Entrevistas

Pongo aquí algunas de las entrevistas que me han hecho como escritor, para que el tiempo no se las lleve :)

11,4 Sueños Luz

Universo la maga (8 Nov 2016)

 

En tu nueva novela, “11,4 Sueños Luz”, Los mundos virtuales son el gran negocio del siglo XXIII, los autoimplantes sustituyen tus sentidos por otros artificiales en búsqueda de sensaciones, no ya diferentes, sino olvidadas. En un proceso de evolución tecnológica como el actual, la perspectiva inicial de esta trama se vuelve más posible que nunca. Háblanos de cómo surgió la idea de esta novela.

Mi profesión al margen de la escritura está directamente relacionada con la tecnología (el software) y siempre he seguido de cerca los avances en inteligencia artificial, redes y realidad virtual (VR) por lo que me resulta relativamente fácil imaginarme el mundo dentro de 200 años.   Creo que las revoluciones importantes son las de cosas pequeñas o incluso invisibles, pero que a gran escala transforman la sociedad.

Siempre quise hablar de una sociedad metida en una nave, una sociedad donde se pudiera hacer un reinicio de todos los problemas, libres de los errores del pasado. Una sociedad así no sería nada factible si viniera de la nada, así que tenía que meter en esa nave a personas que por un lado se merecieran “el billete” y que por otro lado, fueran muy creíbles. Nadie se libra de tener un lado oscuro. La idea de que uno de esos personajes fuera “especial” -no digo más para no desvelar la trama de 11,4 sueños luz- es la otra parte importante, y esencial de la saga que tengo prevista. En todas las historias hace falta un motor que impulse las cosas, por encima de los intereses individuales, y este motor es este personaje esencial, sobre todo al principio.

Si la industria de las experiencias llegase a los extremos que desarrollas en tu novela, ¿podría ser el fin de la publicidad, el teatro, la fotografía o el cine?

Han vaticinado la muerte del teatro durante muchos años, pero ahí sigue. Como dice Ariel, la creatividad es parte de la esencia del ser humano.  Se podría decir lo mismo de cualquier arte creativo, nunca morirán, pero cada día habrá una brecha más grande entre el arte de calidad y el arte para las masas.  Algo que en cierta manera, siempre ha sido así, sólo que ahora el consumo cultural es mucho más masivo, y lo será más en el futuro.

En tu novela, además, la población consume una droga llamada trank, que supuestamente no tiene efectos secundarios ni produce dependencia. Háblanos de ello.

“Un mundo feliz”, siempre fue y será uno de mis novelas favoritas. Las referencias son obvias, no obstante, el soma es una droga unilateral, difusa. El Trank es una droga diseñada genéticamente para cada individuo, y su manera de administrarla determina sus efectos. Es decir, es una meta-droga, que puede reemplazar el efecto de cualquier droga conocida eliminando los efectos secundarios y la dependencia física. Al ser una droga controlada por el estado, le permite controlar tanto el mercado negro, como a los propios individuos por su adicción psicológica. Es la herramienta perfecta de control de masas, junto con el cierre de fronteras.

Aunque al final no hablo tanto de ello como tenía en mente al principio, el concepto de “ciudadano” es clave en la novela. Sólo los ciudadanos tienen derechos, y aunque hay excepciones -como Ariel-, el que no es ciudadano no tiene al derecho al Trank, y por tanto, ve el mundo tal como es, algo que nadie puede soportar. La novela realmente trata sobre eso, las gafas de colores que impone la sociedad para sobrevivir en un mundo atroz, en el que evitamos mirar con nuestros propios sentidos, y utilizamos todos nuestros esfuerzos en maquillar la realidad. La tecnología se suele emplear para maquillar los efectos de nuestros propios despropósitos, no para solucionarlos. En “11,4 sueños luz” es adelantarnos doscientos años en esa línea, pero con un toque más ciberpunk, donde se junta el problema de la superpoblación y de una economía cada vez más libre de controles y la desaparición gradual de los valores sociales.

Como destacábamos en la reseña, parte de la magia de “11,4 sueños vívidos” es la creación de un universo rico en escenarios. ¿Fue una parte complicada de la escritura de esta novela dicha recreación de decorados y ambientes?

