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Ficción personal

El presente ya es el futuro ciberpunk

18 marzo 2018 — 19

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La mayoría de los que disfrutamos la ciencia ficción lo hacemos también leyendo periódicos de actualidad. Me encantan los planes de viajes a Marte, las predicciones sobre la capacidad de los ordenadores de hacer tal o cual cosa dentro de cinco años o como serán las ciudades del futuro. Hablé de ello en mi artículo sobre como “inventar el futuro” pero tras la charla con un amigo mio economista con dos copas en un bar con muy poca luz, me gustaría tener la oportunidad de elaborar un poco más ese presente futuro ciberpunk que no espera al otro lado de la esquina. Algunos lo llaman futuro inmediato, y yo digo que ya lo estamos viviendo, aunque mucha gente aun no sea consciente del todo.  Otros sin embargo aseguran que han nacido ya en esa realidad, y que nuestro día a día y nuestro pasado feliz, es una utopía del cine y la literatura.

Como me gusta hacer, primero voy a hablar de aquellas cosas de las que algunas personas hablan entusiasmadas, como parte de ese procedo de futuro que dicen que ya está aquí. Yo creo, sin embargo, que nos están intentando vender una moto. Lo importante no es la moto en sí, si no que nos la están intentando colar.

El neurolink

Este quizás sea la tecnología más importante del género ciberpunk. La interfaz definitiva entre el hombre y la máquina. Es un clásico desde la publicación de Neuromante, e incluso aparece en alguno de los cuentos anteriores de Gibson. Ahora, Elon Musk, que parece la reencarnación de Tony Stark en el mundo real, nos deleita con otro titular: “Neuralink, la empresa que permitirá conectar tu cerebro con el ordenador” (aunque una visita a neurolink.com me dirige a neuralink.com con una web que parece sacada de una película de misterio…. WOW)

Esto es lo más parecido que tenemos al neurolink. Aun nos queda ¿verdad?

Este invento no lo veo: ni en cinco años ni en quince. Llevo siguiendo este tema desde hace dos décadas y los progresos son ínfimos. El problema sigue siendo el mismo: sabemos muy poco de como funciona el cerebro ¿como pretendemos hacer una interfaz completa, siendo capaces de reemplazar los sentidos orgánicos por una fuente digital externa generada por ordenador? Lo más avanzado que tenemos hoy día es un chip que permite emitir unos pocos pixels en el nervio óptico. Es prometedor, pero avanza muy despacio. ¿Cómo podemos pretender que el futuro esté “ya aquí”?, esta es una moto que ni tiene ruedas, ni planos de diseño ni nada de nada.

La realidad virtual inmersiva

Vaya, otro clásico ciberpunk. Os prometo que en mi día a día no hablo siempre de los mismos temas, solo en mi blog. Cuando hablo de este concepto, hablo de que haya gente que pase mas tiempo real dentro de un mundo virtual que fuera, en nuestra realidad. Gente que se pueda ganar la vida dentro de un mundo virtual, tal como menciono en “11,4 sueños luz“.  Tiene que ser algo que merezca la pena para que algunas personas prefieran vivir en él antes que el mundo físico que nos vio nacer.

realidad virtual inmersiva

He conocido de primera mano los avances en hardware y en software de la VR (tengo un Sony VR!), y conozco gente que trabaja en multinacionales precisamente en estos temas y la mala noticia es esta: no veremos eso en los próximos 5 o 10 años, ni de lejos. Todavía hace falta muchísimo hardware para que la experiencia, sin un Neurolink, sea inmersiva.

Colonias espaciales

Elon Musk (de nuevo!) tiene un gran plan para desembarcar en Marte allá por el 2024, con el diseño de una nave que podrás transportar hasta 100 personas directamente desde nuestro planeta, y ojo, que la nave podrá también aterrizar en cualquier cuerpo sólido del sistema solar. Solo el nombrecito del cohete dice mucho: BFR (Big Fucking Rocket) (Puto Cohete Enorme).

Los que tienen más edad y que vieron como el hombre pisaba la luna, probablemente soñaron algo parecido a lo que soñamos todos después de escuchar a Musk: ver como se establecían colonias en la Luna, y poco después, constatar que la realidad de la mayor fantasía de todo fan de la ciencia ficción se convertía poco a poco en algo cotidiano y maravilloso: el viaje espacial.

Pero la realidad es que seguimos utilizando la misma tecnología de cohete químico (algo mejorada por el software) que inventaron Von Braun y sus compañeros soviéticos. Big Fucking Rocket (100m) no deja de ser un cohete más bajito que el Saturno V que llevo a la luna a tres astronautas en el año 1969, hace la friolera de 46 años, casi medio siglo. No quiero ser agorero, porque quizás este sea el más realista de los tres (neurolink, realidad virtual y colonias espaciales), pero quizas 2024 sea una fecha poco realista. ¿Que tal 2030?

El futuro (ciberpunk) que ya está aquÍ

Ahora sí, ya llegamos. Pero me temo que no es una innovación tecnológica revolucionaria. No, no será la inteligencia artificial -de eso tengo otro artículo pendiente-, ni tampoco las drogas. ¿Ya has adivinado cuál es?

No, hoy no hablaré de la moda del futuro. Dios me libre.

Las mega-corporaciones

Evilcorp, Cyberdyne, Tyrell,Weyland-Yutani, Haselfroch, Umbrella. Llámalo X, pero todos sabemos de qué estamos hablando: de empresas mucho mas poderosas que cualquier estado del planeta. Aun no estamos ahí, porque empresas como Amazon todavía están ligadas fiscal y políticamente a un país: EEUU. Amazon es la primera empresa que empieza a asomar los dientes, creando subempresas que cada vez representan más las funciones de un estado, como la logística, seguridad, transporte, distribución y en próximos años veremos sin duda, seguridad social, seguros y planes de pensiones y un largo etcétera, ocupándose del 100% de las necesidades de sus trabajadores.

Ese cambio, de libertades de un ciudadano, a derechos de un trabajador, lo llevamos viendo ya en varias petro-monarquías. Lo que ocurre es que aún no es llamativo porque se da en segmentos de trabajadores con pocos recursos, pero el mismo cambio está llamado a ocurrir con las élites del mundo del trabajo del primero mundo. Y creo que este cambio lo veremos mucho antes que la realidad virtual inmersiva, muchísimo antes que el neurolink y probablemente a la vez que las primeras colonias espaciales, que sin duda serán privadas y fuera de la órbita de una protección nacional. Después de todo, si Elon Musk funda una colonia en Marte ¿quien le va a impedir que cree su propio país? Sus ciudadanos no habrán nacido allí, y tendrán derechos y obligaciones para con el nuevo pais reino, pero no tendrán que responder ante una carta magna, sino ante un contrato.

Podréis pensar que tengo una imaginación poderosa, pero esto ya existe, en pequeña escala en ciudades estado dentro de países de Oriente Medio,  donde tienen ciudades protegidas, al margen de sus propios estados con leyes diferentes y mucho más liberales. También se da, en menor escala en plataformas petrolíferas, y por supuesto, lo hemos visto en el cine, en peliculones como “Atmósfera cero“.

La democracia se agota, por la propia naturaleza de la tecnología que hace innecesaria la burocracia e incluso la ley. ¿Y quien domina la tecnología?, el que es capaz de aglutinar recursos y talento. Los impedimentos por importar talento de los gobiernos y sus políticas restrictivas de inmigración, provocarán que grandes empresas tarde o temprano, funden zonas francas, seguras y totalmente controladas por ellos para que sus trabajadores y su familia no tengan que preocuparse de absolutamente nada. Vivir en los nuevas ciudades gobernadas por las mega-corporaciones será vivir en un estado totalmente liberal, sin control por parte de un estado, tan solo bajo las reglas de una empresa privada. Una visión pervertida del capitalismo, donde el estado regulador no existe. La pesadilla del liberalismo absoluto.

Imaginaos el precio del alquiler en las grandes torres…

Este concepto es la esencia de ciberpunk, más allá de las fluorescencias tecnológicas y los personajes atormentados. Más allá de los implantes y las drogas. Ese ciberpunk significa vivir en un mundo donde todo se compra, todo se vende, y el valor de todo se mide en dinero. Un terrible futuro que estamos destinados a vivir.

Este es el futuro que planteo en la novela que ya he empezado a escribir (aun sin título). Un futuro tan inmediato que es casi indistinguible del presente. No se trata de ciberpunk al uso, sino más bien una ucronía demasiado cercana a la realidad. Un futuro donde un personaje como Mikel, su protagonista, puede esconder sus sombras a placer, y un lugar ideal para contar un thriller. En próximas entradas os contaré más acerca de ella.

Ficción personal

La música de Lágrimas Negras de Brin

4 marzo 2018 — 1

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El hilo conductor de mis historias no es lógico ni argumental, si no que se parece mucho más a la textura de un ambiente particular.

Sin la música, no podría escribir. Y en función del tipo de música que escucho me sale mejor una escena íntima, una trama compleja que se desarrolla a lo largo de varios capítulos o una pequeña secuencia de acción. Todo está ahí, encerrado en la música. Los estilos son circunstanciales, me gusta prácticamente de todo. Desde Mozart o Chopin, los Chemical Brothers, o  el synthpop alternativo. Aunque quizás la música electrónica, sea el género que más domina dentro de mi universo musical. Mi lema como escritor debería ser: Sexo, drogas y música electrónica, pero tiene mala rima.

La música que me inspiró 11,4 sueños luz fue ligeramente diferente a la de Lágrimas negras, algo menos oscura y dramática, menos frenética. Otro día escribiré un artículo específico sobre la banda sonora de “11,4 sueños luz”, pero hoy quería hablar de “Lágrimas negras de Brin”. Especialmente de la canción principal, la que sería la canción de cabecera del trailer de la película. Sí, sueño con que algún día, alguien haga una película de mis novelas. Decir lo contrario sería estúpido.

La canción de la que hablo es de un grupo Belga, fundado en 1997 y formado por una pareja: Vive la Fête. Como no podía ser menos, cantan en francés, y la canción que he usado para inspirar el ambiente ciberpunk de Montreal, se titula “Noir desir

Os traduzco del francés la letra de esta canción que siempre que la escucho, me pone los pelos de punta y me hace entrar directamente en el siglo XXIII, como si fuera un chute de Trank directo en vena:

 

Quiero estar sola
quédate aquí, cállate
no puedo calmarme
déjame que rabie
tengo demasiados pensamientos tristes
por eso quiero gritar
no soy feliz
y estoy furiosa como una niña

Estoy obsesionada,
estoy obsesionada...

No estoy molesta
tengo un espíritu turbio
dame un poco de tiempo
se pasará con el viento
quédate aquí, cállate
no puedo calmarme
déjame que rabie
.....

