Ficción personal

Por qué no me gusta la gente

21 noviembre 2016 — 44

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Ficción personal

Por qué no me gusta la gente

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21 noviembre 2016 — 44

Puede sonar a tópico -y puede que lo sea- pero lo cierto es que no me gusta la gente. No es que sea un antisocial, es que llevo mal lo de estar con gente. Con los años he estudiado, practicado y mejorado muchísimo mi máscara de persona normal, pero os puedo asegurar que debajo de ella, sigue ese niño al que le espanta la idea de tener que vivir con gente a su alrededor.

El otro día me acordé de ese niño. Eran las dos del medio día de un Sábado. Yo estaba sin afeitar y sin peinar, como siempre que puedo permitírmelo. Repasaba la lista de compra mentalmente mientras subía el ascensor del supermercado de mi barrio. Podía escuchar el sonido metálico de la caja al desplazarse perezoso por el hueco. Un murmullo y de pronto. ¡ZAS!, estaba en medio del caos. Gente por todas partes, corriendo, gritando. Luces blancas de laboratorio y música de discoteca de playa como banda sonora. El guarda de seguridad me caló al segundo. Quizás tenía pinta de atracador de banco extraviado, no sé. Si hubiera tenido una escopeta guardada debajo del abrigo, habría disparado al techo. Solo para tener un poco de silencio. Luego hubiera susurrado «Perdón» y acto seguido pulsado de nuevo el botón para bajar al garaje. Tras haberme metido en mi coche, habría salido tranquila y sosegadamente de allí mientras la gente todavía murmuraba en la planta de arriba.

Pero no tenía una escopeta, sólo algunos pañuelos de papel rellenos de mocos. Así que me arrebujé dentro del abrigo y caminé por el campo de minas de niños salvajes de supermercado. Esquivé carros desbocados y evité con la mirada a los padres de familia en busca de alguien con quien compartir algo. Un par de abuelos cruzaron miradas conmigo, no sé si solidarizándose o riéndose de todo lo que me queda por sufrir. Mi entrenamiento animal me llevó de las pizzas congeladas a los packs de seis cervezas. Pasé sin pena ni gloria por la sección de chocolates y ni me atreví a mirar los helados. Me aprovisioné de siete cajas de galletas sin gluten y fui directo por el pasillo de los encurtidos, que suele estar más despejado. Allí aceché a las cajeras, evaluando entre la más rápida, la que menos atasco tenía y la que menos hablaba. Hice las cuentas y allá que fui.

Sí, soy de los que comprarían en el súper con gafas de sol, pero no tengo autoestima suficiente para hacerlo, pero disfrutaría. Lo sé. Algún día lo haré.

Me lamo mis heridas narrando esta historia verídica. Todos los días ocurre lo mismo, y todos los días pongo capa tras capa de cemento y yeso en mi estructura para aislarme de la gente. Lo cierto es que los escritores no son todos asociales, algunos incluso parece que disfrutan de los eventos sociales. No hay más que ver a tipos como Vargas Llosa que parecen moverse con maestría entre los fotógrafos y las multitudes. Yo también lo intento, jugando a ser otro. Pero a veces, incluso en las fiestas, en mitad del epicentro de las risas, miro ese trozo de jardín, casi en la oscuridad, donde el único sonido firme es el canto de los grillos. Me lo imagino en silencio, escuchando el murmullo de los insectos combinado con la nada, y todo se calla. Luego me pongo otra copa, y me río como un salvaje, pero en el fondo, queda ese trocito de jardín oscuro. Con espacio para una persona, tal vez dos. No más.

Que alguien parezca moverse con soltura en un acto social no significa que sea extrovertido y que lo esté pasando bien. Quizás no sufra, como no sufre un equilibrista cruzando de un edificio a otro. Está en tensión, también disfruta, pero no se relaja. Está entrenado, motivado y con un objetivo claro. Pero yo sería feliz viviendo gran parte de mi vida en un país despoblado. Sin fiestas, sin colas, sin empujones, sin horarios, sin semáforos rojos. Todavía me estoy recuperando anímicamente de mi viaje a Japón, donde era imposible estar solo y el silencio era un mero espejismo.