Para ser sincero, es un efecto secundario, ni siquiera era mi intención, siempre he preferido las novelas de personaje, pero era importante retratar bien su entorno para entenderlos mejor. No me cuesta crear mundos, lo que es difícil es hacerlos creíbles y que el lector se sumerja en ellos.

¿A qué dificultades os enfrentáis los escritores?

Como no puedo dedicar un tiempo fijo a la escritura por mis obligaciones laborales y familiares, lo más difícil ha sido tener una coherencia narrativa:  la forma en que está escrita, como se mezclan las diferentes tramas y la tensión a lo largo de toda la novela. La escribí a lo largo de tres años, principalmente en períodos vacacionales, así es muy difícil que sea perfectamente homogénea. Además es difícil continuar con algo “viejo” cuando surgen nuevas ideas y proyectos narrativos por el camino. Hay que intentar ser metódico y no dejarse llevar por impulsos creativos. Cuesta muchísimo cerrar una historia y hacerlo de forma redonda.  Al ser mi primera novela publicada, tenía mucho miedo de que el resultado final no fuera de una calidad mínima, y que no tuviera interés para el lector. Con esos miedos uno se pregunta “¿Para qué escribo?”, y no tiene a nadie que le responda. Es un viaje muy largo, pero al final, y solo llevo dos meses desde que la publiqué, soy feliz al leer los comentarios de mis nuevos lectores, y eso me da mucha confianza para afrontar mis próximas novelas.

¿Crees que las redes sociales son una herramienta útil para los autores emergentes?

Sí, es una herramienta que antes no existía y que favorece el fenómeno de escritores indies, que además tener que apañárselas como autores se deben transformar en editores a tiempo parcial. Es básico para la promoción y además permite acercarse cara a cara a los lectores. Es un canal bidireccional que a mi personalmente, me encanta. No es solo cosa de autores emergentes, autores consagrados las usan con el mismo fin: estar cerca del lector.

¿Cuáles crees que son los problemas en España que producen esta debilidad de ventas de la que se quejan en el mundo editorial?

Los precios de los libros son irreales. Una persona que cobra 800€ netos no puede comprar un libro de 20€, quizás pueda comprar uno al año, si se planifica. Yo siempre compré libros de bolsillo de saldo, por que podía pagar el precio de un libro por 3, 4 o 5€ no más.  Que un ebook valga un 70% de lo que vale un libro en papel es otro error. La cultura debe tener un precio, pero cuando se pone el precio erróneo, surge la piratería, y una vez que la gente aprende a piratear cosas, es complicado que vuelva a pagar por algo. No creo que la gente haya dejado de leer, simplemente ha dejado de comprar libros por lo caros que son.

¿Qué proyectos literarios preparas para el futuro?

La saga que inicié con 11,4 sueños luz tendrá dos libros más. Estoy trabajando ya con la continuación, que contará parte de la historia que no se contó en 11,4 sueños luz: Volveremos a Brin y conoceremos algo más de la compleja historia de Andelain y Krall, y entenderemos por fin el alcance de ese final dramático de la primera parte. Es una novela de ciencia ficción mezclada con fantasía, con más acción y mucho, muchísimo ciberpunk. No recuerdo haber leído una trama similar nunca y espero que provoque al lector los mismos escalofríos que me da a mí cada vez que avanzo en ella.

Al cierre, dejaré en bandeja el tercer libro, donde narraré por fin la transformación de la sociedad en Veluss. Será ciencia ficción social, mucho más clásica, con acción, drama y un cierre digno a la saga.

Hace diez años escribí “Procion-4” que narra las aventuras de cuatro habitantes exiliados de una nave-colonia llamada Veluss, espero que algún día pueda publicarla también, es space-opera con tintes ciberpunk, muchísima acción y sería el broche perfecto de la saga, pero primero debo cerrar toda la saga que he iniciado.

Paralelamente, antes de que acabe este año quiero sacar un libro con mis mejores relatos cortos, algunos de ellos, muy cercanos al mundo de 11,4 sueños luz. Su título es “Histerias ficticias”, y tiene catorce cuentos de diferente extensión de género realista, ciencia ficción y fantástico, aunque predomina la ciencia ficción, ciberpunk, por supuesto.