 

Me sirve para imaginar el espíritu roto de Alanna, que es la protagonista indiscutible de la primera parte de la novela. Una mujer madura y fuerte, pero que ha perdido el rumbo de su vida. Es la música que acompaña escenas como esta, que transcurre en Montreal, en Mayo de 2206:

Cuando alguien tardaba tanto, solía tener una razón. Mala. Aquella vez no fue diferente. Recibió un escueto mensaje cifrado a través de su pod: «No puedo ir. No estoy seguro de que no me estén siguiendo»
Eso fue todo. Su única fuente informada, su mejor baza. Justo en el peor momento, cuando necesitaba ayuda. Otra vez a esperar y a mendigar migajas de información mientras todo ocurría fuera de su control. Dió un sorbo a su insípido té y pensó en las veces que había jugado a ese juego. Había ganado, había perdido, y tras tanto tiempo ¿qué había cambiado? Algunas corpos habían perdido decenas de millones a causa de su trabajo. Otras habían crecido, incluso engullido las presas más débiles, usando la información que había logrado hilar. Pero ¿qué había de ella? Quería creer que seguía igual que hace treinta años, pero tenía los dientes mellados de tanto morder. Se miró sus manos, y le parecieron viejas. Ya no parecían las de la niña que recordaba, que se creía más lista que los demás. El murmullo apagado de unas risa en la calle la distrajo de sus pensamientos. Una pareja de jóvenes entró al local. Parecían de alguna tribu nueva que ya no se molestó en reconocer. Llevaban la cara tatuada con símbolos celtas y el pelo teñido con rastas azules. Los ojos de la chica brillaban con el brillo característico del trank, y uno de los chicos se pavoneó delante suya, compitiendo con el resto de la pandilla. El mundo había cambiado mucho, pero ella había cambiado más.
Mojó sus labios en el té y miró a su alrededor. La mayoría de las mesas estaban vacías, y los pocos clientes que había sentados, tenían los ojos en blanco, conectados. Pensó que podrían ahorrarse la luz del local, así no habría que verse reflejado en ningún lugar.
Por un instante, sintió el deseo de lanzar la taza contra la pared y hacerla añicos. Gritar. Volcar la mesa. Pero nada cambió, el camarero que vigilaba a los clientes la miró, expectante, por si necesitase algo más. La mesa estaría anclada al suelo, los restos de la taza serían recogidos de forma rápida y diligente por decenas de bots de limpieza del tamaño de una cucaracha y nadie levantaría la vista. El camarero activaría la alarma silenciosa que usaban para los colgados de trank y tendría una patrulla de gorilas en cinco minutos. Lo había visto demasiadas veces. El comienzo de un viaje sin retorno. No lo entendió hasta que miró hacia abajo,  y vio como su mano aferraba la taza con fuerza. Temblaba, derramando pequeñas gotas a su alrededor.

Lágrimas negras combina un mundo fantástico (Brin) con Ciberpunk de la vieja escuela, para el mundo de Brin, he utilizado otro tipo de música, mucho más vital, en este caso un buen ejemplo sería “Rock & Roll queen” de The subways:

—Vamos demasiado rápido —la expresión de Alanna se cerró, y volvió a ser la mujer dura e insondable. Miró a su alrededor y su expresión cambió de nuevo.
Miedo. Grimm podía reconocerlo, olerlo, era tan familiar como el aire.
—¿Qué pasa? —preguntó Grimm alarmado.
Pero ella no contestó. Sus labios se movieron en silencio, hasta que finalmente, murmuró algo, casi inaudible:
—Falaich do smior, am falach agad dath agus do fhìrinn.
Grimm no sintió nada, excepto unas potentes vibraciones sordas a su alrededor.
—Vuelve a casa. Rápido. Y no mires atrás —ordenó Alanna, cuyo aura se volvió débil y casi descolorida.
—Pero…
—¡¡Corre!! —chilló Alanna.

Grimm corrió tan rápido como pudo, sendero abajo, en dirección a la casa. Le hizo caso y no miró atrás a pesar de su irritante curiosidad. Ya internado en el bosque escuchó gritos en la lejanía, y un gran estruendo. A lo lejos, una nube de humo negro, presagiaba algo malo. Sin dejar de correr, llegó a su refugio. No miró atrás ni una sola vez en todo el camino, solo prestó atención a no tropezar y a correr lo mas rápido posible. Cuando llegó, jadeando, Antón le miró como si nada hubiese pasado. Nikka, seguía de pie, esperando, tal y como la recordaba. Serena y calma. Ninguno sentía nada de lo que él tenía en pecho: angustia y algo más, sin nombre. Sin embargo, sus auras vibraban con la misma tonalidad grisácea que la suya, ajenas a todo.
—Alanna se ha ido —dijo con voz seca Grimm.
—Volverá —respondió Antón mientras limpiaba una copa con un trapo, sin siquiera mirarle.
Observó a Nikka, y ella le devolvió la mirada. Definitivamente no era como Alanna, pero necesitaba compañía. Ya no quería estar solo, nunca más.

Pero en “Lágrimas negras de Brin” no solo hay escenas oscuras e introspectivas o mundos virtuales como Brin que recrean un mundo fantástico. La trama nos llevará finalmente a la nave Veluss y a vivir algunas escenas de acción que aunque transcurren a cámara lenta, llevan dinamita en cada renglón.

Aquí que he utilizado música de diferentes autores, sin duda la canción que hace que Valerie y Ariel hagan lo que tengan que hacer, es “Krack” de Soulwax. Necesitas reventar tus tímpanos para entrar en trance y volar lejos hasta poder captar el sabor de la sangre y el olor de la pólvora quemada.

La lista de canciones y escenas sería larga (son más de 90 canciones). Así que he compartido una selección pública en Spotify:

Aquí va también una selección de la música más representativa, espero que os ayude mejor a entrar en trance y que cuando leáis el capítulo titulado “Dobbin”, apreciéis la sinestesia producida por la música. También aparece narrado un sueño vívido, que también se entreteje gracias a la música. Bueno, ahí va la lista.

Noir desir”,  Vive la Fête

Trash – Original”, The whip

Moisture“, Headman, Luca Santucci

Price of Love (Extended mix)”, Client

Raining again”, Moby

Synthetics”, Metric

Thrill”, The sounds

Show stopper“, Peaches

Tick of the clock“, Chromatics

I wish I was Someone better“, Blood Red Shoes

Use it or lose it”, Vitalic, Mark Kerr

Hydrogen“, Moon

“Rock & Roll Queen”, The subways

Alma”, Teddy Bears

Drip Drop Teardrop“, The cardigans

Hot N Cold“, Katy Perry

Girl like me“, Ladyhawke

Lonely is the night“, Billy Squier

Son of a bitch“, Civet

Superliminal“, Deadmau5

Got love to kill“, Juliette & The licks

Pass them by“, Agnes Obel

Beat the devil’s tattoo“, Black rebel motorcycle Club

Wonderwall”, Oasis

Hate or glory“, Gesaffelstein

Uncle Jonny”, The killers

Kingdom of rust”, Doves

The passenger“, Iggy Pop

Left too late“, Florrie

While your girl’s away“, The ettes

Inmortalidad y libertad absoluta, sin límite alguno.
480 páginas. Disponible en papel y eBook

CiberpunkReseñas

Hardwired: ciberpunk clásico de los 80

28 enero 2018 — 2

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El autor: Walter John Williams

Escrito en 1986 por Walter John Williams, Hardwired es una de las novelas más ciberpunk que puedas leer, al menos si nos atenemos al concepto de género creado por Gibson. Aunque Williams nunca formó parte del grupo original de Mirroshades, su estilo es similar en lo estético y también en el contenido. Quizás tenga más acción y un ritmo más fluido que Gibson, y si te gusta el ciberpunk clásico, es una novela que debes leer.

Williams es un autor ciberpunk que supo incorporar el ideario al completo, e incluso ampliarlo con detalle: implantes, la red, mujeres fuertes, drogas, corporaciones todopoderosas, estados nacionales en decadencia, ruina moral, distopía económica, e incluso la inmortalidad gracias a la tecnología. A diferencia de otros autores, mantiene el mismo clima de Gibson, sin caer en el humor absurdo de otros autores, y todo ello pese a los excesos tecnológicos y las luces de neón que inundan los párrafos. De hecho, es lo más parecido que he leído a Neuromante, por ello a menudo se le compara con Gibson y con Zelazny (otro autor interesante del que hablaré).

Tanto es así que Williams fué parte del equipo que escribió el libro de reglas de Cyberpunk 2020, el juego de rol del que ya hablé hace algunas semanas y del que también ha escrito varios complementos de juego. Sí, hablo de ese juego de rol mítico de los 90. Williams no se limitó ni mucho menos al ciberpunk, aunque englobadas en el mismo subgénero, existen otras obras suyas como Voice of the Whirlwind y Angel Station.

En su extensa obra de más de 30 publicaciones podemos encontrar desde postcyberpunk space opera (Aristoi), hasta ciencia ciencia ficción miliar (con la serie de Dread Empire’s Fall), historia alternativa  (Wall, Stone, Craft), ciencia ficción fantástica/arcano-punk (Metropolitan y City on Fire), Thriller (The Rift), y varias novelas de Star Wars (The New Jedi Order: Destiny’s Way) así como novela de aventuras histórica (Privateers and Gentlemen series). Vamos, que este buen caballero sigue en activo como escritor profesional. Como suele pasar con muchos autores, “Hardwired” fue una de sus primeras novelas publicadas (empezó publicando en 1981) y también la novela por la que más se le conoce.

Si eres escritor o quieres serlo, quizás te interese leer esta entrevista que le hicieron en el 2011, me parece oro puro para todos los que de una forma u otra pretendemos entrar en este oficio, si solo te interesa esta novela, puedes saltarte esa lectura. Considérala un “extra”. Si tienes curiosidad acerca del autor, está activo en Goodreads y mantiene su propio blog actualizado (con una entrada la semana pasada).

HARDWIRED: LA NOVELA

Diferentes portadas. La primera, española y lamentable. La segunda, finlandesa y la última, elegida por el propio autor para su relanzamiento en eBook por él mismo, y para mi la que mejor resume la novela.

Vamos allá, al fin y al cabo si has llegado hasta aquí no es solo para ahondar en la biografía de otro autor yanki ¿verdad? Viendo las portadas te harás una mínima idea de qué va la historia, pero déjame que te de algunas pinceladas. Yo nunca hago spoilers así que descuida.

La novela habla de la lucha del bien contra el mal: un clásico, lo mismito que Shakespeare. En este caso el bien  está representado por lo que queda de los perdedores de una guerra mundial: traficantes, asesinos, prostitutas y sicarios. Los malos, fueron los ganadores de la guerra entre las naciones de la Tierra y los orbitales. Estos últimos, son los que manejan el mundo y las insignificantes vidas de los planetarios. Los nuevos amos viven en colonias espaciales en los puntos de Lagrange. Si esta palabra te suena a una canción rock,  puedes leer mi estupendo árticulo sobre los puntos de Lagrange.

Los orbitales son una forma similar y algo más organizada de las corporaciones de Gibson, o las metacorporaciones de un tal Avedon. Hardwired es mucho menos conocido que Neuromante o Carbono Alterado, dos obras imprescindibles, pero yo las pondría al mismo nivel. Williams hace un uso especialmente intensivo de los implantes cibernéticos, y describe casi con poesía la sinestesia de mente y tecnología que producen.

Su co-protagonista, una mujer dura y atormentada, es un personaje muy fuerte, lleno de vida y memorable, y quizás el mejor personaje femenino ciberpunk que he leído hasta la fecha. Choca ver un personaje escrito así en los 80. El resto de personajes, especialmente el del villano, Roon son especialmente escalofriantes, hacía mucho, mucho tiempo, que no leía un antagonista tan brillante. Definitivamente a Williams se le da muy bien caracterizar personajes.

Sin embargo, lo más potente del libro no es únicamente el trabajo de personajes, ni la ambientación, ni tampoco el “wordbuilding”: yo diría que es la acción. Tiene ritmo, es ágil y vibrante. Creo que si todavía no se ha realizado una película basada en Hardwired, es por que sería demasiado escalofriante y extraña. Hollywood no podría hacerla, solo los rusos podrían. Existe una película de  de los 90 con el mismo nombre, pero que no tiene absolutamente nada que ver con esta novela, ojo, no os equivoquéis.

No quiero desvestir los detalles de la trama, pero el Ciberpunk de Williams es un ciberpunk que no conoces ni te han contado. Un libro escrito en los 80 con capacidad de sorprender, a pesar de las toneladas de imágenes y argumentos que hemos digerido a través de la televisión y el cine en las tres últimas décadas.

La única pega que le puedo poner, es su final, que deja un sabor de boca algo vacío, demasiado convencional y que desluce la obra, convirtiéndola en algo efímero y sin sustancia. Es cierto que tampoco se le puede pedir algo más a una novela de entretenimiento, pero para mi gusto le falta algo más de drama y rotundidad.

