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Ficción personal

Cómo y dónde escribí “Lagrimas negras de Brin”

15 abril 2018 — 6

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Acababa de publicar 11,4 sueños luz y ya tenía casi completo el boceto de la continuación. Venía de viaje desde Logroño (La rioja) y mientras atravesaba los campos de trigo de Burgos aterrizó en mi una idea poderosa. La  culpable, sin duda, fue la música. Yo quería escribir una continuación normal y corriente, pero algo húmedo, mágico y rítmico se interpuso en el camino. Durante esas cuatro horas de coche con la música atronando sin parar, mi cabeza saltó de una idea a otra. Cuando llegué a Madrid tenía la idea de una nueva novela que estaría relacionada con 11,4 sueños luz, pero que no sería una continuación al uso. Sería una novela que se podría leer suelta, sin necesidad de haber leído la anterior, y a la vez, si alguien terminaba 11,4 sueños luz y se ponía con Lágrimas negras, se encontraría con unos personajes inesperados, y tendría un momento de confusión y descubrimiento, para dar después lugar al puro placer de descubrir mas de lo que esperaba encontrar. Una novela de las que me gustan a mí, de 500 páginas. Quiero contaros algo más acerca del proceso creativo, algunos detalles sobre donde la escribí y cómo la escribí.

Donde escribí Lágrimas negras de Brin

Cada vez que viajo se me ocurre una idea, una historia. A veces es una historia corta, a veces una novela, y si estoy entre medias, es una mejora de la historia que tengo en la cabeza. Por desgracia viajo bastante más de lo que me gustaría, por temas personales o por temas laborales. Además no suelo poder elegir destino, con lo que mis viajes son una parte importante de la historia que estoy escribiendo, pues me transmiten un sentimiento que no puedo evitar dejar pasar a las letras. Estos son algunos de los lugares donde escribí una parte esencial de la historia, lo que no quita que la novela tenga escenas ambientadas gracias a lugares como Barcelona, Niza o Bilbao, entre otros.

Primera parada: Tokio

Es la segunda vez que iba por trabajo a Tokio, y es una ciudad de la que apenas recuerdo más que de noche. Espectacular, inmensa, infinita. Oleadas de metal, cristal y cemento negro. Cuando uno va por trabajo al lugar donde más se trabaja del planeta, es normal que no vea el día. Aquí concebí grandes esquemas del libro, especialmente la parte de una de las metacorporaciones, esencial para la historia y el ambiente necesario para recrear la parte corporativa donde transcurre parte del arranque. Sin duda, fue mi inspiración para los conceptos de Inteligencia Artificial. Hablé mucho de ello en twitter y en Instagram. Recuerdo especialmente una noche a las dos de la mañana, escribiendo en mi pequeño portátil y observando la marea de edificios alejándose por el horizonte, en la mas absoluta soledad que podáis imaginar, a miles de kilómetros de casa. Esa sensación creo que se transmitió a la novela en uno de los personajes, esencial para la existencia de Brin. La foto es de ese momento en concreto.

Segunda parada: Estocolmo

Aunque fue un viaje breve, me dejó muy mal sabor de boca. La soledad plagada de grandes ventanales y la individualidad de aquella sociedad me vino muy bien para trabajar el ambiente que quería recrear en otro de los escenarios clave de mi nueva novela y uno de mis nuevos personajes. Imaginé al personaje que da vida a Alanna en aquellas calles, atestadas pero vacías. En una sociedad hiperbólica, civilizada y cínica hasta forzar una soledad atroz e invisible. Un lugar perfecto para animar a miles de personas a querer huir del planeta en busca de una vida mejor en otro sistema solar.

Tercera parada: Amsterdam

No hay que leer mucho de la segunda parte de Lágrimas negras de Brin para darse cuenta de donde está ambientada la ciudad perdida y sus personajes. Utilicé Rotterdam por los túneles de metro, pero mi imagen estaba puesta en las luces de Amsterdam y su contraste entre civilización y decadencia. Una ciudad para perderse hacia dentro. Pobre Valerie.