La orilla de las letras (19 Nov 2016)

Queridos amigos de La Orilla de las Letras,

Tras un tiempo de descanso, volvemos por fin de nuevo con las entrevista en este vuestro blog. El entrevistado en cuestión en esta ocasión no es otro que Nicholas Avedon, autor que se está dando a conocer gracias a su novela de ciencia ficción ciberpunk con tintes de novela negra 11,4 sueños luz.

Nicholas Avedon, como podéis leer en su página web persona, www.nicholasavedon.com, nació en 1975, es de Madrid y de niño quería ser astronauta. Hace algunos años aparcó su sueño de viajar al espacio para dedicarse profesionalmente a algo diferente. No ocurrió lo mismo con su pasión por los viajes especiales desde el punto de vista de la ciencia ficción. Su pasión por este género así como la que tiene por la escritura dieron como fruto relatos, artículos y, como os digo, una novela titulada 11,4 sueños luz de la que más tarde hablaremos.

Sin más dilación, aquí van las palabras de Avedon:

¿Cuándo comenzaste a escribir?

No lo recuerdo bien, pero calculo que sobre los doce años. Sin embargo cuando me lo he tomado más en serio han sido estos últimos cuatro años. Nunca ha sido de forma continua, metódica. De hecho no recuerdo como empecé, ni por qué, pero siempre estuvo ahí.

¿Qué lecturas crees que te han marcado tanto como lector como escritor?

¡Esta pregunta es muy complicada!, muchas de las lecturas que me habrán marcado ya ni las recuerdo, pero su poso seguro que está dentro. Algunas de las que si puedo recordar por una razón u otra son “Muero por dentro” de Silverberg, “Pórtico” de Pohl, “Sivainvi” de Phillip K. Dick, “Bóvedas de acero” de Asimov, “Mujeres” de Bukowski, “Detectives salvajes” de Bolaño y “Una mujer difícil” de Irving, por citar las que mejor recuerdo. Asimov fue mi guía espiritual en la adolescencia y al que le debo mi amor por la ciencia ficción, y aunque hoy día le veo con cariño, ahora mismo está muy alejado de mi forma de entender la literatura. Otras como las de Dick eran como droga dura, siempre recordaré un párrafo donde sentí que el libro estaba hablando conmigo, en sentido literal. Con otros como Bolaño, la atmósfera surrealista me llevaba a una esfera entre la realidad y la ficción, en volandas. De Bukowski, me fascina su sensibilidad y su humanidad descarnada, saca lo más vulnerable de mí. De Irving, sus personajes, maravillosos. Lo malo de ser escritor es que quita tiempo para leer, algunas de las tareas de escribir -corregir- son espantosamente tediosas.

Escribes ensayo, relato y novela de ciencia ficción. ¿Por qué este género y no otro?

Madre mía, me vas a freír con preguntas complicadas, ¡menos mal! Durante años he intentado no hacerlo, es un género muy denostado en este país y es elegir voluntariamente un camino difícil. No soy un fanático del género y leo de todo, pero desde que recuerdo, siempre me ha salido escribir ciencia ficción, debe ser algo innato en mí. Siempre que intento escribir una historia “normal” acabo metiendo ciencia ficción por algún lado. Al final decidí que si lo hacía, lo hacía hasta el fondo, lo que significa sumergirme a fondo en el ciberpunk, uno de mis géneros favoritos.

¿Cómo se te ocurrió la idea de escribir 11,4 sueños luz?

Hace diez años quise escribir la historia de una sociedad cerrada, diseñada casi en un laboratorio, una sociedad encerrada en una nave durante generaciones. La ciencia ficción social es mi género favorito. Sin embargo los personajes te llevan de la mano y terminé escribiendo la historia de unos chicos jóvenes que tienen que salir de su hogar -esa nave colonia generacional- y descubrir un universo muy oscuro y duro. Esa nave es la Veluss que narro en 11,4 sueños luz, es decir, empecé la historia por el final, muy a lo Starwars. Sin embargo esa novela no tenía la calidad que yo buscaba, y de hecho la tengo escondida en un cajón, me avergonzaría que la leyeran mis lectores de 11,4 sueños luz.