En resumen, una novela diferente, clásica y muy interesante si realmente amas el ciberpunk. Solo si has jugado a Cyberpunk 2020 podrías intuir por donde van los tiros, por cierto, como anécdota final os diré que Williams y R.R. Martin eran compañeros de partidas de rol. ¿El mundo es un pañuelo verdad?

Ciberpunk

Blame! – Ese manga ciberpunk que aún no conoces

11 noviembre 2017 — 2

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A finales del ya lejano 1997 se empezó a publicar el manga ciberpunk Blame!, creado por Tsutomu Nihei nacido en Fukushima. El destino es realmente retorcido a veces: sus mundos siempre post-apocalípticos y distópicos elevados a la máxima potencia, donde humanidad o sociedad son tan solo un vago recuerdo.

Nihei, abanderado del post ciberpunk en el manga tanto por crítica como público es un creador de ambientes, sus paisajes sórdidos, solitarios y llenos de desesperación son ya un icono en si mismos. No en vano tiene formación de arquitecto y eso se nota en sus obras. El manga original de 10 tomos es muy gráfico, conceptual y críptico, la información se deja caer de manera minimalista, con cuentagotas. En los escasos y breves diálogos se va aclarando lo que ha sucedido con el mundo y cuál es la razón de la interminable odisea del protagonista: el pistolero solitario Killy.

En un futuro lejano los humanos derivaron el control y gestión a una IA llamada el sistema. Algo así como los megaordenadores-cerebros de Asimov, donde estos gestionan cualquier tema desde la economía al desarrollo urbanístico. Parece que la cosa se fue de madre hasta que el sistema, construyendo sin descanso convirtió una ciudad en La Ciudad, dando como resultado una megaestructura basada en la famosa esfera de Dyson. Una hipotética megaestructura que envolvería al mismo planeta, presentada por el físico Freman Dyson en 1960.

En el momento donde se desarrolla la historia, la megaestructura, también llamada ciberlaberinto dependiendo la traducción, alcanza incluso la luna. Miles y miles de niveles, cuevas, escaleras, torres, abismos, estructuras, muros y edificios que no dejan de crecer y expandirse en múltiples niveles y direcciones gracias a los Constructores del sistema. Unos ciborgs gigantes que no paran de aumentar y construir La Ciudad.

Por un lado podría decirse que el autor rompe la premisa ciberpunk clásica, donde la ciudad siempre es tan protagonista como los mismos personajes. En Blame! el mundo y sus personajes han  sido engullidos literalmente por la ciudad. Convirtiéndose esta en protagonista silencioso y absoluto.

Vamos a hablar no solo del manga original, sino de la nueva adaptación anime producida y distribuida nada más y nada menos que por la mismísima Neftlix. Blame!, ha sido estrenada en streaming simultáneamente en varios países el 20 de mayo de este año.

El protagonista de Blame!, Killy esta en búsqueda perpetua del Gen de Terminal de Red. Un gen que antiguamente tenían todos los humanos, y la única forma de que el Sistema de Seguridad deje de detectar las personas como un peligro a destruir. De esta forma el Sistema y La Ciudad volvería a estar bajo control de los humanos. Por alguna misteriosa razón, posiblemente un extraño virus (se habla de una epidemia) la gente dejo de tener este gen, con las consecuencias lógicas que eso conlleva.

Al empezar la película nos encontramos ante un reducido grupo autodenominados pescadores electrónicos, buscando alimento fuera de su perímetro de seguridad. Cuando son detectados por el sistema de seguridad aparecen los Exterminadores, unos androides asesinos que van acabando con cada uno de ellos hasta que aparece, cuál western cibernético, Killy con su pistola de partículas gravitacionales y los manda al chatarrero. Con un solo disparo de esa arma se desintegra parte del paisaje y todo lo que haya en él. El nivel de destrucción de ese arma es monstruoso, al estar siempre rodeados de estructuras.

Una vez salvados lo que queda del grupo, conocemos a los verdaderos protagonistas, la joven Zuru y sus amigos. Killy decide acompañarlos a la aldea para ver si entre ellos alguien puede tener el Gen de Terminal de Red. Por algún error del Sistema, este no detecta a los humanos en la aldea a partir de cierto punto. Al llegar, el Maestro de la aldea le pregunta de donde viene y si hay otras aldeas o humanos que hayan podido sobrevivir. Killy responde que viene de seis mil niveles más abajo y que no a encontrado a otros humanos. Cuando ve su desesperación por la escasez de su despensa saca una barrita sintética que al echarla en agua crece hasta convertirse en un enorme cuadrado de alimento. Afirma haber encontrado el preciado alimento doscientos niveles atrás. Nadie posee el ansiado Gen, pero le cuentan una antigua leyenda que se ha transmitido de generación en generación, y que habla de que en el fondo de la base de la aldea podría haber un Terminal de Red. Ni cortos ni perezosos se dirigen a las profundidades de la aldea, al lugar prohibido del sepulcro podrido. Una vez ahí, encuentran los restos de Cibo, una científico que les explica que si se dirigen a la Fábrica Automatizada seria posible construir un Terminal Sintético con el que obtendrían los mismos resultados que con el Gen Terminal de Red, volviendo a obtener el control de la Ciudad.

En Blame! Podéis encontrar todos los ingredientes necesarios para ser catalogada como verdadero ciberpunk: hiperviolencia, exoesqueletos, robots, androides, cyborgs, drogas (desde luego lo que se inyecta el protagonista en el cuello no es jarabe de la tos), la deshumanización, realidades básicas, lanzadores de partículas gravitacionales, mundos de reserva, la búsqueda del significado de lo humano, conexión Red Esfera y demás conceptos, temas y estética que definen el género. Y todo aliñado con una tenue esperanza de que las cosas se pueden arreglar, por jodidas que estén. Sinceramente no recuerdo una obra donde el ambiente sea tan oscuro y desesperanzado, ni siquiera en “the Matrix” donde al menos quedaban humanos usados como baterías.

La película abarca los tomos tercero y cuarto del manga original de Blame!, dado que la obra bebe directamente del arte conceptual se decidió usar un arco donde aparezcan mas personajes. De lo contrario podríamos habernos encontrado con una película casi muda. A nivel técnico se ha optado por el cell-shading en vez de la animación tradicional. A mi parecer un acierto para una temática ciberpunk, con CGI y demás efectos digitales. La banda sonora también es en su mayor parte electrónica, exceptuando un par de momentos orquestados y muy épicos.

Quizás Blame! no sea la obra maestra de la animación, pero al igual que Akira es imposible abarcar un argumento complejo de diez tomos en apenas dos horas de metraje. Gana a Akira por goleada argumentalmente hablando por que aquí solo se adapta un trozo del manga original y con mucho acierto a mi parecer. Se nos deja claro que sucede y nos abre las incógnitas pertinentes.

Hay poco material ciberpunk auténtico, muchas series, películas y animes beben del género pero contrarias a Blame! No son auténticas obras cien por cien cyberpunk.

Ahora se esta reeditando el manga en una edición de lujo en nuestro país. Si queréis conocer mas del mundo del autor y sus mega-estructuras tenéis una muy buena oportunidad empezando por esta adaptación de Netflix.


Artículo escrito en colaboración con Johnny Cheerokke

Lector compulsivo y escritor radical, adicto al ciberpunk y todos sus derivados. Amante del cine negro y sobretodo del cine negro asiático. Enamorado de la literatura en general.

CiberpunkFicción personal

Cyberpunk 2020

27 octubre 2017 — 7

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Yo tenía entonces quince añitos, y ya había experimentado antes con AD&D, ESDLA, Starwars, La llamada de Cthulhu, y estaba todavía por probar aún RuneQuest (y el mítico Traveller!). Pero aquel juego extraño, y esa portada rompedora me marcó: Cyberpunk 2020. Recuerdo perfectamente lo animal que me pareció la primera vez, muy diferente de cualquier otro, incluso de Starwars, que se suponía que era más futurista y juguetón. Pero a tenebroso, no le ganaba nadie: tecnología, implantes, drogas, armas, hackers, japos, putas y muchos, muchos cadáveres. Así, sin anestesia.

cyberpunk 2020

Hablamos de juegos de rol, de los de verdad, sin cartas, sin figuritas, sin una pantalla de ordenador. Sin mierdas. Solos tú, el master y tus compañeros con vuestra imaginación, una hoja de papel y unos dados. Los mejores momentos de mi adolescencia estuvieron ligados a esos mismos ingredientes, aunque fuera con otros formatos.

Cyberpunk 2020 es un juego de rol creado por el estadounidense Mike Pondsmith y publicado por primera vez por la editorial R. Talsorian Games en 1988. Sí, apenas cuatro años después que Neuromante, y ya recoge con una fidelidad asombrosa el mundo del sprawl de Gibson, aunque con un toque de humor negro que a mi nunca me gustó demasiado. Lo cierto es que el manual de juego era literalmente eso, un manual completo para construir mil universos alrededor de eso que llamaba Cyberpunk, y que yo, con quince años, no podía ni imaginar. Hay que recordar que en aquella época casi nadie sabía lo que era Internet y mucho menos, acceder a ella, como ocurre hoy. En esa época nos intercambiábamos mensajes a través de modems, via BBS, porque Internet no había llegado prácticamente a España, pero eso es otra historia que me guardo para otro momento. El caso, es que mi primer contacto con el ciberpunk, no fue con Neuromante, ni tampoco con Blade Runner -la ví después-, no, mi primer contacto con el Ciberpunk fue jugando al rol. Bueno, estrictamente hablando puede que fuera jugando al syndicate, pero la cronología exacta no es nada literaria.

Más o menos este era el rollo. Dos horas para preparar los personajes, una hora para que se mataran ellos solitos.

En aquella infausta época de instituto, la mayoría de mis compañeros roleros no merecían ese nombre. Su único propósito era asesinar, robar, mutilar y ganar puntos de experiencia, y daba igual el orden. Tuve mala suerte en general con mis amigotes, especialmente con el Cyberpunk 2020. Nunca entendieron la sutileza y el frágil equilibrio que reinaba en aquel universo y se dejaban deslumbrar por los neones, las drogas, y sobre todo, las armas (lo de las putas aún nos quedaba grande). En ese ambiente tan tóxico, no tenía más remedio que ser mercenario -que tampoco me disgustaba- cuando lo que a mi siempre me ha gustado es ser un mentiroso manipulador, llámalo ladrón, trilero o en el caso del Cyberpunk 2020, arreglador: amo del crimen, traficantes y contrabandista que puede entregar cualquier cosa a cambio de unos créditos. Me describe a la perfección. Ya os dije en otro post que adoraba Conan, pues bien a diferencia de lo que piensa mucha gente, Conan no era un guerrero o un mercenario, Conan era por encima de todo, un ladrón. Jugar a AD&D con un ladrón rodeado de guerreros caníbales caótico/malvado siempre terminaba con mi ladrón Legal/neutral destripado en una esquina. No me puedo quejar, peor lo llevaban los magos.

ars magica - rolemaster - traveller
Trío de ases. Si hubiera jugado a los tres, hoy no seguiría vivo.

