No me perdí. Me encontré
Llevo cincuenta días sin cantar. Más de tres meses sin escribir un solo poema. Mi pluma de soñar ha olvidado el tacto del papel. Tengo dos estilográficas: una para trabajar y otra para soñar. Por eso la he empuñado hoy, para tocarla, para que acaricie el papel y mi gato duerma un rato en mi regazo mientras escribo algo sin propósito.
Me encontré. Llevaba perdido toda la vida. Buscando, buscando sin poder quedarme quieto, sin existir. La eterna búsqueda que no me dejaba vivir y que me empujaba a escribir poemas, prosa y observar las polillas en su eterno aleteo nocturno.
Se acabó. Ya no busco. No lo he encontrado, pero ya no lo busco. Esperaré toda la vida, quién sabe. Solo sé que esta pluma es mía y solo escribirá ya para mí, sin prisas. Solo por placer.
El placer de manchar el papel con tinta.
No puedo confesar mi secreto. Cada uno tiene que encontrar el suyo, a su manera.
Como observar a un gato que duerme. Si interfieres lo estropeas y deja de existir ese momento. Solo disfrútalo.
Por qué tú
Que me odiaste
Por qué tú
Que te quise mal
Por qué tú
Que no me dejas olvidar
Por qué tú
Que te aferras con uñas
Por qué
Por qué no me dejas ir
Y te miro como un bobo
Por qué tú
No pides, solo tomas
Por qué, Por qué?
No te puedo entender
Y saber que jamás lo haré
me aplaca.
Aceptarte es aceptarme
Y por fin
La paz

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