Hace tres años quise volver a narrar la historia inicial y acabé escribiendo sobre el pasado de los personajes que luego formarán parte de la colonia. La historia se me resiste, pero sé que al final la contaré, y cuando lo haga, todo tendrá sentido. 11,4 sueños luz narra la historia de por qué ciertas personas deciden subirse a esa nave y dedicar su vida a un proyecto común. Todos ellos son personas extraordinarias y tienen razones complejas para hacerlo. De eso habla 11,4 sueños luz. Inicialmente estaba más centrada en las pruebas de selección, pero se cruzó el thriller en medio y no tuve más remedio que dejarme llevar. Me hubiera gustado hacer una novela pura de personaje, pero como escritor me queda muchísimo camino por aprender. Años luz.

¿Cuánto has tardado en escribir esta novela?

Tres años, está escrita sobre todo en los tres veranos y algunas vacaciones de navidad. Algunos capítulos son casi cuentos cortos que escribí en otros periodos donde sólo podía escribir historias sueltas. Escribir una novela y que tenga coherencia necesita foco y atención, lo he aprendido para las próximas, que seguro que me costarán menos.

¿Por qué la has publicado en Amazon y no a través de otro medio?

Por mi profesión, el medio digital es mi mundo. Me muevo muy fácilmente en el marketing digital, la edición y maquetación, las redes sociales. Sobre todo, no quería perder el control de mi obra, y quería hacerlo a mi manera. Amazon es el canal  digital más amplio y además permite la edición y distribución también en papel. Mi intención es llegar al máximo de lectores posible, y sobre todo, hacerlo de forma personal. Me encanta hablar con ellos y escuchar sus comentarios y disfruto de todo el proceso creativo, incluida la promoción.

¿Y por qué París para centrar la mayor parte de la trama? ¿Tiene esa ciudad algo que la haga especial para ti?

París representa para mí el espíritu de la ilustración, la vieja Europa de los principios éticos. Destruir la torre Eiffel y reconstruirla era un símbolo importante en la novela, y los escenarios conocidos y rediseñados, hacen que el lector tenga un marco de referencia claro para entrar en la historia. Pero por encima de todo, me encanta París, su luz, sus calles de noche, sus sonidos y sus olores.

¿Crees que el futuro será tan desesperanzador como el que muestras en tu novela?

Lo cierto es que aunque el cuadro general es un poco oscuro, hay cosas maravillosas en 11,4 sueños luz. Sólo he hablado de algunos personajes con pasados muy particulares, pero otras personas pueden ser felices en un mundo con tantísimas maravillas. Hay una marcada diferencia entre los “ciudadanos” y los que no lo son, y sobre todo entre los que tienen una posición y los que no. Me hubiera gustado incidir más en eso, de nuevo sale el tema de la ciencia ficción social, pero no quería irme por las ramas. Sí que creo que estamos avocados a una sociedad muy diferenciada, y que la clase media tenderá a desaparecer. Pero siempre habrá Veluss y mundos virtuales, sueños vívidos  y personas que hagan que la vida valga la pena. Y si todo sale mal, al menos tendremos el trank. Hoy día hay muchas personas que viven mundos mucho peores que ese.

¿Se parece en algo el protagonista de esta historia a ti? ¿Te embarcarías tú también en un viaje incierto hacia otra galaxia?

Tengo uno poco de cada uno de los personajes, pero no me identifico con ninguno en concreto. Por mi trasfondo profesional sin duda soy similar a Carlos, por carácter más parecido a Joanne, y por sensibilidad, quizás como Ariel. De hecho, soy un gran aficionado a la fotografía. Durante años he hecho mis pinitos en la fotografía de moda, eso si que se debería notar en Ariel. Y bueno, Andelain… siempre ha sido mi sueño, desde mediados de los ochenta, y no doy más pistas que siempre hay gente muy leída.

En tu novela aparecen nuevas drogas, torres muy altas, nuevas formas de realidad virtual, viajes espaciales… ¿Y qué me dices de los androides? ¿No los ves en el futuro?

Sí, pero me los imagino como electrodomésticos. Nada especial, sin vida, sin magia: meras herramientas. El hombre pierde el gusto por los juguetes en cuanto encuentra otro juguete nuevo. Doscientos años parecen muchísimo, pero en algunas disciplinas no son tanto tiempo. Me atrae mucho, muchísimo más las posibilidades de la inteligencia artificial y la realidad virtual. Permiten mucha más exploración al no depender de la industria pesada. Cualquier  chaval brillante sin demasiados recursos puede en un futuro muy cercano construir un mundo como el de Brin y más pronto que tarde, ocurrirá lo que ocurre en 11,4 sueños luz. Crear un androide que se sienta humano, y que tenga la capacidad para reemplazar al hombre, es algo que está todavía muy lejos y exigirá toneladas de recursos.