No es que odie a la gente, o que sea un desgraciado desprovisto de empatía -sería un psicópata-, simplemente no soporto a la gente cuando superan cierto número. Llevo bien los tríos pero empiezo a sentir cierto malestar cuando somos cuatro personas. Cuando el grupo supera los diez, me pasa como a los imanes de nevera baratos, me caigo sin remedio, y necesito huir lo más lejos que pueda. En grupos más numerosos, busco las esquinas y finalmente la puerta hasta largarme.

Por eso, si alguna vez te topas con alguien como yo, que te dice que es asocial, y que le gusta la soledad, y lo hace en mitad de la pista de baile, con las gafas de sol puestas y algo borracho. Igual es verdad. Las apariencias engañan.


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44 comments

  • Logan R.Kyle

    4 diciembre 2016 at 7:13 pm

    A mí me pasa lo mismo. De hecho he llegado a comprar con gafas de sol alguna vez.
    No obstante soy una persona super empática, de hecho tengo demasiada empatía, pero los lugares muy abarrotados me agobian. Soy de las que prefiere que el bar esté vacío a lleno para salir a tomar algo. No entiendo a esa gente que se asoma a la puerta de un bar por la noche y si está vacío no entran.
    Evito tener hablar con personas desconocidas en supermercados u otros lugares si no es estrictamente necesario, y me encanta cuando en el cine solo estoy yo, mi acompañante y algún que otro asocial que también va al cine un martes a las 10 de la noche.
    Me ha gustado como lo has narrado ;)

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    • nicholas.avedon@gmail.com

      6 diciembre 2016 at 11:00 am

      Nada como ir al cine en una sala medio vacía, o incluso vacía, a mi también me encanta. De hecho odio los estrenos. Lo del exceso de empatía creo que tiene mucho que ver, a veces me he llegado a sentir como esos telépatas de la tele que se ven abrumados por la gente. Yo también me considero empático cuando tiene que ver con los demás, ciego cuando tiene que ver conmigo. Gracias mil por dejar tu comentario :)

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    • Valdo

      13 octubre 2017 at 12:23 am

      Me pasa igual; creo q lo màs q me incomoda de la gente es cuando hay alguien en un grupo q se cree el genio, q todo lo sabe y los demàs están equivocados. Ademàs, no te deja hablar, cuando quieres opinar te interrumpe para seguir con su monòlogo!!!!!

      Reply

      • Avedon

        13 octubre 2017 at 3:05 pm

        Odio eso. Con toda mi alma.

        Reply

  • Wescebu

    20 diciembre 2016 at 5:01 pm

    Lo mismo me ocurre

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  • Luis

    22 diciembre 2016 at 6:52 am

    Ya veo qué hay más personas como yo en el mundo… No conocía a nadie .. Lo del cine lo hago todos los fines de semana , voy solo busco un puesto solitario y compro cotufas y chocolates e igual odio las fechas en las que tengo que compartir con más de 4 personas… Y empatía mucha…

    Reply

    • nicholas.avedon@gmail.com

      22 diciembre 2016 at 8:20 am

      Somos muchos, algunos además disimulan ser personas “normales” pero si nos pudieran diferenciar con un gorro rojo, en algunos momentos como la navidad, pareceríamos legión.

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  • Tue-Tue

    25 diciembre 2016 at 7:35 pm

    Creo entender ese sentimiento. En verdad no sé que más decirte, sólo que no eres el único y que debes saber soportarlo. Me hiciste acordar de una frase de un personaje de “Hey Arnold”. Este era el hombre paloma y decía “Algunas personas están destinadas a estar con otras personas. Y otras, como yo, son solo… diferentes.”.

    Espero que todo este bien. Paz y prosperidad para ti…

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    • nicholas.avedon@gmail.com

      26 diciembre 2016 at 1:19 am

      Efectivamente, algunos somos asi y no hay que darle mas vueltas ;)

      Gracias por comentar.

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  • Cara Rolin

    19 febrero 2017 at 4:26 pm

    Me siento super identificada con lo que se cuenta y me alegra saber que no soy yo sola así, ni que estoy averiada.

    Reply

    • nicholas.avedon@gmail.com

      19 febrero 2017 at 4:29 pm

      Todos estamos averiados. Cada uno tiene lo suyo ;)

      Reply

    • Valdo

      26 diciembre 2017 at 8:02 pm

      Cara, en lo q a mí corresponde, cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro!