Cyberpunk 2020 siempre fue el juego de rol donde más cómodo me moví, porque su trasfondo me parecía tan infinitamente grande y tentador que las ideas y las historias, surgían solas. Aunque no pude jugar mucho, ya que mis compañeros de juego sólo veían planes de atraco a mano armada. Yo siempre soñé con jugar hacia arriba. Trepar por las torres de las corpos y adueñarme de una. ¿Por qué no?, yo mismo construía historias, sin dados, sin master, sin compañeros. Y cuando me quise dar cuenta, no estaba jugando al rol, estaba escribiendo historias. Pero estoy adelantándome a lo que quería contar…

Pero… ¿por qué Cyberpunk 2020 y no RuneQuest, mi otro juego de rol favorito?, ¿por qué elegir cuando puedes tenerlo todo?, no, y no hablo de shadowrun, otro juego de rol ciberpunk mítico -al que no jugué-, no hablo de mezclar mis dos juegos de rol favoritos de todos los tiempos. Ciberpunk, y épica mágica. Opss… lo he vuelto a hacer, estoy hablando de cosas que no debería contar ahora, así que volveré para contaros la mejor partida de rol que he jugado en toda mi vida y que de hecho, supuso un antes y un después.

jugando al rol

Desconozco el nombre del master, era un tipo raro, como todos los que estábamos en casa de M. M era un chaval de mi edad, quince o dieciséis, no iba al instituto y se pasaba el día entero en casa o deambulando por el barrio con su hermano J.. Vivían en el centro de Madrid, y yo, un chico de la periferia estaba fascinado por aquel grado de libertad extremo. Sus padres, divorciados, bastante tenían con sobrevivir a sí mismos como para hacer un seguimiento apropiado de sus hijos, así que rodeados de gatos y cucarachas entre los platos sin fregar, experimentábamos lo mejor de una comuna, pero sin las drogas, el sexo o los remordimientos. Había chicas, pero  eran tanto o más raras que nosotros. Afortunadamente el sexo nunca estropeó aquella atmósfera. Bendita juventud.

Como os podéis imaginar aquella comuna atraía todo tipo de personajes. Todos teníamos en común algo: nuestras ganas de experimentar y crear en un lugar sin reglas. Por esa casa pasaron personas que hoy día trabajan en grandes puestos de las principales empresas de entretenimiento del mundo. Jugábamos al rol, jugábamos al ordenador, compartíamos literatura, veíamos mucho cine y sobre todo, nos dimos cuenta de que no estábamos solos. Los raros formamos una pequeña tribu, y no necesitábamos drogarnos ni aturdirnos con música a tope (aunque eso, indefectiblemente vino después). Allí descubrí Akira, Ghost in the shell y otros animes.

alita
Premio para el que reconozca este personaje ;)

Volvamos al master, vamos a llamarle P., que debía ser un amigo de J. No sé que habrá sido de él, posiblemente habrá terminado como director de cine o de teatro, como poco. Con él como master jugué la partida de rol que cambió mi vida. Una partida de rol donde por no haber no había ni reglas: tan solo una hoja de papel garabateada y un único dado de veinte caras. Éramos vampiros, pero también mucho más, queríamos dominar el mundo, pero no por la fuerza, sino seduciéndolo. Con él y otro compañero, exploramos nuestro interior, creando situaciones en nuestra fértil imaginación que nadie había escrito. Allí me dí cuenta de que no necesitaba ni reglas, ni épica alguna, tan sólo dejarme llevar por mi imaginación. Fui mi última partida de rol, después de eso, no necesitaba master, tan solo lápiz y papel. Allí empecé mi carrera como escritor.

En aquella escuela de magia, aprendí a desarrollar mi imaginación, aprendí a soñar ciberpunk. Entre cucarachas y gatos. Gracias M.

CiberpunkReseñas

Reseña de Blade Runner 2049

7 octubre 2017 — 14

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Hoy era el gran día, el estreno de Blade Runner 2049, la secuela, la continuación. Y lo resumiré de manera sencilla: el ciberpunk ha vuelto.

No voy a hacer una reseña al uso, ni por supuesto, voy a desvelar ningún spoiler. Solo os daré algunas impresiones totalmente subjetivas, charla de bar de alguien que ha sentido una envidia insana de que no sean mis historias las que hayan sido llevadas al cine con tanto talento.

Lo primero que debo decir de Blade Runner 2049, es que estamos hablando de una película que la mayoría de la gente considerará “lenta”. No por que dure casi tres horas, no, es por que tiene un ritmo pausado, denso y plagado de planos con muchos detalles. Construye al personaje, preparara la trama, para luego doblarla y jugar con nosotros. Como pasa con mi novela, mucha gente dirá que es lenta. Bueno, es normal, no es una película de acción (aunque algunas escenas tiene, pero muy breves). Esta es una película que se paladea, no se engulle. Necesitarás dejar que se derrita en tus sentidos para disfrutarla.

La banda sonora y los efectos son espectaculares, pero la fotografía… amigos, la fotografía está a otra escala. Es sencillamente magistral, para mi, lo mejor de la película. Soy escritor y fotógrafo, pero no encuentro palabras, solo por la  ambientación me quedaría a vivir pasmado en el cine donde la vi, y mira que las butacas eran incómodas.

Blade Runner 2049 putillas

Pasemos a lo importante. La historia. Vi la película al lado de un amigo que ha leído mi primera novela,  “11,4 sueños luz” y me decía: “tío, tiene un montón de cosas de tu libro” y yo le decía con una lagrimita de rabia envidiosa: sí, es ciberpunk. Porque Blade Runner 2049 contiene elementos de “11,4 sueños luz” como el sexo virtual, la prostitución, la inteligencia artificial, los ejércitos privados, los implantes neurales, los asesinatos brutales, corporaciones malvadas, tráfico de esclavos y código desbocado. Pero también contiene imágenes impactantes que parecen sacadas de Carbono Alterado, Neuromante, Akira, Matrix o Ghost in the shell.

Blade Runner 2049 Replicante

Blade Runner 2049 no es una película de acción ni se limita a copiar a su predecesora. No, Blade Runner, al igual que las grandes obras clásicas del ciberpunk se hace una pregunta ¿qué significa ser humano?, y nos lleva de la mano a un mundo oscuro y poblado por criaturas estremecedoras. La respuesta, no os va a gustar, por que es difícil de digerir. Más que un thriller negro distópico, como lo fue la primera parte, en Blade Runner 2049 asistimos a un drama en tres actos. Un drama ciberpunk, porque todos lo son, pero gracias a su fotografía, resulta especialmente eléctrico.

Blade Runner 2049 Novia Virtual

No falta nada en Blade Runner 2049: amor, sexo y sobre todo, emociones. Emociones creadas, diseñadas y de alguna manera, impuestas. Me da rabia decirlo, pero aunque yo utilizo los mismos recursos en mis novelas, verlo en pantalla sabe mucho mejor. Da mucha envidia, pero reconozco que esta parte es la que más me ha gustado, me parece increíble la relación que tiene el protagonista con su chica virtual, y por supuesto el final y el significado de esta escena que ilustra el párrafo. Estremecedor, te deja sin aliento cuando al final de la película, encajas las piezas y sientes todo el peso de la historia sobre ti.

Blade Runner 2049 Malo

No todo es maravilloso. No. La película tiene en mi opinión algunos fallos clamorosos, como unos personajes malvados, terriblemente malos, que caen en el cliché y en la sobre actuación, como el personaje interpretado por Jared Leto, en el fotograma de arriba. Muy cargante y un personaje prescindible. Su mano derecha era mas digerible, aunque por momentos parecía una copia mala de robocop, menos mal que su importancia es relativa y colabora en la historia.

Es una película de ambiente con una historia relativamente inconexa que no tiene demasiado donde sustentarse. El trabajo del protagonista no deja de ser una excusa para comenzar a contar la historia y todo lo que hay relacionado con esa parte del relato (la policía y el control de replicantes), no se sostiene. Hay muchas lagunas, y en general, a mí me falta contexto. Para durar tres horas y decir esto, es que algo no anda bien del todo, pero se suple -con creces- con una increíble fotografía y una actuación muy sólida del protagonista, su novia virtual y algunos secundarios. Harrison Ford hace de Harrison Ford, como se esperaba de él. Podría hablar de algunos problemas que he visto, pero tendría que incluir spoilers, y además… igual lo que yo creo que son errores, para ti son virtudes.

En suma, es una película complicada, una pequeña obra de arte que se le atragantará a muchos. Imagino los titulares de algunas críticas: “Pestiño de tres horas con insufribles planos lentos y supuestos dramas emocionales retorcidos”. Puede que sea así, pero un escritor retorcido y lleno de dramas emocionales como yo, la ha disfrutado como un niño.

Sin duda, para mi una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos lustros.

Inmortalidad y libertad absoluta, sin límite alguno.
480 páginas. Disponible en papel y eBook

Ciberpunk

Drogas ciberpunk

25 agosto 2017 — 7

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El ciberpunk es un género en el que las sustancias que alteran la conciencia tienen mucha relevancia, tanto o más que la tecnología. Al igual que el soma de “Un mundo feliz” de Huxley -que ojo, no es ciberpunk-, en las sociedades distópicas ciberpunk, la mayoría de los personajes abusan de todo tipo de substancias para huir de la realidad. Algunos, los menos, buscan luchar contra el sistema y pueden adquirir habilidades especiales gracias a ellas, pero la mayoría, usan las drogas de forma recreativa, por puro hedonismo, algo aceptado mayoritariamente por la sociedad decadente en donde malviven.

Drogas en la ciencia ficción

Antes de entrar en materia específica con el ciberpunk, me gustaría citar a los grandes clásicos del género y sus drogas más representativas. Ya he nombrado al comienzo el “Soma” de Un mundo feliz y me gustaría comentar también la “especia” de Dune y por supuesto, el autor “yonki” por naturaleza: Phillip K. Dick. Marihuana selecta de alta calidad, en cajetillas de exclusivo diseño con los cigarrillos de la risa liados y preparados para su consumo. La obra de Philip K. Dick esta llena de drogas y sobre todo, del efecto de las mismas. La obra de Dick podría llenar una docena de artículos como este con toda la variedad de substancias que podemos encontrar en sus obras. Sus irónicas marcas para presentarlas no pasan desapercibidas: Ubik o “La substancia D” son algunas de las más conocidas.

El misterioso aerosol de la novela “Ubik”, tiene propiedades infinitas. Su significado de la palabra latina Ubiquo, en todas partes nos da una idea genérica sobre que tipo de efectos puede provocar. Entre ellas colocones que alteran el espacio tiempo. Qué bien se lo pasaba Dick (escribiendo).

Hasta en la ciencia ficción más buenista encontramos referencias a drogas: en Startrek tenemos además hasta una raza que está genéticamente maldita por su adicción a una droga: Ketracel-white (yo diría lo mismo del género humano y la telebasura). En otras series de ciencia ficción como Babylon-5 tenemos el Polvo, en Starwars tenemos la especia (sí, el nombre ya estaba pillado, pero les dió igual), en Torchwood tenemos el Retcon y en Farscape el destilado de Laka que tanto le gustaba a Crichton.

No tenemos que irnos al espacio para encontrarnos drogas en la ciencia ficción: ahí tenemos, a “La naranja mecánica” donde nos encontramos que los drugos de la pandilla del protagonista se ponen finos a “leche-plus” para preparar sus andanzas.

Drogas ciberpunk

En el diverso imaginario ciberpunk, se han creado muchas variantes de sustancias, a veces derivadas de drogas existentes y en otras ocasiones, nuevas y sorprendentes: drogas virtuales, drogas genéticas, drogas electroquímicas, visuales, auditivas y por supuesto muchas de ellas tienen todo tipo de efectos secundarios. ¿A quien no le gustaría beber o fumar sin sus molestos efectos perniciosos para la salud?, ¿por qué no soñar con la droga perfecta? De eso también habla el ciberpunk. Veamos con detalle algunas drogas ciberpunk:

Neuromante

Aunque no tenga un papel central en la obra de Gibson, las pastillas y los cigarros son constantes en el ecosistema de Gibson, donde no parece que nadie mire mal a los usuarios. Los tíos con clase siguen usando intravenosas, como viejas glorias, revestidas de carisma y estilo. Gibson habla de los malos rollos que producen, y a veces los enfatiza como algo glorioso, sin tomar partida, pero en cualquier caso, las drogas en sus mundos son parte esencial de la sociedad. Case, el protagonista de Neuromante es un adicto a un stim llamado Octógono que contiene una versión de la Dexedrina de origen brasileño. La imagen tiene su gracia, no digáis que no (si sabéis lo que es Silk road).

dexedrina y otras drogas ciberpunk en Neuromante

Gibson también nombra los “dermos” que son substancias que se absorben a través de la piel.