Además, los androides serán mucho, muchísimo más caros que un esclavo humano, al menos durante un tiempo. En la Tierra de 11,4 sueños luz los hay, pero son algo exótico, para ricos extravagantes, y la novela no habla de ellos, sino de gente que no encaja en un mundo que no es para ellos.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en 11,4 sueños luz?

Un ambiente que los envuelva y no les deje indiferentes. Espero que los personajes les hagan sentir emociones contradictorias, y sobre todo, sobre todo, que cuando lleguen al final, suelten un suspiro y escupan una buena palabrota.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?

Estoy terminando un libro de relatos Histerias ficticias, que contiene relatos cortos de ciencia ficción, fantásticos y de horror, y también realistas o de ficción normal. Algunos de ellos muy relacionados con el mundo oscuro de 11,4 sueños luz. Se podría decir que casi todos son oscuros de una u otra forma, pero en todos hay rayos de luz deslumbrante.

Paralelamente estoy trabajando en la continuación de 11,4 sueños luz, se titula -al menos de momento- Lágrimas negras y espero que sea una historia innovadora en el género. Algo más lineal, es una historia paralela a lo narrado en 11,4 sueños luz, con algo más de acción y mucho, muchísimo ciberpunk. Ya tengo escrita una cuarta parte y progresando.

¿Te gustaría añadir algo antes de terminar esta entrevista?

Darte las gracias por sacar a este pequeño escritor independiente del anonimato y animar a todos los que me lean a preguntarme lo que quieran, estoy deseando hablar con lectores, ¡sobre todo si ya me han leído! ¡No muerdo!

La boca del libro (21 Feb 2017)

Nicholas Avedon: «Hablar de tecnología es el peor pecado que se puede cometer en la ciencia ficción»

Ingeniero de software de 41 años. Español de nacimiento, pero con referencias culturales a caballo entre diferentes países. Experto en redes y seguridad informática, publica su primera novela en 2016 (11,4 sueños luz), acompañándola meses después de una recopilación de relatos de corte fantástico y ciencia ficción (Histerias ficticias). Le gustan las historias complejas, los personajes atormentados y oscuros, las historias sucias y los finales felices. Sus universos están poblados de cielos grises, mentiras, drogas y emociones intensas. Sin embargo, en todas sus historias hay hueco para la esperanza y la búsqueda de la belleza oculta.

P- ¿De qué trata tu novela, Nicholas?

R.- Es un thriller futurista ambientado en Paris con varias historias entralazadas. Como buena novela ciberpunk, tiene un ambiente muy cargado, crítica social, tecnología, drogas y protagonistas con personalidades complejas. La historia principal habla de cuatro personajes que coinciden en el mayor reto de la humanidad: un programa de colonización en un planeta fuera del sistema solar. Es la excusa para descubrir por qué luchan por huir de la Tierra y las relaciones que existen entre ellos.

P.- ¿Qué beneficios aporta a la novela el narrador en primera persona, en este caso, Ariel Santos?

R.- Ariel es un director de arte, y quería transmitir sensaciones y emociones de primera mano, de forma muy personal y directa. Su visión del mundo inhumano de París es la del lector, ya que el propio Ariel es un outsider en esa metrópoli alienada.

P.- ¿Por qué decidiste ambientarla en París? Y, tengo curiosidad, ¿cómo está la Torre Eiffel en el siglo XXIV?

R.- La Torre Eiffel fue destruida en un atentado terrorista en el siglo XXII. Se construyó una réplica exacta, pero todos saben que no es la misma. Es la metáfora perfecta de la degradación de la cultura y tradición Europea. París representa la esencia de nuestra cultura occidental y por eso debía transcurrir ahí.

P.- Hablas de un futuro distópico propio del ciberpunk. ¿Qué tenemos en la actualidad que se refleje en 11,4 sueños luz?

R.- En 11,4 sueños hay dos mundos. El ideal y ficticio, y el real. El ideal está poblado de tecnología, mentiras y manipulaciones a un nivel que tarde o temprano llegaremos. El real, es oscuro y sin salida. Ambos son extrapolaciones de nuestra realidad. A pesar de ser ciencia ficción, no describo un mundo muy diferente del actual. Lo mismo ocurre con las cosas hermosas, aun en el futuro, siguen teniendo la misma base que en nuestra realidad.

