos como Blue Öyster Cult y también su propia banda. Algo que refleja muy bien en Zona Libre, ya trata sobre la evolución de la música en un contexto futurista. El mismo fue cantante de una banda punk en el 78.

Es un autor difícil, no tanto como Gibson (que para mi es demasiado) pero no es fácil acercarse a él. Utiliza una cantidad de neologismos y tiene una imaginación tan prodigiosa que al iniciar la lectura no sabes qué diablos estás leyendo. Luego descubres que estás leyendo la obra de alguien que vive en un mundo muy diferente del que conoces, un mundo tan vívido y asfixiante que actúa como una droga en tu cerebro. Con una manera de escribir cercana a la prosa poética en ocasiones, Shirley te lleva de la mano a un lugar que has visto de lejos, pero donde nunca has entrado. Si cierras los ojos y abres la aletas de tu nariz podrás verlo y olerlo. Pegajoso y caliente. Oscuro. Lleno de vida. El mundo de Shirley vomita humanidad en arcadas rítmicas. No hay otro modo de describirlo.

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La historia que cuenta comienza con una breve descripción de la historia del mundo desde los años 80 a curiosamente, la época actual (2017). Es un mundo devorado por las multinacionales, donde la clase media ha desaparecido y la humanidad es carroña devorada por las drogas, las guerras y el vicio. En este panorama, una ciudad libre, una especie de Sodoma y Gomorra capitalista, hace caja en mitad de ninguna parte. En ella, un músico anacrónico -rockero, como no podía ser menos- da su último concierto antes de… no quiero revelar demasiado el argumento, aunque sin duda no es lo mejor del relato. Lo mejor es la forma en que narra ese mundo, y crea en pocas palabras un universo fascinante y decadente. Inventa como quien no quiere la cosa nuevas profesiones, formas de relacionarse, tribus urbanas y por supuesto, nuevas drogas. Me gustaría tener la facilidad de este autor para crear mundos, ya que en mi novela, 11,4 sueños luz, intento acercarme a un mundo muy similar al que crea Shirley, pero creo que me queda mucho por aprender para lograr la densidad y la textura que él consigue.

Puedes encontrar este relato largo traducido al español en la antología de cuentos ciberpunk “Mirrorshades”. Para mi es uno de los mejores -si no el mejor-, junto con “Ojos de serpiente” de Tom Maddox. Todo hay que decir que hay varios cuentos bastante mediocres en la antología, pero como siempre, todo es cuestión de gustos.

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficción

Ciberpunk, explicado para neófitos

Septiembre 2, 2016 — 14

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Ciberpunk / Cyberpunk

Ciberpunk es un término derivado del ingles Cyberpunk, un subgénero de la ciencia ficción. En pocas palabras, se puede resumir como un futuro distópico, donde una masiva baja clase social  vive sometida por una élite de grandes multinacionales, y la tecnología está presente en cada casa, en todos los ámbitos. Los temas científicos más tratados son los relativos a la informática, de hecho la mayor parte de novelas con foco en temas informáticos son novelas ciberpunk.

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Ciberpunk, explicado por la revista Time (años 80)

En este subgénero, la mayoría de las historias son de ciencia ficción cercana, no han pasado mas de dos o tres siglos desde la actualidad, y el hombre todavía no ha llegado a las estrellas,   incluso puede que ni siquiera haya colonizado el sistema solar. La mayoría de las tramas implican alguna revolución o cambio social. El ciberpunk se suele desarrollar en grandes urbes densamente pobladas y visualmente sobrecargadas, que mezclan arquitectura del siglo XX con arquitectura futurista.

El escritor Bruce Bethke acuñó el término en 1980 y rápidamente se extendió a un grupo de escritores de los años 80, a los que se conoce como los padres del ciberpunk: William Gibson, Bruce Sterling, Pat Cadigan, John Shirley y Rudy Rucker. Visualmente el referente más conocido es Blade Runner, y en comic, Akira.

Muchos escritores de este género incorporan tramas de novela negra en sus obras, añadiendo neologismos para apoyar la creación de una sociedad muy tecnológica con grandes cambios sociales. Lo cierto es que hay dos cosas muy importantes que diferencian una novela distópica de futuro cercano con una novela ciberpunk: la crudeza de las situaciones y el tinte pesimista de la atmósfera. Esto lo describe bien Bruce Sterling en su propia definición de Ciberpunk:

«Cualquier cosa que se le pueda hacer a una rata se le puede hacer a un humano. Y podemos hacer casi cualquier cosa a las ratas. Es duro pensar en esto, pero es la verdad. Esto no cambiará con cubrirnos los ojos. Esto es ciberpunk.»

