main

Ficción personal

Por qué escribo con pseudónimo

4 junio 2017 — 6

pseudonimo-960x960.jpg

No, no me llamo Nicholas, ni a mi abuelo paterno le llamaban Don Avedon en su pueblo. Lo cierto es que mi verdadero nombre es igual de extraño o más. No he conocido a nadie con mi nombre de pila y muy pocos que tengan mi primer apellido, aunque en el siglo XII hubo un escribano con mi nombre y apellido en el reino de Aragón. Soy español, de Madrid, y orgulloso de serlo, a pesar de haber escogido un pseudónimo con sonoridad anglosajona.

Una de las cosas que siempre me ha echado para atrás a la hora de publicar es airear mi forma de ver el mundo. Siempre he guardado con mucho celo mi intimidad. Escribir bien implica necesariamente sacar todo lo que hay dentro de uno mismo, o al menos así lo veo yo. Para ser auténtico hay que enfrentarse consigo mismo. Y eso implica que lo que hay dentro a veces es feo, huele mal y sorprendería mucho a la gente que me conoce -o que cree hacerlo- en el mundo real. Aunque lo que escribo en mis novelas, en mis relatos o en mi blog no es necesariamente autobiográfico, los que hemos leído ya unos cuantos libros sabemos que siempre hay un poso autobiográfico en lo que un buen autor escribe. Claro, no es lo mismo un folletín de acción que una novela con personajes más o menos creíbles. Si no vestimos a nuestros personajes con emociones auténticas, no serán reales. Y de eso se trata, de revestir de realidad una ficción más o menos ingeniosa, de crear vida.

En mi día a día laboral me relaciono con muchas personas y mi nombre desgraciadamente es público. No es que sea famoso ni nada por el estilo, pero cruzar ambas esferas -la real y la literaria- sólo me traería problemas y ninguna ventaja. Por eso Nicholas es mi alter ego literario. Algunas personas en mi trabajo saben que escribo, a veces soy tan celoso guardando mis secretos que necesito que alguien lo sepa, para no volverme loco. Además, en el cara a cara al final todo se acaba sabiendo. En el trabajo soy otra persona completamente diferente, tanto que a veces yo mismo me asusto. Pero todos tenemos nuestra forma de pelear con el mundo, y esta es la mía.

Supongo que os preguntaréis ¿por qué “Nicholas Avedon”?, lo cierto es que hay pseudónimos o nombres artísticos como Francisco Umbral o Ray Loriga, que son fantásticos y no dejan de ser bastante castellanos. Escribiendo ciencia ficción siempre pensé que sonaba mejor un nombre anglosajón que uno con raíces latinas. Además, sigo pensando que algún día me traducirán y un yanki, un canadiense o un inglés cogerán mi libro y no pensarán que soy un autor extranjero. Avedon tiene una sonoridad que me gusta, además de que soy gran fan de la fotografía y de Richard Avedon, uno de los grandes fotógrados del siglo XX. Quizás en el futuro los próximos libros que publique vayan con “Nicolás Avedon”, que puede desentonar menos, pero bueno, me gusta más Nicholas. Me gusta ser diferente, hasta para elegir un alter ego. No es que lleve la contraria, es que no asumo que haya una forma correcta de hacer las cosas.

Avedon en familia

A pesar de lo que pueda parecer, mi otro yo es un tipo bastante normal. Cuarenta y un años, con una hija y un hijo la mar de normales y cariñosos. Tengo un gato y hasta vecinos. Voy todos los días a la oficina, no soy un noctámbulo adicto a las drogas ni voy de prostituta en prostituta recogiendo historias turbias. Pero siempre hay algo de mí en cada cosa que escribo, a veces más real de lo que parece.

kubrick

Apúntate a mi lista de correo

Mi lista de correo sirve para enviarte por email una recopilación de mis últimos artículos cada tres semanas. Así no se te pasará nada de lo que escriba. Te prometo que no le daré tu email a nadie ni te venderé descuentos en viajes a Marte, esto queda entre tú y yo. Bueno, y cualquier visitante del futuro que conozca nuestro destino.

¡Ya te tengo fichado! ¡Gracias!