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Ficción personal

Lo que se esconde detrás del escritor

10 febrero 2018 — 3

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Durante muchos años he seguido de cerca a uno de los escritores españoles underground mas conocidos. Lo que más me atraía de él era la difusa barrera entre el personaje que proyectaba y el protagonista de sus obras. Un Chinasky español, 100% actual.

Aunque su literatura no tenía nada de especial, su personaje era único e imprevisible, con una mezcla entre la ternura y la constante provocación, que bordeaba lo inaceptable hasta el punto de dejarte con ganas de más, como cuando llevas follando demasiado tiempo y sientes que necesitas terminar, como sea.

Sé que muchos otros autores, conocidos y no tan conocidos han utilizado esa técnica de proyectar sus alter-ego literarios hacia el exterior, como una extensión de su marketing personal. Lo hacía Umbral y lo hacía Poe, a su manera, porque en el XIX todavía no tenían un concepto elaborado ni una palabra para el marketing, pero aún así, Poe también lo hacía, aunque fuera de manera inconsciente. A veces me pregunto si el secreto de lo que llaman “estilo propio” no se podría explicar sencillamente como una buena y cuidada proyección de la imagen del escritor y su obra, como un perfume y su personaje, con su bufanda a juego. Coño, Umbral, sal de ya mis pensamientos.

¿Qué es real?, ¿qué es imaginación?, ¿de qué se nutre la fábrica de sueños?

Aquellos que habéis leído mi primer libro de relatos “Histerias ficticias” (digo primer porque estoy preparando otro), sabéis que hay dos cosas que me caracterizan como escritor: la búsqueda del significado de lo humano, y explorar la maldad desde otro ángulo. En mis dos novelas, “11,4 sueños luz” y “Lágrimas negras de Brin” he explorado sobre todo lo  primero, y en la última le he dedicado un poco de atención a la segunda. Pero en la novela que he comenzado a escribir, el foco está puesto en explorar la maldad hasta el fondo, aunque me deje por el camino todo lo demás.

Metido hasta la médula en una ucronía con fecha actual, mi complejo protagonista está atormentado hasta el extremo. Es alguien que expone sin querer el mal de este mundo y lo blanquea hasta el punto que uno ya no sabe lo que está bien y lo que está mal. Entremezclado con una textura grumosa, el sabor amargo se confunde con el dulce, pero no se puede dejar de comer y de tragar, así que es imposible saber qué estas comiendo. Así es mi nueva novela. Comida basura para ese trozo de tu alma que nació para tentarte. Esa parte de la que reniegas, de la que confías que no exista, pero esta ahí, siempre ha estado ahí. Como uno de mis relatos de “Histerias ficticias” pero enroscado en una larga serpiente de nudos.

Fuente: https://therealbenhopper.com

Pero me da un poco de miedo, porque… ¿de dónde salen esas ideas?, ¿de dónde surge la oscuridad de mis personajes? Empecé a escribir con pseudónimo porque no quería que la gente asociara el universo de mis letras con mi yo del mundo real. Pero cuando más escribo, más se difuminan las fronteras y cada día que pasa, Avedon se adueña un poco más de mí, hasta el punto que no quiero que Nicholas se vaya a dormir. Ya no sé donde está la barrera, y si yo no lo sé… tú tampoco lo sabrás.

Tengo miedo de que esto vaya a más. Quizás una día despierte y me de cuenta de que soy otro personaje, atrapado en una historia. Pero, ¿no somos acaso parte de una historia de la que no conocemos el final?, ¿somos un personaje secundario?, ¿el antagonista? Tengo la sensación de que hay un final escrito para mí, y no es el que imagino, y de que el cabrón que ha escrito mi destino, es de los que juegan con las palabras para despistar. Le gustan las sorpresas, como a mí. Espero que por lo menos le gusten los finales felices.

Aunque igual, yo soy el malo de la historia, pero entonces… ¿cómo es un final feliz para el personaje chungo de la historia?

Ficción personal

Aprendiendo de los errores ajenos.