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Típica escena urbana nocturna ciberpunk

Otros tres elementos muy característicos de casi todas las obras ciberpunk son las  Metacorporaciones, las Inteligencias Artificiales (IA) y los mundos virtuales.

Las metacorporaciones son grandes multinacionales, cuyo poder supera con mucho al de los gobiernos y que son quienes de facto, organizan el mundo. La mayoría de las veces no funcionan como un sistema capitalista, donde hay una competencia, sino como un oligopolio mundial. Estas monstruosas empresas tienen sus propios ejércitos y controlan la política a través de su poder económico global. Ni siquiera tratan de camuflarse como un poder en la sombra, sino que ejercen un poder visible y brutal sobre la sociedad.

La inteligencia artificial, en ocasiones mezclada con componentes mixtas mecánica y humana (cyborgs), sólo androides (robots) o sólo como entidad inteligente puramente software. Está íntimamente ligado a los hackers, las redes y otros temas relativos al software.

Los mundos virtuales, muy ligados a las inteligencias artificiales, y a la omnipresencia de la red en toda la trama, donde casi siempre se habla de la faceta oculta o ilegal y sus implicaciones en la vida diaria.

Como ocurre siempre, el trabajo literario da pie a que muchos opinen sobre significados más allá de lo escrito, y han surgido diferentes interpretaciones de tipo socio político sobre el tema ciberpunk, asociado a movimientos anarquistas y libertarios. Tanto es así que pretenden desplazar a los nuevos escritores que quieren suscribir sus obras en este género, tachando sus obras de post-ciberpunk, como si el ciberpunk, creado por escritores de ciencia ficción, ya no les correspondiera. Esto se debe a que la otra parte de la palabra: punk, se refiere a la actitud del protagonista de las historias ciberpunk. Antihéroes, criminales, parias, marginados, visionarios, y personas que no encajan en ese mundo distópico por múltiples  razones. Se suele asociar estos personajes a auténticos revolucionarios en la sombra, con capacidad de generar cambios sociales y con una personalidad subversiva, aunque esto último no se cumple ni mucho menos en todas las obras de este género.

ciberpunk
Como curiosidad, esta era una de las imágenes que había escogido para mi novela “11,4 sueños luz”

Derivados del ciberpunk existen una nueva serie de géneros que no debemos confundir con el verdadero género:

Biopunk, orientado a tecnologías biológicas como la manipulación genética, los ejemplos más citados dentro de este subgénero podrían ser “Gattaca” y “Dark Angel”.

Post-cyberpunk, que suele incorporar elementos de transhumanismo (evolución de la raza humana), viaje a las estrellas, y tecnologías que en los 80 no existían y que no imaginaron y que hoy son onmipresentes o imaginamos que lo serán.

Por último, mencionar otro subgénero relacionado, pero solo por el nombre, por que no tiene nada que ver, se trata de Steampunk, asociado casi exclusivamente al mundo de los videojuegos. Se basa en crear un mundo de ciencia ficción cercana, basada en una evolución tecnológica de la era victoriana. Incorporando a dicho universo visual, avances técnicos de finales de siglo XXI. Si queréis enfadar a un fanático del género, sugeridle que es la misma cosa que el Steampunk.

Actualización: Febrero de 2017.

Si quieres seguir leyendo sobre Ciberpunk, puedes mirar estos artículos:

También he escrito un par de colaboraciones específicas de Ciberpunk para otros blogs:

Y algunos enlaces externos imprescindibles:

Y por último ¿que hay más ciberpunk en todo el planeta que la Hidden wiki ;)

Ciencia Ficcion

Virus ciberpunk: ¿Un troyano en tu implante neural?

Mayo 7, 2016 — 0

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Antes de plantear que es un virus ciberpunk… ¿sabes lo que es el ciberpunk?

El Ciberpunk o Cyberpunk es un pequeño y denostado género de la ciencia ficción que mezcla futuro distópico, alta tecnología, suciedad, crimen y tramas oscuras. La mayoría de sus historias tienen como centro científico la informática, mezclada con tecnología electro-orgánica (cibernética) o robótica. Casi siempre implica grandes cuestiones de tipo social. Como siempre, las barreras del género son muy sutiles. Habrás visto películas clásicas como Blade Runner o series modernas como “The  expanse” o “Caprica” que tratan el tema desde ángulos muy diferentes (entre Blade Runner y The Expanse hay casi 40 años) pero sin embargo tratan temas relativamente parecidos. El concentp de “virus ciberpunk” se podría decir que aparece en películas como Jonny Nmemonic o Matrix, aunque ya está presente en los clásicos del género de cierta forma.

