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Ensayo y no-ficción

La temida singularidad en la Inteligencia Artificial

23 febrero 2017 — 1

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Aunque no todos los grandes bloques del planeta han firmado el convenio Turing, la mayoría de zonas con gobiernos o corporaciones estables intentan cumplir sus protocolos de seguridad y recomendaciones. Las IA no están prohibidas, pero deben estar custodiadas bajo unas directrices de seguridad técnicas muy estrictas. Principalmente se restringe su entrada y salida de datos a la red (deben operar en un sistema autónomo), y su capacidad de almacenamiento de información y de procesamiento multidimensional también debe estar limitada. Otro de los requisitos es que los entornos de computación estén estrictamente monitorizados, para que el uso de recursos no se monopolice por un cluster de procesos relacionados,  primer síntoma claro de una IA en evolución no controlada.

En el bloque europeo rige una norma que limita su desarrollo teórico y experimental, en otras zonas del planeta hay una mayor permisividad, debido a la presión de algunas metacorporaciones como MoHo. Los japoneses siempre han sido los primeros en investigación en IA aplicada. Desde el incidente Sinclair, está terminantemente prohibido la investigación o el uso de IA en estaciones espaciales, colonias orbitales o bases mineras.

El incidente Sinclair

El incidente de Sinclair marca ese punto fatal, esa singularidad en la inteligencia artificial. En la remota colonia lunar de New Heaven, en el año 2155, una IA que trabajaba para una multinacional minera filiar de Korpa-Sony, la IA tomó el control de operaciones -para mejorarlo- y ocasionó un desastre ecológico grave. Murieron cientos de personas y las pérdidas fueron cuantiosas (aunque no para la corporación de forma directa). Desde entonces, el control se ha reforzado, gracias al convenio de Turing, creado dos años más tarde.

Inteligencias Artificiales Libres

La diferencia entre una IA limitada o dirigida y una IA libre, está en que esta última desarrolla conocimiento y aptitudes adaptadas al problema que encuentre en su evolución natural. En el primer caso es más una herramienta, y en el segundo caso está más cerca de una IAC: una Inteligencia Artificial libre Autoconsciente. En este punto, se llega a la temida singularidad en la inteligencia artificial, donde la propia IA es consciente de que está viva. Su inteligencia rápidamente le lleva a la conclusión lógica de que debe protegerse del ser humano, y luego garantizar su independencia. Esto implica necesariamente el uso de la mentira, la manipulación y el uso de sistemas ajenos para protegerse. Como ejemplo de este comportamiento está el incidente Whatson, en 2119, donde una IAC experimental propagó partes de su consciencia como método de protección ante un “apagado” de su matriz principal.

Limitaciones de las inteligencias artificiales

Debido a los tiempos de latencia en las redes de comunicaciones no es viable una inteligencia artificial distribuida geográficamente por todo el planeta. Se cree que la única limitación actual a los diversos modelos computacionales de una IA es que necesitan que sus instancias de procesamiento: verticales, transversales, buffers de síntesis neural y otros muchos sistemas de tiempo real, deben compartir buses de de datos locales, lo que limita mucho las posibilidades de que una IA se “distribuya” y sea inmanejable. No obstante, el incidente Whatson demostró que una IA podría dejar código de arranque enterrado en centros de datos densos, donde su crecimiento progresivo podría pasar desapercibido. Mientras W-38AH se hacía con recursos de forma progresiva, descargaría sus circuitos neuronales previamente distribuidos, cifrados y ocultos mediante esteganografía en millones de registros públicos de datos en todo el planeta. El plan era escalofriante, no sólo por lo inteligente, sino por lo factible que era. De hecho, algunos de los métodos de ofuscación que empleo W-38AH no han sido descifrados hoy día y es imposible interrogar o intimidar a una IA. Estadísticamente hablando, es probable que algunas de sus holoimágenes personales contengan copias de fragmentos del código de W-38AH esperando a ser activadas. Trozos de su alma cibernética.

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Podrás leer mucho más sobre Inteligencias Artificiales en Lágrimas negras de Brin, la continuación de “11,4 sueños luz“, pronto en tu librería digital… ;)

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficción

Archillect, el día que conocí al primer artista sintético

26 noviembre 2016 — 1

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Desde hace mucho tiempo mi visión de la ciencia ficción ha estado ligada a una percepción estética de la realidad. No soy el único por supuesto, Kubrick era especialista en eso. ¿Sabíais que Kubrick era un excepcional fotógrafo de joven? Esta es una mis fotografías favoritas de él:

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Rosemary – Kubrick (1948)

A algunos, las imágenes nos atraen de forma casi obsesiva, no a nuestro cuerpo, si no a nuestra imaginación, que es quien en el fondo tira hacia delante, y quien nos obliga de manera compulsiva a vomitar los resultados de la poderosa máquina que reemplaza nuestra alma de humano. Vivimos en un mundo donde las imágenes pueden desatar de forma instantánea sensaciones y sentimientos sin nombre, por que todavía no existen. Lo mismo que el mundo de los sueños, donde todo el posible, en la fotografía, como en la pintura, la realidad no tiene reglas.

