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CiberpunkReseñas

La trilogía del Sprawl – Mona lisa Acelerada

21 abril 2019 — 0

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La trilogía del Sprawl se compone por Neuromante (1984), Conde Cero (1986) y Mona lisa acelerada (1988), de la que hablaré hoy en profundidad. Comenté las anteriores en sendos artículos de mi blog. El Sprawl es un escenario compartido por Gibson en todas sus obras ciberpunk de los años 80. Comprende estas tres novelas (de ahi lo de «trilogía del Sprawl«) y también aparece en los relatos «Hotel new rose», «Jonny Nmenomic», y «Quemando cromo» que aparecen en su libro de relatos «Quemando cromo», que comento en mi entrada «Ciberpunk recomendado«.

El Sprawl es una visión de un futuro en el que prácticamente toda la costa este de Estados Unidos, desde Boston hasta Atlanta, se ha fusionado en una sola masa urbana, encerrada en varias cúpulas geodésicas y fusionada en una mega-ciudad. La ciudad se ha convertido en un mundo separado con su propio clima, sin ciclo de noche y día real, y un cielo artificial que siempre es gris. Se dice del Sprawl que «los actores cambian, pero la obra sigue siendo la misma».

Aunque hay zonas de gente pudiente en el Sprawl, una gran mayoría de la gente lucha por sobrevivir día a día. Sin embargo, la tecnología avanzada es omnipresente y accesible a todos, independientemente de su situación financiera. Las personas pasan gran parte de su tiempo en la «matriz» con fines profesionales o recreativos. Una adicción común para los habitantes de Sprawl son los «simstims» (estímulos simulados), una forma de realidad virtual que permite a la gente experimentar un programa de televisión, típicamente telenovelas, desde el punto de vista de una personalidad mediática ficticia.

Existen otras zonas recreadas por Gibson, como Chiba City, un distrito de alta tecnología cerca de Tokio, y Freeside, un complejo orbital que incluye el patrimonio familiar del clan Tessier-Ashpool.

Con el nombre de «The Sprawl» existe una canción grabada por Sonic Youth para su álbum Daydream Nation (1988) e inspirada en la creación de Gibson. Otra muestra más del impacto que tuvo el Ciberpunk de Gibson en la cultura popular. Otro ejemplo más, es «Mona Lisa Overdrive» de Juno Reactor (autor de parte de la BSO de Matrix Reloaded).

Mona lisa acelerada

Introducidos ya al Sprawl, podemos entrar de lleno en la tercera novela y la que cierra la trilogía del Sprawl. Veamos algunos fragmentos que subrayé en su día en mi Kindle:

Los muros deslavados del cementerio, las lápidas, los sauces. Los cirios. Bajo el sauce más viejo, una multitud de velas, las raíces retorcidas pálidas de cera. Niña conóceme. Y Angie la sintió allí, de golpe, y la conoció por lo que era, Mamman Brigitte, Mdemoiselle Brigitte, la más vieja entre las muertas. No tengo culto, niña; ni altar particular

Rostros oscuros y claros, innúmeras razas, las fachadas de ladrillo bañadas en un tumulto de tonos y símbolos inconcebibles para sus constructores originales. Un ritmo de percusión latía en el interior de un pub cuya puerta abierta arrojaba calor y un estruendo de carcajadas

Ahora camina por ondulantes dunas de satén rosa manchado, bajo un cielo de acero fabricado, libre al fin de la habitación y su coágulo de datos

Aquellos que hayáis leído los primeros textos de Gibson veréis aquí algo parecido al comienzo de Neuromante pero con un plus adiciona a esos cielos metálicos y plomizos, o del color de un televisor desintonizado. Pero si Neuromante mezclaba las tramas de dos personajes, Conde Cero las de cuatro personajes, aquí tendremos las de seis personajes principales mezclados: Mona, Angie, Kumiko, Molly, Slick y Bobby. Muchos de ellos, presentes en sus anteriores novelas y con la reaparición de personajes como el Holandés.

mona lisa acelerada - portada del libro

Escrita en una sucesión de capítulos, cada uno para un personaje diferente. Cuesta arrancar y tiene momentos confusos, por lo que recomiendo leerla del tirón. Me parece imposible dosificar su lectura a no ser que uno quiera tomar apuntes, ya que los datos de contexto cambian en cada capítulo. Diablos, la textura, el ritmo y el ambiente cambia en cada capítulo en función de que en que grupo de personajes esté. Gibson es un maestro creando micro atmósferas y aquí lo demuestra.