      Reply

      • Sara

        23 abril 2018 at 10:07 am

        hahaha, me pasa exactamente lo mismo!

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  • RickBcn

    20 mayo 2017 at 12:39 pm

    Yo diré lo siguiente que me resume:

    “Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular.”
    ― Fiódor Dostoyevski

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    • maravillabre

      19 mayo 2018 at 11:33 pm

      nunca una frase me representó tanto

      Reply

  • Cornelia o no

    24 junio 2017 at 6:30 pm

    He dado con este relato y me ha atrapado. Consuela en ocasiones ver cómo puedes meterte en la piel de alguien que se siente ante el mundo igual que tú. No sé si a vosotros os pasa, pero a mí “se me está acentuando con la edad”, tengo 31 años y actualmente empiezo a tener serios problemas para encajar en relaciones “normales” al preferir una playa desierta que la mejor de las fiestas, la cima silenciosa de una montaña y evitar las primeras filas de cualquier concierto. A veces pienso que sería maravilloso conversar con alguien como yo, alguien que no me mire como si tuviese una especie de defecto social. Un saludo!

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    • Avedon

      24 junio 2017 at 6:39 pm

      Gracias por comentar Cornelia (por cierto, precioso nombre). No se te acentúa con la edad, con la edad eres más consciente de quien eres y lo que quieres, así que sigue por ese camino. Hay lugar para todos en este mundo, solo hay que buscar en el sitio adecuado. A mí a veces me gustan las fiestas y a veces las playas abandonadas y los días nublados, donde el viento me susurra sólo a mi. Pero a veces uno puede encontrar un oasis de soledad rodeado de gente, lo importante es seguir buscando, seguir buscándose a sí mismo.

      Reply

    • Milagroa

      24 febrero 2018 at 1:52 pm

      A mi me pasa esto desde muy pequeña. Soportaba el colegio, pero no me relacionaba con casi nadie. Yo me tenia a mi mismay eso era lo mas importante. Y asi he seguido esquivando el gentío…por muchísimos años. Ahora estoy en una posicion comoda. He logrado huir de casi todo, pero ahora no puedo huir de mi misma. Con los años me siento mas frágil, en lugar de mas poderosa. Tengo 57 años, y paso casi todo mi tiempo en soledad. pero, aunque detesto los grupos de gente , sus conversaciones, sus gestos, tambien estoy empezando a detestarme a mi misma. Estoy cansada de mirarme y de escucharme. Tampoco soy un ser antisocial. Si alguien me necesita, ahi estoy yo, adoro a los animales, adoro a la buena gente, sufro por los que sufren. Pero estar con gente me causa ansiedad, y llego a casa agotada. Para que he venido yo a este mundo? Donde esta mi lugar?

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      • Avedon

        24 febrero 2018 at 2:37 pm

        Hola Milagros,

        El camino de cada uno es diferente. Aunque ya tienes una edad eso no significa que te conozcas. La literatura permite huir o ayudar a reconciliarnos con quien somos. A veces no somos quien creemos que somos y por eso huimos. Da miedo mirarse en el espejo y ver a alguien diferente. Abraza lo que eres y no huyas.

        Justo estoy preparando un artículo que habla de esto mismo, lo he titulado “Carta a mi yo del pasado”. Yo tengo algunos años menos que tú (42), pero lo que me cuentas me es bastante familiar. Yo estoy descubriendo poco a poco quien soy, y mira que llevo tiempo, y lo que me queda. Quien diga que se conoce, es un mentiroso. Aprende a aceptarte como eres, no intentes cambiar quien eres en lo más profundo, porque si peleas contra tí misma solo puedes perder.

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  • Alex Deal

    4 agosto 2017 at 3:21 am

    Quería comentar algo sin rebundar pero sólo se me ocurre decir que siento alivio por descubrir que no es depresión o algún otro desorden, me emocionó tu relato, tanto que casi casi lo pude ver

    Reply

    • Avedon

      4 agosto 2017 at 8:38 pm

      Hay muchos grados/tipos/forma de ser y cada uno lo afronta como puede, y también he visto casos mucho peores que el mío. Yo durante muchos años pensé que era un puto marciano. Con el tiempo entendí que ser un marciano no es ni bueno, ni malo, es diferente, así que me he hecho a ver el mundo de una manera que se supone que no es. Y es mucho más divertido :)

      Me alegro haber causado esa emoción, es lo que busco! Gracias por comentar.