CUARTA parada: LUXEMBURGO

Ya estaba escribiendo los compases finales, y aquel escenario me resultó útil para dar el toque perfecto de civilización comprimida, casi de juguete o cuento de hadas. El diminuto salón del hotel donde estaba y el origen extraño de todas las personas que habitaban la ciudad me situó sin problemas en la Veluss M2210, en una sociedad artificial, de la todo el mundo era inmigrante. Diferentes voces, acentos y rostros. Una simulación de civilización común, a punto de florecer a costa del esfuerzo de muchos y para el bien de unos pocos.

QUINTA parada: ESPAÑA

La parte central de la novela y la más vital la escribí en dos localizaciones: un pequeño pueblo de La Rioja, encerrada en un valle, muy cerca de Ezcaray, y un pequeño pueblo de la costa de Alicante: Villajoyosa. Mar y montaña. Muy lejos, lejísimos del ciberpunk más frío y solitario. Las maravillosas vistas del mediterráneo al amanecer me dieron las mejores escenas de Brin. Y las montañas, el frío de la piedra y el sonido de los pájaros en el verano Riojano me ayudaron a recrear la vida feliz en el Teachlagh, el bosque de Khirldan y las gentes que pueblan Brin, los deònach. Si, Brin es riojano y lo digo con mucho afecto, porque a pesar de haber nacido en Madrid, me considero más riojano que otra cosa.

Y por supuesto, Madrid. Ciudad fragmentada de infinitos barrios. Un mosaico complejo al que siempre le falta una pieza. Mi relación con Madrid es de amor-odio desde que nací aquí, y nunca podrá cambiar. Su skyline al anochecer, sus torres con reflejos de neón bajo la niebla espesa del invierno, y su inagotable vida nocturna en el Madrid antiguo y la Castellana viciosa son la inspiración perfecta para las noches heladas de Montreal donde transcurre la primera mitad de la novela, especialmente importante es la ambientación del uno de los locales donde transcurre el capítulo más largo de la historia y del que me siento especialmente orgulloso: el Dobbin. Aquí os dejo una foto de uno de los lugares que me inspiró gran parte de ese lugar imaginario e irrepetible:

 Cómo escribí Lágrimas Negras de Brin

Esto solo es revelante si eres un poco cotilla. Si te gusta husmear, como a mí, en lo mas profundo de las personas. Como todos los escritores, tengo un conjunto de manías muy particular. Debido a mis orígenes como niño precoz con la informática, tengo algunas muy especiales relacionados con la tecnología: he escrito la novela con más de diez ordenadores diferentes. Algunos de ellos sólo tienen un procesador de textos especial para escritores (Scrivener) y un Spotify, Tengo cuatro portátiles diferentes que uso según el tipo de lugar en el que estoy, o cómo quiero escribir. Algunos de ellos solo funcionan con una conexión a internet y no tienen ningún software dentro. Utilizo hasta cuatro sistemas operativos: MacOS, Windows, Linux(Fedora) y ChromeOS. Algunos de ellos tienen diez años de antigüedad. Otros son tan lentos y van tan justos que solo puedo escribir y escuchar música, ni siquiera puedo abrir el correo, es un truco que uso para no distraerme. Tres de ellos son sólo para Avedon, los otros los comparto con mi otro yo. El que madruga a diario, se pone traje y corbata cada día, peinado pulcramente con raya al lado. Ese que vive en blanco y negro para susurrárselo en sueños a Avedon, para que lo transforme todo en palabras de colores en sus historias.

Los ordenadores del otro no los suelo usar para escribir si no para todo lo demás: contestar correo, interactuar con las redes sociales, maquetar, corregir y diseñar material gráfico. Sí, tengo ordenadores sólo para escribir y ordenadores para todo lo demás. También tengo una manía que me encanta, y es que me gusta escribir en sitios diferentes, aunque sean incómodos. Me gusta escribir de noche, especialmente si me pilla el amanecer. Me gusta escribir con una copa de vino cerca, y sobre todo, me gusta escribir con frío. No puedo escribir si hace demasiado calor. Incapaz.

Y tal y como se puede ver en la foto: siempre, siempre, siempre, escribo con música. Hace poco escribí un artículo sobre la música que me había inspirado a la hora de escribir “Lágrimas negras de Brin” que puedes leer acerca de  la banda sonora de la novela.

