Paula

Este relato está incluido en mi colección de cuentos «Histerias ficticias».

Veintidós relatos que te retorcerán por dentro

Fantástico, ciencia ficción, ficción contemporánea y horror. Disponible en papel y eBook

Desperté en un bosque blanco, donde el musgo y la maleza eran sábanas y almohadas, donde las hojas de los árboles eran retazos de sueños, historias. Y me acordé de ti Paula. Recordé nuestras tardes de verano, tu pelo rizado y tu voz infantil. Evoqué tus esperanzas, tus ilusiones de bailarina y aquellas piernas largas, desparramadas por el suelo de la cocina de cuadros blancos y negros, entre risas, volteretas y más risas.
Casi dormido, casi despierto, como cuando venías a buscarme a casa de mi tío Alfonso. Bajo la almohada verde, ya suave de tantos lavados, mi mundo era completo. Solos, tú y yo. Éramos niños, y ni siquiera sabíamos lo que significaba todavía. Podíamos mirarnos a los ojos, reír como tontos y contarnos casi cualquier cosa. Todo menos lo que aún no existía, por que no sabíamos lo que significaban aquellas cosquillas, esas palabras sin letras, los calores sin color. Nuestras manos nunca se encontraron, pero torpes, se topaban con nuestros cuerpecitos casi infantiles. Jugamos a encontrarnos y a rebuscarnos. Juegos de niños, sueños de mayores, fantasías de por vida.
Vencejos locos y tomates maduros. Tardes de siesta en agosto, en la penumbra de casa de tu abuela. Risas y ecos de pisadas que rebotaban en las paredes verdes. Escondidos, nos entregamos a nuestros propios juegos, a tocar y ser tocados, a susurrar y escuchar. Cerrábamos los ojos, y no queríamos abrirlos, respirando aliento dulce bajo las sábanas, siguiendo ese juego, sin reglas, sin nombres, sin un propósito. Juegos de niños. Solo me queda tu nombre, Paula. Ya olvidé tu rostro, tu voz, tu risa infantil. Pero aún perdura dentro de mí, los días de siesta y sombra, bajo la almohada, aquel deseo de ser solo niño, y nada más.

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Comments

  • 3 años agoReply

    Tal como dice la canción «Rosas» de «La oreja de Van Gogh»:
    .

    • 3 años agoReply

      Tal como dice la canción “Rosas” de «La oreja de Van Gogh»:
      el amor verdadero es soloe el primero (los demás son para olvidar).

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