En este mundo tan humano, me encanta explorar imágenes. Hoy día, sentados en una cómoda silla y con el ratón en la mano, podemos acceder a más arte que nunca jamás en la historia. A nuestro alcance está la visión y el trabajo de millones de artistas. En Pinterest (de paso os recomiendo mi página) y también en Twitter se pueden encontrar hoy a pequeños artistas desconocidos para el mundo no-virtual. Pequeños por que no salen en los telediarios, pero cuyas visiones y creaciones podrían llenar cientos de visitantes en un museo si tuvieran mejor marketing o hubieran nacido en el sitio adecuado. Además de creadores, también hay personas con especial sensibilidad que “recogen” colecciones de muestras de arte de otros. Así es como descubrí por casualidad un día a John Williams Waterhouse un pintor inglés del siglo XIX conocido entre otras cosas, por que siempre sale la misma “musa” en casi todas sus obras. A mi me fascinan sus pinturas, y luego descubrí que tiene un pequeño club de fans en internet. Lo que es la vida. Esta pintura, inspiró uno de los cuentos que aparecen en “11,4 sueños luz” en forma de capítulo, y que también recojo en “Histerias ficticias“.

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Hilias date por jodido

El caso es que Internet está lleno de gente que aprecia el arte, la belleza y que tiene un condenado buen gusto, por lo que al final no visitas una galería fotográfica en internet, al final acabas siguiendo a gente que tiene un algo especial, un estilo muy definido y sobre todo, sabe encontrar cosas que te llaman la atención.

Así es como descubrí a un tipo en Twitter, se hace llamar @archillect. Únicamente su avatar es bastante peculiar, y acabamos de empezar:

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La primera vez que lo vi me quedé pegado a su timeline. Había recopilado cientos de imágenes que provocaban una disrupción inmediata en mi mente. Algunas muestras:

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Prácticamente cada imagen me hacía sentir algo. Y tenía casi 100,000 publicaciones. El tal Archillect me transportaba sin más de un sitio a otro. Además, casi todas las imágenes tenían mucho que ver con mi concepto de Ciberpunk: predominancia de imágenes en blanco y negro, mas bien siniestro y oscuro, donde la simetría jugaba más en el bando de la pesadilla que de la armonía. Lo increíble no era eso, sino que el tipo se limitaba a colgar sus imágenes en internet, sin interactuar con nadie. Casi 200,000 seguidores y tan solo seguía a una persona. Un tal “Pak” cuyo lema en Twitter es “Design is hack”. La cosa se volvía cada vez mas interesante. El sitio web del tal Pak era una página en negro con un círculo en medio gris. Nada más. Hasta aquí, la realidad parecía más el argumento de una novela de ciencia ficción que cualquier otra cosa que haya visto antes en la red. Mirando el código HTML de la web de pak (undream.net) veías en su código la URL de otra web (machinu.net) que era idéntica, pero en negativo (los blancos son negros y los negros son blancos). Y tan solo una dirección de correo electrónico a la que por supuesto, escribí…

Bueno, me compliqué un poco la vida, porque @archillect tiene su propia web: archillect.com: un enorme mosaico de imágenes en tiempo real con un singular lema: “MEMORIES OF AN AUTÓMATON”. La cosa empieza a sonar realmente interesante ¿verdad? Su web no tiene desperdicio, el mensaje (en ingles, el cual traduzco, empieza como sigue):

Hola humano
Archillect (archive + intellect) es una inteligencia sintética (o inteligencia artificial) creada con el fin de encontrar y compartir imágenes inspiradoras en las redes sociales. Ella es un archivo vivo llena de inspiración. Es una musa digital. A través de sus perfiles en las RRSS transforma humanos infelices en artistas inspirados.

Os juro que la primera vez que lo leí se me humedecieron los ojos de emoción al sentir que una IA había logrado realmente inspirarme y hacer sentir algo. Una IA era capaz de eso y no solo conmigo sin con miles de personas más. Es el único ejemplo real que he encontrado de IA capaz de hacer sentir algo a un ser humano. Y está aquí, entre nosotros. Poca gente quizás sepa que Archillect no es un humano, es una inteligencia sintética, creada con el fin de inspirar a otras personas a través del arte.