Si tienes curiosidad y me quieres preguntar algo más, estaré mas que encantado de responder, por aquí, en los comentarios, en privado por email o través de Twitter/Facebook/Instagram.

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Ciencia Ficcion

Los hijos de Brin

10 agosto 2017 — 0

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El jardín de Brin, como mundo virtual es uno de los elementos centrales de mis novelas “11,4 sueños luz” y “Lágrimas negras de Brin” y tengo un artículo específico que habla de cómo funciona el mundo de Brin. Pero hoy quiero hablar de algo que hace muy especial a Brin: los seres particulares que lo habitan.

Ellos, los hijos de Brin, son el ingrediente especial para que el Jardín de Brin sea el mundo virtual más exitoso del siglo XXIII. Estos seres son muy inteligentes y tienen una existencia limitada; sufren y son delicados, pueden enfermar y morir, así que no les queda más remedio que aprender, establecer amistades y desarrollar habilidades. También son proclives a caer en  emociones humanas como la ira, la envidia o el amor que terminan por buscarles problemas.

Dentro de Brin se han celebrado bodas entre estos seres y los jugadores humanos con los que interactúan, pero también se han celebrado entre ellos mismos. Existen hijos de Brin con experiencia y poder suficientes para rivalizar con los jugadores humanos.

Su inteligencia, como la de los jugadores humanos, depende de su propia naturaleza y de como la han potenciado en el transcurso de sus vidas. No olvidemos que un año de vida en Brin para uno de estos seres, es aproximadamente unos veinticinco años, aunque depende de la intensidad de su desarrollo: no es lo mismo vivir dos años como esclavo que como escolta o consejero de un rey. No digamos ya de las prostitutas bien consideradas, que se pasan el día conociendo jugadores humanos -y no humanos- en Brin.

En Brin todo es posible: algunos jugadores humanos eligen pasar su tiempo libre ejerciendo la prostitución para ganar dinero en la cama con otros jugadores, o por qué no, con hijos de Brin. Algunos jugadores humanos también son apresados como esclavos, y deciden no reclamar su avatar al no poder pagarlo, así que sufren en sus carnes las humillaciones, torturas y vejaciones de sus captores, sean humanos o hijos de Brin. Este el secreto de Brin: libertad total, implique lo que implique.

En muchos casos el destino de estos seres suele ser efímero. La gran mayoría de ellos no suele llegar a una edad avanzada. Muchos viven y mueren como esclavos, sirvientes o como soldados forzosos. En la mayoría de los casos son parte del divertimento cruel de otros jugadores, ya que muchos humanos los consideran una parte más del escenario de juego. En algunos casos es así, pero algunos de ellos desarrollan habilidades artísticas e intelectuales.

Hijos mestizos de Brin

Los hijos de Brin pueden concebir hijos mixtos, de otros seres como ellos o de jugadores humanos. Un pequeño número de usuarios de Brin considera que estos seres, deberían tener los mismos derechos morales que un ser humano dentro de Brin. Pero, como en Brin no hay normas, son los grupos de jugadores los que imponen sus leyes por la fuerza. Lo cierto es que en Brin, es más fácil comprar un esclavo sexual que un filósofo.

Los hijos de Brin, como se les conoce a veces, suelen hacinarse en orfanatos. Se desconoce por qué hay tantos niños abandonados en Brin, pero es un hecho que la gran mayoría de ellos son comprados como sirvientes o esclavos por jugadores humanos.

Crecen rápido y son una buena inversión para cualquier jugador, su limitación principal es que su aspecto, al contrario que los avatares de los jugadores humanos, no puede ser alterado fácilmente. La magia de transformación es cara y compleja, sin embargo el mercado de esclavos es muy común en Brin así que es fácil intercambiarlos por otros cuando el dueño humano se aburre de su aspecto.