3 enero 2015 — 4

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Estos últimos días estoy leyendo a los clásicos que debí haberme leído hace tiempo. Cuando digo clásicos, me refiero a autores que hay que leer, tengan más de un siglo o apenas quince años. Sí, a veces cuesta retroceder a una época donde el lenguaje estaba cargado de sentidos y escrito con un cuidado que hoy despreciamos. Sí, aunque sea una vez en la vida: Poe, Cela, Baudelaire, Onetti, Vargas Llosa, Auster, Kafka, Voltaire, James, Kipling, Beckford, Melville, London, Umbral, Shakespeare, Cervantes, Faulkner, Bolaño, Welsh…. La lista es interminable, corto aquí por no extenderme.

Después de tener el libro en casa un año sin abrir, me he decidido (entre Poe y Shakespeare) a leer DPK: Dias de Porno y Kleenex, de Cesc Llaverías. Lo mismo que los libros (20 Polvos, Diarios secretos de sexo y libertad) de Rafael Fernández se les podría catalogar como literatura Underground; autoeditados y autodistribuidos.

La conclusión que he sacado es bastante curiosa. La mayoría de los que quieren ser escritores tienen talento para escribir, pero pocos llegan hasta el final. En la mayoría de los casos la técnica no es el problema: al fin y al cabo esto se puede aprender. Para eso están las escuelas de escritura creativa, grandes genios de la literatura clásica y moderna pasaron por ellos. Hoy mismo me he enterado que “El club de la lucha” de Palahniuk se gestó en un curso de escritura creativa. Aprendiendo de los errores ajenos, deberíamos no solo leer a los clásicos, sino hacer lo que hicieron ellos.

El problema está en que no están fácil tener algo bueno que contar. También ocurre que muchos autores noveles se empeñan en contar cosas que no interesan, y además no se toman en serio el oficio de escribir. Para complicarlo más, se podría decir que además existe el vicio de complicarse demasiado la vida. Voy a desglosar en diferentes puntos lo que he aprendido este mes, para recordármelo a mi mismo dentro de algún tiempo y “refrescar” la lección.

Jugar a escribir es una cosa, escribir es otra

Durante mi vida he conocido a mucha gente que quería escribir (mi primer contacto con un taller de escritura se remonta a 1995). Entre los aspirantes que hasta ahora he conocido hay de todo, a muchos no se les puede ni juzgar porque no se toman “en serio” lo de escribir: se pasan el día en juegos basados en escribir párrafos, y ver donde encajan las comas. ¿Es eso escribir?, sin duda, pero eso no hace un escritor. Creo que para eso están los correctores ortográficos sean automáticos o señores que cobran por ello. La diferencia entre un buen intérprete y un genio de la música no necesita explicación. Por este lado he aprendido algunas cosas, pero sobre todo, entender lo que son las distracciones del escritor.

Biografía vs Ficción

Después de terminar el libro de Llaverías, me he puesto a hojear su breve Biografía. No ha sido una sorpresa: la única parte del libro con algo de solidez, se basa en lo que parece ser su personaje mas autobiográfico. Lo mismo pasa con Rafael Fernández, la diferencia entre su personaje autobiográfico con historias mas o menos basadas en la realidad y el resto de personajes inventados es muy importante. Pasa de ser algo interesante, diferente, con “chispa” a ser una auténtica farsa, vacía y sin coherencia. Si no sabemos inventar, habría que tirar del baúl, pero creer que lo que sirve para una cosa sirve para la otra, es auto engañarse.

Tus traumas no le interesan a nadie

Parece que todo el mundo cree que sus propios traumas de infancia son algo “especial”, cuando lo cierto es que los únicos que los escuchan con atención son los psicólogos. Pocas historias merecen la pena ser contadas, el resto no dejan de ser recuerdos inconexos, mal contados, y llenos de detalles sórdidos. Sí, hay aceptar que la mierda de nuestro interior a veces no le interesa a nadie. Me ha costado reconocerlo, sobre todo cuando te dicen que la historia era “inverosímil”, y tu crees que las has puesto tal como era. Hay que asumir que o somos malos escritores o que la historia sólo funciona para nosotros. Mejor optar por lo segundo.

