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Ciberpunk

Drogas ciberpunk

25 agosto 2017 — 7

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El ciberpunk es un género en el que las sustancias que alteran la conciencia tienen mucha relevancia, tanto o más que la tecnología. Al igual que el soma de “Un mundo feliz” de Huxley -que ojo, no es ciberpunk-, en las sociedades distópicas ciberpunk, la mayoría de los personajes abusan de todo tipo de substancias para huir de la realidad. Algunos, los menos, buscan luchar contra el sistema y pueden adquirir habilidades especiales gracias a ellas, pero la mayoría, usan las drogas de forma recreativa, por puro hedonismo, algo aceptado mayoritariamente por la sociedad decadente en donde malviven.

Drogas en la ciencia ficción

Antes de entrar en materia específica con el ciberpunk, me gustaría citar a los grandes clásicos del género y sus drogas más representativas. Ya he nombrado al comienzo el “Soma” de Un mundo feliz y me gustaría comentar también la “especia” de Dune y por supuesto, el autor “yonki” por naturaleza: Phillip K. Dick. Marihuana selecta de alta calidad, en cajetillas de exclusivo diseño con los cigarrillos de la risa liados y preparados para su consumo. La obra de Philip K. Dick esta llena de drogas y sobre todo, del efecto de las mismas. La obra de Dick podría llenar una docena de artículos como este con toda la variedad de substancias que podemos encontrar en sus obras. Sus irónicas marcas para presentarlas no pasan desapercibidas: Ubik o “La substancia D” son algunas de las más conocidas.

El misterioso aerosol de la novela “Ubik”, tiene propiedades infinitas. Su significado de la palabra latina Ubiquo, en todas partes nos da una idea genérica sobre que tipo de efectos puede provocar. Entre ellas colocones que alteran el espacio tiempo. Qué bien se lo pasaba Dick (escribiendo).

Hasta en la ciencia ficción más buenista encontramos referencias a drogas: en Startrek tenemos además hasta una raza que está genéticamente maldita por su adicción a una droga: Ketracel-white (yo diría lo mismo del género humano y la telebasura). En otras series de ciencia ficción como Babylon-5 tenemos el Polvo, en Starwars tenemos la especia (sí, el nombre ya estaba pillado, pero les dió igual), en Torchwood tenemos el Retcon y en Farscape el destilado de Laka que tanto le gustaba a Crichton.

No tenemos que irnos al espacio para encontrarnos drogas en la ciencia ficción: ahí tenemos, a “La naranja mecánica” donde nos encontramos que los drugos de la pandilla del protagonista se ponen finos a “leche-plus” para preparar sus andanzas.

Drogas ciberpunk

En el diverso imaginario ciberpunk, se han creado muchas variantes de sustancias, a veces derivadas de drogas existentes y en otras ocasiones, nuevas y sorprendentes: drogas virtuales, drogas genéticas, drogas electroquímicas, visuales, auditivas y por supuesto muchas de ellas tienen todo tipo de efectos secundarios. ¿A quien no le gustaría beber o fumar sin sus molestos efectos perniciosos para la salud?, ¿por qué no soñar con la droga perfecta? De eso también habla el ciberpunk. Veamos con detalle algunas drogas ciberpunk:

Neuromante

Aunque no tenga un papel central en la obra de Gibson, las pastillas y los cigarros son constantes en el ecosistema de Gibson, donde no parece que nadie mire mal a los usuarios. Los tíos con clase siguen usando intravenosas, como viejas glorias, revestidas de carisma y estilo. Gibson habla de los malos rollos que producen, y a veces los enfatiza como algo glorioso, sin tomar partida, pero en cualquier caso, las drogas en sus mundos son parte esencial de la sociedad. Case, el protagonista de Neuromante es un adicto a un stim llamado Octógono que contiene una versión de la Dexedrina de origen brasileño. La imagen tiene su gracia, no digáis que no (si sabéis lo que es Silk road).

dexedrina y otras drogas ciberpunk en Neuromante

Gibson también nombra los “dermos” que son substancias que se absorben a través de la piel.

En otras obras menores del Ciberpunk clásico como “Solsticio”, de James Patric Kelly, nos encontramos con Tony Cage, un “artista” de la creación de drogas, y también adicto.