El sexo con los hijos de Brin

Aunque pudiera sorprender, esta no es una de las funciones principales de los hijos de Brin. La mayoría de ellos actúan movidos por la obligación o por el temor, así que no es algo que sus dueños valoren demasiado. Brin no deja de ser un universo, donde el mayor aliciente es la interactuación entre seres humanos: cada jugador puede alterar su forma física, incluyendo su sexo y su aspecto. Con esta situación, tener sexo con un individuo de aspecto vulgar y que teme a su dueño no es especialmente motivador, aunque que esto no quita que una gran proporción de jugadores humanos utilice sexualmente a sus sirvientes de forma periódica.

Esto da lugar a todo tipo de situaciones, donde los cónyuges aburridos utilizan Brin para intercambiar sus roles y descubrir la sexualidad de su pareja desde dentro. También es una forma abierta y cómoda de vivir experiencias que en el mundo real no pueden tener, como prácticas sexuales que no llevarían en el mundo real, orgías, intercambios de pareja o modificaciones corporales severas. En el mundo real, muchos no se atreven -o no pueden pagar- cambios drásticos sobre su cuerpo. En Brin es fácil hacerlo para probar y ver que se siente. Gracias al neurolink -lo que permite al ordenador interactuar con el cerebro directamente- la diferencia de lo que un jugador siente en el juego y lo que siente en la realidad es casi inapreciable, al menos a nivel físico.

hijos de brin y el sexo

La barrera de lo ilegal no existe en Brin, así que es habitual encontrar grandes negocios de tráfico de esclavos que se dedican a “cultivar” hombres y mujeres para fines recreativos, como cacerías humanas, torturas o pillaje.

También existen mercados similares orientados a los niños, aunque tienen muy mala fama y la mayoría de jugadores prefiere evitar verse relacionado con ellos. De hecho existen grupos de jugadores que se organizan para dar caza a estos individuos, capturar a los clientes y liberar a los niños.

A falta de un poder que lo limite dentro de Brin, surgen personajes que detectan la necesidad y la ponen a disposición de aquellos que lo demandan. Es un mercado libre, tal como y como se empeña en anunciar Moho, la meta-corporación dueña de Brin: “Sean cuales sean tus sueños, en Brin puedes llevarlos a cabo

Experiencias de vida

Numerosas pequeñas corporaciones se han especializado en experiencias de vida completas para Brin como la maternidad. Incluyen los implantes y la medicalización necesarias para el proceso, adaptándola a las posibilidades de sus clientes, así pueden experimentar un embarazo completo a tiempo real -9 meses- internadas en residencias de juego, para que puedan experimentarlo de forma intensiva. La mayoría de clientes no obstante, escogen experiencias más cortas, de semanas o un par de meses. Por supuesto el mismo paquete se ofrece tanto a hombres como mujeres, con implantes hormonales adaptados a cada individuo.

Las mismas empresas ofrecen paquetes de experiencias de cambios de sexo, que incluyen experiencias de juventud, primeras experiencias vitales y referentes paternales adaptados a la elección de su personaje. Relacionado con esto, cabe destacar la creación de una nueva tecnología virtual que ofrece revisiones del pasado en entornos virtuales individuales -que les ayuda a revivir y cambiar una historia concreta de su pasado-, pero esto en Brin no es posible, ya que es un entorno persistente multi-jugador en tiempo real.

Maternidad en Brin

En el siglo XXIII la maternidad es una mezcla en lujo, excentricidad o maldición, según de que clase social seas. Las élites se perpetúan a través de sus hijos, pero son un caso especial. La mayoría de los ciudadanos no pueden permitirse tener hijos, no solo por el coste, si no por la falta de tiempo, afortunadamente para un mundo superpoblado y de recursos esquilmados.

Mantener una relación emocional a largo plazo, es sorprendentemente algo que todavía perdura en el siglo XXIII, aunque minoritario y circunscrito a la cuenca mediterránea. La mayoría de los hijos de ciudadanos han pasado por varias combinaciones de diferentes padres y no tienen buen recuerdo de sus infancias.

Los mugrosos encuentran la crianza de un hijo algo molesto y lo evitan, aunque su natalidad es más del triple que la de los ciudadanos, a pesar de los esfuerzos de las meta-corporaciones por limitar la fertilidad de la población.