Se dice que el padre del género es Willian Gibson, pero sus libros me parecen francamente difíciles, yo ni siquiera pude terminar Neuromante. Se han escrito posteriormente cosas mucho más “pasables”. El último que he leído que también se puede encuadrar en este subgénero es “Ready Player One” de Ernest Cline. Ha sido uno de los best-sellers del género de C/F en los últimos años, de hecho Spielberg va a hacer una película. Los que sean de mi generación recordarán con cariño un juego de rol llamado Cyberpunk 2020 que nos hizo soñar a muchos chavales de mi época. Por si tenéis más interés en el tema, os dejo una lista muy interesante de los mejores autores del género. También podéis echar un vistazo al artículo que escribí sobre Ciberpunk y su historia.

virus ciberpunk

Bien, ahora que los que no teníais muy claro en que consiste el Ciberpunk estáis situados, lanzaré el nudo de la cuestión: Imaginad un mundo -no muy lejano- donde casi todos nos conectaremos a la red a través de un dispositivo implantado en nuestro sistema nervioso que interactúa a través de una interfaz electro-orgánica con tronco del encéfalo (en la nuca, vamos). Lo habréis visto en multitud de películas, la más conocida, Matrix. Esto hará que no nos piquen los ojos después de estar pegados a una pantalla durante horas y que nuestro cuerpo no se canse pues no tendremos que teclear ni mover un ratón, solo pensar. ¿Parece cómodo verdad? Algo así como unas Oculus Rift mentales. El santo grial de cualquier adicto a la red, a los juegos, a las series o al porno. Es posible que encajes en una de esas categorías, incluso en varias, como yo. Un implante de ese tipo será muy caro al principio, pero es economía de escala, al llegar a millones de usuarios, bajaría mucho de precio y todo el mundo tendría su implante en la nuca, dar collejas en el instituto sería consecuencias mas complicadas.

Esta sería una tecnología que permite que los ordenadores interactúen directamente con las percepciones sensoriales del cerebro. Literalmente podríamos ver, tocar, oler, desgustar y oír cualquier cosa que un software quisiera. Puede que incluso más: darnos conceptos ya mascados, como hacían en matrix, “aprender cosas”. Es un concepto muy poderoso que abre puertas a infinidad de propósitos: reuniones de trabajo presenciales casi reales -ríete de Skype-, proyectos educativos sin límite y una oferta de ocio que permitiría que las películas se adaptaran a nuestros gustos y que viéramos a los actores de una forma más adaptada a nuestros criterios personales; sus voces, su aspecto, incluso su olor. Sería un nivel de personalización casi místico. Esto es lo que planteo en mi novela “11,4 sueños luz“, donde el protagonista es un artista, creador de sueños vívidos, la tecnología que permite que el espectador “viva” un sueño, totalmente personalizado a sus gustos. Imaginad las posibilidades. Ya paro de hablar de mi libro, estábamos hablando del virus ciberpunk.

Pero claro, esto traería como siempre en la tecnología, nuevos riesgos. Recuerdo la primera vez que vi el efecto de uno de los primeros virus para ordenador, el Pong: Una pelotita que botaba por la pantalla. ¿Inocente? puede ser, pero en cualquier caso, alguien había logrado ejecutar código en mi ordenador sin que yo lo quisiera, sin que yo lo supiera. Era el primero de muchos, hoy, más sofisticados, secuestran tus datos y piden rescate por ellos. ¿Podéis imaginar que podría pasar si ese código se aloja en la firmware de tu implante neural?: nuestros sueños podrían volverse pesadillas. Nuestra percepción, incluso en el mundo real, podría modificarse desde el exterior. ¿Qué sucedería si de pronto las caras de nuestros seres queridos se ofuscaran?, ¿y si  no pudiéramos escuchar determinada música por que la SGAE bloquea automáticamente las canciones a las que no tenemos acceso?, o peor aún, ¿que pasaría si se cuelan IDEAS que no son nuestras? un virus ciberpunk puede tener cientos de usos dentro de unos años.

Sea como sea, me temo que seré early adopter del implante neural cuando aparezca en el mercado, aunque me pille mayor ;)

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