AKIRA

Una de las mas repetidas, quizás por coincidir su popularidad con el nacimiento del género, la década de los 80 en muchas obras es la droga principal. Akira es un claro ejemplo, donde las usan de forma lúdica para conducir la moto a toda electrocarga y liarla parda, o para mantener bajo control los poderes psíquicos desbocados del personal. A puñados y sin control.

Shadowrun

Shadowrun es algo más que un juego de rol. Es la interpretación más salvaje del ciberpunk donde el efecticismo de la magia compite mano a mano con los deckers (hackers) al enfrentarse a los ICE (IAs) en el ciberespacio. Por supuesto, al igual que en su “competencia” Cyberpunk 2020 hay muchas drogas químicas, pero lo mas fascinante de Shadowrun es el concepto de BTL (Better Than Life, “Mejor que la vida real”).

Los BTL son “chips” que a través de una interfaz neural permiten al usuario experimentar situaciones, sensaciones o emociones directamente en su cortex cerebral, sin limitaciones de la realidad o filtros de ningún tipo. Los BTL suelen ser de un solo uso y aunque algunos son mortales, la mayoría son terriblemente adictivas, podría decirse que el BTL es una de las más potentes drogas ciberpunk, aunque no sea química.

Cyberpunk 2020

Si, existe otro juego de rol ambientado en el universo que le da nombre y dispone de un extenso catálogo de drogas, bien documentado. Aquí puedes encontrar desde “stims” (drogas para el combate), tranquilizantes, adrodisíacos, drogas recreativas, potenciadoras de la inteligencia, para parecer molones, potenciadoras de las habilidades técnicas, inhibidoras del dolor, etc. Cada una con su nombre, más de 300 drogas listadas. Podríamos hablar largo y tendido de ellas, pero… es solo un juego ¿no?

drogas ciberpunk a tope en cyberpunk 2020

Bloody eye ( aka Red Eye)

Podemos verla en la serie Cowboy Bebop un colirio en forma de liquido que se administra con un vaporizador directo en los ojos, da lugar a una irritación que pone los ojos rojos. Sus efectos son gran agilidad mental, resistencia y la rápida reacción a todos los estímulos externos al contemplar el mundo en cámara lenta. Como efectos adversos causa gran irritabilidad y mal humor, así como alta agresividad con su abuso. Además es muy cara y se tarda casi dos meses en fabricarla.

drogas ciberpunk

Snow Crash

“-Esto del Snow Crash …¿es un virus, una droga o una religión?
-¿Y qué diferencia hay? -dice Juanita encogiéndose de hombros.” (pág. 190)

Una droga que trabaja como un virus informático y pasa del mundo real al virtual. Colocándote y jodiendo tu avatar, extremadamente adictiva.

Matrix

Sólo una imagen que ya es un icono generacional. Lo dice todo:

drogas ciberpunk por excelencia en matrix

“Toma la píldora azul: el cuento termina, despiertas en tu cama y creerás lo que quieras creer. Toma la píldora roja: permaneces en el país de las maravillas y te mostraré qué tan profundo llega la madriguera. Recuerda, todo lo que estoy ofreciendo es la verdad, nada más.”
Morfeo

Unas misteriosas cápsulas que te ofrecen dos destinos: la bendita ignorancia o bien la verdad. A su vez algún tipo de virus o programa en forma de cápsula en el mundo virtual de Matrix que hace que el sujeto físico despierte de la realidad simulada.

Drogas en “11,4 sueños luz”

Bueno, si has llegado hasta aquí y todavía no te he hablado de mi libro, creo que ya va siendo hora. Sí. en “11,4 sueños luz” encontrarás el “trank” una droga muy especial, ya que es diseñada genéticamente para cada usuario. El trank es legal, y la base de la sociedad, ya que permite que todo “fluya” con normalidad y cada persona escoge el uso que le quiere dar a la droga: tranquilizante, psicodélico, euforizante, para socializar y un largo etcétera.

De hecho, el comienzo de la novela, empieza hablando del trank y de como el protagonista ha tenido que realizar un curso de “reenganche” a la droga -si, reenganche, leíste bien-. Aqui os dejo un trozo del principio.