En otras obras menores del Ciberpunk clásico como “Solsticio”, de James Patric Kelly, nos encontramos con Tony Cage, un “artista” de la creación de drogas, y también adicto.

AKIRA

Una de las mas repetidas, quizás por coincidir su popularidad con el nacimiento del género, la década de los 80 en muchas obras es la droga principal. Akira es un claro ejemplo, donde las usan de forma lúdica para conducir la moto a toda electrocarga y liarla parda, o para mantener bajo control los poderes psíquicos desbocados del personal. A puñados y sin control.

Shadowrun

Shadowrun es algo más que un juego de rol. Es la interpretación más salvaje del ciberpunk donde el efecticismo de la magia compite mano a mano con los deckers (hackers) al enfrentarse a los ICE (IAs) en el ciberespacio. Por supuesto, al igual que en su “competencia” Cyberpunk 2020 hay muchas drogas químicas, pero lo mas fascinante de Shadowrun es el concepto de BTL (Better Than Life, “Mejor que la vida real”).

Los BTL son “chips” que a través de una interfaz neural permiten al usuario experimentar situaciones, sensaciones o emociones directamente en su cortex cerebral, sin limitaciones de la realidad o filtros de ningún tipo. Los BTL suelen ser de un solo uso y aunque algunos son mortales, la mayoría son terriblemente adictivas, podría decirse que el BTL es una de las más potentes drogas ciberpunk, aunque no sea química.

Cyberpunk 2020

Si, existe otro juego de rol ambientado en el universo que le da nombre y dispone de un extenso catálogo de drogas, bien documentado. Aquí puedes encontrar desde “stims” (drogas para el combate), tranquilizantes, adrodisíacos, drogas recreativas, potenciadoras de la inteligencia, para parecer molones, potenciadoras de las habilidades técnicas, inhibidoras del dolor, etc. Cada una con su nombre, más de 300 drogas listadas. Podríamos hablar largo y tendido de ellas, pero… es solo un juego ¿no?

drogas ciberpunk a tope en cyberpunk 2020

Bloody eye ( aka Red Eye)

Podemos verla en la serie Cowboy Bebop un colirio en forma de liquido que se administra con un vaporizador directo en los ojos, da lugar a una irritación que pone los ojos rojos. Sus efectos son gran agilidad mental, resistencia y la rápida reacción a todos los estímulos externos al contemplar el mundo en cámara lenta. Como efectos adversos causa gran irritabilidad y mal humor, así como alta agresividad con su abuso. Además es muy cara y se tarda casi dos meses en fabricarla.

drogas ciberpunk

Snow Crash

“-Esto del Snow Crash …¿es un virus, una droga o una religión?
-¿Y qué diferencia hay? -dice Juanita encogiéndose de hombros.” (pág. 190)

Una droga que trabaja como un virus informático y pasa del mundo real al virtual. Colocándote y jodiendo tu avatar, extremadamente adictiva.

Matrix

Sólo una imagen que ya es un icono generacional. Lo dice todo:

drogas ciberpunk por excelencia en matrix

“Toma la píldora azul: el cuento termina, despiertas en tu cama y creerás lo que quieras creer. Toma la píldora roja: permaneces en el país de las maravillas y te mostraré qué tan profundo llega la madriguera. Recuerda, todo lo que estoy ofreciendo es la verdad, nada más.”
Morfeo

Unas misteriosas cápsulas que te ofrecen dos destinos: la bendita ignorancia o bien la verdad. A su vez algún tipo de virus o programa en forma de cápsula en el mundo virtual de Matrix que hace que el sujeto físico despierte de la realidad simulada.

Drogas en “11,4 sueños luz”

Bueno, si has llegado hasta aquí y todavía no te he hablado de mi libro, creo que ya va siendo hora. Sí. en “11,4 sueños luz” encontrarás el “trank” una droga muy especial, ya que es diseñada genéticamente para cada usuario. El trank es legal, y la base de la sociedad, ya que permite que todo “fluya” con normalidad y cada persona escoge el uso que le quiere dar a la droga: tranquilizante, psicodélico, euforizante, para socializar y un largo etcétera.

De hecho, el comienzo de la novela, empieza hablando del trank y de como el protagonista ha tenido que realizar un curso de “reenganche” a la droga -si, reenganche, leíste bien-. Aqui os dejo un trozo del principio.

Lo que hace adicto a un adicto varía en cada persona, pero todos teníamos una cosa en común: huíamos de algo. Mis compañeros del programa de reeducación sonreían, ya habían estado varias veces allí. Yo también, aunque me juré que esta vez sería la definitiva. Sabía que seguiría tomando trank hasta que me muriera, como lo sabíamos todos los que allí estábamos. Lo importante era conseguir de nuevo la rehabilitación, para poder comprar de manera legal.
El trank fue la droga que cambió el mundo. Desde entonces, solo los mugrosos utilizaban otras sustancias que no fueran trank. El trank era una droga inteligente. Se podía combinar para provocar el efecto de cualquier otro fármaco del pasado: NDRI, GHB, THC, MDMA, LSD, NMDA, PAM, DCI y un largo etcétera. A mí no me la habían enseñado, pero hoy día la historia del trank era obligatoria en la escuela, y con frecuencia emitían informativos divulgativos en los holos de los canales públicos. En las farmacias, donde la vendían a cualquier ciudadano que tuviera los papeles en regla, disponían de toda la información que precisaras. Desde su desarrollo, a principios del siglo XXII, había supuesto el fin de la lucha contra el narcotráfico: una droga fácil de producir, sin dependencia física y sin efectos secundarios a largo plazo. Una droga de uso social, limpia y controlada por el estado. El trank podía hacerte sentir bien o hacer que no sintieras nada. Todo dependía de cómo la tomaras. Los que asistíamos a aquel curso lo sabíamos, de hecho, se podría decir que sabíamos bastante más que los funcionarios que daban las charlas. Llevábamos años abusando y probando combinaciones que no se describían en ningún manual.

El trank admite cualquier posología, ya que su forma de consumo está relacionada con el tipo de uso que se quiere hacer de el. Si es un tipo tranquilo y la ingiere en una infusión, o si quiere un efecto rápido, en vena, con un parche cutáneo o un par de gotas en los lacrimales. Habrá gente que la prefiera en pastillas, esnifada y otros, porqué no en forma de champú para darse un toque refrescante por las mañanas.

En “11,4 sueños luz”, Ariel de Santos reconoce ser un adicto al trank, lo que le mete en asuntos mucho más serios…  tendrás que leer la novela para saciar tu curiosidad ;)

Un thriller en el París del siglo XXIII

345 páginas de puro ciberpunk. Disponible en papel y eBook

Drogas en “Lágrimas negras”

Aunque Lágrimas negras transcurre en parte paralelo a “11,4 sueños luz” lo hace en una parte del mundo muy diferente, más liberal, donde además del Trank, tienen otras sustancias, como el Kepel una droga que utiliza el cerebro para sintonizar con otros usuarios de la misma sustancia y establecer un vínculo sensorial unidireccional desde un “host”, que “distribuye” sus sensaciones a los que están “conectados” a él, transmitiendo sensaciones, estados de ánimo y emociones. He aquí un extracto:

…dudó, pero prefirió dejar a Josef con sus propias fantasías. No era el ambiente propicio para hablar de lo que necesitaba. Así que esnifó un poco de Kepel y esperó que hiciera efecto tumbada en una nube de espuma verde, clavando sus ojos en el cogote de Josef. Poco a poco los efectos del Kepel se hicieron notar y sintió el hormigueo de sus sentidos fundiéndose con los de él. Sabía que había tomado, por eso insistía que todo el mundo lo hiciera, le encantaba compartir su mundo con los demás. Su visión se mezcló con la Josef, y el tacto de sus manos recorriendo con discreción la piel de Aleah, le produjo la misma excitación. Escuchó sus palabras como si estuviera ahí, y cuando se escaparon a un cuarto escondido, sintió las mismas palpitaciones de Josef y su misma urgencia.

Vale, todavía no está publicada, pero puedes leer más sobre la que será mi segunda novela.


Artículo escrito en colaboración con Johnny Cheerokke

Lector compulsivo y escritor radical, adicto al ciberpunk y todos sus derivados. Amante del cine negro y sobretodo del cine negro asiático. Enamorado de la literatura en general.

CiberpunkFicción personal

Por qué me considero un escritor ciberpunk

17 junio 2017 — 5

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El ciberpunk es un subgénero de la ciencia ficción que se conoce mucho más por el cine que por la literatura que le dio vida. Ya he escrito mucho sobre su historia, evolución y referencias en mi blog, asi que no me pondré didáctico, si no personal, voy a hablar de por qué me identifico como un escritor ciberpunk.

¿Que fibra sensible me toca el ciberpunk?

Lo más importante del género Ciberpunk no es la tecnología, ni los grandes misterios, ni tan siquiera los dilemas éticos que representa una nueva sociedad, lo más relevante es la soledad de sus personajes. Me identifico mucho con ellos y con su manera de ver el mundo. De esa forma de mirar, surge una forma de narrar y suceden las historias una tras otra, con ambiente similar. Da igual que hablemos de Morgan, Gibson, Akira o Blade Runner. Hablamos del mismo tipo de personaje.

No es únicamente la personalidad del protagonista, que también puedes encontrar en mayor o menor medida en obras de otros autores que no son ciencia ficción, pero en la ciencia ficción ciberpunk es un plus, porque en el ciberpunk la tecnología sirve para acrecentar esa sensación de soledad, de desapego, de fatalismo tecnológico. Lo que enamora y me disuelve es la combinación del lirismo nihilista de Gibson:

“El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.”

La ciencia ficción siempre me gustó, pero el ciberpunk conecta conmigo. El verbo no podría ser más apropiado. Las dos escenas de un libro que han conseguido ponerme lo pelos de punta se pueden encontrar en “VALIS (Philip K. Dick)” y “Neuromante (Gibson)”, dos de mis autores favoritos. En una de ellas rindo merecido tributo al final de la primera parte de mi segunda novela, “Lágrimas negras en Brin”, todavía en desarrollo.

¿EN Que época me toco vivirlo?

Corría el año 91, yo tenía 15 años y albergaba una BBS en mi pequeño cuarto de cuatro metros cuadrados, una BBS conectada Fidonet, precursora de Internet, con dos líneas dedicadas y un par de cientos de usuarios fieles conectándose a través de dos módems de 14400 baudios. Me escaqueaba de ir al instituto y me quedaba en casa de un amigo al que la ruptura de sus padres le había dejado una dosis extrema de libertad. Entre cucarachas y gatos, pasábamos las noches jugando al ordenador, devorando manga en VHS y masturbando nuestras mentes en partidas interminables de rol.

De vuelta en el instituto, me enfrentaba a mis demonios jugando a Dungeons & Dragons, Starwars y Cyberpunk 2020. Siempre odié el ESDLA, Rolemaster y el Traveller, juegos para ingenieros, no para soñadores. Han Solo era divertido y Frodo un canijo coñazo. En la biblioteca, encerrado por mi propia seguridad, ya empezaba a escribir, sobre tipos con espadas que huían de sí mismos. Por la noche, me conectaba a la red y todo empezaba a tener sentido, vida propia. En aquella época no sabía lo que hacía, pero seguía recetas de otros, con tarjetas de crédito falsas, para conectarme a algo llamado Internet a través de una pasarela de Compuserve. Todo en inglés, muy raro, usando una línea de pruebas de teléfonica que empalmaba en el cajetín de telefónica de mi edificio, por las noches, con alevosía, nocturnidad y poco sueño, todo para no pagar un duro. No podía ser más ciberpunk todo aquello.