Maternidad virtual en Brin

Pero la naturaleza sigue ahí y muchas mujeres con recursos optan por la realidad virtual como forma de paliar su necesidad de ser madres. Brin ofrece, junto con algunas corporaciones médicas especializadas, un paquete que permite que la mujer experimente las mismas sensaciones biológicas producto del proceso de embarazo, mediante un implante que segrega los niveles adecuados de hormonas para que la mujer sienta en su cuerpo el proceso completo.

En Brin, su avatar experimentará físicamente el proceso del embarazo hasta llegar al parto, donde su cerebro experimentará la misma sensación que la de un parto real. El implante después del parto, producirá las mismas hormonas que una madre natural produce. A lo largo del proceso de crianza de su hijo experimentará un crecimiento en sus pechos, que en el mundo real incluso darán leche si la madre así lo quiere, generando un vínculo emocional y biológico con su hijo, en Brin, donde su retoño podrá crecer gracias a la leche de su madre.

Las familias de Brin

La libertad tiene un precio, y el que dispone de propiedades, siervos, parejas o hijos propios en Brin, quiere mantenerlos a salvo. Para ello tiene muchas opciones, como contratar mercenarios, esconder su residencia con magia o aliarse con vecinos, en una ciudad con ciertas leyes que protejan a sus ciudadanos, que para eso pagan impuestos.

Como en otras civilizaciones, muchos jugadores en Brin han descubierto que el matrimonio es una herramienta excelente para establecer relaciones duraderas. De esta forma, muchos jugadores se casan entre ellos. A veces dichos matrimonios adquieren conceptos más amplios, como una sociedad libre, donde todos disponen de los recursos comunes, cuidan a sus hijos en común y no existe un concepto de la propiedad, ni en lo material, ni en lo humano.

Familias en Brin

Este tipo de sociedades comunales no suelen tener estabilidad en el tiempo, pero los matrimonios sí, sobre todo cuando se dan entre dos personas, aunque los de tres y cuatro individuos tienen una tasa de éxito casi similar. Entre ellos, existen contratos que garantizan una duración determinada, y ciertas normas básicas sobre convivencia, de forma que uno puede dejar tranquilo a su hijo, sabiendo que sus parejas lo cuidarán como si fuera suyo, arriesgando su vida si es preciso.

Hay un par de reportajes de holovid que hablan de parejas que surgieron en Brin y que llegaron a la vida real, pero curiosamente MoHo ha intentado siempre evitar relacionar Brin con el asunto de la pareja en el mundo real, creemos que es para no quitar cuota de mercado a su mundo virtual especializado en la búsqueda de la media naranja: “Orange juice“.

LOS primeros hijos de brin

Hablábamos en el primer artículo sobre Brin: “Cómo funciona Brin” sobre el proceso inicial que permitió a Brin crecer exponencialmente. Aunque el primer grupo humano que llegó a Brin fueron todos los enfermos terminales o con movilidad reducida, el grupo que fue más relevante para el éxito de Brin fue el proceso que permitió convencer a muchos gobiernos para subvencionar el acceso al juego a sus ciudadanos. Esta iniciativa para prevenir el crimen y ahorrar gastos médicos, suicidios, transporte y control de población, tuvo una experiencia piloto -financiada por MoHo- por el cual se ofreció acceso preferente y gratuito a un número no determinado de pacientes de  diferentes patologías mentales no graves. Desde depresión, problemas de asertividad, agresividad, maniaco depresivos leves, neuróticos, etc.

La experiencia fue buena, y se amplió a grupos con problemas más graves: drogas, sexo y otras dependencias. El resultado fue particularmente curioso, ya que aunque dentro del terreno de juego daban rienda suelta a sus impulsos, de vuelta al mundo real, eran capaces de ejercer más autocontrol.

Los primeros Hijos de brin

De nuevo los hijos de Brin fueron los que sufrieron los experimentos, cuando invitaron a uno de los mayores penales de Suecia a dejar “libres” en Brin a sus presos violentos más peligrosos, confirmando los estudios que ya pretendían demostrar que la válvula de escape que suponía Brin para cada individuo, podría ayudarle en el mundo real a mantener el autocontrol, fuera cual fuera el problema que experimentara. Esto fue así ya que Brin es muy extenso, y la proporción de violadores sueltos en Brin resultó pequeña en sus inicios, afectando casi en su totalidad a la población nativa, es decir, los hijos de Brin.