Lo que hace adicto a un adicto varía en cada persona, pero todos teníamos una cosa en común: huíamos de algo. Mis compañeros del programa de reeducación sonreían, ya habían estado varias veces allí. Yo también, aunque me juré que esta vez sería la definitiva. Sabía que seguiría tomando trank hasta que me muriera, como lo sabíamos todos los que allí estábamos. Lo importante era conseguir de nuevo la rehabilitación, para poder comprar de manera legal.
El trank fue la droga que cambió el mundo. Desde entonces, solo los mugrosos utilizaban otras sustancias que no fueran trank. El trank era una droga inteligente. Se podía combinar para provocar el efecto de cualquier otro fármaco del pasado: NDRI, GHB, THC, MDMA, LSD, NMDA, PAM, DCI y un largo etcétera. A mí no me la habían enseñado, pero hoy día la historia del trank era obligatoria en la escuela, y con frecuencia emitían informativos divulgativos en los holos de los canales públicos. En las farmacias, donde la vendían a cualquier ciudadano que tuviera los papeles en regla, disponían de toda la información que precisaras. Desde su desarrollo, a principios del siglo XXII, había supuesto el fin de la lucha contra el narcotráfico: una droga fácil de producir, sin dependencia física y sin efectos secundarios a largo plazo. Una droga de uso social, limpia y controlada por el estado. El trank podía hacerte sentir bien o hacer que no sintieras nada. Todo dependía de cómo la tomaras. Los que asistíamos a aquel curso lo sabíamos, de hecho, se podría decir que sabíamos bastante más que los funcionarios que daban las charlas. Llevábamos años abusando y probando combinaciones que no se describían en ningún manual.

El trank admite cualquier posología, ya que su forma de consumo está relacionada con el tipo de uso que se quiere hacer de el. Si es un tipo tranquilo y la ingiere en una infusión, o si quiere un efecto rápido, en vena, con un parche cutáneo o un par de gotas en los lacrimales. Habrá gente que la prefiera en pastillas, esnifada y otros, porqué no en forma de champú para darse un toque refrescante por las mañanas.

En “11,4 sueños luz”, Ariel de Santos reconoce ser un adicto al trank, lo que le mete en asuntos mucho más serios…  tendrás que leer la novela para saciar tu curiosidad ;)

Un thriller en el París del siglo XXIII

345 páginas de puro ciberpunk. Disponible en papel y eBook

Drogas en “Lágrimas negras”

Aunque Lágrimas negras transcurre en parte paralelo a “11,4 sueños luz” lo hace en una parte del mundo muy diferente, más liberal, donde además del Trank, tienen otras sustancias, como el Kepel una droga que utiliza el cerebro para sintonizar con otros usuarios de la misma sustancia y establecer un vínculo sensorial unidireccional desde un “host”, que “distribuye” sus sensaciones a los que están “conectados” a él, transmitiendo sensaciones, estados de ánimo y emociones. He aquí un extracto:

…dudó, pero prefirió dejar a Josef con sus propias fantasías. No era el ambiente propicio para hablar de lo que necesitaba. Así que esnifó un poco de Kepel y esperó que hiciera efecto tumbada en una nube de espuma verde, clavando sus ojos en el cogote de Josef. Poco a poco los efectos del Kepel se hicieron notar y sintió el hormigueo de sus sentidos fundiéndose con los de él. Sabía que había tomado, por eso insistía que todo el mundo lo hiciera, le encantaba compartir su mundo con los demás. Su visión se mezcló con la Josef, y el tacto de sus manos recorriendo con discreción la piel de Aleah, le produjo la misma excitación. Escuchó sus palabras como si estuviera ahí, y cuando se escaparon a un cuarto escondido, sintió las mismas palpitaciones de Josef y su misma urgencia.

Vale, todavía no está publicada, pero puedes leer más sobre la que será mi segunda novela.


Artículo escrito en colaboración con Johnny Cheerokke

Lector compulsivo y escritor radical, adicto al ciberpunk y todos sus derivados. Amante del cine negro y sobretodo del cine negro asiático. Enamorado de la literatura en general.
kubrick

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