No te compliques

Parece que todo el que empieza quiere innovar al estilo Cela o Joyce. Nos tenemos que complicar la vida usando tres tipos de narradores diferentes, crear una obra coral de 25 personajes y jugar con el narrador en primera persona del presente combinado con un narrador omnisciente en el pasado, a la vez. Quizás haya genios que puedan hacerlo, después de unos cuantos libros publicados, o después de años escribiendo, aunque no les publiquen, pero seamos sinceros ¿que tiene de malo escribir una historia de forma “simple” si la historia es buena y está bien contada?

Revisar no es sólo buscar comas y tildes fuera de sitio

Algunas personas creen que opinar o criticar un texto es buscar faltas de ortografía o fallos de puntuación. El fallo más importante de un texto es que aburra. Otro problemas habituales pueden ser que “queme” al lector de tanta pasión sin freno, o que sea incoherente, o que los personajes no estén vivos o que la historia use trucos sucios. Una verdadera “revisión” debe arrancarnos el valor de tirar la mitad de lo que hemos escrito para “reescribirlo” de nuevo, esta vez, evitando los errores que hemos detectado. Ponerle comas, no va a solucionar un texto. Reescribirlo, es más probable.

Muchos de los textos que he leído estos últimos meses, tanto de Rafa, de Cesc o de otras personas, están plagados de problemas que si leyéramos con verdadera intención reformadora, los tiraríamos y los volveríamos a escribir de nuevo. Sin embargo, nos limitamos con escribir un par de frases, cambiar un par de adjetivos y poner una coma. Eso no es revisar. Revisar es casi tan importante como escribir.

La crítica.

Todavía recordaré el mal trago que tuve cuando critiqué a un conocido escritor español Underground por su último Libro. Mi intención era ayudarle a entender que no había funcionado y qué era lo que había funcionado en su libro anterior. No sólo no considero en serio lo que le dije, sino que sus “fans” me destrozaron con todo tipo de adjetivos. Es fácil adivinar que no he vuelto a criticar nada suyo, porque ¿para qué?. Cegado por las alabanzas de sus fans, ha escrito varios mas en esa línea de personajes absurdos y va hacia el abismo. ¿Está escribiendo para sus fans o para él mismo? Esta pregunta ya en el siglo XVIII varios autores la respondían tajantemente: Nunca escribas para los críticos. No escribas para tus supuestos lectores, escribe para tí mismo.

Esto no implica que te cierres a las críticas, sino que no te dejes cegar por las buenas críticas. Este autor es el mejor ejemplo e esto mismo; tiene un cuento que hizo con quince años, mucho mejor que las ultimas tres novelas que ha escrito. Tiene talento, pero lo lleva a lugares equivocados. Rodéate de gente que te diga la verdad, siempre. Una alabanza de vez en cuando hace falta para alimentar el ego, pero un ego hambriento, funciona mucho mejor que un ego engordado con comida basura. Escucha las críticas y valora a aquellos que te dicen aquello que aporta, hay pocos, y son valiosos. A veces no tienen razón, pero su punto de vista siempre te aportará algo.

Lee cosas diferentes

Si siempre lees a los mismos, no evolucionarás. Un lector mediocre es imposible que pueda ser un buen escritor. Yo reconozco que pese a mis canas, soy un lector bastante mediocre. Es algo que estoy poniendo empeño en mejorar. Reconozco que me emocioné mucho cuando leí a Umbral por primera vez, y que me costó leer La colmena de Cela. En ambos casos, he aprendido lecciones muy valiosas, y lo que me queda por descubrir.

Hay muchos tipos de literatura

Hay gente que solo lee manuales técnicos, gente que lee novelas de entretenimiento de mala calidad pero ritmo trepidante, y hay gente que lee poesía. La mayor parte de las veces, los que leen poesía no leen manuales técnicos salvo que necesiten hacerlo, y viceversa. No podemos escribir “de todo”, hay que ser sinceros con nosotros mismos y escribir el libro que queremos escribir, escribir literatura ligera no es un pecado y sí el primer paso para algún día, escribir algo denso y profundo. Intentar escribir algo profundo con argumentos adolescentes es casi con total seguridad, un error que todos cometemos alguna vez, pero no lleva a nada.