Y todavía me preguntan algunos por qué escribo con pseudónimo, desde muy joven aprendí la importancia de ser un desconocido para los demás.

¿Que tipo de ciberpunk escribo?

He de confesar que hasta hace pocos años no sabía bien lo que era eso de ciberpunk, además de un juego de rol un poco pasado de vueltas. Siempre fui fan de Blade Runner, pero más por Dick que por la película, que me parecía visualmente buena y con unos malos con mucho carácter para no ser humanos. Llegué a Gibson después de varios rebotes, ya entrenado, por que de adolescente resultó inleíble para mí.

Han dicho de mi ópera prima “11,4 sueños luz” que no es ciberpunk, que tiene mucha mezcla de estilos. Como si el ciberpunk no fuera el perro callejero de la ciencia ficción, hijo de mil padres, sucio, rastrero y listo. Inmune a la enfermedad y a la edad, siempre listo para morder y huir. Así es “11,4 sueños luz”, una mezcla de distopía, una historia de amor, y un ensayo sobre la soledad que nos espera a todos, vengamos de donde vengamos. Una historia sobre los sueños y también las pesadillas de una sociedad dominada por las grandes corporaciones.

Si algo tienen en común las diez obras Ciberpunk más conocidas, es que no se parecen una mierda unas a otras. Son inclasificables si nos atenemos a su estilo, trama, ambientación o ideario. Así que sí, mi obra también es quizás, algo inclasificable. Sí, lo confieso introduzco fantasía épica medieval en un mundo hiper-tecnológico. También meto erotismo y realidad virtual. Y no pienso parar de hacer mezclas, en lo que estoy escribiendo ahora, los dragones tienen mucha importancia. Sí, dragones ciberpunk y sexo inter-especies.

Sexo ciberpunk

Siempre he escrito sobre sexo, de hecho empecé escribiendo historias guarras y los cómics que más me gustaban eran, con mucho, Víbora y Cimoc, mucho más mundanos que los de yankis de Marvel. Con el tiempo lo he integrado mejor en mis escritos, pero siempre me ha parecido que aquellos personajes que no tienen una dimensión sexual son personajes atrofiados, incompletos.

Muero por dentro
Muero por dentro, uno de mis favoritos.

No significa que mis escritos sean pornográficos o soeces -todo lo contrario- pero mirar para otro lado no es mi estilo. Es curioso como muchos de los grandes autores de la ciencia ficción de los 70 como Silverberg y Heimlein incluían el sexo como parte de sus personajes, o directamente, como parte esencial de sus tramas y cincuenta años más tarde, nos hemos vuelto mojigatos y cerrados de mente, a pesar de que el porno venga casi de serie en las etiquetas de los yogures o en series de culto como Juego de tronos, o Westworld que personalmente, no soporto.

SOY UN HUMANO DIGITAL

Sé programar en aproximadamente unos quince lenguajes de programación y he escrito informes de auditoría forense, tras intrusiones de hackers del este en servidores Unix de algunas de las empresas del Ibex mas importantes del país. He dado cursos de seguridad informática para agencias de inteligencia, he firmado acuerdos NDA con empresas de armas, bancos y agencias de seguridad extranjeras. Me he emborrachado y hablado del día del final del mundo con aquellos que saben como será, Me he prestado voluntario para pulsar el botón rojo, si ellos me llaman, aunque creo que perdieron mi número.

Y sin embargo no hablo de nada de esto en mis novelas.

Porque soy un escritor ciberpunk, y eso significa que no hablo de tecnología. Respiro tecnología, vivo en ella. Mis personajes ni siquiera son conscientes de todo eso, sólo es un puente que nos lleva de una orilla, la realidad, a otra orilla, la ficción, y lo importante es el trayecto, no el puente.

Todo esto que te cuento y mucho más lo encontrarás en mi primera novela “11,4 sueños luz” y próximamente en “Lágrimas negras en Brin“. También encontrarás retazos, mas personajes y cercanos, en mi libro de historias cortas, “Histerias ficticias“.

 

CiberpunkFicción personal

Interfaz Vogel, un microrelato ciberpunk.

10 abril 2017 — 3

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Coincidiendo con la fecha de fabricación del replicante Leon Kowalski, producido por Tyrell Industries el 10 de Abril de 2017, os dejo un microrelato Ciberpunk que encontraréis en la segunda edición de mi libro de cuentos “Histerias ficticias” ¡va por tí, Gibson.

Veintidós relatos que te retorcerán por dentro

Fantástico, ciencia ficción, ficción contemporánea y horror. Disponible en papel y eBook

Las coordenadas me han traído a un lugar extraño. Nada de estructuras anidadas de Escher, de paredes cromo brillante, o neones bajo lunas azules. Un sencillo campo iluminado con la luz del atardecer. Mecidas por una suave brisa, miles de girasoles se mecen mirando al sol. Idénticos, me rodean por todas partes. Estoy sobre una pequeña colina de hierba. Giro la cabeza y busco algo diferente. Nada. Sólo girasoles.

Tomo entre mis manos el primero a mi alcance. Al tacto parece frágil. Lo arranco del suelo y la raíz apenas resiste el tirón. Hurgo bajo la superficie anaranjada de la enorme flor. Noto al tacto decenas de lo que parecen semillas. Aplico un algoritmo analizador de estructura de datos. Positivo: existe una alta densidad de datos comprimidos en cada matriz única. Lanzo un cálculo dinámico en segundo plano que estime el volumen de registros, y me ofrece un resultado estimado de miles. Cuando el escaneo termina, cada una de ellas emite una nota sintética, el resultado es una armonía con ritmo. Todas ellas suenan como olas de cristal rompiendo en la orilla al compás del viento que mece los girasoles. Es hipnótico.

—Me han dicho que estás buscando algo —dice una voz a mi espalda.
—Una aguja en un pajar, supongo —replico sin darme la vuelta.
—El fruto equivocado, la planta equivocada y tus sinapsis se freirán. ¿Lo sabes, verdad?

Wintermute hablaba por boca de aquel granjero. Por fin había dado con él.

CiberpunkReseñas

Incorporated: serie de ciencia ficción ciberpunk

15 marzo 2017 — 1

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Incorporated es una serie de SyFy de ciencia ficción ciberpunk. Una muy buena serie, que pese a contar tan solo con una temporada, dejará una huella dentro del género. Estrenada a finales de 2016, terminó de emitirse el 27 de Enero de 2017. Cancelada por la mala audiencia, su final, aunque cierra algunas tramas, deja algunas en el aire, pero os aseguro que merece la pena verla.

Incorporated como distopía futurista

Dentro de las distopías futuristas cercanas, INCORPORATED deja huella, mostrando un mundo completamente dominado por dos grandes corporaciones. Siguiendo los cánones del Ciberpunk, encontramos un thriller donde la parafernalia técnica (implantes, manipuladores de recuerdos, armas tecnológicas, drogas) sirve para contar una historia muy humana, la de un skint extremadamente hábil con la tecnología que consigue manipular su pasado para infiltrarse en la élite dominante. Los “trajeados” (o suits), que viven en las “Green zones“, alejados de la vida de miseria en los bajos fondos o “Red zones” donde por dinero, puedes conseguir cualquier cosa. En el aspecto técnico, especialmente la fotografía, la serie lo borda. El reparto, algo irregular, recupera a Julia Ormond, que clava el papel.

Si has leído mi novela, “11,4 sueños luz, el paralelismo con ella es enorme. Yo hablo de piso cero, ellos de Red zones, yo hablo de mugrosos, ellos de skinkt. Mi protagonista, igual que el suyo, es alguien que no es quien dice ser, y en general, se muestran los mismos problemas de una sociedad donde se ha perdido la humanidad, tanto en la élite como en la pobreza. En este sentido, el trasfondo de ciencia ficción social y humana, está realmente bien logrado, mucho más que en otras series con temática ciberpunk como puede ser Caprica, otra serie que tuvo el mismo final: cancelada. Y de nuevo, otra serie que pasará a la historia como algo que pudo ser y no fue, por la maldita audiencia.

incorporated ciudad futurista ciencia ficcion

Distopía futurista. Desastre ecológico y corporaciones

El protagonista, Aaron, o Ben, según para quien, oculta un pasado como skint, un refugiado climático, en un mundo que tras drásticos cambios, ha transformado el planeta, provocando que por debajo de la latitud de Canadá, todo sea un gran desierto. Curiosamente, en la serie nombran a España, como un desierto inservible. Este gran drama planetario ha hecho que los gobiernos en todo el mundo se desmoronen y solo la férrea disciplina del super-capitalismo ha hecho que una parte de la humanidad pueda sobrevivir. Una pequeña élite, incluso de forma notable y cómoda, a costa eso sí, de depredar la sociedad en una suerte de capitalismo extremo, donde todo, absolutamente todo, tiene un precio. Dos grandes corporaciones, Spyga e Inazagi dominan el mundo y la vidas de la humanidad hasta el punto de condenarla a la ruina por satisfacer a los accionistas.

Si la subida en esa pirámide social es dura, la caida lo es más aún, perdiendo no solo el dinero y la posición, sino también a los hijos y los propios recuerdos, ya que se consideran PI (Propiedad Intelectual) de la corporación. La aproximación al mundo de las meta-corporaciones que se plantearon en el Ciberpunk clásico de Sterling y Gibson es muy buena, aunque caiga el cliché visual de todas las películas y series que se han hecho sobre el tema.

incorporated ciencia ficcion

En resumen, estamos hablando de puro ciberpunk llevado a una serie de televisión, y es un mensaje que como se ha vuelto a demostrar, no es muy comercial. El ciberpunk lleva implícito una fuerte crítica social que ataca el capitalismo y a las grandes empresas. Nos dibuja un mundo desolado, no por la pobreza, el caos social y la debacle ecológica, no, es una radiografía del mundo actual sin edulcorar, nos muestra el esqueleto de la sociedad moderna actual y lo que podría pasar si ciertas estructuras sociales, cada vez mas precarias, dejaran de existir.

Prostitución corporativa

Nos muestra como una joven -y guapísima muchacha- Denyse Tontz vende su cuerpo como prostituta corporativa para poder pagar las deudas de su familia, o como un joven idealista pragmático -el protagonista- se transforma poco a poco en lo que más odia, demostrándonos que los monstruos no nacen monstruos, sino todo lo contrario, son idealistas que una vez quisieron cambiar en mundo, y que en el proceso, se transformaron el motor del cambio, justo lo que ellos una vez odiaron. Al final, todos venden su alma por sobrevivir en un mundo hostil.

INCORPORATED -- Season:1 -
(Photo by: Gavin Bond/Syfy)

Incorporated tenía un buen potencial, pero creo que el mensaje es demasiado oscuro, demasiado sucio y políticamente incorrecto. A pesar del intento evidente de no regodearse en ninguna imagen sórdida, existen pequeñas secuencias extraordinarias, que con unas pinceladas y sin mostrar nada, logran transmitir la realidad de un mundo donde no existen límites y hacer que uno se remueva en el asiento. Pasa por encima de temas actuales como el feminismo, la bisexualidad y el ecologismo y no se detiene en ellos, los aplasta sin piedad.

Los productores de Incorporated, Matt Damon y Ben Affleck quizás no sabían donde se estaban metiendo, el pecado de la serie es intentar tener profundidad de historia y a la vez intentar ser comercial, creo que es imposible hacerlo y sobrevivir. Yo creo apreciar los toques de auténtica calidad, pero la mayoría de la gente se quedará en que Incorporated es una serie oscura y con poca acción que acaba deprimiendo, como ha pasado antes en Caprica, Firefly o Stargate Universe. El lado oscuro del alma, no es comercial. Le deseo mucha suerte a Black Mirror, pues con su formato ha logrado sobrevivir.