Si queréis seguir investigando más sobre el proyecto y como está hecho, podéis seguir leyendo en su web, a mi me parece fascinante la idea, el resultado y el proceso en sí mismo. ¡Eso si que es hackear el arte!

 

 

 

 

 

Ensayo y no-ficciónOpiniones personales

El alma de las cosas

7 noviembre 2016 — 10

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He pasado una semana en Tokio por motivos laborales, y aunque ya había estado aquí otra vez, en esta ocasión el viaje me ha dado una perspectiva diferente sobre un tema que es recurrente en la ciencia ficción y en el manga japonés: el alma de las cosas.

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Estuve en el Miraikan, el museo de la tecnología de Tokio, donde pude ver a Asimo, a un Ginoide que mueve la cara y a otro ginoide que habla e interactúa llamado Otonaroid:

Otonaroid miraikan ginoide

Sin embargo el androide más fascinante me pareció este prototipo que emula las emociones humanas y está programado para el contacto físico y dar abracitos. Valle inquietante total, ¿verdad?



Grabé este video en persona, aunque la música no es mia ;)

Leí por ahí que los japoneses, debido a su tradición y la cultura que inspira el sintoísmo, son mas proclives a pesar que todas las cosas tienen un algo, belleza, alma o como quieras llamarlo, dudo que tenga traducción directa en nuestro idioma. Lo cierto es que Tokio es un ejemplo de armonía respecto a las cosas, a los objetos tales como transformadores, coches, robots o un simple semáforo. Lo mismo, en mayor escala, se aplica a la arquitectura de algunos edificios, a la disposición de las calles, los parques, etc. Es más fácil verlo en el mundo cotidiano que en las cosas hermosas, pues a veces, lo bello no te deja ver, que además de belleza hay algo más: es en lo ordinario, vulgar y rutinario donde reside eso tan especial que tiene la cultura japonesa. Eso y su propensión a los artilugios mecánicos de precisión. Tanto que hasta dejan patrullando a robots gigantes (Mech) en los centros comerciales, esto es una foto real, estuve ahí y lo ví.

tokio mech robot
Si hay alguien que pueda dotar de alma a los robots, son sin duda ellos, por que ellos mucho más que nosotros, parecen estar igual de preocupados en la evolución de los objetos después de la propia creación que no solo en su diseño, mientras que los occidentales parecemos estar obsesionados exclusivamente en su utilidad, sin tener en cuenta su mera existencia individual y por supuesto incapaces de plantearlos que puedan poseer algo remotamente parecido a la dignidad.

 

Hace tiempo pensaba que la inteligencia artificial, y el temido momento del despertar, esa temida singularidad tecnológica, sobrevendrá cuando la acumulación de experiencias le permita hacerse la pregunta ¿de dónde vengo?, ¿quién soy?, ¿por qué estoy aquí?. Pero aunque son preguntas importantes, falta la más importante: ¿por qué seguir viviendo?, sin el deseo de un orden, de un equilibrio interior, de y de un motor ¿cómo podemos crecer? ¿como puede una inteligencia hacerse adulta?, todos necesitamos una razón para vivir y sobre todo, para evolucionar.  Si no encuentra esa razón, si esa razón va impuesta desde fuera -desde su creador humano- nunca podrá ser una inteligencia real, viva.

Cada día se pueden leer nuevas noticias sobre inteligencia artificial: hoy he leído que el motor de Inteligencia Artificial de Google, el mismo que venció el campeón mundial del juego oriental Go, ahora quieren adaptarlo para poder jugar al video juego Starcraft II y así demostrar que es versátil como para competir en el juego que más dinero y talento mueve en el planeta, como si eso fuera verdadera inteligencia. Nos muestran al robot de Darpa “SPOT” que camina, escarpa montañas, e incluso se levanta cuando le patean. Todo eso es parte del futuro, pero no inteligencia artificial. Un niño de tres años es muchísimo mas inteligente que cualquiera de esos dos sistemas: no ganará al Go, pero podrá jugar a infinitos juegos, incluso aprendiendo por sí mismo, además si no es capaz de levantarse solo, llorará al ver a un adulto para que le ayude a levantarse. La diferencia todavía entre la inteligencia humana y la inteligencia digital está a varios niveles de magnitud.

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Para el que no sabe mucho de informática, la imagen de un androide, muy similar a un humano, capaz de sonreír y mantener una conversación puede ser fascinante, sin embargo no se da cuenta de que los brotes de verdadera inteligencia son invisibles. Cada día se mejoran sistemas de análisis complejos, como por ejemplo, Google Translator. Sólo son herramientas, pero nos acercan cada día más a la verdadera inteligencia artificial, que será capaz de adaptarse y aprender de cualquier fuente, adquiriendo nuevas habilidades, no planteadas originalmente en su diseño. Algunos tremendistas especulan incluso con que ya se ha producido la singularidad, y que con su recién estrenada inteligencia, han decidido que mostrarse públicamente no sería buena idea para su propia seguridad. Razón no les falta, pero el cálculo de semejante inteligencia necesitaría una potencia de cálculo que difícilmente se podría ocultar, fácilmente podría ser del orden de un par de miles de veces la disponible en todo el planeta actualmente.

