Solo tú sabes por qué me miras así.
Y sabrás que tu mirada produce siempre estupor, sorpresa y a veces miedo.
Dormida hablas. Gruñes, pero no miras.
Es el único momento que te puedo contemplar sin miedo. Y lo disfruto, ya lo creo.
Y hablo contigo, con esta tú que no gobierna. La que vive feliz entre la nada y la inconsciencia. Solo tú.
Y amanece cuando abres los ojos.
Y todavía desde el borde, me regalas esa primera mirada virgen.
Y te la robo.
Y me la guardo.
Y soy tan bobo, que te lo cuento.
Madrid, 19 de noviembre de 2025

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