La trata redondea lo que muestra en Conde cero, si bien lo extiende más. Sin embargo, y esta es la gran pega para mí de esta novela, es que el argumento no deja de ser la combinación de varias historias mezcladas sin demasiado pegamento. Tanto que al final están juntas porque claramente el autor ha querido ponerlas, pero sin demasiada justificación. Criticar es fácil, y de hecho lo mismito han dicho algunos lectores de mi primera novela, «11,4 sueños luz» sobre la mezcla de historias paralelas. En el caso de «Mona lisa acelerada» me parece muy exagerado, ya que una de las protagonistas con más páginas, Kumiko, realmente no tiene un papel en la trama, es básicamente un personaje superfluo pero que sirve como pretexto para mostrarnos personajes secundarios, y especialmente el ambiente  de un Londres Ciberpunk, muy diferente del Sprawl o de Chiba.

En suma, una buena novela, con un estilo literario más depurado que las anteriores que cierra la trilogía con una narrativa ambiental excepcional y con algunos personajes memorables como Mona y Slick. Como puntos negativos, tiene una trama retorcida y forzada en exceso, pero con un final que explica y cierra más que satisfactoriamente, mostrando un posible futuro del ciberpunk.

CiberpunkReseñas

Conde cero: el retorno del ciberpunk

27 enero 2019 — 8

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Dije que no hablaría más de ciberpunk y pienso cumplirlo, hoy voy a hablar de Literatura, exclusivamente. ¿De veras creíais que no volvería a hablar de una novela de William Gibson? Pienso dedicar un artículo específico a cada una de las novelas suyas que he leído, y tiene unas cuantas. Gibson para mí es uno de los grandes escritores del siglo XX. Su legado, después de más de treinta años, vuelve a ser muy actual. Os envidio a todos los que todavía no lo habéis leído, comparado con lo que se escribe ahora, esto es aire puro. Sí, incluso aunque Matrix os parezca algo antiguo. Incluso aun traducido Gibson es un animal inclasificable.

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Gibson nos transpone el mito de Fausto y nos habla de la inmortalidad, y muchas, muchas más cosas. Puede que solo veas escenas de acción fallidas, que ni se molesta en narrar. Puede que te extrañe que falten palabras a sus descripciones, tan frugales que rozan la poesía. Puede que no entiendas nada. Si tienes suerte, algo te rozará la mejilla y pondrá a tu cerebro en guardia. Algo que no se menciona en todo el libro pero que está ahí, vivo, latiendo. Confieso que solo he sentido algo así leyendo a Dick, hace ya casi 25 años. Pero en aquel caso solo fue un instante febril, producto del insomnio y la pasión lectora, en el caso de Gibson es una droga mucho más difícil de disipar, querrás más de ella cuando dejes el libro en la mesilla y sientas que tienes que seguir leyendo.

Quien espere una segunda parte de «Neuromante» se llevará una desilusión, este libro es mucho más maduro, más complejo aún y mejor hilvanado, aunque después de su ópera prima, uno va más preparado. Gibson tiene un estilo muy complicado: los lectores que no leen ciencia ficción  no están acostumbrados a imaginar tan rápido, y los lectores que si la leen no están acostumbrados a imaginar hacia dentro. Tiene un estilo muy marcado con reminiscencias de la generación Beat, en ocasiones tan lírico que se desliza como un huevo desparramándose por la encimera al escaparse de la cáscara. Tiene escenas que he subrayado que duran media página y algunas descripciones de tres palabras que lo dicen todo.

Gibson cayó en la ciencia ficción por quien sabe que azares, porque de tecnología no sabía nada y que ventaja, amigos, para poder escribir una novela así. Que maravillosa ventaja escuchar a un lego en la materia como será el futuro. Uno lee en el Retina y otros medios culturetas post-frikis acerca de la revolución de los chatbots que hablan entre sí y piensa ¿estos gilipollas no conocen a Gibson, no saben que hace 32 años ya habló del siguiente salto evolutivo?