Moho fue inteligente, e incluso ideó un proyectos piloto basado en esta experiencia para la evaluación psiquiátrica de sujetos peligrosos en entornos controlados, aunque esto queda muy fuera del alcance de este artículo que pretendía hablar solo de Brin.

¿Quieres saber más de Brin?

Te remito a otro artículo que escribí sobre “El jardín de Brin“, pero si de verdad estás interesado en vivirlo ¿qué mejor que sumergirte en las páginas de mis novelas “11,4 sueños luz” o la más reciente “Lágrimas negras de Brin” para entender mejor lo que significa mejor vivir otra vida?

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CiberpunkFicción personal

El jardín de Brin

29 julio 2017 — 0

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¿Mundos virtuales multijugador?

¿Que es lo que hace necesario un mundo virtual a principios del siglo XXIII? ¿cuál es el secreto de El jardín de Brin y por qué es el mundo virtual más popular de la historia?

Al igual que el trank es la droga perfecta, el jardín de Brin, es el mundo ideal por excelencia. Un mundo ideal no es aquel que está exento de peligros o de brutalidades por parte de otros jugadores,  no, un mundo ideal es aquel donde puedes alcanzar tus sueños, o al menos, intentarlo.

A todos aquellos que nacimos en el baby boom o después, se nos ha olvidado lo que es la guerra o la pobreza extrema. Ni mi generación ni las posteriores ha vivido ese drama de cerca. De la misma manera, desde que nacimos se nos ha dicho que nuestros sueños están al alcance de la mano, y que es posible lograrlos si peleamos por ellos: una familia, el conocimiento, un buen trabajo, vacaciones en islas paradisíacas o un premio Nobel.

Cada uno rotula sus ilusiones con lo que le da la gana, pero la mayoría de nosotros nos olvidamos de otras épocas de la humanidad donde era imposible escalar socialmente, como la edad media.

En el futuro distópico que vislumbro en “11,4 sueños luz” y “Lágrimas negras en Brin” la humanidad vuelve a estar encajada socialmente. Existen tres grandes clases sociales inamovibles: los mugrosos, habitantes del piso 0 -sin trabajo ni futuro-, los ciudadanos con trabajo y cierta comodidad económica y la élite que domina las meta-corporaciones -también conocidas como megacorporaciones- que gobiernan de facto el mundo, por encima de las antiguas naciones soberanas.

En mi universo distópico, el mundo cambio de forma irreversible tras varias crisis y conflictos globales que se sucedieron en el siglo XXI y XXII, de manera que ya no existen naciones fuertes. Aun así, existen diferencias entre ser un mugroso en la Unión de Estados Europeos del Norte y ser un ciudadano de Kenia. El primero tiene casa, comida y ocio asegurada, mientras que el segundo, sólo tiene asegurada una existencia agónica o una muerte rápida si tiene mala suerte.

Los mundos virtuales, como el jardín de Brin, suponen un escape para la población. Desde que se inventara el neurolink, la realidad virtual tuvo un auge espectacular, ya que a través del interfaz que permitía a un ordenador manipular las sensaciones que percibía el cerebro de un ser humano, era posible que el usuario fuera capaz de usar cualquiera de sus cinco sentidos dentro de las simulaciones recreadas por ordenador. Así, una persona podía experimentar cualquier situación, agradable o desagradable. Al principio muchas aplicaciones eran meramente lúdicas -sexuales en su mayoría- que satisfacían al usuario durante un tiempo, tras el cual se aburría sin remedio. El logro de Brin consiste en tener el mayor porcentaje de usuarios online de larga duración. Con una población de más de cien millones de jugadores humanos y un total de casi quinientos millones de jugadores, incluyendo personajes y animales controlados por el sistema, el jardín de Brin es el sistema de juego global más complejo del planeta.

libertad absoluta.

Este es el secreto de Brin: la inexistencia de límites.