Incorporated tiene un par de personajes muy bien logrados, como Laura Larson, interpretada por Allison Miller, otra actriz muy guapa. Laura es la mujer del protagonista: una niña de mamá consentida, que poco a poco, va transformándose en un personaje con personalidad y con esencia propia. Alguien que comienza ciego y poco a poco abre los ojos. Una médico de profesión que descubre que el mundo está herido, y que aunque poco puede hacer, intenta cambiarlo. De la mano de ella, aparece otro personaje fantástico, Goran, un héroe en un mundo podrido, interpretado por uno de mis personajes favoritos de Galactica, el teniente Agathon. Lástima que no volveremos a verlo en una segunda temporada, el romance y la tensión entre esos dos personajes estaba asegurado.

incorporated syfy

Necesitada de audiencia, Incorporated incorpora un par de tramas que son lo único que la desmerecen, como la presencia de un “medio hermano” del protagonista que se hace luchador para sobrevivir en el mundo que le ha tocado vivir. Esta es la única parte de la serie que me parece que sobra, ya que parece una mala copia de las películas que se han hecho sobre MMA (Artes Marciales Mixtas) y circuitos ilegales de peleas. Se utiliza para mostrar a la élite, pero cae en el mas manido de los clichés, lástima porque el personaje daba para mucho más. Épica la escena donde la prostituta le “calma” el subidón de droga que emplea para luchar en el capítulo 7.

Espero vuestros comentarios aquí debajo ;)

CiberpunkReseñas

Cyberpunk: Que leer. Recomendaciones de lectura de Nicholas Avedon

16 febrero 2017 — 9

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En este artículo voy a intentar resumir a las que en mi opinión son las mejores lecturas del género, en algunos casos además con opiniones personales sobre cada título, y reduciendo la lista a los que yo considero los más relevantes para responder a esa pregunta acerca de que leer. Si tienes curiosidad por saber más sobre el Cyberpunk, al final del artículo hay una recopilación de enlaces de interés y artículos más extensos sobre el tema. Teniendo en cuenta la cantidad de novelas que hay, debo aclarar que no me he leído ni siquiera una parte significativa, así que seguro que me dejo grandes joyas por leer. Si crees que me dejo alguna, por favor, ayúdame con los comentarios en este post.

Reseñas

Neuromante: el origen del ciberpunk.

28 enero 2017 — 2

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Llevo mucho tiempo evitando hablar de Neuromante, la novela escrita por William Gibson en 1984. Este libro representa el origen del Ciberpunk y no es un libro fácil en absoluto. Puede que para los que lo lean ahora por primera vez, no les impresione como debió impresionar hace más treinta y tres años a millones de lectores. Pero hoy, ha llegado por fin la hora de enfrentarse a la bestia.

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William Gibson

“El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.”

Así empieza el libro. Una declaración de intenciones en toda regla. Personalmente he leído a muy pocos autores de ciencia ficción con una prosa tan compleja, rica y en ocasiones poética. Pero no os dejéis engañar, no es hermosa, cumple una función: transportarnos a otro mundo donde la concepción de lo hermoso se mide en otros parámetros.

Se ha escrito muchísimo sobre esta novela, que revolucionó la ciencia ficción en los años 80, dándole un impulso al género. Un impulso que transcendió lo literario y se instaló en la moda, el cine y la música. El ciberpunk desembarcó como un maremoto en los ochenta. Podría hablar mucho de todo esto, pero me gustaría hablar de la novela en sí. De lo puramente literario, por una vez.

Gibson utiliza un recurso muy extendido en la ciencia ficción: inventarse cosas e introducirlas en la trama sin explicar nada. De esta forma, a fuerza de ir leyendo el contexto y dejándose llevar por la acción, no es necesario conocer todos los detalles. Pocas veces funciona tan bien como con Neuromante, quizás por que no llega al exceso de las obras de otros autores mas modernos. Además, él lo hace de una forma progresiva y muy bien integrada en la narración. De hecho, si coges las dos primeras páginas de Neuromante ¿que verás?: Un bar de mala muerte, putas, cicatrices, alcohol, un implante ciborg y una mezcla cultural que sirve de pegamento para unir un parque de rarezas dispares:

“El arcaico brazo chirrió cuando se extendió para alcanzar otra jarra. Era una prótesis militar rusa, un manipulador de fuerza retroalimentada con siete funciones, acoplado a una mugrienta pieza de plástico rosado.
—Eres demasiado el artiste, Herr Case. —Ratz gruñó; el sonido le sirvió de risa. Se rascó con la garra rosada el exceso de barriga enfundada en una camisa blanca—. Eres el artiste del negocio ligeramente gracioso.
—Claro —dijo Case, y tomó un sorbo de cerveza—. Alguien tiene que ser gracioso aquí. Ten por seguro que ése no eres tú.”

Los personajes de Neuromante son muy humanos, un fuerte contraste con el entorno frio e impersonal en el que viven, donde la tecnología lo invade todo, especialmente la intimidad de las personas: cuerpo y consciencia. Así encontramos como una de las protagonistas (Molly) ha sido una muñeca de carne. No hace falta explicar demasiado lo que significa. El oficio del otro protagonista (Case) es algo más novedoso: es un vaquero del ciberespacio. Vale, ahora suena ridículo, lo sé. Pero el término hacker se acuñó después, y viene a ser algo relativamente similar. Otros personajes importantes son un psicópata de mil caras e ilusiones, un ser digitalizado (un hacker, mentor de Case) y Armitage, un humano que ha sido reprogramado por una inteligencia artificial. Mención aparte merecen las IA y los humanos casi inmortales que representan al poder onmipresente de las Zaibatsus: multinacionales que han superado los límites de la política y el mercado y dominan gobiernos y sociedades a lo largo y ancho del planeta. No obstante, lo suyo no es el “worldbuilding” al estilo de la ciencia ficción, no construye desde arriba, sino desde abajo, desde los personajes y lo que los hace vulnerables y humanos. Case, por ejemplo:

neuromante chiba city

Chiba by sourgasm from the CGHub Neuromancer challenge.

“—No, si recuerdo tomar mis pastillas —dijo él, mientras lo golpeaba una tangible ola de nostalgia, deseo y soledad, cabalgando en la longitud de onda de la anfetamina. Recordó el olor de la piel de Linda en la oscuridad sobrecalentada de un nicho cercano al puerto, los dedos de ella entrelazados sobre su espalda.”

El realismo sucio futurista de Gibson, como no podría ser de otra manera, aborda los viejos vicios humanos: drogas, sexo y dinero. Pero no se regodea en ellos, tienen el propósito de lubricar la historia, pero nada más, cosa que se agradece. Incorpora el sexo en un mundo hiper-capitalista, donde todo se vende y todo se compra. Pero Gibson no se deja llevar por lo fácil, en cada escena, saca postales brillantes de momentos cotidianos:

“Parecían animales altos y exóticos de la sabana, meciéndose gráciles e inconscientes, siguiendo el vaivén del tren, los tacones altos como cascos lustrosos sobre el metal gris del suelo del vagón”

El mundo real de Neuromante: el SPRAWL

La historia transcurre entre tres mundos, el primero de todos, el presente, en la realidad húmeda, oscura y asfixiante de las ciudades extendidas (que Gibson llama “ensanche”): la narración empieza en Nightcity (los bajos fondos de Chiba, en Japón) y se pasea por el ensanche natal de Case en EEUU y por ciudades como Estambul. El cierre de la historia es en órbita, Freeside, una ciudad espacial en el punto L5 de Lagrange, y donde muy cerca, vive la élite mundial: Villa Straylight.

EL MUNDO VIRTUAL: EL CIBERESPACIO

Territorio de los vaqueros como Case, es donde se intercambia información entre los grandes sistemas de datos de las Zaibatsu, el no-lugar donde se trafica con información, se roba y también se puede morir. Es entorno de trabajo de los operadores y las IAs. Los vaqueros, entran traspasando los límites y forzando su entrada, como aves carroñeras. Gibson nos plantea un ecosistema de elementos que solo existen en el ciberespacio, como el “hielo” (ICE) y otras formas virtuales de representar armas, sistemas de defensa y estructuras virtuales de información en un mundo puramente ficticio, donde no existen las emociones, solo los datos. El objetivo de Case es penetrar las defensas de la Tessier-Ashpool, una de las Zaibatsus más poderosas, para ejecutar un plan trazado de antemano por una IA. Para ello se ayudará de tecnología rompehielo militar y de la ayuda de su antiguo mentor, Flatline, ahora digitalizado.

EL MUNDO DEL SIMESTIM: El placer de los sentidos

Si el ciberespacio era la contraparte metafísica y racional del mundo real, el simestim es la parte sensorial y emocional del sombrío mundo real. Aunque Gibson no detalla mucho, se percibe como la única manera de anestesiar los sentidos a la realidad, por supuesto comerciando con las emociones de otros. Quizás sea la parte menos explotada de Neuromante, y que más margen a dado a otros para extender ese concepto.

Inteligencia Artificial (IA) y LA NO-MUERTE

Gibson introduce el concepto de Inteligencia Artificial como un personaje más. No es nuevo, aunque si es innovador en plantear su origen y sus necesidades vitales. Además, Neuromante y su compañero son el motor de la historia. Wintermute, es el personaje más importante, y aunque no tenga presencia física, se hace notar en el mundo físico:

Cuando regresaba al vestíbulo, olvidados los cigarrillos, tuvo que caminar a lo largo de la fila de teléfonos. Todos sonaron sucesivamente, pero sólo una vez, a medida que pasaba.”

Pocas veces una IA me ha hecho tener escalofríos. Gibson lo consigue. Lo mismo que los personajes del final, que presentan al clan Tessier-Ashpool, una de las Zaibatsus más poderosas. Ahí encontraremos a una familia que utiliza clones para perpetuarse a lo largo de tiempo, en una de las escenas más oscuras del libro. 3Jane y 8Jean son las herederas de un imperio en el que sus ancestros no mueren nunca. Como viejas momias, que se aferran a una vida sin sentido.

“Al principio no era más que una gota, un granito de noche que se colaba, atraído por el frío… Otros lo seguían, y me llenaban la cabeza, como la lluvia llena una piscina vacía. Recuerdo los lirios. Los estanques eran de terracota, las niñeras de cromo, y había brazos y piernas que titilaban al atardecer cruzando los jardines… Soy muy viejo, Molly. Tengo más de doscientos años, si cuentas el frío. El frío” … “Cuánto divago… A través del frío. Pero pronto se acabará. Ordené que descongelaran a una Jane, cuando desperté. Es extraño, llevarse a la cama, cada tantas décadas, a la que en términos legales es tu propia hija.”

Espeluznante ¿verdad? Sin embargo, se podría decir que en todo el libro no encontrarás a un “malo malísimo”. A pesar de que los protagonistas tienen algo de arquetípico, son todos algo parecido a un antihéroe: llenos de heridas y de múltiples facetas, oscuras casi todas ellas.  No te puedes enamorar de ningún personaje, pero si contener la respiración, arañar el libro (o el e-reader en mi caso) y seguir leyendo, cayendo en un pozo cada vez más hondo.

Resumen y conclusiones

Neuromante es uno de los libros más revolucionarios de la historia de la ciencia ficción, pero no es fácil de leer. Es denso, poético, complejo y no es perfecto. Ha generado cientos de estudios, tesis y análisis, dentro y fuera de la ciencia ficción. La revista Time dijo que era una de las obras de habla inglesa mas importantes del siglo XX y creo que no se equivoca, probablemente sea una de las obras mas influyentes dentro de la ciencia ficción. Tiene el honor de haber ganado el mismo año los premios Philip K.Dick, Nébula y Hugo. En 2007 había vendido 6.5 millones de copias en todo el mundo.