Un consejo que puedo dar sobre esta novela es que la leas, si puedes, del tirón. Es tan densa, compleja y difícil que si dejas pasar mucho tiempo entre una sesión de lectura y otra perderás el ritmo y la textura, por no hablar de la cantidad de personajes e hilos argumentales. Se arranca con tres historias entrecruzadas, de estilos, escenas y por supuesto, personajes diferentes. Por supuesto hasta el final no convergen No esperes precisión suiza. Gibson no crea joyas precisas, hermosas y perfectas, esto es otro rollo diferente. Te contará una historia, compuesta de miles de detalles para que tu crees tu historia en paralelo a la lectura, con tu propio lenguaje. Muy pocos autores saben hacer eso. Muy pocos. Yo te podría contar la historia que me he inventado en mi cabeza, pero sería demasiado personal, y por supuesto, te podría contar un resumen de lo que pone en el libro, pero sonaría demasiado estúpido y banal. Al final y al cabo ¿que es la Odisea, la historia de un pobre diablo que vuelve de la guerra a su casa y le pasan cosas por el camino?

En las grandes historias lo que cuenta es lo que no se dice, lo que ocurre pero que no forma parte de la historia en sí, en Conde cero, como pasaba en Neuromante en menor medida, esto es lo importante de la novela. Ya he dado demasiadas pistas en el arranque de este artículo. Y no, la novela no es perfecta, Gibson no es un escritor perfecto. Sus personajes a veces tiran mucho de cliché -o quizás los chichés los hicimos después de que los escribiera, que también puede ser-, y las escenas rutinarias de acción transforman la poesía en el manual de instrucciones de un juego para niños. Esta es una novela para gente con imaginación, abstente de intentar leerla si crees que las letras no se pueden mover por sí mismas.

Reseñas

Neuromante: el origen del ciberpunk.

28 enero 2017 — 3

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Llevo mucho tiempo evitando hablar de Neuromante, la novela escrita por William Gibson en 1984. Este libro representa el origen del Ciberpunk y no es un libro fácil en absoluto. Puede que para los que lo lean ahora por primera vez, no les impresione como debió impresionar hace más treinta y tres años a millones de lectores. Pero hoy, ha llegado por fin la hora de enfrentarse a la bestia.

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William Gibson

“El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisor sintonizado en un canal muerto.”

Así empieza el libro. Una declaración de intenciones en toda regla. Personalmente he leído a muy pocos autores de ciencia ficción con una prosa tan compleja, rica y en ocasiones poética. Pero no os dejéis engañar, no es hermosa, cumple una función: transportarnos a otro mundo donde la concepción de lo hermoso se mide en otros parámetros.

Se ha escrito muchísimo sobre esta novela, que revolucionó la ciencia ficción en los años 80, dándole un impulso al género. Un impulso que transcendió lo literario y se instaló en la moda, el cine y la música. El ciberpunk desembarcó como un maremoto en los ochenta. Podría hablar mucho de todo esto, pero me gustaría hablar de la novela en sí. De lo puramente literario, por una vez.

Gibson utiliza un recurso muy extendido en la ciencia ficción: inventarse cosas e introducirlas en la trama sin explicar nada. De esta forma, a fuerza de ir leyendo el contexto y dejándose llevar por la acción, no es necesario conocer todos los detalles. Pocas veces funciona tan bien como con Neuromante, quizás por que no llega al exceso de las obras de otros autores mas modernos. Además, él lo hace de una forma progresiva y muy bien integrada en la narración. De hecho, si coges las dos primeras páginas de Neuromante ¿que verás?: Un bar de mala muerte, putas, cicatrices, alcohol, un implante ciborg y una mezcla cultural que sirve de pegamento para unir un parque de rarezas dispares:

“El arcaico brazo chirrió cuando se extendió para alcanzar otra jarra. Era una prótesis militar rusa, un manipulador de fuerza retroalimentada con siete funciones, acoplado a una mugrienta pieza de plástico rosado.
—Eres demasiado el artiste, Herr Case. —Ratz gruñó; el sonido le sirvió de risa. Se rascó con la garra rosada el exceso de barriga enfundada en una camisa blanca—. Eres el artiste del negocio ligeramente gracioso.
—Claro —dijo Case, y tomó un sorbo de cerveza—. Alguien tiene que ser gracioso aquí. Ten por seguro que ése no eres tú.”

