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CiberpunkFicción personal

Virus ciberpunk: ¿Un troyano en tu implante neural?

7 mayo 2016 — 1

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Antes de plantear que es un virus ciberpunk… ¿sabes lo que es el ciberpunk?

El Ciberpunk o Cyberpunk es un pequeño y denostado género de la ciencia ficción que mezcla futuro distópico, alta tecnología, suciedad, crimen y tramas oscuras. La mayoría de sus historias tienen como centro científico la informática, mezclada con tecnología electro-orgánica (cibernética) o robótica. Casi siempre implica grandes cuestiones de tipo social. Como siempre, las barreras del género son muy sutiles. Habrás visto películas clásicas como Blade Runner o series modernas como “The  expanse” o “Caprica” que tratan el tema desde ángulos muy diferentes (entre Blade Runner y The Expanse hay casi 40 años) pero sin embargo tratan temas relativamente parecidos. El concentp de “virus ciberpunk” se podría decir que aparece en películas como Jonny Nmemonic o Matrix, aunque ya está presente en los clásicos del género de cierta forma.

Se dice que el padre del género es Willian Gibson, pero sus libros me parecen francamente difíciles, yo ni siquiera pude terminar Neuromante. Se han escrito posteriormente cosas mucho más “pasables”. El último que he leído que también se puede encuadrar en este subgénero es “Ready Player One” de Ernest Cline. Ha sido uno de los best-sellers del género de C/F en los últimos años, de hecho Spielberg va a hacer una película. Los que sean de mi generación recordarán con cariño un juego de rol llamado Cyberpunk 2020 que nos hizo soñar a muchos chavales de mi época. Por si tenéis más interés en el tema, os dejo una lista muy interesante de los mejores autores del género. También podéis echar un vistazo al artículo que escribí sobre Ciberpunk y su historia.

virus ciberpunk

Bien, ahora que los que no teníais muy claro en que consiste el Ciberpunk estáis situados, lanzaré el nudo de la cuestión: Imaginad un mundo -no muy lejano- donde casi todos nos conectaremos a la red a través de un dispositivo implantado en nuestro sistema nervioso que interactúa a través de una interfaz electro-orgánica con tronco del encéfalo (en la nuca, vamos). Lo habréis visto en multitud de películas, la más conocida, Matrix. Esto hará que no nos piquen los ojos después de estar pegados a una pantalla durante horas y que nuestro cuerpo no se canse pues no tendremos que teclear ni mover un ratón, solo pensar. ¿Parece cómodo verdad? Algo así como unas Oculus Rift mentales. El santo grial de cualquier adicto a la red, a los juegos, a las series o al porno. Es posible que encajes en una de esas categorías, incluso en varias, como yo. Un implante de ese tipo será muy caro al principio, pero es economía de escala, al llegar a millones de usuarios, bajaría mucho de precio y todo el mundo tendría su implante en la nuca, dar collejas en el instituto sería consecuencias mas complicadas.

Esta sería una tecnología que permite que los ordenadores interactúen directamente con las percepciones sensoriales del cerebro. Literalmente podríamos ver, tocar, oler, desgustar y oír cualquier cosa que un software quisiera. Puede que incluso más: darnos conceptos ya mascados, como hacían en matrix, “aprender cosas”. Es un concepto muy poderoso que abre puertas a infinidad de propósitos: reuniones de trabajo presenciales casi reales -ríete de Skype-, proyectos educativos sin límite y una oferta de ocio que permitiría que las películas se adaptaran a nuestros gustos y que viéramos a los actores de una forma más adaptada a nuestros criterios personales; sus voces, su aspecto, incluso su olor. Sería un nivel de personalización casi místico. Esto es lo que planteo en mi novela “11,4 sueños luz“, donde el protagonista es un artista, creador de sueños vívidos, la tecnología que permite que el espectador “viva” un sueño, totalmente personalizado a sus gustos. Imaginad las posibilidades. Ya paro de hablar de mi libro, estábamos hablando del virus ciberpunk.

Pero claro, esto traería como siempre en la tecnología, nuevos riesgos. Recuerdo la primera vez que vi el efecto de uno de los primeros virus para ordenador, el Pong: Una pelotita que botaba por la pantalla. ¿Inocente? puede ser, pero en cualquier caso, alguien había logrado ejecutar código en mi ordenador sin que yo lo quisiera, sin que yo lo supiera. Era el primero de muchos, hoy, más sofisticados, secuestran tus datos y piden rescate por ellos. ¿Podéis imaginar que podría pasar si ese código se aloja en la firmware de tu implante neural?: nuestros sueños podrían volverse pesadillas. Nuestra percepción, incluso en el mundo real, podría modificarse desde el exterior. ¿Qué sucedería si de pronto las caras de nuestros seres queridos se ofuscaran?, ¿y si  no pudiéramos escuchar determinada música por que la SGAE bloquea automáticamente las canciones a las que no tenemos acceso?, o peor aún, ¿que pasaría si se cuelan IDEAS que no son nuestras? un virus ciberpunk puede tener cientos de usos dentro de unos años.

Sea como sea, me temo que seré early adopter del implante neural cuando aparezca en el mercado, aunque me pille mayor ;)

kubrick

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