Personajes

La verdad a veces es un obstáculo, porque puede ser increíble. La realidad nunca es un obstáculo; los mejores personajes que he leído estaban construidos con una pizca de verdad, muchos detalles fruto de la observación y algo de imaginación. Lo que hace los personajes memorables, es el hecho de que tengan vida propia y no sean un cliché. Los malos personajes son los que se parecen unos a otros, los que hablan todos igual. Son tan genéricos que ni siquiera distingues sexo o edad. Podrías intercambiar sus nombres en el relato y te daría igual. Si creas un buen personaje, casi da igual lo que haga porque la historia te la contará él, no la leerás.

Ficción personal

61 consejos para escritores

20 diciembre 2014 — 3

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Hay cientos de libros para “escribir mejor”. Algunos incluso escritos por escritores de renombre internacional, otros por desconocidos. Al fin y al cabo ¿quién está autorizado a dar consejos? ¿El que ha publicado?, ¿sólo aquellos con un estilo único?, ¿cualquiera? Aqui van mi pequeña contribución en forma de consejos para escritores.

Con el tiempo y sobre todo, leyendo muchas cosas de autores noveles y con poca experiencia he visto ciertos patrones en los textos de todos, incluidos los míos. He recopilado una serie de “consejos para escritores prácticos” que me sirvan de recordatorio para que no se me olviden y de paso, compartirlo con más gente como yo. En cualquier caso no pretende ser un super tratado, sino una simple chuleta resumen accesible desde internet ;)

Consejos de estilo generales

  • Siempre, si sobran palabras, es que no son necesarias. Por ejemplo: Tomo el vaso con sus manos, y estas temblaban -> Tomo el vaso. Sus manos temblaban.
  • Adjetivos, los justos: uno por frase. Que difícil es seguir este consejo y llevarnos por un lirismo infantil :(
  • Arrasar con todos los adjetivos que acaban en mente. Segun muchos autores, son producto de la pereza del escritor.
  • Buscar, eliminar, descuartizar y exhortizar -o como se diga- todas las frases hechas. Son un pecado mortal.
  • Identifica las palabras que utilizas demasiado y repites y hazte una lista para evitar usarlas, pueden ser verbos, adjetivos, etc: algunos ejemplos de mi lista: mientras, mirada, ojos, profunda, hermosa, supongo, era evidente, parecía evidente.
  • Ser preciso en el lenguaje, evitar sustantivos y verbos demasiado genéricos: “Cosa”, “tener”, “hacer”, “ser”.
  • Los pequeños detalles son los que aportan calidad, brillantez. Detalles pequeños en la trama que conectan más adelante con algo, detalles en la personalidad, compleja, con ángulos y sombras en los personajes: manías, defectos, incluso vocabulario específico en los diálogos.
  • Hay que contar algo. Toda historia, o novela tiene que cumplir tres requisitos: enganchar al principio, desenvolver un planteamiento y recogerlo en un final. Si falla cualqueira de ellas, tenemos un ejercicio de estilo, estéril y carente de interés excepto por lo académico, nada más. Sorprende ver cuanta gente olvida esto.
  • Ritmo: Solo se consigue con una prosa fluída, de fácil lectura.
  • Demasiadas revisiones acartonan un texto: Si es preciso, destruirlo y escribirlo de nuevo, nunca será empezar de cero, ya que la situación vive en nuestra cabeza.

Consejos para escritores de varios autores conocidos

Baudelaire decía: “creo más bien que el éxito es, en una proporción aritmética o geométrica, según la fuerza del escritor, el resultado de éxitos anteriores, a menudo invisibles a simple vista.”

Sé sincero. Ninguna buena novela ha sido escrita con contención, los grandes autores se han dejado el alma en las palabras que han escrito. No vale engañar al lector, ser cauto o melindroso.