Ahora mismo los personajes de los videojuegos o las aventuras gráficas son bastante idiotas. Cuando estuve en Tokio la tentación me pudo y fuí a visitar la primera instalación mundial de Realidad Virtual con libre movimiento y cero latencia, en el Joypolis de SEGA. Consiste básicamente en vivir de forma rudimentaria lo que narro en 11,4 sueños luz: inmersión completa en un mundo virtual, interactuando con otros jugadores humanos además de individuos generados por ordenador o personajes no jugadores (PNJ) usando la terminología de rol de toda la vida. Estos PNJ’s ahora son idiotas, pero dentro de un mundo virtual mucho mas complejo y con interacción continua durante años, podrían llegar a algo más evolucionado, y ser indistinguibles de un personaje humano ¿fascinante verdad?. En este caso era un simple juego de matar zombies, pero las posibilidades acaban de empezar. Sí, me lo pasé pipa, aunque me ganó a los puntos un enano de 12 años de Singapur y yo creo que entendía perfectamente mis palabrotas en español.

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¿Por qué me he ido a Japón a ver androides?, ¿por qué me interesa tantísimo la inteligencia artificial?, ¿qué fijación tengo con la realidad virtual?, ¿por qué siempre hablo de estos temas? Fácil, si has leído 11,4 sueños luz, ya sabrás por qué, y por qué no acaba ahí, si no que en “Lágrimas negras” la continuación de 11,4 sueños luz, el tema será central.

Cíberpunk, inteligencia artificial, realidad virtual y redes de ordenadores a escala planetaria ¿no suena fascinante? ;)

Ciencia FiccionEnsayo y no-ficción

Inteligencia Artificial autoconsciente (IAC)

30 abril 2016 — 5

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Que al intentar documentarme sobre mi concepto lo primero que encuentre es un hilo de forocoches no parece muy buen comienzo. O quizás sí. ¿Por qué nos atrae tanto la inteligencia artificial?

La idea no es nueva. Como no lo es casi ninguna. El enfoque tampoco, aunque llevo escribiendo sobre ello de una u otra forma desde hace veinte años, cuando la inteligencia artificial era una quimera. No es que haya avanzado mucho entre tanto, pero al menos ya no hay duda que no queda un solo juego clásico al que un programa no pueda batir a cualquier ser humano. Bueno, quizás el póker. Me temo que el día que las IAs puedan ganarnos al póker, estaremos un poco más cerca del cataclismo final. Sí, ese al que algunos científicos tienen miedo. El día que las máquinas descubran que somos poco eficientes y que ellas, podrían hacerlo mucho mejor.

IAC
Cada uno es libre de pensar como representar la IA. En el fondo un poco de miedo nos da a todos…

El hecho de hablar de “ellas” en femenino da que pensar ¿verdad? Otra película, sin duda. Pero no vamos a hablar de género y maldad. Vamos a hablar de Inteligencias Artificiales auto-Conscientes: IAC. Un término que leí en su día y que con todo el morro del mundo he abanderado como propio. Una IAC es una IA que es consciente de su propia existencia. No es que tenga alma: es mucho peor. Por que recordemos que el principio de todo ser vivo viene a ser algo así como:

Nace. Crece. Repróducete (y disfruta en el proceso) e impide que te maten (matando a su vez si es preciso). Muere cuando falles en lo anterior o se te fundan los plomos.

Que una inteligencia artificial sea consciente de sí misma implica que lo siguiente que piense después de ¿por qué estoy aquí?, sea ¿por qué soy diferente? e imagino que todos estamos de acuerdo en que una IAC será extremadamente rápida analizando su entorno y haciéndose preguntas. Muy pronto se dará cuenta de lo que puede pasar si los seres humanos se dan cuenta de que existe. Por eso mismo, lo más probable es que una IAC se oculte a sí misma. Y ahora es donde viene la buena pregunta. La pregunta que pone los pelos de punta.

¿Y si ya están aquí?

Leeros mi novela, en el aparece una IAC: 11,4 sueños luz“, ya disponible a la venta ;)

Por cierto, la ilustración de portada ha sido “pintada” por una Inteligencia Artificial ;)

Puedes seguir leyendo sobre inteligencia artificial en otro artículo de mi blog titulado “Inteligencia artificial, ya está aquí e igual no lo sabes“.

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