Los personajes de Neuromante son muy humanos, un fuerte contraste con el entorno frio e impersonal en el que viven, donde la tecnología lo invade todo, especialmente la intimidad de las personas: cuerpo y consciencia. Así encontramos como una de las protagonistas (Molly) ha sido una muñeca de carne. No hace falta explicar demasiado lo que significa. El oficio del otro protagonista (Case) es algo más novedoso: es un vaquero del ciberespacio. Vale, ahora suena ridículo, lo sé. Pero el término hacker se acuñó después, y viene a ser algo relativamente similar. Otros personajes importantes son un psicópata de mil caras e ilusiones, un ser digitalizado (un hacker, mentor de Case) y Armitage, un humano que ha sido reprogramado por una inteligencia artificial. Mención aparte merecen las IA y los humanos casi inmortales que representan al poder onmipresente de las Zaibatsus: multinacionales que han superado los límites de la política y el mercado y dominan gobiernos y sociedades a lo largo y ancho del planeta. No obstante, lo suyo no es el «worldbuilding» al estilo de la ciencia ficción, no construye desde arriba, sino desde abajo, desde los personajes y lo que los hace vulnerables y humanos. Case, por ejemplo:

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Chiba by sourgasm from the CGHub Neuromancer challenge.

“—No, si recuerdo tomar mis pastillas —dijo él, mientras lo golpeaba una tangible ola de nostalgia, deseo y soledad, cabalgando en la longitud de onda de la anfetamina. Recordó el olor de la piel de Linda en la oscuridad sobrecalentada de un nicho cercano al puerto, los dedos de ella entrelazados sobre su espalda.”

El realismo sucio futurista de Gibson, como no podría ser de otra manera, aborda los viejos vicios humanos: drogas, sexo y dinero. Pero no se regodea en ellos, tienen el propósito de lubricar la historia, pero nada más, cosa que se agradece. Incorpora el sexo en un mundo hiper-capitalista, donde todo se vende y todo se compra. Pero Gibson no se deja llevar por lo fácil, en cada escena, saca postales brillantes de momentos cotidianos:

“Parecían animales altos y exóticos de la sabana, meciéndose gráciles e inconscientes, siguiendo el vaivén del tren, los tacones altos como cascos lustrosos sobre el metal gris del suelo del vagón”

El mundo real de Neuromante: el SPRAWL

La historia transcurre entre tres mundos, el primero de todos, el presente, en la realidad húmeda, oscura y asfixiante de las ciudades extendidas (que Gibson llama «ensanche»): la narración empieza en Nightcity (los bajos fondos de Chiba, en Japón) y se pasea por el ensanche natal de Case en EEUU y por ciudades como Estambul. El cierre de la historia es en órbita, Freeside, una ciudad espacial en el punto L5 de Lagrange, y donde muy cerca, vive la élite mundial: Villa Straylight.

EL MUNDO VIRTUAL: EL CIBERESPACIO

Territorio de los vaqueros como Case, es donde se intercambia información entre los grandes sistemas de datos de las Zaibatsu, el no-lugar donde se trafica con información, se roba y también se puede morir. Es entorno de trabajo de los operadores y las IAs. Los vaqueros, entran traspasando los límites y forzando su entrada, como aves carroñeras. Gibson nos plantea un ecosistema de elementos que solo existen en el ciberespacio, como el «hielo» (ICE) y otras formas virtuales de representar armas, sistemas de defensa y estructuras virtuales de información en un mundo puramente ficticio, donde no existen las emociones, solo los datos. El objetivo de Case es penetrar las defensas de la Tessier-Ashpool, una de las Zaibatsus más poderosas, para ejecutar un plan trazado de antemano por una IA. Para ello se ayudará de tecnología rompehielo militar y de la ayuda de su antiguo mentor, Flatline, ahora digitalizado.