      Reply

  • Jimmy Olano

    16 septiembre 2017 at 12:46 am

    Pues que yo sufro de la vista de nacimiento y llevo gafas de corrección excepto cuando duermo (y a veces que lo hago) así que tengo un par oscuros para exteriores… y se me olvida quitarmelos cuando llego a cualquier lugar: la oficina o en las tiendas al comprar ¡Imaginad los comentarios de la gente, que ha llegado un loco o al menos un pedante!

    Estamos hechos de un material diferente, si es bueno, igual o malo será vuestra opinión, ¡pero de que lo somos, lo somos! (Nota: mi esposa siempre me pregunta de que planeta provengo, yo le contesto que si lo supiera pues ya que me hubiera regresado, ja, ja, ja )

    Reply

  • Maria

    14 octubre 2017 at 3:06 pm

    Hola.
    A mi no me gusta la gente,tal vez alguna persona.
    No me considero asocial ni tímida.
    Simplemente hay gente que me provoca sentimientos o sensaciones negativas y no me gusta.
    No soporto tener que fingir para agradar o encajar,vestirme de no se qué manera sonreír si no quiero, escuchar la vida del otro si no me importa. Pero al final es lo que toca hacer….

    Reply

    • Valdo

      15 octubre 2017 at 5:51 pm

      Y ni se diga de esos q te llegan d visita los más campantes y después no saben cuándo irse pal …. y uno fingir q son bienvenidos y atenderlos como los mejores anfitriones! Y si tienen niños, correteando por toda la casa y a cada rato pidiendo refrescos , y los padres como si nada !!!!!

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  • SYD RIDLEY

    25 diciembre 2017 at 6:34 pm

    Enhorabuena muy bien expuesto, es tan familiar esa sensación.
    Reconozco que me sentido como si estuviese recordando mis pensamientos. Estar hablando con personas y solo estas pensando en que excusa dar para desparecer y tener tiempo a solas en ese edículo particular que puede ser simplemente cualquier lugar vacío.
    Tener que inventar tu vida, hacer creer que te interesa de lo que hablas, lo que aparentas que te importa.
    No creo que sea un problema de empatia o algo así, simplemente no es necesario ser tan determinante, no hay leyes que nos exijan socializar constantemente solo es que el prototipo de vida es ese pero no hay por que ceñirse a el.

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    • Avedon

      25 diciembre 2017 at 11:10 pm

      Es curioso la de viajeros de la red que acaban recalando aquí y lo mucho que tenemos en común, pero en estas fechas, has descrito la sensación con total precisión. Gracias por pasarte y comentar.

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  • Raquel

    1 enero 2018 at 12:38 am

    No puedo sentirme más identificada. La de veces que he deseado poder ponerme a leer un libro en medio de una fiesta o una reunión social… Hace unos días buscaba una cafetería para leer tranquilamente y estaban todas tan abarrotadas que acabe siendo la única “antisocial” inmune al frío sentada en la terraza . Quizá esa tendencia ermitaña sea la que nos empuja a la literatura.

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    • Avedon

      1 enero 2018 at 2:30 am

      Dímelo a mi que desde que sonaron las uvas he estado escondido a oscuras en una habitación mientras en toda la casa se oía el ruido. Mi superpoder preferido es el teletransporte, sin duda. Los libros son lo mas cercano a ese escape.

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  • Denisse

    15 marzo 2018 at 11:25 pm

    Yo me siento así frecuentemente aunque a veces hay ciertos momentos en que logro encajar con grupos reducidos de gente. Ahora estoy pasando por un mal momento porque mi trabajo es atención al cliente y a veces quiero escapar pero necesito ese trabajo, llevo ocho años trabajando así y pensé que me acostumbraría pero cuando tengo días libres lo único que quiero es estar con mis mascotas y haciendo mis quehaceres tranquila. Llevo poco tiempo en una relación y me siento cómoda con él. Por una parte me consuela ver que hay más gente como yo pero quisiera poder adaptarme un poco más.

