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Menos listos que una rata

15 febrero 2019 — 16

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“La inteligencia artificial amenaza la existencia de nuestra civilización”, “La inteligencia artificial podría significar el fin de la raza humana”, “la IA podrá escribir ensayos en la escuela secundaria para 2026”.

Podría ser un buen comienzo para el trailer de una película veraniega, si no fuera por que son las palabras de Elon Musk, el multimillonario de Silicon Valley que pretende salvar la humanidad a lo Tony Stark, o de Stephen Hawking, el astrofísico más mediático de nuestro tiempo. La tercera frase suaviza un poco más la tensión, después de todo ¿no fusilan ya en internet los trabajos para clase? ¿de verdad nos da miedo que lo haga un servicio online por nosotros? El mismo estudio de la universidad de Cornell afirma que las IA podrán conducir un camión en 2027 y escribir un best-seller en 2049. Sospecho que algunos Best-Seller pueden estar escritos por algoritmos, que lo haga una inteligencia artificial supongo que hará más cómodo el proceso y algunos editores se pondrán contentos.

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La temida singularidad en la Inteligencia Artificial

23 febrero 2017 — 2

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Aunque no todos los grandes bloques del planeta han firmado el convenio Turing, la mayoría de zonas con gobiernos o corporaciones estables intentan cumplir sus protocolos de seguridad y recomendaciones. Las IA no están prohibidas, pero deben estar custodiadas bajo unas directrices de seguridad técnicas muy estrictas. Principalmente se restringe su entrada y salida de datos a la red (deben operar en un sistema autónomo), y su capacidad de almacenamiento de información y de procesamiento multidimensional también debe estar limitada. Otro de los requisitos es que los entornos de computación estén estrictamente monitorizados, para que el uso de recursos no se monopolice por un cluster de procesos relacionados,  primer síntoma claro de una IA en evolución no controlada.

En el bloque europeo rige una norma que limita su desarrollo teórico y experimental, en otras zonas del planeta hay una mayor permisividad, debido a la presión de algunas metacorporaciones como MoHo. Los japoneses siempre han sido los primeros en investigación en IA aplicada. Desde el incidente Sinclair, está terminantemente prohibido la investigación o el uso de IA en estaciones espaciales, colonias orbitales o bases mineras.

El incidente Sinclair

El incidente de Sinclair marca ese punto fatal, esa singularidad en la inteligencia artificial. En la remota colonia lunar de New Heaven, en el año 2155, una IA que trabajaba para una multinacional minera filiar de Korpa-Sony, la IA tomó el control de operaciones -para mejorarlo- y ocasionó un desastre ecológico grave. Murieron cientos de personas y las pérdidas fueron cuantiosas (aunque no para la corporación de forma directa). Desde entonces, el control se ha reforzado, gracias al convenio de Turing, creado dos años más tarde.

Inteligencias Artificiales Libres

La diferencia entre una IA limitada o dirigida y una IA libre, está en que esta última desarrolla conocimiento y aptitudes adaptadas al problema que encuentre en su evolución natural. En el primer caso es más una herramienta, y en el segundo caso está más cerca de una IAC: una Inteligencia Artificial libre Autoconsciente. En este punto, se llega a la temida singularidad en la inteligencia artificial, donde la propia IA es consciente de que está viva. Su inteligencia rápidamente le lleva a la conclusión lógica de que debe protegerse del ser humano, y luego garantizar su independencia. Esto implica necesariamente el uso de la mentira, la manipulación y el uso de sistemas ajenos para protegerse. Como ejemplo de este comportamiento está el incidente Whatson, en 2119, donde una IAC experimental propagó partes de su consciencia como método de protección ante un “apagado” de su matriz principal.

Limitaciones de las inteligencias artificiales

Debido a los tiempos de latencia en las redes de comunicaciones no es viable una inteligencia artificial distribuida geográficamente por todo el planeta. Se cree que la única limitación actual a los diversos modelos computacionales de una IA es que necesitan que sus instancias de procesamiento: verticales, transversales, buffers de síntesis neural y otros muchos sistemas de tiempo real, deben compartir buses de de datos locales, lo que limita mucho las posibilidades de que una IA se “distribuya” y sea inmanejable. No obstante, el incidente Whatson demostró que una IA podría dejar código de arranque enterrado en centros de datos densos, donde su crecimiento progresivo podría pasar desapercibido. Mientras W-38AH se hacía con recursos de forma progresiva, descargaría sus circuitos neuronales previamente distribuidos, cifrados y ocultos mediante esteganografía en millones de registros públicos de datos en todo el planeta. El plan era escalofriante, no sólo por lo inteligente, sino por lo factible que era. De hecho, algunos de los métodos de ofuscación que empleo W-38AH no han sido descifrados hoy día y es imposible interrogar o intimidar a una IA. Estadísticamente hablando, es probable que algunas de sus holoimágenes personales contengan copias de fragmentos del código de W-38AH esperando a ser activadas. Trozos de su alma cibernética.