EL MUNDO DEL SIMESTIM: El placer de los sentidos

Si el ciberespacio era la contraparte metafísica y racional del mundo real, el simestim es la parte sensorial y emocional del sombrío mundo real. Aunque Gibson no detalla mucho, se percibe como la única manera de anestesiar los sentidos a la realidad, por supuesto comerciando con las emociones de otros. Quizás sea la parte menos explotada de Neuromante, y que más margen a dado a otros para extender ese concepto.

Inteligencia Artificial (IA) y LA NO-MUERTE

Gibson introduce el concepto de Inteligencia Artificial como un personaje más. No es nuevo, aunque si es innovador en plantear su origen y sus necesidades vitales. Además, Neuromante y su compañero son el motor de la historia. Wintermute, es el personaje más importante, y aunque no tenga presencia física, se hace notar en el mundo físico:

Cuando regresaba al vestíbulo, olvidados los cigarrillos, tuvo que caminar a lo largo de la fila de teléfonos. Todos sonaron sucesivamente, pero sólo una vez, a medida que pasaba.”

Pocas veces una IA me ha hecho tener escalofríos. Gibson lo consigue. Lo mismo que los personajes del final, que presentan al clan Tessier-Ashpool, una de las Zaibatsus más poderosas. Ahí encontraremos a una familia que utiliza clones para perpetuarse a lo largo de tiempo, en una de las escenas más oscuras del libro. 3Jane y 8Jean son las herederas de un imperio en el que sus ancestros no mueren nunca. Como viejas momias, que se aferran a una vida sin sentido.

“Al principio no era más que una gota, un granito de noche que se colaba, atraído por el frío… Otros lo seguían, y me llenaban la cabeza, como la lluvia llena una piscina vacía. Recuerdo los lirios. Los estanques eran de terracota, las niñeras de cromo, y había brazos y piernas que titilaban al atardecer cruzando los jardines… Soy muy viejo, Molly. Tengo más de doscientos años, si cuentas el frío. El frío” … “Cuánto divago… A través del frío. Pero pronto se acabará. Ordené que descongelaran a una Jane, cuando desperté. Es extraño, llevarse a la cama, cada tantas décadas, a la que en términos legales es tu propia hija.”

Espeluznante ¿verdad? Sin embargo, se podría decir que en todo el libro no encontrarás a un «malo malísimo». A pesar de que los protagonistas tienen algo de arquetípico, son todos algo parecido a un antihéroe: llenos de heridas y de múltiples facetas, oscuras casi todas ellas.  No te puedes enamorar de ningún personaje, pero si contener la respiración, arañar el libro (o el e-reader en mi caso) y seguir leyendo, cayendo en un pozo cada vez más hondo.

Resumen y conclusiones

Neuromante es uno de los libros más revolucionarios de la historia de la ciencia ficción, pero no es fácil de leer. Es denso, poético, complejo y no es perfecto. Ha generado cientos de estudios, tesis y análisis, dentro y fuera de la ciencia ficción. La revista Time dijo que era una de las obras de habla inglesa mas importantes del siglo XX y creo que no se equivoca, probablemente sea una de las obras mas influyentes dentro de la ciencia ficción. Tiene el honor de haber ganado el mismo año los premios Philip K.Dick, Nébula y Hugo. En 2007 había vendido 6.5 millones de copias en todo el mundo.

Soy de esas personas que prefiere escoger para leer libros extraños, poco valorados, diferentes. En Neuromante encontrarás que lo es, salvo que millones de personas antes que tú, se dieron cuenta.

Si quieres seguir leyendo sobre ciberpunk, puedes seguir leyendo en mi post «Ciberpunk: 10 curiosidades que no conocías«, o hincarle el diente a algunos otros artículos de mi blog, como el que escribí sobre Shirley o mi introducción al ciberpunk para neófitos al género, o esta otra entrada sobre «Ready player one«, una de las últimas novelas del género.

Y por supuesto, siempre puedes leer mi novela «11,4 sueños luz«, Ciberpunk con un toque diferente :)

kubrick

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