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El arte de inventar el futuro: ¿Existirá IKEA dentro de 300 años?

16 enero 2017 — 16

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Inventar el futuro parece parte del oficio de los escritores de ciencia ficción. Sin embargo todos reculan a la hora  de inventar como será el mundo dentro de doscientos años. Mira el pobre Verne y su viaje a la luna, o algo más cerca, Gibson y su ciberespacio. Si viera en que se han convertido sus estructuras de datos de neón y sus vaqueros supongo que le había echado algo más al hielo negro y a los cigarros prensados a mano que se fumaba. Pretender inventar el futuro es un ejercicio extremadamente arriesgado y es muy fácil cagarla. Solo tenéis que ver esas series ridículas de los 90 de corte “cyberpunk”: VR5, Wildpalms, Harsh realm, etc…

¿Como será la Informática en el futuro?

Soy escritor, y también ingeniero de software. Me he pasado casi treinta años rodeado de ordenadores, desde que era muy pequeño me han apasionado y sin embargo, si me preguntas como será la informática dentro de doscientos años, tengo que decirte que es muy complicado imaginar por donde irán los tiros. Escribir sobre personajes es una cosa, inventar el futuro es otra.  Para mi novela “11,4 sueños luz” no quise dármelas de listo y no me mojé demasiado. Hablé de una nueva profesión, basada en los clásicos Ciberpunk, y aunque aparecen Inteligencias Artificiales, no tienen mucho que ver con Wintermute, son bastante más sutiles.

No obstante, para la continuación, Lágrimas negras, no me queda más remedio que hacer el esfuerzo, por que su trama necesita grandes dosis de redes e ingeniería de software. Así que estoy inventando como serán los ordenadores dentro de 200 años. No hablo de computación cuántica, ni desvelo la ingeniería a bajo nivel, sobre todo por que lo mío es el software y de hardware ni tengo ni idea. Lo que describo entre otras cosas, es cómo se usarán los ordenadores dentro de un par de siglos, cuando no tengamos las limitaciones de ahora. ¿Tridimensionales, holográficos?, ¿usarán teclado?, ¿se guiarán por la voz? Ni lo uno ni lo otro. Hasta ahora las interfaces de ordenador han seguido varios paradigmas, el más evidente, el de las máquinas de escribir, que nos ha dejado un legado de conceptos como retorno de carro, o la disposición del teclado.

inventar el futuro - informatica
Vaya hacker de mierda que deja su testamento en el $HOME de la cuenta que usa como backdoor.

Por otro lado el concepto de “escritorio” ha condicionado mucho como se representa la información. Aunque hubo algunos intentos a finales de los 90 de inventar el futuro y convertir el escritorio en algo 3D, una pantalla de ordenador sigue siendo una superficie plana con lucecitas dentro. Además, sigue estando encima de una mesa, y necesitamos una silla, un ratón y un teclado. Ahora imaginad, como dentro de 200 años ya no hay limitaciones de hardware y podemos proyectar en el espacio estructuras en 3D, e incluso interactuar con ellas (con la mano). Incluso…. podemos hacer que esas estructuras sean sólidas y manipularlas, usarlas, como usaríamos un sacapuntas. Un ordenador ya no será algo que pones encima de una mesa, sino que será ESA mesa, y también, la silla. Podremos colocar la información a modo de elementos de trabajo: la aplicación de mensajería instantánea no será una ventana, sino algo con forma de teléfono. Algo virtual, accesible con las manos y que podría metaformosear en unos cascos si necesitamos un manos libres. La pantalla, las pantallas, girarán cuando giremos la vista, mientras que otras, serán estáticas y nos permitirán hacer zoom con los dedos, como quien estira una post-it. Y lo más importante de todo, ningún entorno de trabajo será igual, por que la personalización del entorno de trabajo será la clave del futuro, un futuro donde las prestaciones no serán ya la velocidad, sino el grado de personalización y de integración con el host o usuario. El ordenador será algo tan personal como unos calzoncillos o unas gafas, y cuando vayamos a la oficina, llevaremos parte de él encima, en forma de pod, como un rabo de lagartija virtual que nos servirá para seguir conectados a él, con algo más ligero e igual de potente.

Vale, ¿como he llegado aquí? ¿simplemente por que molo mucho y he jugado a muchos videojuegos?, veamos los trucos que uso para inventar el futuro

¿CÓMO INVENTAR EL FUTURO?

Antes de hablarl del futuro, vamos a ver algunas viejas tecnologias con mucha historia que nos pueden dar pistas de como han evolucionado con el tiempo.

Tecnología del pasado todavía en uso: ARMAS DE FUEGO

Una de las piezas de tecnología más antiguas que ha sobrevivido intacta desde hace casi 500 años es el arma de fuego. Desde los primeros arcabuces hasta el AK47, que popularizó la toma de gases en el cañón para efectuar el reemplazo de la vaina del cartucho (idea tomada del StG44), no ha habido grandes cambios en el concepto de un arma de fuego. Han pasado muchos años y no parece que vaya a cambiar mucho más en el futuro. Quizás haya nuevas armas de energía, pero el arma de fuego como tal no ha cambiado tanto. Disparar una bala a más de 1000m y acercar en una cabeza humana es difícil por las propias leyes de la física, ninguna tecnología balística puede mejorar sustancialmente esto. Ahora que dejo claro que me gustan las armas, espero que me tengas un respeto. Bien, sigamos leyendo. En el próximo artículo si quieres hablo de espadas, mi otra gran pasión.