En el jardín de Brin puedes encontrar traficantes, violadores, asesinos, torturadores de niños, pederastas y vendedores de drogas ilegales en el mundo real. Se puede contactar con una asesino en Brin que lleve a cabo un crimen en el mundo real, se puede ganar dinero de forma legal e ilegal -no hay gran diferencia- en Brin y convertir a divisas reales en el mundo real y lo más importante, se pueden tener trabajos a tiempo complejo dentro de Brin, para poder llevar una vida saneada fuera de Brin.

El secreto de que haya más de cien millones de personas queriéndose conectar a Brin es que es más fácil vivir en el jardín de Brin que fuera. Ocho horas limpiando camas y poniendo cervezas podrían parecer igual de aburridas que ocho horas limpiando camas y poniendo bebidas en un local de cualquier ciudad de la Tierra. La diferencia es que en Brin tu vida no está predefinida de antemano y puedes aspirar a experimentar cosas nuevas, mientras que en la Tierra, sabes de antemano como va a transcurrir el resto de tu vida.

La magia

Ademas, en el jardín de Brin existe la magia. Todo Brin es mágico. Hasta el más tonto puede aprender algo de magia que haga su vida más entretenida y creativa. En Brin, existe el dolor y la muerte. Puedes  morir, pero por una módica cantidad de dinero, te puedes reencarnar de nuevo, volver a donde tu personaje fue asesinado o empezar en otro lugar. En ciertos países o regiones de Brin existen cuerpos de defensa civil, jueces y normas. Hay ejércitos, leyes y mercados. Existen organizaciones humanas de todo tipo. También hay bandas de salteadores, extorsionadores, traficantes de esclavos y muchos, muchos aventureros. Y lo mejor de todo, si te aburres de ser un joven banquero, te puedes transformar en una salteadora de caminos rubia de cuatro brazos. La magia es quizás lo único que permanece, como conocimiento adquirido a lo largo del tiempo, de forma que una de las formas de medir la experiencia es el conocimiento de la magia. En Brin existe un número prácticamente ilimitado de conjuros diferentes, y varias escuelas de magia.

Naturaleza sin límite

En un mundo donde cada piedra tiene un dueño, y este será una metacorporación, la naturaleza es algo privado. Ni siquiera las estrellas son accesibles para un ciudadano del piso cero. Tendría que pagar por subir a una torre que le permita ver el cielo limpio, sin polución o la telaraña de conexiones aéreas que existe en cualquier megápolis moderna. Todavía existen reservas naturales en la tierra, y animales salvajes, pero solo están al alcance de la élite mundial. Pisar en soledad una playa o una pradera verde, disfrutando del silencio, el viento y las olas del mar es una utopía en el mundo real… pero no en el jardín de Brin, donde hay terreno de sobra para poder vivir frente al mar y despertarse cada mañana con la agradable sensación del agua salada sobre tu piel. Lo mismo ocurre con los animales: domésticos, dóciles, salvajes y incluso mágicos o extintos. Brin es siempre una caja de sorpresas.

Control de masas

En Brin se puede ser quien uno desee, sin restricciones. Esto incluye raza, sexo y apariencia al gusto. Cambiar el avatar de juego es una de las cosas más económicas del juego, de forma que el aspecto físico no determine en absoluto el límite de las posibilidades de Brin. Esto abre muchas puertas a usar Brin de formas sociales, para establecer relaciones, nuevos grupos de amigos o abrirse a nuevas experiencias personales. Hablo de ello en un artículo específico titulado “Los hijos de Brin“.

Brin, propiedad de la metacorporación mas poderosa de la Tierra, MoHo, subvenciona a través de los gobiernos locales los equipos básicos de conexión, y las cuotas mensuales de conexión a las personas sin recursos -a los que viven en el piso cero-, de forma que millones de personas que no tienen trabajo, pasan sus horas divirtiéndose en Brin. Esto ahorra a los gobiernos miles de millones en delitos, seguridad social, transportes, subsidios de desempleo y revueltas sociales.