El esmero es la ÚNICA convicción moral del escritor”. Lo dijo Ezra Pound.

“Odio los juegos. Al primer signo de juego o de truco en una narración, sea trivial o elaborado, cierro el libro. Pero también una escritura minuciosa, puntillosa, o plúmbea, pueden echarme a dormir. El escritor no necesita de juegos ni de trucos para hacer sentir cosas a sus lectores. Aún a riesgo de parecer trivial, el escritor debe evitar el bostezo, el espanto de sus lectores.”, Raymond Carver.

En un ensayo titulado “Escribir cuentos”, Flannery O’Connor habla de la escritura como de un acto de descubrimiento. Dice O’Connor que ella, muy a menudo, no sabe a dónde va cuando se sienta a escribir una historia, un cuento… Dice que se ve asaltada por la duda de que los escritores sepan realmente a dónde van cuando inician la redacción de un texto.

“Las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio”, Onetti.

Consejos para escritores de Chèjov 

  • Dios mío, no permitas que juzgue o hable de lo que no conozco y no comprendo.
  • No pulir, no limar demasiado. Hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento.
  • Lo he visto todo. No obstante, ahora no se trata de lo que he visto sino de cómChekhov -  Consejos para escritoreso lo he visto.
  • Cuando escribo, confío plenamente en que el lector añadirá por su cuenta los elementos subjetivos que faltan al cuento.
  • Es más fácil escribir de Sócrates que de una señorita o de una cocinera.
  • Guarde el relato en un baúl un año entero y, después de ese tiempo, vuelva a leerlo. Entonces lo verá todo más claro. Escriba una novela. Escríbala durante un año entero. Después acórtela medio año y después publíquela. Un escritor, más que escribir, debe bordar sobre el papel; que el trabajo sea minucioso, elaborado.
  • Te aconsejo: 1) ninguna monserga de carácter político, social, económico; 2) objetividad absoluta; 3) veracidad en la pintura de los personajes y de las cosas; 4) máxima concisión; 5) audacia y originalidad: rechaza todo lo convencional; 6) espontaneidad.
  • Dios te guarde de los lugares comunes. Lo mejor de todo es no describir el estado de ánimo de los personajes. Hay que tratar de que se desprenda de sus propias acciones.
  • Escribir para los críticos tiene tanto sentido como darle a oler flores a una persona resfriada.
  • No seamos charlatanes y digamos con franqueza que en este mundo no se entiende nada. Sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo.

Advertencias de un escritor. Gabriel García Márquez

  • Una cosa es una historia larga, y otra, una historia alargada.
  • El final de un reportaje hay que escribirlo cuando vas por la mitad.
  • El autor recuerda más cómo termina un artículo que cómo empieza.
  • Es más fácil atrapar un conejo que un lector.
  • Hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad.
  • Cuando uno se aburre escribiendo el lector se aburre leyendo.
  • No debemos obligar al lector a leer una frase de nuevo.

Varios consejos para escritores. Ernest Hemingway

  • Ernest_Hemingway  Consejos para escritoresEscribe frases breves. Comienza siempre con una oración corta. Utiliza un inglés vigoroso. Sé positivo, no negativo.
  • Evita el uso de adjetivos, especialmente los extravagantes como “espléndido, grande, magnífico, suntuoso”.
  • Nadie que tenga un cierto ingenio, que sienta y escriba con sinceridad acerca de las cosas que desea decir, puede escribir mal si se atiene a estas reglas.
  • A veces, cuando me resulta difícil escribir, leo mis propios libros para levantarme el ánimo, y después recuerdo que siempre me resultó difícil y a veces casi imposible escribirlos.
  • Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal.

El decálogo, Juan Carlos Onetti

  • Onetti - Consejos para escritoresNo busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.
  • No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.
  • No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.
  • No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.
  • No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
  • No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.
  • No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.
  • No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?
  • No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.
  • Mientan siempre.
  • No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer.”

Y ya para terminar, un enlace  con decenas de consejos para escritores, absolutamente recomendable:

http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/maestros.htm

kubrick

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