    Reply

    • Avedon

      16 marzo 2018 at 9:51 am

      Es curioso, pero este post es el más visitado de mi blog. Para que veas que no eres la única, pero claro, si todos disimulamos de alguna manera nuestra sociabilidad para poder vivir en el mundo real, ¿como darnos cuenta de que el otro de enfrente es como nosotros y desearía estar en silencio, al margen de todo? A mi me pasa, y créeme, llevo más de esos 8 años como tu.

      No hay escapatoria posible, la gente me agota, y mi trabajo para mas inri, es trabajar con gente y ponerlos de acuerdos, solucionar conflictos y negociar, cosa que agota muchísimo. Muchas veces tengo deseos de escapar y huir a un monasterio en completo silencio, pero no arreglaría nada, incluso con esta forma de ser, somos seres sociales, pero yo personalmente, sigo disfrutando de estar solo, cada vez mas.

      Esto es como ser alto o bajo, rubio o moreno, tienes que aceptar cómo eres y encontrar la manera de encajarlo en tu día a día. Tratar con gente es un reto para seres como nosotros, pero también para descubrir los límites de cada uno.

      Y recuerda, no estás sola.

      Reply

  • JustMe

    16 mayo 2018 at 5:10 pm

    Qué alivio he sentido al leerte… Tenía bajón hoy por los problemas q ser así me ocasiona. Me gusta mi trabajo actual precisamente porque puedo evitar esas congregaciones aun estando rodeada de personas. Ayer mismo pensé lo que comentas del supermercado, voy cambiando para seguir siendo anónima, he dejado de comprar en una pastelería artesanal que tengo cerca porque intenta darme conversación, ser simpático y… lo hace genial, pero yo sólo quiero sus palitos de naranja confitada recubiertos de chocolate crujiente. Estoy deseando q termine de pesarlos para pagarme y evitar alguna pregunta que conlleve perder anonimato xD. A veces lo pienso… y sé que es un comportamiento muy asocial, y m digo que tengo que esforzarme y cambiar, aunque lo cierto es q me agotan esos momentos y no siento que compense el esfuerzo. Por ejemplo, vuelvo en metro del trabajo y me enfrasco leyendo camino a casa antes que tener que ser parte del ese grupo que está comentando las aventuras laborales de la mañana, sus animadversiones, sus historias familiares o tener que dar cuenta de las mías… qué me aporta a mí eso? Con lo que adoro ser una desconocida, el anonimato, siento como si m traicionase cada vez que cedo y hago lo mismo que ellos para ser parte del grupo; no es una cuestión de ego, no sé ecplicarlo, pero me siento mal conmigo misma después. Me esfuerzo mucho menos ahora porque hace tiempo que perdí el miedo a las consecuencias: estar sola o el rechazo. Además, la paz y felicidad que siento estando enfrascada en mis cosas (estudio, retos nuevos, deporte, etc)… no es comparable al beneficio de pasar tiempo con alguien (excepto en pareja, que funcionó porque era como yo).
    Confieso buscar pareja en redes sociales para volver a dar con alguien como yo xD. En pareja es diferente, no hay q forzar nada, no tienes que esforzarte por parecer nada… sabe como eres, aun así le gustas e incluso le hace gracia lo que para el resto puede ser un defecto o rareza.
    Terminar un capítulo antes de bajarme del metro…sí me hace sentirme bien! Y me motiva a otras cosas de a tarde.
    Realmente, me gusta estar con gente que no compromete, la que respeta que seas así y no entra en juicios sobre si es correcto o deseable. Lo notas porque, a pesar de ser diferente a ti, sabe dejar esas diferencias al margen, no haciéndolas patentes ni escudriñandote con preguntas impertinentes. No espera nada, sólo comparte los momentos en que coincidís; me gusta coincidir con estas personas.
    Pero esto no es lo que ocurre habitualmente, consiguiendo la mayoría de las veces, lo contrario a lo que pretendo: llamar la atención por intentar pasar desapercibida. Y, por algún motivo, suscita hostilidades, aunque yo no sienta animadversión por nadie en concreto, sólo… que no me gusta estar con la gente.
    Saludos to all my peers! XD

    Reply

    • Avedon

      20 mayo 2018 at 12:04 am

      Ser diferente implica que siempre estarás sola. Al menos una parte de ti. Aunque estés rodeada de seres queridos, sean familia o pareja. A fuerza de costumbre, uno cree que se acostumbra a la compañía, pero no. Somos como somos, para qué negarlo. Lo único que les puede pedir a tus seres queridos es que entiendan quien eres y como eres. Nunca entenderán porqué, como si tu misma lo supieras. No te traiciones, déjate llevar y fúndete en tu silencio, rodeada de conversaciones y ruidos ajenos. Ya sabes que eres rara, qué más da, acéptalo de buen grado y disfruta el viaje.