Residencias de juego

Zaarak y Symiodari, en América y Europa respectivamente, tienen miles de residencias de juego. Lugares donde jugadores de larga duración pasan prácticamente sus vidas online. Comen y duermen lo mínimo para seguir jugando, y renuncian a todas sus posesiones y pensiones para ser cuidados por las corporaciones hasta su muerte, conectados hasta el final. Zaarak y Symiodari son corporaciones muy relacionadas con MoHo, y el juego más extendido en ellas es Brin, aunque existen otros como SpaceQuest o Loopion, también muy populares, especialmente entre gente más joven ya que uno tiene como temática la exploración del espacio y el otro, los viajes en el tiempo en la historia humana.

Brin: un juego sin reglas

Cuando surgió Brin, fue muy criticado por la ausencia de reglas. El propio Papa de la iglesia Católica de Roma condenó el juego y lo tachó de refugio del pecado y la inmoralidad, hogar del demonio y recomendó a sus fieles alejarse de él. Cinco años más tarde, disponía de varios templos y su mayor fuente de fieles provenía de Brin. La única regla de Brin era y es su restricción absoluta de conexión a menores de dieciocho años y la imposibilidad de tener más de una cuenta por cada persona física. Si por la razón que fuera un jugador queda prisionero o varado en el sistema sin posibilidad de renacer, en la práctica esto resulta una forma de destierro en Brin. Aunque oficialmente no es algo contemplado en las reglas, la mayoría de los jugadores con experiencia han oído hablar de ello. Un ejemplo habitual es el uso de magia poderosa para  engañar al sistema y hacer imposible la localización exacta del cuerpo por un tiempo, o hacer que la resurrección sea especialmente costosa para el jugador. Aunque no están regulados por el sistema de juego, existen diversos mecanismos para hacer que cuando un grupo de jugadores poderosos se reúne, otros se tomen muy en serio la posibilidad de ser capturado o neutralizado.

El jardin de brin - Fëras
Mapa de Brin – Fëras, el continente más poblado de Brin

Renacimiento y muerte

Otra regla esencial de juego está relacionada con el número de renacimientos. Cada renacimiento es más caro que el anterior, de forma que a partir de cierto número de muertes, empieza a ser un asunto delicado. Por eso lo normal es que los jugadores pendencieros sean gente joven que lleva poco tiempo jugando y que con la experiencia, se valore más la vida propia dentro de Brin. Es un sistema de juego que permite aprender con el uso, y encontrar cada vez más alicientes para jugar de una manera colaborativa, y que Brin no sea un pasatiempo efímero. Esta es una gran diferencia respecto a otros grandes juegos como o-WA, un sistema relativamente popular, que está basado en una copia del mundo real, donde sólo se puede jugar una vez, y al morir, es imposible conectarse de nuevo.

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Los cinco continentes de Brin: Vohoor, Fëras, Iswindmid, Rö y As’kro.

Inteligencia Artificial

Para que el jardín de Brin creciera era necesario que los primeros jugadores humanos se relacionaran con un mundo ya en funcionamiento. Por ello el juego comenzó con casi quinientos millones de seres vivos -entre humanos, bestias y animales de todo tipo- que dieran réplica a las necesidades de los jugadores humanos. Las mismas reglas que se aplican a los humanos se aplican a las criaturas nativas de Brin excepto una única regla: ellos si pueden morir. Esto hace que los seres inteligentes de Brin se afanen por proteger sus vidas y prosperar en el juego, junto con los jugadores humanos. La interacción de jugadores humanos con personajes no jugadores controlados por Brin, es otra de las características únicas de Brin, por su altísima complejidad y el gran realismo de personalidades únicas desarrollados por sus habitantes. Muchos han sugerido incluso la posibilidad del peligro de que alguno de los jugadores controlados por una Inteligencia Artificial desarrollen su auto-consciencia, aunque MoHo ha asegurado en numerosas ocasiones que los controles internos del sistema evitarían que algo así llegara a ocurrir.

¿Te gustaría saber más de Brin?

Puedes sumergirte en la lectura de “11,4 sueños luz” la novela donde el jardín de Brin es una parte importante de la historia, o si ya la has leído,  “Lágrimas negras de Brin, donde podrás sumergirte de lleno en Brin y conocer a muchos de los personajes que viven en él.

También puedes leer más en mi otro artículo titulado “Los hijos de Brin

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