Soy de esas personas que prefiere escoger para leer libros extraños, poco valorados, diferentes. En Neuromante encontrarás que lo es, salvo que millones de personas antes que tú, se dieron cuenta.

Si quieres seguir leyendo sobre ciberpunk, puedes seguir leyendo en mi post “Ciberpunk: 10 curiosidades que no conocías“, o hincarle el diente a algunos otros artículos de mi blog, como el que escribí sobre Shirley o mi introducción al ciberpunk para neófitos al género, o esta otra entrada sobre “Ready player one“, una de las últimas novelas del género.

Y por supuesto, siempre puedes leer mi novela “11,4 sueños luz“, Ciberpunk con un toque diferente :)

Ciberpunk

Ciberpunk: 10 curiosidades que no conocías

29 diciembre 2016 — 4

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Hoy toca volver a los orígenes, hablar de curiosidades que es posible que no conozcas sobre el ciberpunk. He preparado un artículo corto, que espero que ilumine tu camino hacia la sabiduría ciberpunk ;)

1. El padre del movimiento y principal escritor, William Gibson, era un zote en matemáticas y de hecho no tenía ni idea de informática. Si, el visionario que imaginó por primer vez internet y la realidad virtual se lo inventó todo, todo, todo.

william gibson ciberpunk
El bueno de Gibson de joven. Parece un informático cualquiera pero sin tener ni idea de ordenadores.

2. Blade runner (1982) se estrenó dos años antes de la publicación de Neuromante (la primera novela ciberpunk de Gibson), publicada en 1984. De hecho cuando Gibson la vio, estaba escribiendo Neuromante y dijo literalmente “Demonios, esto tiene la misma textura de lo que estoy escribiendo“. Estas declaraciones las confesó en una entrevista bastantes años después.

3. La influencia literaria de más peso en William Gibson no fue la ciencia ficción, si no la generacion beat de los 50, y concretamente Ginsberg y Burroughs. Esto explica el uso explícito de drogas, el gusto por lo oriental y la libertad sexual presente en casi todas las obras del ciberpunk.

4. El término “tekkie” fue acuñado por Paul Saffo en 1993.

5. El escritor de ciencia ficción con más películas ciberpunk adaptadas sobre su obra (novelas y cuentos) es sin duda Phillip K. Dick, sin embargo nunca se le ha considerado dentro del movimiento ciberpunk.

John shirley

6. La estética inicial de tipos rebeldes con chupas de cuero, gafas de espejo y pinta de chulo se debe a John Shirley, que además de un excelente escritor cantaba en una banda de rock punk, y que llegó a escribir letras para grupos de primer nivel.

7. Neuromante vendió 6.5 millones de ejemplares en sus primeras ediciones. La revista Time lo incluyó en la lista de las mejores 100 novelas de habla inglesa desde 1923 y llegó a decir de ella: “no hay forma de expresar lo radical que fue Neuromante cuando apareció”.

8. Akira, fue el primer manga que cruzó con éxito comercial las fronteras de Japón y la mayor superproducción nipona de anime para la época.

9. Los primeros fotogramas que aparecen en Akira tras el título son de un pasillo mugriento con un letrero luminoso titubeante. Una imagen que refleja en sí misma la decadencia y la tecnología de los universos ciberpunk.

akira

10. El guión de Johnny Mnemonic, basado en uno de los relatos de Gibson, está firmado por el propio Gibson.

Johnny-Mnemonic-Ciberpunk

Si quieres seguir profundizando en el Ciberpunk, puedes hincarle el diente a algunos otros artículos de mi blog, como el que escribí sobre Shirley o mi introducción al ciberpunk para neófitos al género, o esta otra entrada sobre “Ready player one“, una de las últimas novelas del género. También tengo una entrada sobre Neuromante, la novela más representativa del Ciberpunk.

Y por supuestísimo, siempre puedes leer mi novela “11,4 sueños luz“, Ciberpunk con un toque diferente :)

 

CiberpunkFicción personal

Ciberpunk, Nietzsche y el nuevo hombre

13 noviembre 2016 — 5

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Algunos daban por muerto el ciberpunk, género de ciencia ficción inventado en los años 80, y adoptado por algunos como una moda estética y por otros como una postura política. Lo cierto es que comenzó como una extensión de la ciencia ficción, una evolución de las distopías, pero añadiendo el componente tecnológico, especialmente en asuntos relacionados con lo que en aquella época eran simplemente “ordenadores” y que hoy día es mucho más complejo. Vale ¿pero qué pinta Nietzsche aquí?, bien, dejad que siga introduciendo el tema.

Ya escribí un artículo introductorio sobre el ciberpunk, y ahora no quiero hablar de literatura, ni de política, si no que quiero rascar un poco más en su verdadera esencia. Hablemos de por qué el Ciberpunk no sólo no ha muerto, sino que está más vivo que nunca: no hay más que ver nuevas series como “Black mirror” rabiosamente actuales o estrenos como “Ghost in the shell”, posiblemente la película mas ciberpunk de los últimos años y toda una superproducción con el máximo de lo que Holywood puede ofrecer. El secreto de que el ciberpunk no muera es que habla de tecnologías muy cercanas, siempre un punto por delante del presente, pero no muy alejadas de la realidad actual. El ciberpunk es muy consciente del uso que se le dará a la tecnología por parte de la sociedad. Al margen del origen estético nacido en los 80, la ciencia ficción siempre ha tenido la necesidad de hablar de revoluciones sociales. Modas más modernas como el Greenpunk o el Steampunk se han centrado en lo estético o en la ética ecológica como epicentros de un universo particual, pero ninguna de las dos tiene el nihilismo ácido que tiene el Ciberpunk o Cyberpunk como se escribe en su concepción original. Vale ¿y cuando hablamos de Nietzsche?

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Fotograma de Ghost in the Shell

Nietzsche no inventó el ciberpunk, pero sin él no hubiera podido existir. Podrás leer ensayos en internet que dicen que si el filósofo alemán viviera hoy cargaría con rabia contra la realidad virtual, hablando de su concepto de la naturaleza y blah blah. Lo cierto es que lo que me quedó a mi después de mi adolescencia leyendo a Nietzsche fueron un par de conceptos básicos:  la única forma de encontrar la verdad es destruyendo primero lo que se supone que es la verdad.

Lo bueno de la realidad virtual es que asume que nada existe como real, y que todo es una simulación, una recreación de algo externo. Dentro de un mundo virtual, nada es real, asi que es más fácil partir de que todo es falso. En este punto de partida, también asumimos que no podemos fiarnos de ninguno de nuestros sentidos: Si la base y el concepto de la naturaleza ha muerto. ¿Qué mejor entorno para hablar del superhombre? ¿por qué ser un hombre?, ¿por qué no probar otra cosa? ¿tal vez nuestra verdadera esencia?, aquello que no cabe en el mundo real, aquello que la naturaleza nos niega por una u otra razón.

Tal y como plantea el ciberpunk clásico y los implantes tecnológicos que potencian al hombre por encima de lo humano: devolver el paso a los parapléjicos, la vista a los ciegos, memoria visual ilimitada a través de nuestros ojos y directamente accesible desde nuestro cerebro. ¿No es acaso el superhombre?, o una forma mecanicista al menos.

Volviendo al ciberpunk en la pequeña y gran pantalla, ¿por qué casi toda la ciencia ficción es Ciberpunk? Por que las visiones perfectas del futuro, esas utopías donde todo es luminoso, blanco, pulcro y perfecto no funcionan tan bien, son aburridas y no seducen. Son poco creíbles. Hasta en Startrek tuvieron que inventar primero a los Klingon y luego a los Borg para meter un poco de oscuridad, desorden y maldad en la sociedad tecnificada y perfecta de su universo.

Por eso el Ciberpunk atrae en el cine, porque el Ciberpunk en el fondo, habla de nosotros. Del ser humano. Habla de los efectos de la tecnología en la sociedad, no como masa, sino como individuos. La realidad virtual es siempre en primera persona, no puede ser “observada” por un tercero. Los implantes se sienten y describen en primera persona. La huella digital de la información es la de cada uno, individual y personal. No trata de viajes espaciales, batallas épicas, migraciones masivas causadas por cataclismos cósmicos, ni hay razas alienígenas inteligentes todo poderosas que amenazan la especie humana. Hablan de pasiones humanas, revolucionadas por el uso de la tecnologías: sexo, drogas y rock’n roll. El ser humano en estado puro: El nuevo superhombre. Y el ser humano huele mal, hiere y perjura. Pero al final, con suerte, trasciende y encuentra la luz.

Puro Nietzche v2.0

CiberpunkReseñas

Zona libre, de John Shirley: La esencia pura del ciberpunk

16 octubre 2016 — 7

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Creo que es la primera vez en mi vida que hago una reseña o comento un cuento corto. Acabo de terminar de leer este cuento al segundo intento, ya que la primera vez me quedé atascado en la presentación de personajes. Al terminarlo he sentido la necesidad de hablar de él, para que el tiempo no se lleve el colocón que me recorre las tripas ahora mismo.

Si pudiera definir lo que es el Ciberpunk para mi, diría: “Leer zona libre, de Shirley”

johnshirleyShirley es un escritor polifacético, nacido en Texas (EEUU) en los años 50. Ha escrito más de cuarenta libros y participado en ocho recopilatorios, principalmente de ciencia ficción y fantasía. También ha trabajado como guionista, y escribiendo canciones, para grupos como Blue Öyster Cult y también su propia banda. Algo que refleja muy bien en Zona Libre, ya trata sobre la evolución de la música en un contexto futurista. El mismo fue cantante de una banda punk en el 78.

Es un autor difícil, no tanto como Gibson (que para mi es demasiado) pero no es fácil acercarse a él. Utiliza una cantidad de neologismos y tiene una imaginación tan prodigiosa que al iniciar la lectura no sabes qué diablos estás leyendo. Luego descubres que estás leyendo la obra de alguien que vive en un mundo muy diferente del que conoces, un mundo tan vívido y asfixiante que actúa como una droga en tu cerebro. Con una manera de escribir cercana a la prosa poética en ocasiones, Shirley te lleva de la mano a un lugar que has visto de lejos, pero donde nunca has entrado. Si cierras los ojos y abres la aletas de tu nariz podrás verlo y olerlo. Pegajoso y caliente. Oscuro. Lleno de vida. El mundo de Shirley vomita humanidad en arcadas rítmicas. No hay otro modo de describirlo.

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La historia que cuenta comienza con una breve descripción de la historia del mundo desde los años 80 a curiosamente, la época actual (2017). Es un mundo devorado por las multinacionales, donde la clase media ha desaparecido y la humanidad es carroña devorada por las drogas, las guerras y el vicio. En este panorama, una ciudad libre, una especie de Sodoma y Gomorra capitalista, hace caja en mitad de ninguna parte. En ella, un músico anacrónico -rockero, como no podía ser menos- da su último concierto antes de… no quiero revelar demasiado el argumento, aunque sin duda no es lo mejor del relato. Lo mejor es la forma en que narra ese mundo, y crea en pocas palabras un universo fascinante y decadente. Inventa como quien no quiere la cosa nuevas profesiones, formas de relacionarse, tribus urbanas y por supuesto, nuevas drogas. Me gustaría tener la facilidad de este autor para crear mundos, ya que en mi novela, 11,4 sueños luz, intento acercarme a un mundo muy similar al que crea Shirley, pero creo que me queda mucho por aprender para lograr la densidad y la textura que él consigue.

Puedes encontrar este relato largo traducido al español en la antología de cuentos ciberpunk “Mirrorshades”. Para mi es uno de los mejores -si no el mejor-, junto con “Ojos de serpiente” de Tom Maddox. Todo hay que decir que hay varios cuentos bastante mediocres en la antología, pero como siempre, todo es cuestión de gustos.

kubrick

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