P.- Háblanos del sistema Procyon. ¿Qué tiene de peculiar?, ¿qué puede sorprendernos?

R.- Procyon está lo suficientemente lejos como para ser un ideal, pero sin embargo, puede ser una realidad para los hijos de los protagonistas, algo que les fuerce a luchar y sacrificarse. En el siglo XXIV, con una sociedad postrada al ocio y dominada por las multinacionales, nadie pretende cambiar nada.

P.- Blade Runner, Gattaca o Johnny Mnemonic son algunos ejemplos de películas ciberpunk; así como William Gibson o Philip K. Dick autores literarios ¿Qué es lo que te atrae de este tipo de género en todas sus variantes (cine y literatura)?

R.- El ciberpunk clásico (Gibson, Shirley, Sterling) posee tres cualidades únicas: ambiente, carga social y cierto realismo sucio. Se diferencia de la ciencia ficción hard por su desprecio a la tecnología, y porque da más importancia a las historias humanas. Es exactamente lo que busco con 11,4 sueños luz, hablar de las personas y lo que las conmueve. Lo de que sea tres siglos en el futuro no deja de ser un vehículo, pero no es lo más importante.

P.- ¿Qué novelas recomendarías a alguien que nunca ha leído nada sobre cyberpunk?
R.- Le recomendaría que empezara por los recopilatorios de relatos Mirrorshades y Quemando cromo, y por supuesto la obra maestra del Ciberpunk: Neuromante. En ese orden, ya que Neuromante puede ser una obra difícil si no se ha entrenado antes el paladar.

P.- Eres ingeniero de software de profesión, ¿qué te aporta tu trabajo a la hora de escribir?

R.- Me gusta mucho la inteligencia artificial y soy experto en seguridad en redes y sistemas. Sin embargo procuro no utilizar mis conocimientos, lastrarían la historia. Me sirven para saber que hablar de tecnología es el peor pecado que se puede cometer en la ciencia ficción, ya que en pocos años todo quedará obsoleto y parecerá ridículo. No obstante la realidad virtual y la IA (Inteligencia Artificial) es parte integrante de la novela.

P.- ¿De dónde sale tanto personaje atormentado oscuro, tanta drogas y mentiras?, ¿por qué te sueles centras en historia de índole similar?

R.- Me encantaría tener una respuesta, pero la verdad es que sale solo. La técnica de la escritura se aprende con el tiempo, las historias se pueden fabricar, pero la textura de la realidad que tejes  viene de dentro. Los problemas son una forma de exponer a los personajes y a su humanidad, me gustan las cosas complejas y ambiguas. En la oscuridad siempre hay algo más, algo que se esconde. Me gusta que haya espacio para la imaginación. La felicidad y la luz del día son demasiado explícitas

P.- Una pregunta que tratas en tu blog, ¿por qué escribes?, ¿cuál es tu motivación?

R.- Es una huida a mi propio mundo, donde soy Dios. Disfruto mucho sacando una historia dentro de mí. Hurgando cada personaje, imaginando cada giro. No planifico casi nada, me dejo llevar y lo siento de forma muy intensa. Escribiendo he llorado, reído y gritado. Aunque lo normal es no poder dormir hasta que no escribo lo que tengo dentro.

P.- Recomiéndanos una novela de ciberpunk escrita por una mujer.

R.- La única autora del círculo de los fundadores del ciberpunk es Pat Cadigan que hasta hace unos minutos pensaba que era un hombre (en esta me has pillado y he tenido que hacer trampas en Google). En español solo hay algunos cuentos traducidos, uno de ellos aparece en la antología Mirrorshades de la que hablo al principio. No he leído su novela clásica Mindplayers (no está traducida). Por otra parte, aunque no es exactamente ciberpunk, se le parece mucho: oscura, inquietante y con tremenda carga social. Una de mis novelas favoritas tiene el curioso título de Mendigos en España, escrita por Nancy Kress. Más ciberpunk y además española, es Piel de Elia Barceló, pero es más bien una novelette que una novela al uso, es muy cortita, pero excelente.

Entrevista realizada por María Bravo.

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