      Gracias por comentar.

      Reply

      • JustMe

        20 mayo 2018 at 8:01 pm

        Igual lo que no comparto con los que, como yo, prefieren estar solos es que… realmente, a mí me gusta estar entre la gente pero con mi espacio propio. Por ejemplo, vivo en el centro de la ciudad, sola, y no cambiaría por nada seguir escuchando los ruidos de los coches, la gente por las calles, gente en el parque o el gimnasio cuando voy a correr, los centros comerciales abarrotados… pero adoro mi individualidad, como mucho, con una persona más, pero no el día entero XD ahahahaha, excepto si es pareja, porque me habría acostumbrado y podríamos ocupar el mismo espacio, a veces en silencio, haciendo nuestras propias cosas, sin que resultase incómodo entre ambos (ya lo he vivido).
        En mi caso, es contradictorio que, a pesar de no gustarme compartir mi vida con la gente, en mi trabajo tengo que relacionarme con muuuucha gente, asesoro, y me resulta gratificante sentir que les ayudo con conocimiento, e intento dar lo mejor por mi parte, muchas veces, incluso más de lo que realmente me corresponde, por responsabilidad y porque ya que tengo esa posibilidad en ese momento…
        A mi manera, en la misma sociedad en que no quiero/consigo integrarme, siento que aporto valor a los demás, y me lo suelen reconocer y agradecer muchísimo, lo que, a su vez, supone una motivación para seguir aprendiendo más de lo mío y seguir mejorando en lo que hago, y eso me hace ser más eficiente y sentirme bien conmigo misma.
        Me gusta ayudar y me indigna la impasibilidad de los demás en situaciones en que alguien la necesita, aunque no la conozcas, qué más da? Es persona.
        Tampoco lo hago esperando nada a cambio, ni siquiera el agradecimiento, me autosatisface saber que lo hago bien y que aporto/ayudo, y punto. Como llegar al km que quiero cuando corro, terminar un capítulo más del libro, terminar de estudiar un tema…
        Y así es como vivo en una contradicción que ni yo misma entiendo muy bien por qué ocurre. Sólo, que de un tiempo a esta parte, dejé de odiarme por ser así, tenía que cambiar eso, porque si voy a estar sola, incluso en los momentos cruciales, no podía seguir siento mi enemiga… sabía que tenía que convertirme en mi mejor amiga, reconciliarme con esa niña que se ha sentido tantas veces mal por diversos motivos con el mismo fondo y que lloraba por las noches… y quererla, abrazarla… porque quién mejor que esta adulta sabe entenderla?
        Esto me hizo cambiar, me cuidé más, logré muchas metas pendientes e intento otras nuevas, desarrollé nuevas armas y estrategias, y comencé a ser feliz a mi manera; aunque sea consciente de que me harán sufrir las consecuencias en diferentes momentos de mi vida.
        Entré aquí un día de debilidad, pero no suelo plantearme esto el resto de días; I’m happy y no me soporto en mode autocompasión. Aún así fue de alguna manera reconfortante leer a gente que siente de un modo similar lo mismo que tú: Gracias.

        Reply

  • maravillabre

    19 mayo 2018 at 11:42 pm

    siempre pienso que la casa de mis sueños sería en una montaña donde el vecino mas cercano este al menos a 1 km. de distancia.
    o que esté mas cerca pero sea igual a
    mí y valore la soledad, el silencio y no invadir el espacio del otro.
    dónde hay lugares asi, y que no requieran que una sea milonaria pra comprarse un terreno de ese tamaño a la redonda?