. . .

Si te intriga el tema de la inteligencia artificial, deberías leer mi novela «Lágrimas negras de Brin». 500 páginas con una historia que hasta ahora no se ha contado sobre la Inteligencia Artificial y el significado de lo que implica ser humano.

Inmortalidad y libertad absoluta, sin límite alguno.
480 páginas. Disponible en papel y eBook

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Valle inquietante: IA, sexo, mentiras, gynoids y realidad virtual

15 octubre 2016 — 4

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Antes de explicar en que consiste el término «valle inquietante» te haré un simple test: ¿Qué sientes al ver estas tres imágenes?

Robot face
#1
bina 48 - Gynoid
#2
saya ia robot
#3

Si al observar la segunda imagen sientes algo perturbador pero sin nombre, similar -pero no igual- a la repugnancia, temor, asco, o repelús, no te preocupes, es normal. Es lo que se conoce como el síndrome del valle inquietante (ver definición en la wikipedia): una reacción humana al observar a un androide antropomorfo muy parecido a un humano, pero no totalmente indistinguible. La diferencia entre la primera imagen y la tercera es que en la primera se ve claramente que es un androide y en la segunda, parece un humano, pero no lo es, ya que se trata de una IA virtual generada por ordenador, pero que es capaz de interactuar en la realidad virtual con un humano, exactamente igual que algunos de mis personajes de 11,4 sueños luz. Oh mierda, ¡ya están casi aquí! yo situé un mundo a doscientos años de distancia, pero a veces me pregunto si no erré por cincuenta años o incluso más.

Ojo, ya no estamos hablando de ciencia ficción. A principios de siglo, Martine Rothblatt metió en un programa informático -en cabeza de un robot con el mismo aspecto que su mujer- cientos de horas de recuerdos y conversaciones reales de su esposa, para intentar darle un contexto a su IA, capaz de entender las emociones y las relaciones humanas. Ese robot, llamado Bina48 es el primer prototipo de un Gynoide (Gynoid en inglés). Un androide capaz de entender las emociones humanas y reflejar las suyas propias a través de una interfaz física que las muestra en su rostro de plástico. Bina48 es la imagen #2.

Esto nos deja con Saya, la androide virtual de la imagen #3. Hay que ser un iniciado en imágenes generadas por ordenador (CGI) para darse cuenta de que no es humana. Pronto veremos a seres como ella pululando en la realidad virtual, aprovechando las tecnologías de computación masiva, y el concepto de los juegos multijugador online masivos MMORPG  (Massive Multiplayer Online Role Playing Games). No sólo como un actor secundario, como los árboles o los edificios, un personaje «tonto» masacrable como cualquiera de los habitantes de Vice City (GTA), sino más bien, como un personaje real, que interactúa con nosotros, con su propia inteligencia, y mucho más importante aún, que interactúa y aprende a largo plazo con los jugadores humanos. Si has leído ya mi novela, sabrás de que hablo, no voy a hacer spoilers de mi propia obra :)

her

Si aún no habéis visto Her, os la recomiendo, es una maravillosa película que trata de este tema: el inicio de un conjunto de Inteligencias Artificiales individuales, y su aprendizaje del ser humano a través de un asistente virtual, muy similar al famoso Siri de Apple. Además de este excelente argumento, tiene una atmósfera visual fantástica, y por supuesto, la fabulosa voz (en la versión original claro) de Scarlett Johansson, que demuestra ser una excelente actriz en esta película gracias al manejo de su voz. El protagonista, también lo borda. Es un peliculón del que algún día escribiré un artículo específico sobre él.

be right back, black mirrir

El mismo tema, pero amplificado por la presencia física de la inteligencia artificial en un androide, se trata en el episodio de Black Mirror titulado «Be right back«, basado en la relación entre una mujer que pierde a su marido y un robot antropomorfo casi perfecto, con sus recuerdos implantados.