Tecnología del pasado todavía en uso: AUTOMÓVILES

inventando el futuro - automoviles
104 años entendiendo como debe ser un coche. Rolls Royce

El primer automóvil tal y como lo conocemos hoy (propulsado por gasolina) aparece en 1885. Si miramos 130 años en el futuro vemos que sigue teniendo un volante, pedales, puertas o huecos por donde entrar y un parabrisas. Y lo más importante, sirve para llevar a un señor dentro que mira al pasar a la gente que va por el camino. Ellos le miran, el conductor les sonríe y le produce ese gusanillo, que hoy se traduciría por ponerse las gafas de sol, sacar el brazo por la ventanilla y subir el volumen de la música. Luego aparecen los de BMW haciendo anuncios de “Te gusta conducir” y todos pensamos en esos días de verano, playas y amaneceres con una sonrisa que mira al pasado. Como diría Don Draper, no se trata de en qué consiste el coche, si no adonde nos conduce, qué es lo que hace que sea parte de nuestra cultura, de nuestra forma de vida. Desde los años 50 hasta ahora ha sido el paradigma de la cultura occidental. Ahora muchos lo quieren dar por muerto, pero es otra historia (díselo a los chinos). Lo cierto es que el coche ha mejorado año a año, ha pulido la tecnología, pero en lo principal sigue siendo casi el mismo vehículo durante estos 130 años. Muchos escritores, inventores, soñadores y directores de cine han soñado con el coche volador, pero la historia no es, si tecnológicamente es posible, la pregunta es ¿es rentable?. Y para resolver esa pregunta, tendríamos que hablar de economía y leyes, en suma, de los límites a la tecnología.

Bien, ya hemos visto que tecnologías disruptivas del pasado llegan un límite en su evolución. Veamos que tipo de límites son:

Poniendo límites al futuro

Lo más parecido a un coche que vuela debe es una moto deportiva de 240 caballos. Llamad a vuestra aseguradora y preguntad por cuanto os aseguran una Suzuki Hayabusa. Los costes legales de cagarla y que vuestro coche volador aterrice en casa ajena son tan altos que no vamos a verlo, al menos en nuestra generación, por no hablar de los costes de construcción, mantenimiento, formación, etc. No porque no sea factible tecnológicamente, si no por que la sociedad no esta preparada para ello. De hecho, es más que probable que la conducción autónoma lo que haga sea que cada vez más gente pase de sacarse el carnet e incluso de tener coche propio.

inventar el futuro - coche volador
¿Tendremos que tener pista de despegue en nuestra casa además de garage para este trasto?

Otro ejemplo en mi campo -la telemática- es el concepto de latencia. Es fácil hablar de entornos distribuidos, de algoritmos dispersos que se ejecutan en paralelo en cientos de millones de ordenados en todo el mundo y se coordinan para trabajar juntos. Bien, pero no es lo mismo que charlen tu ordenador y el mío, que son vecinos de Madrid, que lo hagan con uno de Nueva Zelanda, en la otra punta del planeta. La velocidad de la luz condiciona el viaje espacial y la velocidad de transmisión de datos en internet. Así que las IAs malvadas lo van a tener complicado para coordinarse a nivel planetario a través de la fibra óptica. Esos milisegundos adicionales hoy día hacen que las compañías en el mercado de la bolsa paguen miles de dólares para tener información segundos antes de sus competidores, y están financiando un proyecto de $400 millones para reducir 5 milisegundos de latencia entre Nueva York y Londres. Para los algoritmos de las operaciones bursátiles de la bolsa, tener una ventaja en la latencia puede significar miles de millones de dólares. Podremos rascar algunos milisegundos más, pero la latencia es la diferencia entre simular una realidad o no poder diferenciar una simulación de la realidad misma.

Lo malo es que si dentro de 200 años no se inventa el hiperespacio tampoco se inventará una forma mucho más rápida de transmitir información. Es decir, la revolución en la informática tiene un tope, como la balística, o como los vehículos a motor. Inventar el futuro exige tener en cuenta los límites de la tecnología actual.

Cambios de paradigma

Puede que después de todo, el futuro no sea algo muy diferente de lo que es hoy. La gente seguirá sintiéndose sola, seguirá habiendo ricos y pobres, y gente sin escrúpulos que se aproveche de la gente sola y de la gente pobre. Da igual que los coches vuelen o no, da igual que la informática permita bajar películas trimidimensionales y verlas en nuestras consolas de realidad virtual con interfaz neural directa. Inventar el futuro es inventar un paradigma nuevo que cambie la realidad tal como la conocemos, como hizo Dan Simmons en la excente “Hyperion” y su invento de los teleyectores (teletransporte a otros mundos instantáneo). Cambios tan radicales permiten modelar una nueva realidad sin siquiera tener que pararse a plantear si la vieja tecnología serviría o no, simplemente, el futuro planteado es tan brillante que nos deslumbra. Todas las historias o novelas que han inventado una tecnología nueva, han permitido a la humanidad un salto adelante en el futuro, borrando del mapa las limitaciones de la antigua tecnología. Da igual que la tecnología sea algo casi mágico e incomprensible, el hombre se sube encima y empieza a soñar en nuevos mundos, como en “Pórtico”, de F. Pohl.

inventando el futuro - tardis
En el futuro podremos tener nuestra propia Tardis gracias a Ikea :-)))

No obstante, si te interesa seguir un camino algo menos excesivo y ver a los límites que nos puede llevar la tecnología actual, sígueme de cerca: La inteligencia artificial, las redes, la realidad virtual, las drogas y por supuesto, la gente que siente sola, son capaces también de cambiar el mundo que conoces y hasta de llevarte a nuevos mundos, a 11,4 sueños luz… y más allá.

kubrick

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