    Reply

  • Eva

    10 junio 2018 at 7:01 pm

    Como me gusta que esteis hablando de este tema. Cada año que pasa tengo más claro que no me gusta estar con gente. Me explico. Estar con alguien con el cual sintonizas es lo más maravilloso del mundo. Pero estar con la gente por estar, el esfuerzo de hablar por hablar, para que no me juzguen como maleducada, las mascaras, las hipocresías, la lógica desconfianza mutua, los juicios, los malentendidos, las supuestas ofensas… Hacen que me quiera ir a una isla desierta. Me agota, cada día más, y cada día menos finjo, pero al mismo tiempo me siento tensa, por el miedo al conflicto, aunque es una lucha en la que cada día va ganando mi ser autentico, pero en un tira y afloja conmigo misma. No me educaron para la libertad interior, aunque ya los tiempos parecen estar cambiando, para bien y para mal. También debemos desarrollar más empatia hacia los demás, por que a veces me parece que, tanto nos repitieron en las últimas décadas que debíamos querernos a nosotros mismos, que se nos está olvidando que tenemos que querer también a los demás, pero desde la autenticidad.

    Reply

    • Avedon

      10 junio 2018 at 7:32 pm

      Como me dijo alguien una vez. A veces la gente no sabe que hacer con la libertad, e invade la de los demás. La gente me agota muchísimo. Acabo de llegar de un viaje -en solitario- en el que no he cruzado más de diez frases en tres días. Que felicidad. Reconozco que cuando alguien me hablaba se hacía especial. Cuánto hablamos, y qué poco decimos a veces. Siempre me hago a mi mismo la promesa de intentar hablar menos y hacer que mis silencios sean más elocuentes, pero se me olvida rápido.

      Gracias por comentar, Eva.

      Reply

  • Arwe

    31 julio 2018 at 9:48 am

    Perfectamente imperfecto.

    Gracias por compartir este pedacito de día, por hacerme sentir calidez y haberme echo sonreir pensando en la opción de la escopeta, te comprendo.

    Muchas gracias.

    Reply

    • Avedon

      31 julio 2018 at 11:39 am

      Gracias a ti por sonreír y venir a contármelo.

      Reply

  • Emma

    13 agosto 2018 at 3:06 pm

    No me gusta la gente, cada vez me gusta menos. No soporto los gritos, los malos modales, la estupidez, el aborregamiento… Me gusta la soledad y, como te pasa a ti, más de tres ya son multitud. Empatía tengo y mucha, pero una cosa no lleva a la otra. Voy reduciendo las amistades porque ¿en realidad qué son los amigos?, desde luego que no aquello que no cumple con el concepto amistad y que son la mayoría de cuantos nos rodean. Si algo ya he aprendido es que la sinceridad empieza por uno mismo aunque a los demás no les guste. La gente en masa es demasiado anodina y siempre hay algún o algunos elementos que necesitan lucirse y el aplauso de la ignorancia ;) Saludos.

    Reply

    • Avedon

      15 agosto 2018 at 12:46 pm

      Esquivar a la gente y encontrar a las personas. Ése es el reto. Ahí fuera existen personas irrepetibles, únicas y geniales que debemos conocer. Encontrarlas y capturar su sonrisa y sus pensamientos merece la pena. Todo lo demás son momentos espesos en los que hay que nadar entre inmundicia e impertinencia a partes iguales. Gafas de sol, sonrisa y una buena canción para aguantar el chaparrón. La única solución es saber estar solo rodeado de una multitud y no dejar que nos manche la camisa. Ánimo, que somos muchos, aunque no nos reconozcamos.

      Reply

      • Anónimo

        16 octubre 2018 at 6:58 pm

        No se podría haber interpretado mejor..
        No estoy sólo..

        :)

        Reply

        • Avedon

          19 octubre 2018 at 10:15 am

          Somos legión. Te recomiendo un libro que me abrió los ojos “El poder de los introvertidos” de Susan Cain.

          Reply

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¡Ya te tengo fichado! ¡Gracias!

Por fin está aquí.

Por fin está aquí.

Seis historias de amor en tres universos distintos. Huyendo de géneros y etiquetas. Escapando de lo convencional y enfrentados a un futuro incierto esta novela habla del verdadero coste de ser humano y de las elecciones que a veces tomanos para no dejar de serlo.

Continuación de mi primera novela, "11,4 sueños luz" pero que puede ser leída de forma independiente.


480 páginas. Disponible en papel y eBook

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