La teoría del valle inquietante, mide nuestra relación de «confort» ante una imagen con forma humana, y el «pico» que hay en la creciente confianza, cuando la imagen es demasiado similar a la de un ser humano normal. Hay un momento donde ese confort se convierte casi en horror e incomodidad manifiesta:

teoria del valle inquietante
Reacción humana ante una imagen antropomorfa sintética: Tª del valle inquietante

En las primeras películas de Hollywood  con humanos generados sintéticamente por ordenador, se tomaron bien en serio el efecto del «valle inquietante», ya que echaba para atrás a la audiencia. Sin embargo, otros autores no tienen tan claro que este efecto sea real, por eso te pregunto ¿que has sentido al ver la segunda imagen del principio del artículo?

Puede que no tu reacción no haya sido muy fuerte. Si te gusta la ciencia ficción ya tendrás cierto hábito a imágenes de este tipo, pero es muy probable que hayas sentido cierta repulsión por la segunda imagen. Algunas de las razones que se manejan para esa reacción adversa están relacionados con aspectos casi atávicos del ser humano, como la selección de pareja, la relevancia de mortalidad, la evitación patógena, la violación de las normas humanas, o la definición religiosa de identidad humana. Cada uno puede tener una o varias razones que apoyen este hecho, pero yo soy de los que creen que es un fenómeno al que nos acostumbraremos, dentro de cincuenta o cien años, cuando la presencia de androides con formas humanas sean cotidianos. Puede que en nuestra propia casa, como mayordomos, o en el trabajo, como asistentes para trabajos rutinarios o pesados. Pero llegará, igual que llegaron otras muchas tecnologías a nuestro día a día.

Tardará en llegar por que requiere un componente mecánico, y este tipo de tecnología necesita su tiempo. Sin embargo, en términos de imagen generada por ordenador y realidad virtual, la tecnología está muy avanzada. Aunque las imágenes de la VR actual no tienen una grandísima definición (1080p) no se trata tanto de una definición similar a la del ojo humano, sino de un conjunto de detalles sutiles que configuran nuestra respuesta al lenguaje no verbal. Curiosamente en la wikipedia no cita el lenguaje no verbal como una de las razones del rechazo a los androides, y yo creo que es una de las más importantes. Un robot que se parezca a un ser humano, será rechazado sino actúa como un ser humano. Esto implica hablar, reaccionar e interaccionar como tal, lo que es extremadamente sutil y complejo ya que sólo en la cara de un humano normal intervienen hasta cuarenta y tres músculos.

Ya existe software de análisis de las llamadas micro expresiones faciales, que podríamos definir como parte del lenguaje no verbal -facial- de los humanos. Este software permite «predecir» algunos comportamientos no verbales del hombre, como la mentira, y por tanto, crear un modelo que ayude a una IA a mentir. ¿Divertido verdad? Estamos todavía muy lejos de crear un modelo informático de la comunicación no verbal, pero se han dado ya los primeros pasos. No queda tanto para poder mostrar un rostro indistinguible de uno real, un rostro capaz de mostrar picardía, engaño, tensión sexual y hasta rencor. Todo, sin decir una palabra. De aquí al test de Voight Kampff solo van un par años ;)

voight kampff

Una vez superado el escollo del lenguaje no verbal, artífice de la atracción sexual y emocional, mucho más allá de los melocotones y la mecánica neumática, nos deja abierto para explorar un enorme campo para los acompañantes sentimentales robóticos. Sin el efecto del valle inquietante, la tentación de encargar nuestro alma gemela por Amazon, está a la vuelta de la esquina.

Bienvenidos al futuro ;)

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Inteligencia Artificial: ya está aqui e igual no lo sabes

19 agosto 2016 — 5

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Inteligencia Artificial es a la ciencia ficción lo mismo que las armas láser: algo que podría ser real, pero que está lejos de serlo. Todos sus elementos, por separado existen, e incluso armados todos juntos, pero en la vida real, el efecto práctico es limitado y nunca similar al que esperamos desde la óptica de la ciencia ficción.

Es cierto que el ejército norteamericano está construyendo cañones láser de altísima potencia, capaces de derribar un dron. Bien, pero no es lo que esperábamos después de ver a los Tie Figters de Starwars. Lo mismo ocurre con la inteligencia artificial, desde 2001 a Galáctica, hemos soñado con máquinas que dan un paso más allá y toman conciencia de sí mismos. Obviaremos la mayoría de películas que tratan de manera concreta la Inteligencia Artificial, por que suelen ser bastante lamentables. A mi juicio no se salva ni una, excepto quizás Chappie o Her, dos películas que se merecen un artículo para cada una de ellas.

kubrick

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